domingo, 22 de abril de 2007

El Despertar


El Despertar I

Lobos en piel de oveja


La idea de que el mundo material en el que vivimos, nos movemos y pasamos nuestro estado de existencia cotidiano, es en realidad un "sistema simbólico" reflejo de una realidad aun más profunda, es para algunas personas algo bastante obvio. Las interpretaciones, no obstante, son muchas y muy variadas. Algunas personas piensan que el "sistema de símbolos" es una realidad auto-creada que se manifiesta con la finalidad de que nuestro "yo hiperdimensional" se pueda comunicar con la mente consciente. Cuando se considera la idea de que todo lo que existe es, en última instancia, Dios/La Unidad, esa pareciera ser la más sencilla y verdadera de las explicaciones. Y hay capacidades manifiestas en los seres humanos que nos demuestran que este es el caso, como por ejemplo la psicokinesis.

Pero quisiera hablar acerca de ello desde una perspectiva y nivel diferentes. La única manera en que puedo referirme a este asunto en términos prácticos es relatando algunas extrañas experiencias personales. Siempre he dudado de hacer esto puesto que no es mi intención aburrir al lector, y sin embargo no hay mejor forma de ser prácticos que enumerando una serie de ejemplos más o menos concretos que puedan encontrar cierto nivel de resonancia en las experiencias de otros individuos. Trataré de hacerlo de la manera más concisa posible, sin dejar de incluir los detalles suficientes como para poder comunicar en forma efectiva el grado de complejidad realmente desconcertante que permea alguna de estas "dramatizaciones cósmicas". Pero antes de entrar en las aplicaciones prácticas de toda esta información, hay algunas cosas más que revisten suma importancia dentro del tópico presente y a las que es menester referirse.

En otros archivos nos hemos referido al hecho de que Gurdjieff, Castañeda y los Cassiopaeans han coincidido todos al referirse a la realidad de la 3ª densidad como una especie de prisión. Gurdjieff es de la opinión de que esto es así en virtud de las "fuerzas" que actúan sobre el hombre para tratar de controlarlo, y que estas fuerzas son un tanto nebulosas y pertenecen a otros "niveles" o "mundos" de la creación. De acuerdo a don Juan, nos encontramos en una prisión porque el Depredador Cósmico nos ha dado "su propia mente" con la finalidad de poder controlarnos y hacer presa fácil de todos nosotros. El habla acerca de dimensiones superiores cuando se refiere a "lo desconocido" o "incognoscible". Los Cassiopaeans dicen que nos encontramos en una prisión esencialmente porque escogimos esta circunstancia con la finalidad de aprender y adquirir experiencia; que el Dios/Universo se recrea a sí mismo en el gran Drama Cósmico concebido en el sétimo nivel y escenificado en todos los niveles inferiores de densidad a través de guionistas, productores, directores, actores y todo el resto del personal de "puesta en escena". Y todas estas partes son "interpretadas" por el Ser Único.

Al mismo tiempo, Ouspensky sugiere que nosotros estamos en capacidad de escoger alrededor de cual de las fuerzas o leyes (o partes de la obra) vamos a gravitar. El apunta:

"Las fuerzas pasan a través del hombre y este suele interpretarlas como sus propios deseos, simpatías, atracciones, no obstante que son solamente fuerzas pasando a través de él en todas direcciones"

En tal caso, una persona vive bajo "la ley de lo fortuito", como lo describe él. Los Cassiopaeans dicen que esta condición de "aleatoriedad" significa que el hombre vive bajo un sistema de control diseñado para mantenerlo en un estado de confusión y de ignorancia de forma tal que pueda seguir siendo "alimento" para seres de dimensiones superiores. Don Juan, a su vez, dice algo similar con distintas palabras. Yo lo llamaría la ley del caos.

Luego Gurdjieff (a través de Ouspensky) sugiere que este estado de confusión y aleatoriedad comienza a desaparecer cuando comenzamos a "despertar". Señala que es esta "una ley muy grande y multifacética" y que todo es asunto de grados:

"solo en el Absoluto son las cosas absolutas. Para nosotros es una gran sucesión de escalones, y con cada paso se adquiere mayor libertad".

Indica que en realidad no estamos en capacidad de HACER nada, es decir, tener ningún control sobre nuestras opciones y curso existencial, hasta que alcancemos los niveles más altos, y que la única forma de conseguir esto es tratando de comenzar a entender estas influencias, porque, como él señala:

"solo cuando adquirimos conocimiento podemos cambiar las cosas".

Lo que pareciera estar sugiriendo es que este "conocimiento" es parte del proceso de apertura hacia las "fuerzas superiores". Señala:

"Las fuerzas o influencias superiores son normales y de carácter cósmico; pero podemos abrirnos a nosotros mismos para ser receptivos a ellas, o podemos cerrarnos y aislarnos de ellas. Si estamos dormidos, estamos más aislados de ellas. Si despertamos, abrimos nuestro ser a las influencias superiores".

Este proceso de "apertura a la influencia de las fuerzas superiores" parece ser un elemento clave, en virtud del cual podemos comenzar a diferenciar cual influencia en particular proviene de cual "fuerza superior", de manera que se pueda operar un cambio en la consciencia y estemos en posición de seleccionar la influencia cósmica bajo cuya égida deseamos estar.

Todo esto se remonta al ejemplo de la "Obliteración de Realidades", donde las realidades cósmicas se describen como "Centros de Pensamiento" que atraviesan todas las densidades. Ouspensky asevera que:

"El hombre y la Humanidad no existen de manera separada, sino más bien como parte integral del todo de la vida orgánica. La Tierra necesita de la vida orgánica como un todo - del hombre, los animales y las plantas. El Rayo de la Creación es como una rama en crecimiento, y esta comunicación es necesaria para que la rama pueda continuar creciendo. Todo está interconectado, nada está separado y hasta las cosas más diminutas, una vez que existen, sirven a un todo más grande... La vida orgánica es una particular unidad cósmica y el hombre es una unidad dentro de esta gran masa de vida orgánica. El tiene la posibilidad de desarrollarse aun mas, pero este desarrollo depende de su propio esfuerzo y entendimiento. Es parte del plan cósmico que un cierto número de hombres se desarrollen, pero no todos, porque esto entraría en contradicción con otro propósito cósmico. Evidentemente la humanidad debe permanecer en la Tierra y sobrellevar su vida y sufrimientos. Pero un cierto número de hombres puede escapar, y esto también entra dentro del plan cósmico..."

La manera en que se puede conseguir esto, según sugieren los Cassiopaeans, es llegando a tener consciencia del significado encerrado en los Símbolos de la Realidad. El primer contacto que tenemos con estos símbolos es a través de su manifestación en nosotros mismos, en sus formas física, psíquica, emocional y mental, desde donde comenzamos a expandir esta percepción hacia afuera, hacia el entendimiento de nuestro ambiente. Parece ser que nuestro ambiente y experiencias, tanto individuales como colectivas, reflejan nuestra particular Selección de Influencias. Así, debemos en primera instancia examinarnos a nosotros mismos, nuestros pensamientos y acciones y la fuente de la cual se originan, es decir, la "influencia" que opera como dominante, para luego poder comenzar a tomar decisiones acerca de si queremos o no continuar interactuando con -o "encarnando"- esta influencia.

Veremos entonces como nuestro ambiente y nuestras experiencias comienzan a reflejar los "resultados" de nuestras escogencias y se convierten en un "sistema de retroalimentación" que confirma o refuta la "conveniencia" de nuestras decisiones. Y las escogencias que hagamos en relación con nuestra realidad dependerán de si operamos en el modo de "percepción externa" o el modo de "percepción interna". Ouspensky dice:

"Si comenzamos a conocernos a nosotros mismos, nos liberamos de una ley... así que, con vistas a liberarnos de las leyes limitantes, primero es necesario identificar la ley en particular de la cual queremos liberarnos para luego escapar de ella. Una vez conseguido esto, debemos encontrar otra nueva ley. De nuevo nos liberamos de ella, y continuamos de esta manera. Es esta la forma práctica de estudiar las leyes... Existen leyes que nos obstaculizan y nos mantienen subyugados..."

El liberarse de estas "leyes del caos y la aleatoriedad" es posible de varias maneras. Esto se puede evidenciar de manera empírica cuando se estudia la profusa literatura asociada a numerosas religiones y filosofías. Pero cuando se aboca uno al estudio de este cuerpo de material, hay ciertas cosas que se vuelven evidentes al establecer comparaciones, y Gurdjieff enuncia estos problemas de manera clara cuando describe las "Cuatro Vías".

Hemos hablado ya acerca de la mente y de la ilusión y de cómo todas las cosas son en última instancia el "Ente Único". Sí, todo es mente/consciencia... pero mi ponencia a lo largo de toda esta labor ha sido la de que necesitamos adoptar medidas "prácticas" en relación a este asunto y lidiar con las cosas que son más accesibles a nuestro particular nivel de desarrollo. Somos entes de la 3ª densidad y eso es un hecho. Nuestros actuales "fragmentos de consciencia" están enfocados en este ambiente. Así que pretender saltar de la 3ª densidad para "fusionarnos con la Unidad" en términos cósmicos es como tratar de poner la carreta delante de los bueyes y querer morar en los conceptos de la 7ª Densidad.

Sí, podemos conocer estos conceptos, si bien con ciertas limitaciones -podemos ocupar nuestro tiempo en la dilucidación de los mismos- pero para efectos prácticos, sería más conveniente aprender las lecciones propias de esta dimensión aquí y ahora para luego dar el siguiente paso. Esta parece ser una "ley" según se entiende en el contexto presente, y aquí es donde corremos el peligro de caer en un estado de ofuscación. Pero, nuevamente, hay un propósito para ello, como veremos enseguida. Muchas fuentes canalizadas hablan acerca de esta idea de ser en última instancia "uno con el Universo" y de la creación de la Ilusión por medio de la Mente, ¡y todo eso es CIERTO! El embuste se presenta cuando sugieren que todo lo que debemos hacer es sentarnos debajo de un árbol a contemplarnos el ombligo hasta convertirnos en seres iluminados como Buda. Si bien en algunos raros casos esto es posible y, en otras instancias, la adquisición de "poderes" también lo es, no es sino hasta que examinamos la literatura con vistas a desenmascarar la oculta "agenda de las motivaciones veladas" que comenzamos a encontrar ciertas pequeñas inconsistencias dentro de tales enseñanzas.

En una reciente comunicación circulada dentro de alguno de los grupos electrónicos de discusión de la Red se citaba a Carla Rueckert McCarthy diciendo lo siguiente:

"Para mi hay básicamente dos maneras de trabajar espiritualmente en esta densidad: el camino al Amor y el camino de la Sabiduría. En términos generales podría decir que el Budismo sigue el camino de la sabiduría mientras que el Cristianismo sigue el camino del corazón. Dentro de la estructura de la sabiduría, se aspira al conocimiento, la paz, el desapego, y se apunta hacia la recreación de un sentimiento de vacío y nada. Se tiene acceso a estados de mucha calma y paz, pero considero que se trata de la vía lenta en comparación con el camino del amor.

En el camino del amor la persona se enfoca en la compasión y pureza de pasión, así como en la voluntad que sustenta todo esto, aspirando hacia un sentimiento de plenitud y unificación de todas las cosas. En lo personal, encuentro que el trabajo realizado en esta densidad parece en el momento presente estar siguiendo la estrategia del amor, de la apertura del corazón hacia las oportunidades de cada momento y el potencial de amor en cada circunstancia. Este trabajo generalmente no es ni apacible ni calmo, pero reporta un sentimiento gratificante. Pienso que es un asunto de preferencias: ambos caminos de aprendizaje son útiles."

Esta es una interpretación bastante estándar dentro del paradigma de la "Nueva Era". Es un tanto más amplia y menos restringente que la perspectiva Fundamentalista Cristiana, pero no mucho más. Se trata, de hecho, de la Vía del Monje o Santo.

En realidad hay más de dos vías; como se mencionaba anteriormente, hay cuatro. Está la "Vía del Monje", la "Vía del Yogui", la "Vía del Fakir" y, tal y como propone Gurdjieff, la "Cuarta Vía" que en apariencia es el resultado de su largo contacto con las enseñanzas Sufíes y ciertamente guarda similitudes con las enseñanzas de Don Juan y con las sugerencias de los Cassiopaeans.

La Vía del Monje es muy parecida a lo que el corresponsal citado anteriormente describe como su modo favorecido. Este es el camino de la Fe, que resuena con el sentimiento de religiosidad y sacrificio. Es el camino para las personas con una fuerte emoción e imaginación religiosas. Es un camino largo y arduo, como lo indica la escritora cuando dice:

"Este trabajo generalmente no es ni apacible ni calmo, pero reporta un sentimiento gratificante".

Esta vía consiste en años tras años de lucha con el ego y las emociones; lucha con los sentimientos. El individuo somete todas sus emociones al gobierno de una sola en particular, desarrollando la unidad del ser dentro de sí. Trabaja en el desarrollo de la "Voluntad emocional". El anterior corresponsal la manifiesta de manera clara:

"En el camino del amor la persona se enfoca en la compasión y pureza de pasión, así como en la voluntad que sustenta todo esto, aspirando hacia un sentimiento de plenitud y unificación de todas las cosas".

Gurdjieff, sin embargo, sugiere que en estos individuos tanto el cuerpo físico como el mental permanecen subdesarrollados y que para poder hacer USO de lo aprendido por medio del camino del Monje o Santo, es preciso enfocar la atención en el desarrollo del cuerpo y de la capacidad de pensar. Esto solamente puede conseguirse por medio de otra serie de sacrificios. El monje debe convertirse en un yogui y un fakir. Muy pocos son capaces de conseguir esto ya que por lo común mueren antes de poder superar todas las dificultades.


El camino de la "sabiduría", según lo denomina Carla, o también llamado la "Vía del yogui", es el camino del conocimiento, de la mente. Consiste en el desarrollo de la mente, pero puede acarrear, según anota Carla de manera muy acertada, el dejar el cuerpo y las emociones en un estado de subdesarrollo. Ella dice:

"Dentro de la estructura de la sabiduría, se aspira al conocimiento, la paz, el desapego, y se apunta hacia la recreación de un sentimiento de vacío y nada. Se tiene acceso a estados de mucha calma y paz".

No obstante, sin el desarrollo de los cuerpos físico y emocional, el individuo podría no estar capacitado para hacer uso de sus logros antes de abocarse a un trabajo arduo sobre el cuerpo y las emociones. Tal individuo "sabe todo" pero no puede HACER nada. Debe aplicarse de nuevo al trabajo orientado hacia la consecución de resultados por medio de otra serie diferente de esfuerzos prolongados para la aplicación de lo que conoce. La diferencia principal entre el camino del conocimiento y las vías del fakir y del monje consiste en que el yogui tiene eventualmente la ventaja de entender su posición, de saber lo que le hace falta y lo que debe hacer, así como en qué dirección debe seguir. No obstante, se debe reiterar que muy pocos consiguen llegar a la meta final antes de morir en el intento.

La Vía del fakir es el camino de la lucha por el dominio del cuerpo físico. Es largo y dificultoso. El objetivo es alcanzar un estado de "trascendencia" mediante el desarrollo de la voluntad física y el señorío sobre el cuerpo. Involucra prácticas que conllevan terribles sufrimientos y torturas del cuerpo: sacrificios físicos con un enorme grado de dificultad tales como estar de pie en estado de inmovilidad durante varias horas, días, meses o inclusive años. De no morir o enfermarse antes de completar el ejercicio, es posible para el fakir conseguir algo, pero, ¿qué es exactamente lo que consigue? Enorme voluntad física, si bien no tiene ninguna cosa sobre la que pueda aplicarla. No puede entonces hacer uso de ella antes de alcanzar conocimiento o auto-perfección, y para entonces estará muy viejo o en trance de morir.

