sábado, 28 de abril de 2007

El cuarto camino: Rumbo al Despertar de la Conciencia


Esta poco conocida filosofía postula el despertar de la conciencia hacia la realidad que permanece dormida dentro de cada ser humano. Con estudio y trabajo interno, sostiene, es posible, alcanzar un nivel macrocósmico.

Por: José Miguel Sirgo

La vía del cuarto camino se inspira en las tradiciones sufíes, pero difiere en que está desprovista de los elementos mistificadores, encontrándose sólo los elementos útiles de las doctrinas orientales. De esta forma tenemos una versión occidental de las filosofías orientales.

La meta que se persigue en esta vía es la de despertar las funciones, para alcanzar un despertar del hombre hacia una realidad que en su estado profano le es tan difícil de percibir, como lo es para un durmiente leer un libro que tiene delante de él. Mediante una línea de estudio y trabajo interno, el alumno tiene que superarse para alcanzar un nivel macrocósmico.
El fundador de esta filosofía es de origen ruso caucasiano, llamado George Ivanonich Gurdjieff, que prohibió que se difundiera su credo "hasta que todo empezara a crujir". Como todo maestro iniciado, Gurdjieff escribió una novela o cuento llamado "Relatos de Belcebú a su Nieto", con la cual persigue ilustrar los fundamentos de su doctrina.

Una cosa destaca como novedosa en esta escuela, un elemento inédito y que no existe en ninguna otra filosofía. Este elemento es el conocimiento previo del esquema de trabajo, con esto el alumno puede programarse para saber lo que debe hacer en cada momento de su vida, independientemente de que consiga resultados o de que no lo logre. Aprende como dosificarse y como generar la energía que a de producir su despertar. Un despertar gradual en el que cada paso aprendido depende del siguiente, y por ello no es positivo dormirse a la sombra del camino o en los triunfos alcanzados.

El cuarto camino es básicamente práctico y apenas teórico, y tres son las bases en las que descansa; la autoobservación, la no identificación, y el recuerdo de si.
Según el prisma de visión de esta doctrina, existen siete tipos de hombres, los cuales procedo a enumerar:

Grupo Primero. Son aquellos que tienen su psicología perteneciente al centro instintivo-motor, y pretenden alcanzar el reino espiritual a través de este centro. Es el caso de los faquires.

Grupo Segundo. Son aquellos en los que predomina su centro emocional. Es el caso de algunos monjes de ciertas doctrinas monásticas que pretenden vivir en la sociedad, reconciliando el mundo social y el monástico. También entran en este grupo las llamadas personas "Islas", es decir, aquellas que no pudiéndose separar del mundo que les rodea, hacen en su vida un cerco que les aísla de toda influencia.

Grupo Tercero. Son aquellos que pertenecen al centro intelectual. Casos tales como los yoguis que trabajan la mente cultivándola o subyugándola.
Los grupos antes citados pertenecen al círculo mecánico de la humanidad, cada grupo de estos tres se encuentra en un estado que le imposibilita comprender a los demás.

Para alcanzar el cuarto grupo o cuarto camino es indispensable el trabajo y la persistencia, puesto que la vida cotidiana no conduce a este estado. Se tiene que aprender a equilibrar los centros 1, 2 y 3 de forma que, como si de una casa de tres pisos se tratara, podamos pasar a vivir en cualquiera de las tres plantas indistintamente.

(Este artículo fue extraído con autorización del portal Eurovni – http://eurovni.iespana.es)