En la Vía del fakir generalmente no existe el maestro. Es posible que el practicante haya sido testigo de increíbles actos de voluntad que le impresionaron y obsesionaron hasta el punto de querer emularlos, de querer tener logros similares para sí mismo.

En la Vía del monje, el aspecto primordial ES justamente el maestro. Parte del trabajo que involucra esta modalidad consiste en tener fe absoluta en el maestro y someterse por completo a sus indicaciones o a sus enseñanzas en un estado de obediencia absoluta. Lo más importante en esta modalidad es la fe en Dios, en el amor de Dios, en los esfuerzos constantes para obedecer y servir a Dios. Por supuesto que, tal y como lo demuestra la historia de la religiones, el entendimiento que pueda tener esta persona de la idea de Dios y de servir a Dios es muy subjetiva y hasta contradictoria.

Afortunadamente cada vez se ha vuelto más fácil de aceptar la idea de que esta "Vía del monje" puede operar en diferentes contextos, así que en general la gente siente ahora menos propensión hacia la aniquilación de todos aquellos que no comulgan con su particular concepto de Dios. No obstante, todos los que siguen este camino generalmente se aferran a la idea de que es una senda "mejor" que las otras. Carla no está precisamente diciendo esto: ella dice que considera a la senda del corazón como la "vía rápida", y en verdad lo es para ella y para muchos otros, por razones que discutiremos más adelante.

En el camino del yogui, se comienza con un maestro, o muchos maestros, pero se termina siendo su propio maestro. Se aprenden los métodos a través del estudio y luego se comienzan a aplicar estos de manera independiente. Lo más importante acerca de estos tres caminos es que todos requieren un nivel no poco considerable de retiro de la vida mundana. Gran parte de la lucha debe escenificarse en el "retiro" o durante la meditación privada. Cada uno de estos métodos está en buen grado opuesto a la vida cotidiana, de manera que sus practicantes encuentran dificultades para adaptarse a las condiciones del "mundo real". La CUARTA vía, según Gurdjieff, y que además parece ser la que proponen tanto los Sufíes como los Cassiopaeans, NO requiere del retiro del mundo real. Además de esto, a diferencia de las modalidades del fakir, el monje y el yogui, no tiene una "forma definida".


El "trabajo" dentro de esta modalidad consiste en utilizar las circunstancias de la vida tal y como se le presentan a la persona en su propio medio, para trabajar en todos los aspectos en forma simultánea. La persona trabaja en el dominio físico, en el desarrollo mental y en el control y la integración emocionales. Y esto solo es posible hacerlo a través de la PERCEPTIBILIDAD, en combinación con el CONOCIMIENTO y la VOLUNTAD. Uno debe convertirse en maestro de su propio cuerpo, mente y emociones. El requerimiento principal de la Cuarta vía, de acuerdo con las enseñanzas tanto de los Sufíes como de los Cassiopaeans, es el ENTENDIMIENTO. Debemos llegar a estar conscientes de tantos aspectos de nuestra realidad como nos sea posible y abstenernos de HACER NADA que no podamos entender a cabalidad excepto a modo experimental y con la finalidad implícita de descubrir y entender aun más cosas. Entre más entendimiento tengamos de QUÉ cosa hacemos, PORQUÉ la hacemos y CÓMO la hacemos, nuestro grado de consciencia será mayor. No se requiere de la fe en esta vía; de hecho, la fe puede ser un obstáculo. En la Cuarta vía la persona debe "verificar por sí misma el grado de verdad de todo lo que se le dice" por medio de la investigación y la comprobación empíricas. Hasta que esté satisfecha, no deberá actuar solamente movida por la fe.

De las cuatro vías, la más menos refinada es la del fakir, como señala Gurdjieff. El fakir sabe muy poco y entiende aun menos, pero tiene un poder INCREÍBLE sobre su propio cuerpo físico.


El monje apenas sabe un poco más. Es impelido por su "sentimiento" religioso y su particular tradición religiosa, así como por su fijación en la "meta" contemplada, es decir, su deseo de SALVACIÓN. El tiene confianza en su sistema particular de creencias y en su maestro de preferencia (Jesús, Buda, o algún otro) y tiene confianza en que todos sus esfuerzos son "agradables a la vista de Dios".


De qué manera funciona todo esto resulta evidente del análisis de varias de las claves contenidas en la correspondencia citada más arriba. Carla indica que el camino de la sabiduría "aspira a la recreación de un sentimiento de vacío" mientras que el camino del amor aspira a un "sentimiento de plenitud". Esto nos trae de vuelta a las palabras de don Juan con relación al Depredador Cósmico:

"Para mantenernos sumisos, mansos y débiles, los depredadores... ¡nos han dado su propia mente!... La mente del Depredador es grotesca, contradictoria, malhumorada, llena del temor de ser descubierto en cualquier momento".


"Sé que aun cuando nunca has sufrido de hambre... padeces de ansiedad por el alimento, que no es otra cosa sino la ansiedad del depredador temeroso de que en cualquier momento su maniobra pueda ser descubierta y le sea negado el alimento. A través de nuestra mente, que después de todo es la suya propia, los depredadores han podido inyectar en el ser humano todo aquello que les resulta conveniente. Y de esta manera se garantizan un margen de seguridad que sirve para contrarrestar su propio temor".

Las personas que escogen el "camino del corazón" están muy conscientes de experimentar todas estas sensaciones dentro de sí mismas... contradicciones, culpa (temor de ser descubiertos en cualquier momento) y HAMBRE. Están constantemente empeñadas en manifestar amor aun de cara a todos estas emociones negativas, para poder llenar un vacío interno. Carla nos confiesa sus propias luchas cuando dice:

"Este trabajo generalmente no es ni apacible ni calmo, pero reporta un sentimiento gratificante".

La condición usual dentro de esta senda es:

"Me encuentro a mí mismo en toda clase de situaciones dolorosas y miserables. Me encuentro a mí mismo respondiendo con sentimientos específicos hacia la gente y las situaciones que son negativas o bien, las situaciones mismas que se manifiestan en mi vida son negativas y dolorosas. Pero es mi elección superar todo esto por medio de la manifestación (a través de la voluntad) del sentimiento de AMOR hacia todas las cosas y todos los seres. De esta forma me enfoco en "la compasión y pureza de pasión, así como en la voluntad que sustenta todo esto, aspirando hacia un sentimiento de plenitud y unificación de todas las cosas".

En otras palabras, puedo ser torturado por dentro y por fuera, pero aun así voy a PRODIGAR AMOR y SENTIR AMOR y me voy a concentrar en amasar este sentimiento de plenitud en mi interior sin importar las consecuencias.

De esta manera, ella contrarresta el influjo de la "mente del depredador" al rehusarse a aceptar las contradicciones, el malhumor, la culpa, el hambre. Y esta es, de hecho, una manera de superar las "leyes"... una manera de generar la "lucha entre el sí y el no", que con toda probabilidad producirá resultados, tal y como lo atestigua la literatura.

Hablando desde un punto de vista relativo, el monje puede conseguir en una semana de ayuno, oración y concentración en la manifestación del amor, lo que el fakir consigue en un mes de tortura. Así se libera de la influencia de la mente del Depredador.

El yogui sabe considerablemente más. El tiene consciencia de la existencia de la mente del Depredador, y sabe que desea liberarse de ella. Sabe porqué desea esto, así que se aboca a sus estudios para alcanzar el conocimiento específico de la manera en que puede conseguirlo. Lo que aprende eventualmente, y si hace bien su "tarea", es que para liberarse de las "leyes" que lo subyugan debe producir una cierta "sustancia" en su interior. Aprende que cierto tipo de ejercicio mental o concentración de la consciencia puede producir esta sustancia en un día. No se descarta que podría haberle tomado la vida entera aprender esto, el mismo período de tiempo que el monje ha estado empleando en la manifestación del amor, pero generalmente le toma menos que eso puesto que el yogui comienza con un maestro que es probable que ya haya alcanzado un cierto nivel, de manera que mucho del conocimiento puede ser comunicado por medios prácticos con considerable ahorro de tiempo.

Entonces, como resultado de establecer algunas comparaciones relativas podemos ver como el yogui puede producir en un día lo que el monje produce en una semana y el fakir en un mes. Pero eso es medir a todo el mundo con la misma vara. No podemos dejar fuera de la ecuación la posibilidad de que una persona ya haya "realizado la tarea" correspondiente a una de las modalidades en alguna "vida anterior", estando entonces lista para realizar el trabajo en otra de las modalidades en el curso de la presente existencia. Para Carla, el camino del corazón es la "vía rápida", y para otros es posible que así lo sea. Podríamos conjeturar que tales personas que encuentran que esta es la vía que reporta el sentimiento más "gratificante" y que les impele con mayor fuerza y rapidez, es posible que ya hayan transitado los caminos del yogui y el fakir en vidas previas/simultáneas. Para algunos, el camino del corazón podría ser la última pieza del rompecabezas de auto-integración. Y en estos casos, es precisamente la vía correcta.

Para otros, ya se transitó por el "camino del corazón", razón por la que son propensos a enfocarse en la vía del fakir o del yogui. En el caso de otros más, ya se han completado los tres caminos, por lo que evolucionan rápidamente a lo largo de las varias modalidades en el curso de una sola vida, consolidando los efectos de las varias "cristalizaciones". Es realmente imposible para una persona juzgar una de las vías como "correcta" y otra como "incorrecta". Cada individuo y cada situación es diferente.

El lector que encuentre que este material está "en resonancia" o "en sincronía" con sus propios sentimientos más profundos, es posible que ya haya realizado el trabajo correspondiente a las vías del fakir, monje y yogui, y se encuentre ahora buscando la síntesis y la aplicación práctica enfocada hacia la integración de su estado de consciencia. En la Cuarta vía, de acuerdo a Gurdjieff y los textos Sufíes relativos al tema (a pesar de que estos son deliberadamente "oscuros"), el buscador tiene consciencia de las otras vías, sabe que hay sustancias específicas que se deben producir en el cuerpo, sabe que se pueden producir al cabo de un mes de tortura, una semana de oración y ayuno, o un día de ejercicios mentales, pero también sabe que hay otra manera de producirlas. La Cuarta Vía, si bien no necesariamente me refiero a la Cuarta Vía según la entienden Gurdjieff y Ouspensky. ¿A qué nos referimos?

Al estudiar la historia de los fenómenos religiosos, paranormales y extrasensoriales, uno se percata de algunas extrañas conexiones. Hay fakires y yoguis que pueden controlar sus funciones corporales hasta extremos que superan el entendimiento común. Pueden ralentizar su metabolismo, controlar el ritmo cardíaco, producir calor o frío extremos, levitar, correr durante días sin detenerse, bilocarse, y manifestar la presencia de objetos con el poder de su mente. He escuchado de algunos casos de individuos que han entrado en un profundo estado de meditación en presencia de sus estudiantes o condiscípulos, y de repente, simplemente han desaparecido en forma instantánea en medio de un destello de luz enceguecedora, ¡para no volver a ser vistos jamás!. Obviamente se han podido desembarazar de la influencia de alguna de las "leyes" de la 3ª densidad en mayor o menor grado. Al mismo tiempo, uno puede leer las crónicas de santos cristianos que han realizado las mismas cosas. Hay shamanes que dan evidencia de logros similares, lo mismo que algunos practicantes de varias formas de "magia" ritual. Así, podemos ver a través de estas "señales en la carretera" que efectivamente HAY una cierta correlación tal y como lo sugirió Gurdjieff.

Luego tenemos el caso de los "acontecimientos anormales" que parecen ocurrir en forma espontánea. En tales casos es común encontrar algunas referencias recurrentes al ADN, es decir, una relación entre el ámbito paranormal y la genética. Una y otra vez escuchamos decir a alguna persona capaz de manifestar cierto tipo de "poderes supranormales" cosas como "heredé la visión de mi tía", o abuela, madre, tío, etc. Y no siempre se trata de la "visión": hay muchos otros "poderes" susceptibles de ser explicados de la misma manera.


Está además la curiosa conexión entre el sistema endocrino y los fenómenos paranormales. Muchos estudios serios del fenómeno de tipo "poltergeist" que muy a menudo -sino siempre- se manifiesta en la presencia de un niño en etapa pubescente o una mujer sexualmente "fluctuante", incluyendo aquellas que están en una u otra etapa de la menopausia. Las hormonas producidas por el sistema endocrino juegan un papel importante en la activación o desactivación del ADN.

Una cosa me resulta clara luego de todos estos años de estudio: el fenómeno paranormal, bien se trate de sanación, manifestación de materia, bilocación o cualquiera otro, prácticamente no guarda NINGUNA relación con el nivel de espiritualidad de la persona. En mi trabajo de investigación me fue posible encontrar un grupo familiar consanguíneo con la habilidad de "detener el flujo de la sangre" con el toque de la mano, a pesar de que casi la totalidad de sus miembros eran alcohólicos, promiscuos, abusivos hacia su pareja o los niños y, en general, lo que uno consideraría como individuos éticamente deficientes. No obstante, algunos miembros de la familia tenían este interesante "poder" y eran llamados a menudo por vecinos o amigos para salvar vidas, ¡aún si había que arrastrarlos fuera de un bar en estado de completa embriaguez!

Otro detalle curioso son los múltiples registros de aparición de fenómenos paranormales luego de un trauma severo de la cabeza o una fuerte descarga de corriente. La corriente eléctrica puede alterar el ADN puesto que afecta la permeabilidad de las membranas neurales y altera el balance o composición de los neurotransmisores, provocando de esa manera una activación o desactivación del ADN. (En algún punto de la exposición examinaré esto en sus detalles técnicos para que el lector pueda realizar una aplicación práctica en las situaciones individuales de su vida).

Parece ser que lo que separa a los mundos físico y etéreo, o la 3ª y 4ª densidades, y que se refleja en nuestro nivel de perceptibilidad, es justamente nuestro ADN. Parece ser la "interfase" o "sistema operativo" que determina cuanto, o qué tan bien, o qué tan completamente, pueden nuestras almas manifestarse a través del instrumento de nuestros cuerpos, en la realidad de la 3ª densidad. Se ha podido demostrar que algunas prácticas que podríamos llamar "extáticas" y que involucran las tres vías mencionadas con anterioridad, operan modificaciones en la corriente eléctrica del cuerpo así como en las sustancias químicas, incluyendo las hormonas y los neurotransmisores. A menudo se ha anotado que solamente el 2% de nuestro ADN tiene que ver con la síntesis de proteínas que forman nuestro cuerpo; al resto se le denomina comúnmente ADN "basura".

Hay algunas teorías que intentan explicar la razón de que esto sea así, incluyendo la teoría del "Gen Egomaníaco" a través de la cual se postula que los seres humanos son meras construcciones somáticas creadas por el ADN con la finalidad de garantizar su propia auto-propagación. Otra de las observaciones reiteradas es que solamente utilizamos entre el 5 y el 10% de nuestros cerebros, y hay una serie de teorías acerca de esto también. Quisiera sugerir que hay una conexión entre las dos cosas.

Así que tenemos una curiosa serie de factores que deben tomarse en cuenta y que parecen todos apuntar hacia la idea de que el ADN es aún más interesante y misterioso de lo que suponíamos.

Por un lado tenemos los "poderes" que se transmiten en forma natural, y por otro lado tenemos a los individuos que se involucran en un tipo de actividad que temporal o permanentemente opera un cambio en su fisiología y el resultado aparente de esto es la liberación del yugo impuesto por las leyes de la 3ª densidad. El único problema es que, tal y como lo anotábamos anteriormente, algunos cambios no se operan de manera integral y entonces se manifiestan meramente como "picos" transitorios, como aberraciones, señales indicativas de que algo está sucediendo, si bien algo que no tiene utilidad práctica sin el conocimiento necesario para su aplicación en los "cuatro cuerpos" del ser. El siguiente extracto de las transcripciones del material recopilado de los Cassiopaeans será especialmente importante conforme avancemos en nuestra historia. La discusión giraba alrededor de los "Símbolos de la Realidad" y su manifestación en el cuerpo humano a través de dolores físicos relacionados con ciertos trastornos patológicos.

10-10-98
(R) Cuando uno recibe un mensaje de dolor... ¿podría ser simbólico de un avance potencial o de un estado de neo-corporeidad?
(P) Conozco a mucha gente que sufre de dolores y no se trata más que de personas frustradas o afligidas.
(R) Sí, pero ¿porqué afligidas? Piensa, querida...y recuerda, tu consciencia opera en cuatro niveles diferentes, ¡no en uno! El cuerpo físico, la mente, el cuerpo genético y el cuerpo espiritual o etérico.

(P) ¿Son esos acaso los cuatro componentes de la manifestación humana en la 3ª densidad-
(R) En la 3ª y la 4ª. Uno provoca en sí mismo, a través de sus acciones tanto físicas como psíquicas, la manifestación de estos "problemas" cuando se está preparando para "girar el selector" hacia un nivel más alto.

Recordemos lo que decía Ouspensky:

"Las Cuatro Vías son caminos para liberarse de leyes innecesarias. Se le puede mostrar a uno un camino... pero uno debe hacer el trabajo por sí mismo. La mayoría de las leyes que tenemos que obedecer son el resultado de nuestro estado de sueño e inconsciencia. Cada paso que damos para ascender a un grado mayor de consciencia nos vuelve más libres. Supongamos que un hombre está satisfecho con llevar una vida mecánica; como resultado de esto se aísla de las influencias más elevadas (que podrían enseñarle la manera de despertar) y recibe solamente influencias (provenientes de los niveles inferiores, incluidas las emanadas de sus propias inclinaciones). Este hombre ciertamente se encontrará en una posición más desventajosa que el hombre que recibe influencias de los mundos más elevados. Muchas influencias pueden recibirse en forma mecánica, pero otras más requieren de un esfuerzo..."

-Ouspensky-

Entonces, parece ser que el asunto radica en estar en contacto con las "influencias más elevadas". Ya hemos hablado sobre la profusa cantidad de material recopilado por el método de canalización a lo largo y ancho del planeta, cuyo volumen y variedad crece diariamente. Y hemos también hablado sobre el hecho de que algunas de estas comunicaciones, cuando no la mayoría, provienen sin lugar a dudas de "influencias" propias de los niveles inferiores. Lo que quiero decir con esto es que, descrito de una manera coloquial, hay una diferencia entre las comunicaciones provenientes de cualquier "tipo" desencarnado y las de fuentes propias de las más altas densidades.


¿Porqué es importante hacer semejante distinción? ¿Acaso "cualquier tipo desencarnado" no es ya de por sí una entidad de la "quinta densidad"? ¿No son las comunicaciones de "los muertos" efectivamente comunicaciones de la 5ª densidad? ¿No provienen ya de una fuente "más elevada" en virtud de ser originadas en una entidad "muerta"? ¿Y qué hay de las comunicaciones de los seres de la 4ª densidad? Claramente ellos son "más elevados". Bueno, este es parte del problema de adquirir consciencia de las cosas y "elegir" cual es la influencia alrededor de la que queremos gravitar, ¡y NO es tan fácil como podría suponerse!

Como ya se ha anotado en otra parte del sitio de la red, hasta donde llegan mis conocimientos, antes de la manifestación de Ra por medio de Elkins, Rueckert y McCarty, el concepto de la 4ª densidad estaba muy pobremente definido. Sí, es obvio que Gurdjieff estaba hablando de ella, y se piensa que su conocimiento derivó de las antiguas escuelas secretas de misterios del Asia Central. Pero también parece que sus extrapolaciones pueden haberle dado un giro particular al asunto. Mis propias reflexiones al respecto, después de largas discusiones con mi esposo Ark, y a la luz de las diferencias entre lo que Gurdjieff estaba diciendo y haciendo, así como de las conclusiones sacadas a resultas de examinar sus escritos y charlas acerca de sus propias experiencias, me conducen a la conclusión de Gurdjieff estaba en realidad "experimentando" con diferentes maneras de abrir a la gente ordinaria de la cultura occidental hacia un conocimiento decididamente más elevado de las cosas, en forma tal que se facilitara este acceso desde la perspectiva de sus vidas ordinarias. Podría haber sido el caso que él obedeciera a un mandato al actuar de esta forma, o bien podría haber sido simplemente su propia iniciativa.

De cualquier forma, con anterioridad a la aparición de las ideas acerca de las diferentes densidades, en realidad no había más que dos modalidades de existencia: física o astral; vida o muerte, en el cuerpo o fuera del cuerpo; en la Tierra o en el Cielo/Infierno. Esas eran las opciones. Cuando un persona moría en la Tierra solo se podía proceder hacia una existencia "etérea" o "astral", o algo vagamente similar. Se podía estar "en espíritu" o "en cuerpo".

Por supuesto, esta es una sobre-simplificación del asunto. De la misma manera que hay distinciones económicas y sociales aquí en la tierra, una verdadera plétora de fuentes han elaborado una serie intrincada de sistemas de "niveles y etapas" de progreso a través de la esfera astral. Helena Blavatsky, Rudolf Steiner, Alice Baily y otros más en sucesión ininterrumpida hasta su canalizador contemporáneo de preferencia, han incorporado interminables permutaciones a estos planos, subplanos y variados sistemas jerárquicos. Estas explicaciones parecen haber sido creadas en respuesta a la creciente consciencia de que ¡"algo estaba podrido" en el otro mundo!

Si bien la mayoría de la gente prefiere pensar que al morir uno es de súbito transportado ya sea al cielo, para sentarse en la presencia de Dios o Buda o alguien similar, o a lo infiernos sin posibilidad alguna de enfriarse las posaderas, cada vez era más evidente que este probablemente NO era el caso. Las numerosas voces que se dejaban oír desde el "mundo espiritual" sugerían de manera abundante que una actividad en extremo complicada tenía lugar fuera del alcance de la percepción y el entendimiento humanos. Y mucha de ella era inconfundiblemente desagradable.

Así entonces la humanidad fue presentada con la explicación de los planos y subplanos, planos causales y semi-causales, como solución a este problema. La clave ahora estaba en determinar el verdadero NIVEL de la entidad con la que uno se comunicaba para poder a su vez determinar la validez y confiabilidad de la información.

Naturalmente, una vez que tal jerarquía ha sido definida, ¡cualquier espíritu medianamente astuto declarará su membresía en los más altos niveles de la misma! En algún punto del estado general de confusión hubo un gran paso en la historia de la canalización: Seth. Michael Topper escribe acerca de Seth:

"Lo que hizo tan notable al material de Seth, y lo que le ha permitido sobresalir inclusive hasta el día de hoy, tiene tanto que ver con la misma Jane Roberts, la canalizadora que, junto al texto canalizado narró la crónica continua de su propia lucha interna con el fenómeno de canalización, como con el contenido mismo del material. La uniforme calidad, consistencia e integridad de las enseñanzas de Seth, que se extendieron a la largo de varios años (en comparación con los múltiples casos de "flores de un día" en la actualidad) se debió en gran parte a la extrañeza y desconocimiento de tal modalidad en esos "primeros días", y a su manifestación en la consciencia de una personalidad racional e inteligente, si bien crítica e inicialmente escéptica.

"Como Roberts misma lo ha manifestado desde la perspectiva de su experiencia, fueron las profundas dudas iniciales que la acompañaron durante su renuente participación en un fenómeno tan radical y extremo, las que mantuvieron la quilla a flote y ayudaron a mantener la comunicación constantemente balanceada entre los potenciales vados de la egolatría, por un lado, y las racionalizaciones simplistas, por otro.

Como resultaría evidente para cualquiera, hay un universo de diferencia entre estas sesiones cuidadosamente monitoreadas, sistematizadas y conducidas con esmero, y la inmoderada obra compilada de forma casual en el intervalo de tiempo transcurrido desde los Llamados de Seth, donde el aspecto principal de los recientes libros parece ser el canalizador mismo, profusamente retratado en los insertos fotográficos con sendas leyendas que tímidamente rezan "de la infancia a la madurez" (y donde se ve que, después de haber cargado la gorra de "zopenco", en algún momento de capricho el sujeto súbitamente se convirtió en el Improbable Anfitrión de alguna entidad desencarnada, ¡misma que se esmeró en aclarar las cosas de arranque no más anunciando Su supremo estado de Iluminación!).

"Al considerar el material de Seth como un todo, podemos recomendarlo aunque fuera solamente por la innegable virtud (que hoy en día se da por sentada, pero que sin duda era única en su tiempo) de que introduce la importante clave de las probabilidades en el campo de la realidad psicológica. Anteriormente era un fenómeno abstruso exclusivo del campo de la Física y que ocurría únicamente a nivel del principio de Indeterminación de Heisenberg con relación a la "posición y velocidad de los electrones". Este concepto, introducido por Seth, le permitió a la humanidad liberar la mente material de su fijación en los condicionamientos causales rígidos y en la hipótesis determinista de la acción.

La discusión de Seth acerca de la multidimensionalidad y de la constante bifurcación de rutas probables en el proceso de navegación consciente a través del estado de sueño y vigilia, sirvieron para desplazar el punto de apoyo del poder hacia el presente psíquico, aflojando de una vez los grilletes de la psicología behaviorista dominante y efectuando una modificación largamente requerida en el hasta entonces prevaleciente énfasis religioso-espiritual sobre conceptos como el karma o la irresistible presión de las acciones pasadas, el condicionamiento mnemónico, etc. En este particular el material de Seth sirvió su propósito en forma admirable, y ese propósito era el de ayudar a la consciencia a dar el siguiente gran paso, el paso necesario hacia un nuevo Etapa en el progreso y desarrollo espirituales"


Debo confesar el haber reído ante la velada alusión anterior de Topper a Ramtha, claramente referida a J.Z. Knight, cuando dice:

"... después de haber cargado la gorra de 'zopenco', en algún momento de capricho el sujeto súbitamente se convirtió en el Improbable Anfitrión de alguna entidad desencarnada, ¡misma que se esmeró en aclarar las cosas de arranque no más anunciando Su supremo estado de Iluminación!"

Después de haber pasado tanto tiempo tratando casos de intrusión de entidades espirituales, posesión de espíritus, obsesión, y trastornos similares, puedo asegurar que las entidades del "otro lado" pueden mentir y A MENUDO lo hacen.

William Baldwin, Ph.D. escribe:

"el fenómeno de la intrusión de espíritus no requiere de consentimiento de parte del anfitrión. Esta parece ser una clara violación del libre albedrío. También parece refutar la noción popular de que cada persona es enteramente responsable por la creación de su realidad, con lo cual no existe la condición de víctima. El aparente conflicto surge de las definiciones de aquiescencia y libre albedrío. La ignorancia y la negativa a aceptar la posibilidad de interferencia por parte de entidades espirituales no constituye ninguna defensa en contra de la intrusión de espíritus. El creer o no en la existencia de entidades intrusas no tiene ninguna consecuencia en la realidad de las mismas o en su comportamiento.

En su actitud de negación e ignorancia la mayoría de las personas no están rehusándole permiso a estos invasores no-físicos. Los seres imbuidos de soberanía individual tienen el derecho de negar cualquier intención de violación o intrusión por parte de algún otro ser. Con un conocimiento limitado -cuando existe del todo- y percepciones distorsionadas acerca de la naturaleza del mundo espiritual, de la realidad no-física, la mayoría de las personas se exponen a sí mismas y crean su propia vulnerabilidad como parte del proceso de creación de su propia realidad. Entre los entusiastas del movimiento de la "Nueva Era" hoy en día, está muy en boga la práctica de intentar canalizar algún poder elevado, maestro espiritual o guía deseoso de utilizar el mecanismo de la voz de cualquier voluntario para transmitir "palabras de sabiduría". Algunos utilizan la expresión "por el bien de mi progreso espiritual" cuando llaman a una entidad para canalizarla. Esta actividad constituye un permiso y una bienvenida a los espíritus descarnados.

Los apelativos de "guía" o "maestro" y la justificación de "por el bien de mi progreso espiritual" serán inmediatamente corroborados y expresados por la entidad como válidas descripciones personales de sus propias cualidades y atributos.

"...el anfitrión por lo común no se percata de la presencia de espíritus. Los pensamientos, deseos y comportamientos de la entidad huésped son experimentados por la persona como sus propios pensamientos, deseos y comportamientos. Los pensamientos, sentimientos, hábitos y deseos no parecen del todo extraños cuando han estado presentes por largo tiempo, en algunos casos desde la infancia misma. Este es una factor clave en la fuerte propensión hacia la negación del concepto mismo y la pobre aceptación del fenómeno de interferencia de entidades descarnadas y espíritus huéspedes, así como de las manifestaciones obsesivas o de posesión.

"En la mayoría de los casos la persona solo reconoce la realidad de la condición luego de que el espíritu ha sido desalojado. El individuo puede demorarse en reconocer el hecho inclusive por unos meses más luego de la sesión de liberación, y solo aceptarlo al notar la ausencia de una actitud, deseo, adicción o comportamiento otrora familiar. Los síntomas de la intrusión de espíritus pueden ser en verdad muy sutiles. El espíritu huésped inclusive puede estar presente sin producir ningún síntoma notorio.

"...Una persona puede llegar a tener docenas o inclusive centenares de espíritus huéspedes en virtud del hecho de que estos no ocupan ningún espacio físico. Pueden adherirse al aura o flotar dentro de la misma fuera del cuerpo. Si alguna parte del cuerpo del anfitrión presenta una debilidad física, un espíritu pedestre puede fijarse a esa área a causa de una correspondiente debilidad o lesión en su propio cuerpo físico previo a la muerte. Un espíritu puede habitar en cualquiera de los chakras del anfitrión, atraído por la particular energía del chakra o por las estructuras físicas de ese nivel del cuerpo.

"...La influencia mental, emocional y física de la entidad huésped puede alterar el patrón de las opciones kármicas y las oportunidades originales del anfitrión. Puede dar al traste con el plan existencial previsto al precipitar la muerte o prolongar la vida, interfiriendo de esa forma con el anticipado punto de transición existencial. Una entidad del sexo opuesto puede influenciar las preferencias y la identidad sexuales. Una entidad huésped puede influir también en la selección del cónyuge matrimonial y en la escogencia del copartícipe en una relación extra-matrimonial".

-Baldwin

1992

Una mirada al mundo y es evidente que mucho de esto se da hoy en día. Baldwin sugiere que el porcentaje de individuos que sufren en algún momento dado de una o más instancias de intrusión de espíritus ¡es cercano al 100%! Yo quedé perpleja cuando leí ese porcentaje. De hecho, cuando estaba aprendiendo la técnica de la modalidad terapéutica, tenía una GRAN cantidad de dudas al respecto. Parecía demasiado disparatado, aun para mi concepción bastante liberal de la realidad. Así que, a manera de experimento, comencé a utilizar la técnica de "diagnóstico diferencial" con algunos sujetos que accedieron a tomar parte en una "terapia experimental" pero a los cuales no se les comunicó ningún detalle particular al respecto.

Creo que ellos estaban esperando algo dramático en lugar de una serie de preguntas cuidadosamente diseñadas para revelar la presencia de entidades huéspedes. Cuando giraba hacia las preguntas diseñadas para identificar los casos de intrusión de espíritus, me aseguraba de hacerlo de una manera en extremo sutil, escondiéndolas dentro de un manojo de preguntas inocuas. Ciertamente no quería "contaminar" el experimento, así que hube de ser MUY discreta. Si esta idea era una patraña, ¡yo estaba dispuesta a desenmascararla!


Bueno, los resultados fueron poco menos que sorprendentes. Uno tras otro, todos los casos indicaron intrusión, y generalmente de más de una entidad. Lo más sorprendente de todo es que la terapia de liberación FUNCIONÓ de manera admirable. Problemas que se habían vuelto persistentes, inclusive luego de terapias hipnóticas estándar que incluían sugestiones repetidas y/o sugestiones post-hipnóticas, (que algunas veces funcionaban pero otras no), virtualmente desaparecían en forma casi instantánea con el desalojo de la entidad intrusiva.

En un par de casos, individuos enfrascados en relaciones maritales que eran altamente insatisfactorias e inclusive miserables, pero que habían sido incapaces de optar por una salida puesto que su poder resolutivo "desfallecía con sólo pensar en el asunto", o "giraban en círculos interminables de auto-deliberación" acerca de la conveniencia o no de terminar una relación así, súbitamente se vieron liberados de estos temores, co-dependencias y demás.

Se pudo determinar en un par de estas sesiones que el sujeto había sido invadido en un momento oportuno por una entidad que deseaba estar con su pareja y había ejercido la influencia suficiente sobre este sujeto para buscar a toda costa la relación que conduciría al matrimonio. Cuando quiera que el sujeto invadido trataba de salirse de la relación, una lucha interna sin cuartel tenía lugar, con el desenlace inevitable de evitar que los deseos del sujeto prevalecieran. Esto siempre era percibido por el sujeto como sus propias dudas y reparos ante la idea de marcharse. Dolencias físicas, temores, fobias, adicciones y trastornos de personalidad de todo tipo quedaban disueltos como por arte de magia. ¡Yo estaba estupefacta!

No solamente eso, sino que todas mis ideas acerca de que los niños son "inmunes en virtud de su inocencia" de toda contaminación de este tipo, debieron ser descartadas de plano, porque cada vez era más evidente que muchas de las intrusiones tenían lugar como consecuencia de traumas infantiles ordinarios. También caí en la cuenta de cómo no era de extrañarse que la Iglesia de la Cientología estuviera atrayendo tantos nuevos "conversos". Resultó claro para una persona como yo, que en algún punto de su vida estuvo ocupada en labores de auditaje, que lo que los Cientólogos estaban haciendo ¡era una especie de Liberación de Espíritus! Si, ¡no hay dudad de que funcionaba! ¡Y con razón la gente seguía regresando por más! La única diferencia era que ellos prolongaban de manera consciente el proceso para abarcar una buena cantidad de sesiones por las que, obviamente, no era poca la cantidad de dinero que pasaba de manos, y evitaban a toda costa que la persona auditada supiera que todo podía hacerse mucho más rápida y eficientemente en unas pocas sesiones intensas de Terapia de Desalojo de Espíritus.

Pero el punto es que todo esto podría ser parte de la condición de prisión impuesta sobre la humanidad.

Tal y como señala el Dr. Baldwin más arriba:

"En su actitud de negación e ignorancia la mayoría de las personas no están rehusándole permiso a estos invasores no-físicos... la mayoría de las personas se exponen a sí mismas y crean su propia vulnerabilidad como parte del proceso de creación de su propia realidad".

"En su actitud de NEGACIÓN e IGNORANCIA... crean su propia vulnerabilidad como parte del proceso de creación de su propia realidad".

¡Vaya concepto!

Detesto admitirlo, pero esta frase se aplicaba a mi misma por mucho tiempo. De hecho, se aplica a todos nosotros en alguna medida y esa es la razón por la que voy a contar algunas historias acerca de mi "despertar a la realidad de la situación". Esto resultó de una compleja interacción con una serie de personas y, en muchas instancias, los distintos actores involucrados en el drama tuvieron todos las mismas oportunidades de despertar a la realidad de la situación y tomar decisiones consecuentes con este estado de consciencia incrementada. Veremos cómo se presentaron estas opciones y de qué manera operaron dentro de los Símbolos de la Realidad, y veremos cuales fueron los Frutos de las diferentes decisiones. Una vez que terminemos con estas historias, sería de esperar que alcanzáramos un entendimiento claro de las formas que podemos emplear para "leer las señales" y, posiblemente, de lo que pueden llegar a ser los resultados, si bien cada persona tendrá por necesidad su propia idea de cómo aprender las "lecciones" y de "cual es el desenlace deseable".

Como hasta cierto punto ya lo he relatado en el archivo "Gracia Inapreciable" de este mismo sitio, el descubrimiento de la "Verdad y Significado" de la existencia -al menos en lo que respecta a MI propia existencia, dado que, por lo que he alcanzado a entender, todo lo demás es ilusión- ha sido la "raison d'etre" de todas mis búsquedas internas y externas. En cualquier momento dado, cuando he participado en alguna actividad, ha sido siempre con la idea de que podía aprender algo acerca de Dios como resultado de ella. Inclusive mi etapa de absoluto ateísmo materialista no fue otra cosa más que un "experimento". En mis años mozos estudié Wicca y varias formas de shamanismo, magia ritual y cosas por el estilo. Siempre fui cautelosa acerca de la experimentación directa con tales cosas, prefiriendo las incursiones académicas, así que pienso que es posible que me haya librado de muchas de las penalidades que he visto padecer a otras personas que no tuvieron la misma cautela con respecto a la "práctica".

Obviamente, mi propio acerbo religioso familiar inculcado desde una tierna edad ha estado siempre permeando todo este proceso de estudio, puesto que desciendo de una larga línea de predicadores y estudiosos de la religión. La influencia ha sido muy fuerte, así que mi reacción programada siempre que había llegado al final de cualquier estudio en particular que hubiera demostrado no ser otra cosa más que un "fragmento de la respuesta", era revertirme a esta senda religiosa familiar mientras no asomara por el horizonte otro camino que explorar. Lo que esto significa es que dentro de mis muchos años de estudio y dedicación al conocimiento, siempre hubo intercalados períodos en los que seguía la Vía del Monje. Como adolescente, siempre soñé en convertirme en una monja cuando creciera.

Parece que experimenté una especie de fluctuación entre el frío análisis cerebral de las cosas y la apasionada búsqueda de una relación "íntimamente emocional con Dios". Lo curioso de todo esto era que podía gravitar dentro de cada una de estas esferas con igual dedicación y pasión. Lo que es más, cuando me encontraba operando en alguno de estos dos modos, era como si por completo hubiera desactivado el otro; desde todo punto de vista práctico, dejaba de existir en forma "activa". Conozco bien la lucha agonizante de enfocarse "en la compasión y pureza de pasión... aspirando hacia un sentimiento de plenitud y unificación de todas las cosas". Tenía un entendimiento visceral de lo que significaba "estar siguiendo la estrategia del amor, de la apertura del corazón hacia las oportunidades de cada momento y el potencial de amor en cada circunstancia".

También experimenté el hecho de que "este trabajo generalmente no es ni apacible ni calmo". Sé además lo que es llevar esta andadura hasta sus últimas consecuencias y el precio que debe pagarse tanto a nivel de la mente como del cuerpo. Guardo un gran cariño por este camino, pero, como he señalado ya, soy una persona práctica, y el encontrar un punto de equilibrio entre el conocimiento cerebral y la emoción ha sido siempre la meta de mis esfuerzos. Debo hacer un esfuerzo para controlar mi inclinación a "renunciar a mi cuerpo para que sea quemado", de "entregar todo lo que poseo a los destituidos", y sacrificar mi ser la pira del martirio. Para mí eso ha sido siempre más difícil que subyugar todas mis emociones al dominio de una sola emoción con vistas a desarrollar la voluntad emocional.

Así, como lo he relatado en "Gracia Inapreciable", en algún momento de mi vida decidí que este "camino del corazón" era en verdad la senda que debía seguir, y lo abracé con toda la voluntad de mi ser. Tenía unos 30 años y estaba bastante desgastada por el esfuerzo de buscar a Dios a través del discernimiento, o al menos no me parecía que este camino me pudiera conducir a algún punto donde pudiera sentirme satisfecha de mis logros, así que las instancias de mi ex-marido para que "regresara a Dios" en la manera ortodoxa, fundamental, fueron como una especie de ancla que me ofrecía finalmente la promesa del "descanso". En otras palabras, y para ponerlo de manera prosaica, me monté presurosa en el "autobús de la fe".

No siendo de las que hacen las cosas a medias, dejé de lado todo cuestionamiento, toda aspiración al conocimiento, y básicamente me sometí en forma voluntaria a la creencia de que "la fe me conduciría a casa". Para ilustrar la manera tan efectiva en que me abandoné a semejantes convicciones, quisiera compartir una anécdota graciosa. En los primeros días de viaje en el "autobús de la fe", estaba sentada en la iglesia con mi ex-marido y los niños. Estaba observando la secuencia de los eventos dentro del servicio, las instancias a ponerse de pié, sentarse, dar vuelta a la página, etc. Súbitamente me di cuenta, como resultado de mi entrenamiento como hipnoterapista, que todo el proceso era una suerte de hipnosis. Al estudiar el proceso de hipnosis de grupo, se nos había instruido en lo que se llama la técnica del "Asentimiento Repetitivo".

Esta técnica está diseñada para inducir en un grupo de personas un estado leve de trance, para afectar las funciones cerebrales y volver al sujeto receptivo hacia la intensificación del trance y las subsiguientes sugestiones. Se consigue haciendo que un grupo de personas, o bien respondan "sí" a una serie de preguntas, o se muestren anuentes a una serie de inofensivas solicitudes. Al hacer esto, prácticamente ceden el control de su voluntad a la persona que realiza las peticiones.

Una de las maneras en que esto funciona en el caso de oradores "carismáticos", es mediante la formulación de una serie sucesiva de preguntas (cuando menos tres en total) para las que tienen certeza de que todo el mundo, o al menos la mayoría de la gente, estará dispuesta a responder afirmativamente. Por ejemplo, un político puede comenzar su discurso de campaña con estas tres preguntas:

"¿Están cansados de los altos impuestos que tienen que pagar?

"¿Han tenido ya suficiente con la ola de criminalidad y violencia que impera en este país?

"¿Acaso no estamos todos ya cansados de conseguir cada vez menos a cambio de nuestro dinero arduamente ganado-"

Difícilmente habrá alguna persona cuyas respuestas difieran de las del resto del grupo. Pero al asentir, ¡la primera etapa del proceso de inducción ha sido completada!

Así que me daba cuenta de que lo que se estaba haciendo mediante la ceremonia de la iglesia -y posiblemente en todas las demás iglesias del mundo, igual en el momento presente que en todos los siglos anteriores - era precisamente hipnotizar a la gente. Entonces, ¿qué fue lo que hice al respecto? Bueno, puesto que había tomado la decisión de "zambullirme" en esto, decidí que estaba bien puesto que se trataba de un proceso de hipnosis, ¡motivado por razones CORRECTAS!. Sí. Son estas mis palabras. ¡Cuando hago algo, nunca lo hago a medias ni con remilgos! De inmediato, mi vida comenzó a desmoronarse.

Por supuesto que el haberme comprometido con esta senda significaba que la única interpretación posible era que se trataba de una "prueba de mi fe". Deseosa de demostrarme a mi misma que nunca se me podría endilgar el título de "perdedor", no iba a permitir que cosas como el deterioro de mi salud física, el largo sufrimiento y muerte de un ser querido, o los fracasos económicos que se sucedían unos a otros, pudieran detenerme. ¡No señor! Ayunaba, rezaba, y asiduamente orientaba mis pensamientos hacia,

"la compasión y pureza de pasión... aspirando hacia un sentimiento de plenitud y unificación de todas las cosas... siguiendo la estrategia del amor, de la apertura del corazón hacia las oportunidades de cada momento y el potencial de amor en cada circunstancia".

Entre mayores eran las adversidades, mayor el sufrimiento, y más despiadados los ataques tanto internos como externos, más se fortalecía mi resolución. Me rehusaba siquiera a preguntar "¿porqué-". Leía el Libro de Job una y otra vez como fuente de consuelo moral en el hecho de que cuando menos no me encontraba sola en mi sufrimiento.


Constantemente me solidarizaba con el sufrimiento de Cristo en la cruz para que, por comparación, ¡nada de lo que experimentaba pudiera ser considerado como verdadero sufrimiento! No me herían las ofensas, intencionales o no; perdonaba y olvidaba y me consolaba de mis heridas pensando que en el mortero de mis sufrimiento, éstas se transformaban en un amor apasionado por Dios, por Jesús y por la humanidad entera.

Es fácil hablar del sufrimiento en una manera abstracta, pero ¿qué significado tiene realmente la palabra? El sufrimiento es relativo, tal y como se deduce del antiguo dicho: "Lloraba porque no tenía zapatos hasta que conocí a un hombre que no tenía pies". Pero no quiero extenderme demasiado en los detalles, así que seré concisa.

Estuve enferma en 1980 a raíz de una fiebre que me dejó con un daño en las válvulas del corazón. En 1984, el trabajo físico que significaba atender un hogar y cuidar de tres niños, así como cuidar de mi abuela ya senil, aunado a las preocupaciones de un negocio en ruinas, pusieron tal presión en mi corazón que estaba a punto de colapsar cuando encontré que estaba embarazada de mi cuarto hijo. ¡Y este embarazo sobrevino mientras tomaba píldoras anti-conceptivas! Como iba en el "autobús de la fe", por supuesto que esto significó que debía sacrificar cualquier consideración hacia mi salud personal por el bien del bebé (aun el día de hoy tomaría una decisión similar).

Mis riñones comenzaron a fallar, y el daño residual de dos lesiones de la espalda que ocurrieron en mi época de adolescente, se comenzó a manifestar de nuevo (me había lesionado en forma severa las vértebras lumbares como resultado de una caída mientras patinaba y, por otro lado, había sufrido una lesión en la región sacro-pélvica cuando fui lanzada de un caballo). En mis tres anteriores embarazos había recibido cuidados competentes puesto que me había encontrado en posición de poder pagarlos, pero ahora, solo podía permitirme un mínimo de atención médica en vista de la deteriorada situación financiera.


Durante esta época, además, estábamos siendo acosados por una especie de "presencia fantasmal" que mi hija percibía en la forma de un "lagarto acechando fuera de la ventana", que también podíamos detectar en algunos lugares particularmente fríos dentro de la casa, a la vez que podíamos ocasionalmente percibir con el "rabillo del ojo".

En retrospectiva, había muchas claves que normalmente se relacionarían con un evento de "plagio", si bien esta no era una posibilidad que yo considerara entonces, puesto que era completamente ajena a mi base de conocimientos. En medio de esta situación, el cáncer de mi abuela, que había estado en remisión por 11 años, súbitamente degeneró en metástasis. Yo estaba físicamente incapacitada de poder lidiar con todas las responsabilidades que habían recaído sobre mis hombros, pero de alguna manera lo hacía (mirando atrás no tengo idea de CÓMO).

Me encontraba exhausta todo el tiempo, padeciendo de pre-eclampsia, diabetes de embarazo, y con un corazón que amenazaba con "rebalsarse" en cualquier momento, lidiando además con tres niños pequeños, un marido que deambulaba preguntándose qué podía hacer en semejante situación, y una abuela moribunda que siempre había sido más que una madre para mí. Mientras tanto, nuestra antigua socia de negocios, mi propia madre, en la cual habíamos puesto una confianza ciega, y que se había asegurado el control de todos nuestros activos financieros, vació nuestras cuentas bancarias, desbordó el límite de nuestras tarjetas de crédito, ¡y amenazó con hipotecar nuestra casa (cosa que al final consiguió hacer)!

Fue uno de esos casos de "belleza sureña" ya entrada en años y engatusada por un oportunista que la vio como su pasaporte hacia la estabilidad financiera. Conforme los gustos del tipo se volvían más caros, el comportamiento de mi madre y sus justificaciones para comportarse de la manera en que lo hacía eran cada vez más extravagantes. La convenció de que ella tenía derecho de reclamar una buena cantidad de dinero, en total ignorancia del hecho de que todos los gastos debían ser pagados de los ingresos que daba el negocio. Cuando ella no pudo embolsarse la mitad de las ganancias, ¡él la convenció de que le estábamos robando su parte! Así que ella en efecto mató a la gansa de los huevos de oro al destruirnos financieramente. A no dudarlo, una vez se vio que la gansa pasó a mejor vida, el pícaro embaucador se buscó otra "pichoncita", y mi madre finalmente despertó de su hechizo horrorizada por lo que había hecho, pero eso es adelantarnos en nuestra historia.

Alrededor de esta misma época tuve lo que llamo mi propia "jornada en bote hacia Damasco". Estábamos trayendo nuestro bote desde su atracadero a más o menos 40 millas al norte de donde vivíamos, hasta la marina donde iba a ser dado en venta. Debido a nuestro horario, hicimos el viaje de noche. Cuarenta millas no es un viaje demasiado largo en auto, pero un crucero de cabina grande no desarrolla 60 millas por hora, así que fueron varias las horas de viaje. Yo estaba en el timón mientras mi ex-marido permanecía en la cubierta con ojo avizor ente la aparición de eventuales trampas u otros obstáculos. Me encontraba sola dentro de la cabina sin ninguna otra cosa más que el resplandor rojo del panel de instrumentos y el ronroneo ahogado del motor diesel bajo mis pies. Este viaje era una especie de reconocimiento de que todo se iba "por la borda". Yo lidiaba con mi dolor, ira y desazón, rezando de manera ferviente y esperando obtener el entendimiento, compasión y amor necesarios para mantener mi corazón a flote a pesar del aire de desesperanza que había a todo mi alrededor.

Deseaba ser llenada con el Amor de Dios e infundir en toda la experiencia esa devoción singular que es capaz de traer "la paz que sobrepasa todo entendimiento". Una y otra vez repetía "¡ayúdame Señor, ayúdame!". La agonía de la lucha interna era más profunda de lo que la mente puede concebir o las palabras pueden expresar. El apóstol Pablo la describe en Romanos 8:

"...porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por nosotros, con gemidos que no pueden expresarse con palabras" (v. 26).

Bueno, el comienzo de ese versículo reza:

"De igual manera el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad...".

Lo que vino después fue una sensación de creciente calor en el plexo solar, acompañada por un zumbido en los oídos que pronto se convirtió en un "¡BUM!" sordo. La única manera en que puedo describirlo es como estando de pié, completamente sorda, en medio de dos gigantescos gongs chinos mientras estos son golpeados simultáneamente. En lo más profundo del alma algo estaba resonando en forma de un sonido prolongado, lento y rítmico que descendía a mi alrededor como una especie de nube tibia y reconfortante. Y había una voz. No audible, y no exactamente "en mi cabeza", por decirlo así, pero una voz de todos modos, excelsamente rica y con una ternura envolvente.


"Sabes que te amo, hija", decía, "pero hasta que retires la oscuridad que nos separa, no hay nada que yo pueda hacer". Las palabras hicieron que cada célula en mi cuerpo vibrara desde una profundidad del ser que es difícil de describir. "¡¿Cómo-!", grité en respuesta. Mi mente se desbocó en una revista frenética de todos los aspectos de mi vida, como en el dicho proverbial de: "mi vida entera pasó en un relámpago frente a mis ojos". Pasé revista de cada uno de los aspectos de mi existencia, enumerando todas las maneras en que me esforzaba por hacer solamente la voluntad de Dios. No podía encontrar ninguna instancia de desacato de este "contrato" en la que uno podría decir que el mal irrumpió en el escenario.

En este momento sobrevino una respuesta, pero no formulada en palabras. Era como si viera una película proyectada dentro de mi mente/alma/consciencia. Mostraba a mis niños en una serie de viñetas que hacían aflorar en mi el profundo sentimiento de amor y devoción que sentía por ellos, y enseguida el propósito de las imágenes se hizo claro:

debía entender que el amor por mis hijos, no obstante lo grande que era, no era más que una manifestación "humana" de amor y no podía de ninguna manera equipararse al amor del Creador por su creación.

Yo estaba recibiendo una infusión de este amor. Era reconfortante y balsámico en su tibieza hasta el punto en que toda descripción es insuficiente. De pronto la escena cambió y miré como mis hijos se encontraban frente a un hormiguero, y recibían la advertencia de dejar a las hormigas en paz y abstenerse de "jugar con tierra", en referencia a la tierra de este hormiguero.

Pero, como niños que eran, se dejaron vencer por la curiosidad, y en su desconocimiento del peligro, aunado a su imprudente sentido de la aventura, comenzaron a brincar encima del hormiguero solo para ver qué sucedía. El resultado fue que en un abrir y cerrar de ojos estaban todos cubiertos de hormigas, recibiendo toda clase de mordeduras y piquetes, para luego echar a correr hacia mí gritando y pidiendo socorro. Y allí estaba yo, tranquilizándoles y barriendo a golpe de mano las hormigas de sus brazos y piernas, explicándoles que yo podía deshacerme de las hormigas y poner ungüento en las picaduras para aliviar el dolor, pero que ello serviría de poca cosa a menos de que hubieran aprendido algo de su experiencia en el hormiguero.

Bueno, ¡ciertamente no podía ver la relación entre mi vida y el juego infantil en el hormiguero! "¿Qué se supone que sean estas hormigas-", pregunté. "¿Cuál es la forma del mal que está presente en mi vida-". Y entonces vino de nuevo la voz, esta vez con un dejo de severidad mezclada con pena: "¡Aprende!". Y el eco reverberó hasta morir en el silencio absoluto a la vez que comenzaba de nuevo a estar consciente del sonido de los motores. Todavía sentía la sensación reconfortante derivada de la infusión de amor que había experimentado como resultado de la primera parte de esta "interacción". La llamo de esa manera puesto que difícilmente era una visión en el sentido estricto de la palabra, si bien algo sucedió que guardaba alguna relación con una experiencia de naturaleza visionaria.

Durante semanas fui sustentada por este amor, y no hay dudad de que lo necesitaba.

Mi abuela murió dos semanas después de que recibiéramos la notificación de desahucio de manos del comisario: esta decía que habíamos perdido el derecho de redimir la hipoteca de la casa que perteneciera a la familia por 40 años, cuyo título de propiedad mi abuela había transferido a mi nombre y yo a mi vez había confiado a mi madre por razones de impuestos, ya que ella podía acogerse a un mayor número de exenciones para reducir el monto de los mismos, y que en definitiva debíamos desalojarla. Mi abuela había muerto tanto de cáncer como de pena por haber sido traicionada por su propia hija (mi madre), y nosotros estábamos, para efectos prácticos, en completo estado de indigencia y bancarrota. Aun teníamos una propiedad a nuestro nombre, pero esta se encontraba en una zona no desarrollada ubicada en un paraje recóndito, lejos de todo civilización.

Podíamos venderla y utilizar el dinero para alquilar una casa, pero yo sabía que esa sería una solución temporal. No podíamos comprar una casa porque mi ex-marido se encontraba en extremo deprimido como para trabajar y además nuestras posibilidades de crédito se habían esfumado con el fracaso de nuestro antiguo negocio. Así que optamos por vender el equipo que aun teníamos en nuestra posesión, utilizamos el dinero para comprar materiales de construcción y nos fuimos al bosque a tratar de "vivir de la tierra". Construimos una casa pequeña y nos mudamos con las necesidades básicas, poniendo la mayoría de nuestro mobiliario, libros y otras posesiones, en una bodega. El único lujo que nos permitimos conservar fue mi piano. Así que allí estábamos, en una cabaña en medio del bosque, sin electricidad ni cañerías de agua, ¡y con un bebé a la vuelta de la esquina! En ese momento librábamos una lucha diaria por hacer que cuando menos hubiera suficiente alimento en la mesa para que los niños no se fueran con hambre a la cama. La mayor parte del tiempo ni siquiera tenían calzado, y solo gracias a la caridad tenían alguna ropa.

Pasamos de tener varias casas, inversiones en propiedades y un negocio, a no tener prácticamente nada. Además estaba el trabajo sin tregua. No sé cuantos de ustedes han probado la filosofía de "vivir de la tierra", pero lo cierto es que significa un ARDUO trabajo. Cuando se tiene una bomba de mano a cerca de 15 metros de la casa, no es poco el trabajo de mantener el agua disponible para todas las necesidades domésticas de cinco personas, especialmente cuando tres de ellos son niños pequeños. Mi ya deteriorada condición física realmente no estaba a la altura de semejante demanda, a pesar de lo cual, yo estaba resuelta a mantener un estándar de vida tan cerca de lo normal como me fuera posible, así que era una cuestión de determinación y de suficiente voluntad para continuar haciendo todo lo que debía hacerse de cara al deterioro constante de mi cuerpo.

¡Pero ya basta de sensiblerías! Baste con decir que a través de todo esto, yo estaba segura de que mi fe estaba siendo puesta a prueba. Era un auténtica prueba de fuego, pero yo no desfallecí. Debo admitir que a menudo despertaba a mitad de la noche tan desgarrada por el dolor psicológico y emocional de haber perdido tanto a mi abuela, en cuerpo, como a mi madre, en espíritu, así como por las preocupaciones de ver incierto el futuro de mis niños, que me levantaba de la cama a caminar en medio de la oscuridad retorciéndome las manos y llorando desconsolada. Trataba de encontrar algún lugar tranquilo y privado donde sentarme a mecerme y llorar en un esfuerzo por descubrir el "potencial de amor" en la presente circunstancia que me permitiera seguir adelante un día más. Todavía me preguntaba el significado del mandato "¡aprende!", recibido unos meses atrás en el bote. Necesitaba ese contacto de nuevo. Fue en ese momento que decidí que la única forma de alcanzar ese objetivo era realmente abriendo mi corazón hacia Dios para recibir una infusión directa y permanente de todo lo que me hacía falta adentro. Así tomó cuerpo la idea de que tenía que silenciar mi propia voz, tanto interna como externa, para poder escuchar la voz que da testimonio de la presencia de Dios.

Busqué en la Biblia las claves para conseguir esto dentro de los parámetros de la religión. Sabía acerca de la meditación y de cómo era esta una manera de establecer un "contacto", pero puesto que aun me encontraba viajando en el "autobús de la fe", cualquier cosa que hiciera debía estar dentro de los "lineamientos". Encontré una referencia en los Salmos que reza: "Que las palabras de mi boca y las meditaciones de mi corazón sean agradables a ti, Oh Señor".

Bien, eso me daba la pauta correcta. Allí estaba, ¡justo en la Biblia! Comencé a meditar acerca del amor de Dios. Esa parecía ser la manera aceptable de hacerlo de acuerdo a las reglas. Y fue precisamente en este momento que las cosas comenzaron a "suceder". Tal y como relaté en "Gracia Inapreciable", un domingo estaba yo sentada en la iglesia durante la oración pastoral. Estaba rezando con intensidad al mismo tiempo que el ministro pidiendo a Dios que enviara al Espíritu Santo para que me ayudara a entender todo lo que necesitaba entender. La esposa del pastor, una músico talentosa, estaba evocando las armonías celestiales en contrapunto con la voz meliflua del pastor del rebaño, quien estaba abstraído en el drama de la oración. Esa era mi parte favorita del servicio puesto que él era en extremo erudito y elocuente, mientras que ella era la compañera ideal, con todo su talento puesto al servicio de Dios.

De repente, comencé a escuchar una especie de zumbido o crujido, similar al sonido que hace el tocino mientras se fríe en una sartén, y la voz del pastor, así como el resonante "amén" que de tanto en tanto profería la congregación, se convirtió en un sonido metálico lejano, exactamente como si proviniera de un altoparlante sumergido en el agua.

Esto me impactó, así que abrí mis ojos de par en par para asegurarme de que mi visión no estuviera siendo de la misma forma afectada, ya que pensé que podía estar siendo víctima de un infarto o algo similar. Me sentí casi desvanecer al ver que el ministro, de pié detrás del podio, sujetando este con ambas manos, sus ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás en una pose dramática, ¡tenía superpuesta la inconfundible imagen de un LOBO, resplandeciente y vívida! Era exactamente como si se estuviera proyectando una película sobre él, en la cual la imagen del lobo a todo color era una especie de "alter ego", y todas las expresiones del pastor se tornaban grotescas por efecto de la superposición de las mismas expresiones y gesticulaciones simultáneas del lobo. Cuando el ministro movía sus manos o sacudía la cabeza, lo mismo hacía el lobo. ¡Las fauces abiertas y los descomunales dientes de esta aparición de los infiernos hacían juego perfectamente con cada uno de los movimientos de la boca del ministro! No se trataba, sin embargo, de una figura sólida, sino de algo similar a una "proyección luminosa".

Rápidamente miré a mi alrededor para ver si se trataba de un completo desvarío de mi parte, y quedé petrificada al ver similares "superposiciones" encima del resto de la gente presente. En muchos casos veía ovejas, pero también había cerdos y vacas y otras criaturas más. ¡Estaba HORRORIZADA! Estaba convencida, ahora sí, de que el Demonio mismo se había apoderado de mi alma. Ahí estaba yo, en mitad de la iglesia, ¡viendo a nuestro amado ministro convertido en un lobo! Sólo podía significar una cosa: ¡la condenación!


Hube de cerrar mis ojos y rezar con mayor empeño. Las anomalías de sonido continuaban, así que abrí los ojos para mirar de nuevo. El lobo seguía allí, entonando de manera eufónica la oración pastoral.

Cerré los ojos nuevamente apretándolos tanto como pude y recé aun más, rechazando a Satanás y repitiendo las palabras de la oración del Padre Nuestro una y otra vez para desterrar esta imagen de mi realidad. Entonces el efecto comenzó a desvanecerse hasta que pude verificar que el lobo se había marchado y yo me sentí en EXTREMO aliviada de haber ganado esta batalla contra Satanás.

Un par de domingos después llegamos un poco tarde, esperando que la ceremonia ya hubiera dado inicio. Nos sorprendió ver a la congregación reunida afuera de la puerta de la iglesia, en estado de absoluto desconsuelo, como ovejas extraviadas. Descubrimos que el ministro había escenificado una "escapada nocturna" dejando a la iglesia en una precaria situación luego de hacerse con una enorme cantidad de dinero proveniente de los fondos que debían utilizarse para pagar las cuentas del edificio y financiar a las diversas organizaciones.

Había una cuenta por alquiler de muelle para un suntuoso yate que la iglesia, para sorpresa de todos los miembros de la congregación, también debía pagar. Todo el mobiliario del derrochador ministro habían desaparecido, las hipotecas de los dos edificios estaban a punto de ser ejecutadas, el corte de la electricidad era inminente... y el paradero el ministro y su familia era desconocido. Un verdadero "lobo con piel de oveja", por decirlo de alguna manera.

Estaba perpleja. Me di cuenta de que mi "visión" era exactamente lo que había rezado por obtener: la revelación de la verdad por parte del Espíritu Santo, ¡y yo había reaccionado rechazándola de plano!

Esto trajo un cambio en la naturaleza de mi fe y en mi propia habilidad para "trabar contacto" con Dios, o quienquiera que fuera la persona que estaba a cargo de este Universo. Claramente se me había mostrado la verdad subyacente debajo de la superficie de las cosas, pero mis propias dudas personales, así como la creencia en la autoridad moral de otros, habían interferido en mi oportunidad de tener una "comunión con el Espíritu Santo".

Entendí algo esencial: si se reza de manera intensa y sincera por una guía, esta le es concedida a uno, pero podría resultar no ser lo que uno desea escuchar o creer y podría estar completamente reñida con lo que otros están diciendo o enseñando.

Todo esto, no obstante, dio pie a otras dudas. La más persistente era cómo podía uno discernir si se trataba de una influencia engañosa o de una verdadera Revelación Divina. Si un número de personas aseguran que el "Espíritu Santo" les está mostrando una serie de revelaciones y estas resultan ser contradictorias, entonces, o bien hay razón para excluir al resto de la gente, o todos ellos están equivocados. Y solamente tenemos las herramientas de nuestro conocimiento y raciocinio para poder analizar y comparar.


Así que, era otra vez "de vuelta a los libros".

Pero un comentario que debo hacer aquí es: yo tenía fe, rezaba en forma diligente y con fervor y me esforzaba denodadamente por alcanzar ese estado de sumisión de todas las emociones al Amor de Dios, ese amor que todo lo llena y todo lo abarca, ¡y eso ciertamente tuvo un efecto!


Durante esta misma época hubo también otros "eventos" que podrían llamarse visionarios y extáticos, pero no creo que sean relevantes, así que me abstendré de describirlos. Baste con decir que reforzaron mi convicción de aprender cada vez más a ver lo que se encuentra "debajo de la superficie" para poder discernir la verdad de las cosas.

Poco tiempo después nació mi cuarto hijo y me vi forzada a pasar aun más tiempo meditando y estudiando y, como es del conocimiento de algunos, el resultado de todo este período fue el "Síndrome de Noé".

En este punto del relato tenía yo 33 años de edad y ya habían transcurrido 3 desde el comienzo de este "experimento", que no había comenzado como tal, pero esa era la forma que había adoptado con el tiempo. Así que había llegado a la conclusión de que cuando se hace una pregunta, la vida misma se convierte en la respuesta. Todas las experiencias e interacciones comienzan a agruparse alrededor del meollo de esta respuesta que el alma busca con denuedo. En este caso la pregunta era: "¿Cómo ser Uno con Dios-" y parecía ser que "el Amor" era la respuesta, pero es claro que se debe tener conocimiento para saber lo que es verdaderamente Amor. Como el autor del Libro de Santiago dice:

"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayéreis en diversas tribulaciones: sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada... ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta-... Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe, por obras de obediencia tanto como por sus creencias".

Entendí que la pobreza de mi vida, los tormentos y los sufrimientos, la pérdida de las cosas que amaba, y los muchos eventos complejos relacionados, eran una expresión de mi estado interno real. Cuando me sumergí de lleno en la consigna de "fe sin conocimiento", estaba escogiendo la muerte, puesto que "la fe sin obras es muerta".
Pero, ¿en qué consistían estas obras? ¿Qué cosa es eso que Dios "da a todos abundantemente y sin reproche"? Conocimiento.

"Puesto que todo lo que se sabe de Dios, es evidente para ellos (hombres) y está claro en lo profundo de su consciencia; ya que Dios mismo se los ha mostrado. Desde el momento mismo de la creación, Su naturaleza invisible y Sus atributos han quedado en evidencia y se han vuelto claramente discernibles a través de todas las cosas creadas, su obra misma".

Según la perspectiva Sufí, No hay otro Dios más que Dios, y la finalidad de todo conocimiento es el conocimiento de Dios. Pero para poder tener conocimiento de Dios es necesario utilizar el intermediario de la creación, que es de hecho, el propósito de todo lo que existe. No solamente ES Dios: es el camino HACIA Dios. Es responsabilidad del buscador aprender todo lo que pueda siempre con vistas a conocer a Dios. Todas las cosas deben ser acumuladas en el repositorio de conocimiento del Buscador para luego ser llevadas de regreso a Dios. El NO trabajar tan diligentemente como se pueda hacia la meta del conocimiento de Dios a través de la creación -y eso incluye todas las ramas del conocimiento, del arte y de cualquier oficio- es definido por el apóstol como "juzgar a Dios".

...Así, puesto que no consideraron necesario reconocer a Dios, o aprobar su obra, o estimarle digno de ser el objeto de su conocimiento... (Su naturaleza invisible y Sus atributos han quedado en evidencia y se han vuelto claramente discernibles a través de todas las cosas creadas, su obra misma), ¡pobre de ti, hombre!, quienquiera que fueses, cuando te dais a la tarea de juzgar y condenar a otro hombre... porque al someter a juicio y pasar sentencia sobre otro hombre te condenas a ti mismo, ya que es común ver como los que juzgan practican las mismas cosas que censuran y denuncian...".

Esto parece ser precisamente lo que yo experimenté. Me subí en el autobús de la fe/amor y luz, ¡y de inmediato se soltaron todos los demonios del infierno! Considerando en retrospectiva todas las experiencias contadas anteriormente, es evidente que me enfoqué en la experiencia del "amor, luz y fe", pero eso no fue lo que experimenté en mi creación. No obstante, en una forma no del todo libre de cierta comicidad, mi fe obtuvo una respuesta. Pero, ¡qué respuesta! ¡Nada como lo que yo estaba esperando!

Recientemente se me sugirió en una misiva que posiblemente yo tenga una especie de habilidad innata para "manifestar cosas" que es tan poderosa que mi entorno y mis experiencias cambian de súbito y en forma dramática como respuesta a mi estado interno. Podría ser así, pero no creo ser la única. Creo que en mayor o menor grado este es el caso con todas las personas. Es bien cierto que uno crea su propia realidad y también es cierto que esto se consigue por intermedio de las intenciones y pensamientos personales, pero hay una falla intrínseca en todo esto, que es precisamente el factor que investigaremos en la próxima sección.

El Despertar II

El Sistema de Control


La composición de esta serie de páginas de alguna manera ha tomado vida propia. Comenzó con un "plan" de únicamente nueve segmentos, y mi intención era la de ir desde un punto "A" designado hasta una conclusión prevista, o punto "B". Nunca soñé que provocaría una resonancia tan intensa en tantas personas que me han escrito para proponer preguntas y tópicos de discusión que calzan dentro de lo que podríamos llamar sub-categorías dentro del gran tema de "La Onda".

La presente discusión acerca cuales son las lecciones que hemos venido a aprender aquí con vistas a "graduarnos" al siguiente nivel, no era parte del plan original. En ese plan original la idea central era suministrar información más bien técnica acerca del fenómeno de la Onda misma. Pero está claro que este concepto es más amplio de lo contemplado inicialmente y yo me he dejado llevar por el subsiguiente influjo, respondiendo a las múltiples instancias de aquellos que consideran que mis esfuerzos en este particular son provechosos. A todos ustedes, expreso mi más profunda gratitud.

Si bien por un lado hay quienes dicen: "finalmente se levanta la bruma", y cosas similares, por otro lado están los que manifiestan en términos inequívocos su pesadumbre ante las revelaciones largamente intuidas de que en verdad nos encontramos en "una prisión" en la cual parece que no podemos escapar de la influencia de la "Mente del Depredador". Para ilustrar lo que estoy diciendo y estar más en consonancia con la "modalidad" discursiva basada en ejemplos concretos que hemos favorecido por sobre el más especulativo modo de la palabrería abstrusa y árida, quiero transcribir lo que un lector escribió:

"... ciertas personas han enviado correos electrónicos [a Carla (canalizadora de Ra) y Jim ] acerca de sus comentarios con respecto al material de Ra publicados en 'La Onda 10 a, b y c'. Los remitentes parecen haberse ofendido y son de la opinión de que Carla y Jim deben también estarlo. Mi opinión... es... que usted simplemente expresaba su propia opinión desde su perspectiva particular, sin que hubiera mediado ninguna mala intención..."

Habiendo tenido una buena relación con Carla por algún tiempo, y sabiendo que nuestras diferencias han sido de orden semántico más que de fondo, yo naturalmente me sorprendí de que hubiera quienes se habían sentido "ofendidos" a raíz de alguno de mis comentarios, ya que suponía claro para todos que en el fondo iba a ser posible adivinar mi motivación de hacer una validación objetiva de su trabajo. Pero esa es la manera en que los "Lizzies" trabajan a través de la gente, y el sondear debajo de las apariencias para poder desenmascarar esta estrategia es justamente el objetivo principal de este ensayo.

A vuelta de correo, escribí al lector anterior en los siguientes términos:

"Debo decir que quien haya podido sentirse ofendido, o haya sentido pertinente llamar a la indignación general, simplemente no ha entendido el punto. Eso es dar un tinte "personal" a asuntos que no son de índole personal. De lo que se trata aquí es de defender el carácter de primicia del material de Ra dentro del marco de la historia de las canalizaciones. Creo que eso resulta evidente de todos mis comentarios. Pero la duda parece haber persistido en la mente de muchas personas que me han escrito a raíz de mis exhortaciones hacia el estudio del material de Ra, expresadas desde hace algún tiempo ya, de que "¿cómo se explica uno que, si el material es en verdad tan bueno, Don optó trágicamente por tomar su propia vida?".

Y que, ¿cómo es que Ra, "siendo en apariencia un ser superior con acceso a dimensiones de más altos niveles de consciencia", no pudo nunca tener un dominio básico de las formas coloquiales de la expresión que facilitaran definiciones más accesibles? Adicionalmente a esto estaba la cuestión de, si Ra estaba realmente abocado a enseñar tales conceptos, ¿porqué no consigue más que "dejar perpleja" a mucha gente? La explicación suministrada por varias personas en su falta de conocimiento general, es que Ra era en realidad una especie de demoníaco "Caballo de Troya" que empujó a Don hasta su propia muerte, y que por tal razón la validez de todo el material es altamente cuestionable. La siguiente conclusión que sacan es que Ra no es lo que declaraba ser, y que la evidencia palpable de esto está en los oscuros giros de su lenguaje".

Podríamos suponer que aquellos que se aíslan a sí mismos dentro de un capullo de "pensamientos anhelantes" o se ven a sí mismos como los "verdaderos creyentes", no consideran estas dudas como legítimas, o no desean hacerles frente, adscribiéndose a la idea de que si uno simplemente las ignora, tienden a desaparecer de la vista. Nuestra posición es la de que todo cuestionamiento o duda legítima merece una respuesta, aún si esta respuesta solamente puede ser elucidada por el mismo individuo que plantea la duda. Pero en este caso se trata de dudas serias, con implicaciones serias no solo para el grupo Ra sino también para todos los que están de una u otra forma involucrados en el mismo campo de trabajo: el de las canalizaciones.

Es decir, la idea en la existencia de "seres superiores" (a falta de mejor terminología) y la viabilidad de la comunicación con los mismos. Así pues, comencé con el examen de las preguntas desde el supuesto "teórico" (no obstante la aseveración de los Cassiopaeans de que se trata de un hecho real) de que la obra de Ra era exactamente lo que Ra aseguraba: un contacto con seres de la 6ª densidad en la forma de pensamientos unificados (complejos de memoria colectiva), y partí de ese punto. Si esta hipótesis era susceptible de verificación, entonces sería factible encontrar una congruencia interna que explicara lo que había ocurrido... de lo contrario todo es palabrería sin sentido. Aquellos que prefieren vivir en la tierra de los "creyentes recalcitrantes", no hay duda que encontrarán que este método de trabajo es ofensivo. No obstante, cuando quiera que se ha hecho un escrutinio de los sistemas de creencias adoptados en base a la fe ciega, se ha llegado a la conclusión obvia de que semejante posición es, en el mejor de los casos, precaria, y en el peor de los casos, desastrosa. Una hipótesis DEBE ser capaz de explicar los eventos, ¡o de lo contrario debe ser desechada de plano! ¿Cuál es nuestra hipótesis acerca de la naturaleza del contacto y de los resultados del mismo?

Nada es del todo blanco o negro, según se deduce de cualquier simple observación de la realidad, pero hay muchas personas que prefieren ver las cosas de esa manera. Ellos observan que el "fruto" del contacto de Ra fue la muerte de Don Elkins de propia mano, además de una obra tortuosa y a menudo difícil de leer. Esos son los hechos. ¿Cómo ha uno de lidiar con esos hechos sino refugiándose en un capullo de pensamientos anhelantes o haciendo toda clase de malabarismo cerebral? Estamos empleando la Navaja de Ockam aquí... En cuanto a si podría ser solamente "mi opinión particular" acerca del asunto, reconozco que es una posibilidad, pero se trata de una opinión que es fruto de una buena cantidad de estudio, investigación y experiencia. No obstante, como ya se ha señalado, es más que solo una opinión... es el resultado de intensas discusiones y de la creación de un número de hipótesis que han sido sometidas a la prueba y luego descartadas, dejando por último una sola capaz de explicar los HECHOS (por supuesto, asumiendo que Ra es en verdad lo que dice ser).

Escribí a Carla. Aun si nuestras aproximaciones hacia una estrategia particular para lidiar con las cosas en ESTE nivel de la realidad, son ostensiblemente divergentes, estamos no obstante en acuerdo acerca de cuáles RESULTADOS son útiles. Por nada del mundo desearía hacerles ningún daño a Carla o Jim. Mi intención es todo lo contrario... suministrar una explicación plausible para cosas que son evidentemente perturbadoras... endosar la validez del material (con la esperanza de que se incremente el número de personas que lean el material de Ra; y ese parece ser el resultado palpable según puedo deducir por la cantidad de personas que me escriben diciendo: "¡Ah, ya veo! Bien, tiene sentido... ahora puedo leerlo". Y si así resultan las cosas, si cesan los rumores y las murmuraciones que han estado prosperando, bueno... el propósito ha sido servido. En este campo no se puede dar uno a las "sensiblerías" ni a las "agendas de provecho personal". Carla lo sabe y yo también. Es esa la razón por la cual, luego de prolongadas y difíciles deliberaciones, permití que un periodista ingresara en mi vida, sabiendo con anticipación que el resultado, en alguna medida, sería la presentación de impresiones "distorsionadas y parcializadas".

El resultado final fue que, si bien no pudo encontrar engaño, manipulación o mácula en mi trabajo, no pudo evitar darle un giro bastante "subjetivo" a la historia para convertirla en una crónica de pacotilla más bien superficial de lo que es un trabajo extremadamente serio. Lo positivo fue que permitió a la gente llegar a tener un poco de familiaridad con el asunto, lo que a su vez ha llevado a despertar cierto interés en el trabajo al sentir la gente que de alguna manera "me conoce". Así, hube de resignarme al "giro subjetivo" como el precio que debía ser pagado.

Los que hayan leído el artículo en el "Times" habrán notado que Tom French recalcó que siempre se sintió "aburrido" en las sesiones. Eso dice mucho más de su persona que de mí misma. Lo mismo puede decirse de los que se han sentido ofendidos por lo que se ha escrito en las páginas referidas más arriba... ese hecho dice más acerca de ellos que acerca de mí. Al siguiente día recibí una respuesta de Carla diciendo:

"Hola Laura, muchos lectores me han escrito acerca de su material, y yo me di a la tarea de revisarlo. Creo que la gente se molestó porque pensaron que Don y yo estábamos siendo enjuiciados en una u otra forma. En lo que a mí concierne, y es algo que he manifestado a todos, cada persona tiene derecho a formarse sus propias opiniones, y yo haría mal en no aceptarlas, sin inferir con esto que deba estar de acuerdo con ellas en lo que me toca personalmente, pero sí reconociéndolas como sus impresiones personales y sinceras. Se que no fue su intención el ser irrespetuosa: ambas tenemos una buena relación amistosa que va más allá del hecho de ser colegas canalizadoras en el mismo campo improbable de investigación.

Creo que ambas somos personas honestas, y cuando expresamos nuestros pensamientos, es posible que algunas personas los consideren exentos de toda adulación. ¡Puedo lidiar con eso! Entre nosotras todo está bien. Estamos ambas haciendo el mejor esfuerzo para dar lo mejor de cada una en servicio de los demás. Aparte de esto, no hay otra cosa que cupiera pedirnos una a la otra. Personalmente no tengo otro deseo más que ser una fuerza armonizadora de todos los materiales de índole positiva, y no puedo conseguir eso siendo suspicaz y pedestre con usted u otra persona. Redoblemos nuestra determinación de servir, y dejemos que todo transcurra según la naturaleza lo disponga".

Así, espero que el lector pueda ver como ciertas personas pueden convertirse en "agentes de los Lizzies" cuando no están conscientes de la manera en que la mente del Depredador opera a través de SU propia mente:

"Para mantenernos sumisos, mansos y débiles, los depredadores... ¡nos han dado su propia mente!... A través de nuestra mente, que después de todo es la suya propia, los depredadores han podido inyectar en el ser humano todo aquello que les resulta conveniente. Y de esta manera se garantizan un margen de seguridad que sirve para contrarrestar su propio temor".

(Castañeda, 1998, pp. 213-220)

Y de esto es precisamente de lo que estamos tratando de hablar aquí. De cómo el Depredador, también conocido como los Lizzies y compañía, influyen sobre nuestras vidas cuando, en la superficie, e inclusive a niveles aún más profundos, no parece haber EVIDENCIA PALPABLE de ello. ¿Cómo podemos darnos cuenta de que las cosas son así?

He dicho antes y lo repito aquí: ¡Nunca he visto a un Lizzie! Algunas personas aseguran haberlos visto y yo no soy quien va a juzgar si padecen de alucinaciones o simplemente están más "sintonizadas" de lo que yo estoy y lo que reportan es un hecho. Pero los HE VISTO a través de las descripciones de muchas personas sometidas a hipnosis que aseguran haber sido plagiadas por alienígenas. También los veo constantemente en el curso de mis investigaciones, en los mitos y leyendas pasadas de generación en generación. Otros los han visto en visiones inducidas por medio de sustancias alucinógenas, o a través de estados extáticos, sueños, etc. En casi todos los casos, las descripciones son tan similares, y la dinámica de la interacción es tan consistente entre un relato y otro, que no puedo evitar pensar que estamos en buena parte lidiando con el "Sistema de Control" elucidado por Jacques Vallee:

"Creo que cuando hablamos de los avistamientos de OVNIS como casos de visitas provenientes del espacio, estamos enmarcando el fenómeno dentro del nivel equivocado. No estamos en presencia de oleadas sucesivas de visitas del espacio exterior. Estamos en presencia de un Sistema de Control.

"El termostato que regula la temperatura dentro de sus hogares en invierno tanto como en verano es un ejemplo de sistema de control. Durante el verano, el termostato permite que el aire se caliente hasta que se alcanza cierto límite, a partir del cual el sistema de enfriamiento es activado.

Pero en el invierno, cuando la atmósfera exterior se torna fría y la temperatura desciende por debajo de otro límite, un mecanismo diferente, el de calentamiento, entra a su vez en acción para calentar la casa. Un observador ingenuo podría tratar de explicar esto asumiendo que el calor es "bueno" y el frío es "malo". Estaría en lo correcto solo la mitad del tiempo. Para entender la totalidad del fenómeno uno debe captar el concepto de control, y entender cómo requiere de la presencia de dos principios opuestos para su funcionamiento.

"Propongo que hay un sistema de control sobre la consciencia del ser humano a nivel espiritual y que los fenómenos paranormales tales como los OVNIS son una de sus manifestaciones. No puedo decir si este control es natural y espontáneo, si debe ser explicado en términos de genética, o psicología social, o fenómenos ordinarios, o si es de naturaleza artificial, bajo el poder de alguna voluntad supra-humana. Esto podría determinarse por intermedio de ciertas leyes que aun nos falta por elucidar.

"He sido conducido a esta idea por el hecho de que, en cada caso de fenómenos relacionados con los OVNIS que he tenido oportunidad de estudiar a fondo, he podido encontrar que hay tantos elementos racionales como los hay absurdos, tantos que podría llamar amistosos como los que podría llamar hostiles. Esto es lo que me indica que estamos trabajando en el nivel equivocado. Y lo mismo va tanto por todos los creyentes a ultranza como por los escépticos, ¡porque ellos piensan que pueden explicar los hechos tan juiciosamente como el más entusiasta converso a las visiones de Amazonas Jupiterianas de la Sra. Dixon!

"Existen maneras de tener acceso al nivel de referencia de todo sistema de control. Inclusive un niño lo suficientemente atrevido o astuto puede subirse en una silla para mover el dial del termostato y provocar una respuesta inmediata. (En este caso, no obstante, la respuesta bien podría ser una nalgada de su padre: el camino hacia el más alto conocimiento presenta tales riesgos). Es posible tener acceso al sistema de control del fenómeno de los OVNIS, olvidando las farsas y los pretendidos contactos extraterrestres, para darse a la tarea de hacer verdadera ciencia. Pero esto requiere de una estrategia inteligente y, además, osada. "...

En la columna de un periódico se hacía un comentario acerca de la aparente falta de realidad de todo el fenómeno OVNI: 'No nos atacan. No afectan nuestra vida diaria. No nos asisten en ninguno de nuestros múltiples problemas. No se ha traducido en nada que tenga ningún valor práctico. Puede ser que haya provocado uno que otro susto aquí y allá, pero lo mismo se puede decir de las tormentas o los tornados. Desde el punto de vista social, el asunto no tiene ninguna consecuencia del todo'. El periodista que escribió esta columna estaba en lo correcto, pero solo de una manera muy superficial. Pasó por alto un hecho: ... si los OVNIS operan en los niveles mítico y espiritual, sería casi imposible detectarlos con los métodos convencionales... Lo OVNIS no pueden ser analizados por medio de las técnicas convencionales de investigación, en caso de probar ser los medios a través de los cuales se han estado modificando los conceptos del ser humano.

Todo lo que podemos hacer es identificar sus efectos sobre los seres humanos y confiar en que algún día podamos tropezarnos con alguno de los principios que expliquen su comportamiento.

"¿Cuál es la variable que está siendo controlada a través de este sistema de control? Los termostatos controlan la temperatura; los giroscopios controlan la dirección de vuelo de los cohetes. ¿Qué podría ser susceptible de ser modificado a través de un fenómeno paranormal? Sugiero que es el sistema de creencias del ser humano lo que en efecto está siendo controlado y condicionado."

Mi especulación concreta es que existe un nivel de control de la sociedad que funciona a la manera de un regulador del desarrollo humano, y que el fenómeno OVNI debe ser visualizado dentro de este contexto

[Dimensions: A Casebook of Alien Contact;

Jacques Vallee,

1988].

¿Pudo el lector captar este concepto?

"Si los OVNIS operan en los niveles mítico y espiritual, sería casi imposible detectarlos a con los métodos convencionales".

Este es precisamente mi punto. Si los "Lizzies", o "El Depredador", o aquello denominado las "Fuerzas Desconocidas", operan sobre nosotros de la forma en que se ha descrito no solamente por fuentes antiguas a través de mitos y leyendas, sino también por Gurdjieff, Don Juan, Ra y los Cassiopaeans, esto va a ser imposible de detectarse a través de herramientas ordinarias. Y es en este particular que los Cassiopaeans han probado ser una guía invaluable en nuestro pasaje a través de Escila y Caribdis. Lo que no significa decir que una vez que se ha podido superar alguno de los peligros no vayan otros más a hacer su presencia. Es un hecho que sí lo hacen. Y en general, parecieran volverse cada vez más sutiles. Puesto que ya más arriba hemos hecho notar el grado de respuesta provocado por mi pequeña manipulación del dial del sistema de control a través de la correspondencia electrónica enviada por los ofendidos fanáticos de Ra, hay un nivel más profundo de cosas al respecto del que quisiera hacer un comentario.

A partir del día en que descargamos esa información en nuestro sistema, los niveles de energía han tenido un comportamiento decididamente extraño por estos lados. Y es aquí donde voy a mencionar algunas de las cosas en las que debemos enfocarnos cuando queremos determinar el nivel de "temperatura" del Sistema de Control. No solamente publicamos las tres secciones comprendidas en la Parte III del archivo original "The Wave", sino que también hemos estado preparando la versión en ruso del sitio de la red. Un miembro de nuestro grupo vive en Rusia y ha estado trabajando de manera diligente en la traducción de parte del material. Ha habido un cierto número de desperfectos relacionados en todo esto, el más interesante de los cuales es que, apenas hubimos terminado la primera sección para que Ark la formateara y cargara en el sitio de la red, la computadora de Alex comenzó a portarse de manera bastante extraña, y temimos que todo el proyecto hubiera de ser detenido.

El problema resultó ser un sobrecalentamiento, lo cual no deja de tener interesantes connotaciones simbólicas, por decirlo de alguna manera. Y cuando uno comienza a comprender que lo que percibimos como la realidad no es otra cosa sino un sistema simbólico, ¿cómo debería interpretarse una cosa de esa naturaleza? ¿Comenzó a "calentarse" la computadora de Alex a raíz de que su "yo superior" le estaba comunicando una información intrínsecamente "caliente"?, o ¿fue acaso una señal de que sus esfuerzos estaban añadiendo grados adicionales de calor al sistema, o de que estos esfuerzos no eran apreciados en ciertos dominios, y los ciudadanos de estos dominios estaban demostrando que podían arruinar todos los planes? Esas, por supuesto, son solo algunas de las interpretaciones más obvias.

No obstante, las cosas tomaron un giro curioso. El material que era mi intención publicar en la presente página estuvo terminado para el 30 de Junio del 2000. Cuando había comenzado la redacción unos cuantos días antes, tenía dudas acerca de qué tantos detalles debía revelar del asunto que teníamos entre manos. Finalmente me decidí por relatar la historia completa, cambiando únicamente los nombres de las personas involucradas para proteger su privacidad. Solo había un problema: los nombres de tres de las personas involucradas eran especialmente significativos desde el punto de vista del "Sistema de Símbolos" que estaba siendo discutido, tanto así que uno de mis niños contrajo una extraña enfermedad cuyo nombre es precisamente el mismo de una de estas personas. Estuve pensando en la manera de transmitir esta relación mientras empleaba un seudónimo para la persona involucrada. Resolví este dilema encontrando otro nombre diferente que era a la vez el nombre de una enfermedad y un nombre de pila.

Aun así, persistía el problema de que mientras escribía acerca de la situación, me planteaba a mí misma ciertas preguntas acerca del papel jugado por esta persona (a quien vamos a llamar Candida, o Candy, en forma abreviada) en el extraño drama que muy pronto se revelaría. Alrededor del mismo período en que finalmente conseguimos establecer contacto con los Cassiopaeans (a pesar de que en el momento no lo sabíamos), empezamos a recibir una descarga enorme de energía antagonista, particularmente enfocada hacia mi persona, hasta el punto de que mi vida corrió peligro en más de una ocasión. La fuente de este peligro parecía estar centrada en dos grupos diferentes, y la única cosa que los dos tenían en común era precisamente esta persona, Candy (se trata realmente de una historia extraña, como se va a ver a continuación). Curiosamente, por el mismo tiempo en que me encontraba escribiendo la historia, que dio comienzo con mis experiencias en el Reiki, las discusiones en los grupos de listas de correo electrónico de Cassiopaea habían virado de manera imprevista, ¡hacia el tópico del Reiki! Bueno, eso podía no parecer del todo inusual; ya para entonces estaba yo bien acostumbrada a tal variedad de sincronías "ordinarias".

Después de un par de días de intenso trabajo (con una lucha constante por encontrar las palabras correctas para transmitir de manera inteligible los detalles de un asunto intrínsecamente insólito y con múltiples niveles de interacción y complejidad), sentí que el trabajo finalmente estaba completo, y que yo estaba en libertad de cambiar a otro programa. Me dirigí a pulsar el icono de "minimizar" en la parte superior de la pantalla pero de manera inadvertida pulsé el icono de "cerrar". En ese momento me di cuenta de lo que había hecho, así que una vez hubo aparecido una caja de diálogo, asumí que era la que decía "¿realmente desea cerrar?". Rápidamente pulsé el botón de "No". Pero lo que en REALIDAD decía la caja de diálogo era "¿Desea salvar los cambios que hizo en el archivo?"...

Así, el trabajo de un día entero se había esfumado (sí, había olvidado salvar cada diez minutos y todo eso. ¡Ciertamente los niveles de PERSPICACIA y VIGILANCIA estaban muy bajos!). Lo que es peor aun, este era un tópico acerca del que nunca había escrito nada, así que todo el trabajo era de primera mano. Muchas de estas páginas consisten en extractos de transcripciones, citas escaneadas de libros que posteriormente había convertido a archivos de texto, y unas cuantas secciones de diálogo de enlace que escribo aquí y allá en un afán de darle congruencia a todo. Pero esta era la primera vez en que había tenido que escribir todo desde cero, y estaba irremediablemente perdido. Estaba ABATIDA. Habían sido cerca de veinte páginas para cuya elaboración había sudado sangre.

Bueno, decidí salir al jardín a regar las flores y reordenar mis pensamientos mientras Ark examinaba el sistema para ver si había algo que se pudiera rescatar; no hubo suerte. Era "Sayonara", "Bye-Bye" y todo lo demás. Pensé en el grado de exposición del sistema de control que había esperado alcanzar por medio de este trabajo y medité en el hecho de que posiblemente había activado algún mecanismo de auto-defensa en éste. Pensé también en los grupos acerca de los que estaba escribiendo y sus posibles conexiones con algunos de los hechos escabrosos que tenían por escenario esta Gran Canica Azul nuestra. Me había tropezado con ellos en forma inadvertida, había sido capaz de leer algunas de las claves y de escabullirme en el último segundo, luego de haber tenido algún grado de vislumbre del "titiritero" que opera detrás del espectáculo, que muy pocos antes que yo habían conseguido ver y luego vivir para contarlo.

En una ocasión habían tratado de matarme, y si entonces habían estimado prudente hacerlo, era de esperarse que algún canal de percepción les hubiera nuevamente advertido que sus maniobras y manipulaciones corrían ahora riesgo de ser expuestas de nueva cuenta, conminándolos a proyectar algún tipo de "tentáculo mental" en dirección hacia mi para generar un grado de impaciencia o confusión mental que, en mi estado de extremo cansancio, dio como resultado una falta de atención a la hora de cerrar el archivo. Regresé al interior de la casa, solo para encontrar que ahora era Ark el que se quejaba de que SUS computadoras habían comenzado a actuar de manera muy extraña.

Este comportamiento extravagante incluía la pérdida de archivos, congelamiento de las pantallas, caída del servidor, súbita pérdida de acceso a los grupos de listas de correo, falla de la lámpara halógena, etc. Todo esto encima de un pinchazo en una llanta del auto y un caro trabajo de reconstrucción en el sistema de frenos de la camioneta apenas unos días después del lanzamiento del sitio de la red en idioma ruso. Estaba comenzando a pensar en que posiblemente me estaba pasando de la raya con mis revelaciones. Me fui al estudio donde tenemos nuestras sesiones y saqué mis siempre útiles Cartas Gitanas Rusas; las barajé un poco mientras pensaba en lo que debía hacer.

Luego comencé a colocarlas sobre la mesa. Cualquiera que esté familiarizado con este mazo sabe que cada carta tiene cuatro segmentos, y que cada segmento corresponde a una mitad de una imagen. Hay 25 cartas y un total de 50 imágenes. Las únicas imágenes que se "leen" son aquellas que se "completan" una vez que caen en posición contigua a una carta con la otra mitad de la imagen. En tal caso, aun si las cartas no están alineadas con las mitades del cuadro inmediatamente contiguas una a la otra, se supone que uno debe girar las cartas adyacentes para conseguir que las dos mitades encajen. Puesto que la mitad adyacente de cada cuadro puede estar arriba, abajo o a los lados, esto significa que el cuadro puede caer en una de cuatro posiciones o "direcciones". La dirección particular es también parte de las variables de cada cuadro susceptibles de ser interpretadas.

En un buen número de ocasiones, cuando he utilizado las cartas, siempre he conseguido 3 o más "empates", lo cual se considera normal, pero en esta ocasión, una detrás de otra, todas las cartas cayeron en una posición en la que no había empate alguno, hasta llegar a la última fila, cuando se formó el cuadro número 26... sin que hubiera necesidad de girar ninguna de las cartas (¡eso es extremadamente infrecuente!). ¿Y qué era lo que mostraba el cuadro 26? La imagen de un libro. La pregunta ahora era si debía saltarme el relato de la historia, cuyo tema ciertamente gira alrededor de un "libro". La interpretación es:

"El secreto que se le ha confiado está a punto de ser revelado. Usted mismo u otra persona lo hará del conocimiento público. El conocimiento y la información son constantemente cambiantes y lo que es secreto un minuto se puede volver público al siguiente. Esto solo debe de preocuparle en caso de no haber sido abierto y honesto en sus asuntos".

Había otras permutaciones más que no eran aplicables al presente caso, pero ésta en particular sí lo era.

Ark recibe toda la correspondencia electrónica del sitio de la red y redirecciona hacia mi computadora todos los mensajes que están específicamente dirigidos a mí. Había recibido un mensaje casi exactamente en el mismo momento en que yo había cometido el fatal error de cerrar el archivo antes de salvarlo, y me lo había enviado, pero yo me había encontrado tan molesta por el incidente que no había regresado a la computadora sino hasta el día siguiente. Entonces lo vi y lo abrí. Decía:

"Hola Laura, ...Soy una amiga de (Candy). Ella me habló acerca de los Cassiopaeans y de cómo usted había iniciado estas transmisiones algún tiempo atrás. Si es usted la persona correcta, ella desea entrar de nuevo en contacto con usted".

La historia del arribo de los Cassiopaeans es bastante conocida, y hay una buena variedad de personas que fueron testigos del desarrollo de la misma. Con anterioridad ya he escrito acerca de la cantidad de personas que vinieron y se fueron en el transcurso de las primeras sesiones experimentales porque no encontraron la paciencia o la inclinación suficientes para permanecer con el proyecto. Candy fue una de entre varias docenas de participantes ocasionales. Encuentro curioso que ahora esté diciendo a sus actuales asociados que ella y yo "iniciamos" las transmisiones. Como lo demuestran los registros, Candy únicamente estuvo presente en cerca de 4 de las sesiones previas al contacto con los Cassiopaeans.

No puedo dejar de interpretar como una "manipulación" de mi realidad por parte del Sistema de Control el hecho de que Candy aparentemente ahora le dice a sus amigos que ella fue "instrumento clave" en todo este asunto. Pero lo que es aun mas perturbador es el hecho de que Candy (sin bien por intermedio de un "agente" suyo) ahora intenta restablecer el contacto luego de 6 años, y justo en el momento en que se pierde el archivo que versa ACERCA DE ELLA. No solamente eso, además yo me encontraba justamente en el proceso de tratar de dilucidar la cuestión de si ella había o no había sido otra cosa más que una víctima inocente de los grupos "siniestros" conque entré en contacto a través suyo, o si de hecho había participado voluntariamente y con conocimiento de causa.

El problema es que, ¡me simpatiza mucho! Siempre me agradó, desde el instante mismo en que la conocí. Es una persona encantadora, amistosa, vivaz y entretenida como pocas. El comenzar a leer las señales que aparecían en la sucesión de eventos que me encuentro relatando, fue muy difícil para mi. Pero, yendo aun más lejos y más profundo: ¿qué clase de Sistema de Control serpentino puede estar consciente de los pensamientos, intenciones y acciones de una persona, al extremo de poder facilitar la ocurrencia de tal ejemplo de sincronismo?

Pensé que sería agradable que ella quisiera restablecer de nuevo el contacto porque a estas alturas ya había renunciado a los tratos con aquellos individuos que, a mi manera de ver las cosas, eran parte medular en la manifestación de la mente del Depredador, la facción de los "Lizzies", si queremos llamarle así. No tendría yo ningún problema... Así que entonces llamé a Terry y Jan para compartir con ellos los detalles de la extraña serie de eventos recientes. Ambos estaban igualmente familiarizados con las maneras en que las energías del ambiente pueden volverse caóticas e inclusive destructivas cuando quiera que se avecina un cambio.

Terry me aconsejó ser muy cautelosa y abstenerme de tener nada que ver con Candy; ¿acaso no había aprendido la lección la primera vez? ¿No habían sido suficientes las señales que se detectaron durante la primera interacción con ella y en virtud de las cuales conseguí librarme en una pieza, como para no saber que era poco menos que descabellado el querer tentar de nuevo a la suerte? Tuve que darle la razón. Aun así, ¡Candy de veras me simpatizaba! Me dolía mucho pensar en la posibilidad de que ella solo quisiera ser amistosa para tratar de infiltrarse de nuevo y convertirse en un canal de "facilitación de ataque", por decirlo de alguna manera. Quizás sería diferente esta vez. "Ni soñarlo", dijo Terry. No estando del todo convencida, decidí que haríamos una consulta al I-Ching. ¿Cuál era la verdadera intención de Candy?

Hexagrama 39: OBSTRUCCIÓN
Arriba: el agua abismal
Abajo: Mantenerse quieto, Montaña

El hexagrama representa un peligroso abismo en frente de nosotros, al tiempo que hay una empinada e inaccesible montaña elevándose justo detrás. Estamos rodeados por obstáculos. No obstante la montaña, cuyo atributo es el de mantenerse en estado de perfecta quietud, nos proporciona un indicio acerca de la manera de salir del aprieto. Al enfrentar el peligro externo, debemos conservar la calma interna. Volviéndonos hacia adentro es que podemos enfocar nuestra atención en la superación de los obstáculos. La Obstrucción no es una condición permanente.

Seis en el cuarto lugar: el avance lleva a la obstrucción. El retorno facilita la unidad. Ejercite la cautela para no empantanarse en conflictos y litigios, puesto que ellos podrían ser los causantes de muchos problemas. Si sigue haciendo su trabajo con esmero, es posible que reciba un promoción. Si se encuentra en una escuela, puede esperar ser el objeto de reconocimiento y ofertas de trabajo.

Bueno, en este caso, una montaña que se "mantiene quieta" significa que no debo ser movida de mi "posición", la cual es continuar trabajando en la dirección de revelar cada vez más los detalles del Sistema de Control. Pero, obviamente, debo de describir las cosas de manera muy cautelosa para evitar empantanarme en conflictos e inclusive litigios, si bien pienso que esto último es bastante improbable. En lo que respecta a mis comentarios acerca del material de Ra y, en el momento presente, en lo que atañe a mi trabajo para exponer el Sistema de Control, encontramos que es extremadamente factible que suceda lo que sugirió el Dr. Vallee:

"Existen maneras de tener acceso al nivel de referencia de todo sistema de control. Inclusive un niño lo suficientemente atrevido o astuto puede subirse en una silla para mover el dial del termostato y provocar una respuesta inmediata".

Resulta bastante aparente para mí que ALGO está sucediendo. El proceso de aprendizaje acerca de todas estas cosas no ha estado exento de sufrimiento para mí, y el relato de estos sufrimientos podría parecer un intento de repetir el efecto del "vapuleo". No obstante, me encuentro ahora bastante familiarizada con esa respuesta, y cabe esperarse que sea capaz de proceder con redoblada cautela. Habiendo entonces llegado hasta este punto, permítaseme continuar con la historia. Sin embargo, mientras estoy en el proceso de terminarla y formatearla, sugiero que el lector trate de familiarizarse con los temas de los dos enlaces que se suministran más abajo y que tendrán enorme injerencia en la parte de la historia que me apresto a contar. Son de suma importancia y estaremos hablando de ellos en la próxima sección.

El Despertar III

La Piedra Susurrante


Nota: Escribir este segmento a manera de prolegómeno para los eventos que siguen, ha sido una labor extremadamente difícil. En otros lugares de este sitio, cuando quiera que he hablado acerca de mis experiencias personales, he siempre eludido muchos de estos detalles por razones obvias: son dolorosos de recordar.


Siempre he tenido la preocupación de que el lector se aburra o pierda el interés a causa de información de índole personal, y he procurado darle cobertura solamente a aquellos puntos salientes que iban a tener injerencia posterior en la discusión general, haciendo al mismo tiempo referencia a los mismos de la manera más somera posible. Ruego un poco de paciencia en este sentido y conmino a los que puedan sentir que esta información es superflua a que se sientan libres de abandonar la lectura y retornar posteriormente cuando la discusión gravite alrededor de "tópicos mas universales". No obstante, la experiencia me ha indicado que muchas personas podrán encontrar similitudes entre las cosas que se relatan aquí y sus propias experiencias personales.

Como ya es del conocimiento de muchos que han leído otros archivos publicados en el sitio, en algún momento de mi vida comencé a considerar la posibilidad de que tener un cerebro no es, después de todo, algo tan malo, aun si los defensores de la causa de la fe ciega en tal o cual dogma religioso fruncen el ceño ante la idea de usarlo con prodigalidad, en vez de ofrecerlo en sacrificio para ser hipnotizado y retorcido como un "pretzel" y utilizado para justificar algún disparate teológico.

Recuerdo algún día haber visitado a una amiga en su oficina, y ver un rótulo en su escritorio que decía: "Dios no crea basura". Me resultó divertido y a la vez me impresionó porque justo en ese momento estaba yo librando una lucha para desembarazarme de la sugestión hipnótica que nos ha implantado la idea de que el ser humano es incapaz de utilizar su cerebro para entender a Dios, debiendo conformarse con la fe y, desde luego, las Escrituras, cualesquiera que esta sean en sus variadas formas. ¡Cuántas veces había escuchado sermones que le adscribían al cerebro el estigma de no ser otra cosa más que un instrumento de Satanás! Obviamente, cuando hablamos de la "Mente del Depredador" podemos ver como esta es una cara de la moneda, a pesar de que resultaba claro para mí que todas las cosas que existen lo hacen dentro de la mente de Dios, quienquiera que este sea a final de cuentas, y que por lo tanto tienen la función intrínseca de llevar al entendimiento de Él.

Al leer ese pequeño rótulo me vi enfrentada con la certeza de que había sido tan completa y eficientemente enrolada en la causa de la fe ciega, que inclusive tenía miedo de pensar por mí misma. Había llegado a estar avergonzada de mi propensión a hacer demasiadas preguntas y se me había hecho sentir abrumadoramente culpable por mi capacidad de emplear el análisis lógico. Una de la "sugestiones hipnóticas" de la senda del monje es justamente la de que no es permitido pensar. El pensar lleva al cuestionamiento, y el onceavo mandamiento nunca escrito en las tablas es "¡No Cuestionarás!". El carácter obvio implícito en el hecho de que como resultado del acto de la creación TENEMOS cerebros (instrumentos asombrosos en verdad) y que debe haber una razón para su existencia, se me presentó con súbita claridad (el lector, a no dudarlo, a esta altura estará convencido de que soy el entendedor más lerdo de todos los tiempos).

De todas maneras, este hecho evidente de que Dios nos había dado cerebros por algún motivo surgió en relación al siguiente pensamiento conexo:

¿Acaso no deberíamos utilizarlos para DESCUBRIR a Dios, en vez de justificar una serie de absurdos acerca de Dios que nos han sido legados en forma de tradición por individuos que no contribuyeron mayormente a mejorar el estado de cosas del mundo y a los que, de hecho, bien podríamos considerar como los creadores del sistema que nos ha metido a todos en el aprieto en que nos encontramos hoy día por NO haber sabido usar bien sus cerebros?

Por esta misma época, algo muy extraño sucedió en mi vida. Nunca lo consideré como un episodio de plagio y es solo en retrospectiva que puedo ver las claves que podrían apuntar en esa dirección, no obstante que siempre estoy abierta a otra explicación diferente. Como dije en alguna ocasión anterior, solíamos vivir en una cabaña; una bastante pequeña. Era ocupada en casi su totalidad por nuestras camas, un espacio de almacenaje y una cocineta (¡si algo aprendí de esta experiencia es cómo diseñar la cocina perfecta!). Mi cama era del tipo doble estándar y estaba completamente arrinconada con uno de los costados adosado contra la pared. Había un espacio muy estrecho entre el pie de la cama y la cuna de la bebé. Yo siempre dormía del lado de "adentro" contra la pared, de manera que la única forma de salir era gateando hacia atrás o haciendo que mi ex-marido se levantara. Con mi salud tan deteriorada a raíz del parto (según se relata en otra parte) la opción de gatear resultaba sumamente difícil para mi una vez me encontraba acostada, así que estaba más o menos atorada por el resto de la noche.

Una noche algo me despertó, aunque no sé exactamente de qué se trataba. Era un sonido, una especie de zumbido grave o tal vez un "ronroneo" ahogado, si se pudiera describir de esa forma. Yo estaba demasiado cansada, me sentía casi drogada, así que me resultaba difícil abrir los ojos. Sin embargo, sentí que debía investigar la causa del disturbio, y me obligué a abrir los ojos y levantar la cabeza de la almohada para poder echar un vistazo. Entonces noté la cosa más extraña que aun hoy no puedo explicar de manera satisfactoria: vi una luz, si bien no una luz ordinaria. Estaba penetrando las paredes de la casa a través de lo que parecían ser grietas muy pequeñas y aberturas a lo largo de ellas. Penetraba por las ventanas también, pero los haces diminutos como agujas que se colaban por las paredes eran muy extraños. Casi parecían sólidos, como hilos de cristal o filigrana de hielo. No hace falta decir que me quedé muy extrañada. No podía pensar en un tipo de luz tan poderosa como para colarse por unas hendiduras en las paredes que bien podían ser microscópicas. Nunca he visto a los rayos solares hacer algo así, a pesar de que sabía que la estructura de la cabaña ciertamente presentaba finas aberturas. Toda la habitación parecía estar cruzada de un lado a otro con estos haces de luz.

Así que, confrontada con esta extraña luz, ¿qué fue lo que me dije a mi misma? Que posiblemente se trataba de un grupo de amigos de mi ex-marido jugándole una broma a este al manejar en convoy hasta el frente de la casa con sus vehículos tipo "todo terreno" y sus luces halógenas en lo alto de las cabinas encendidas y apuntando hacia la casa. El único problema con esta explicación era que yo en realidad no tenía conocimiento de que mi ex-marido tuviera amigos con vehículos tipo "todo terreno" equipados con luces halógenas.

No obstante, sin dejar que este pequeño detalle me molestara, decidí que debían ser SUS amigos jugándole una broma y que yo estaba demasiado cansada para reír, así que dejaría que fuera él quien se levantara a lidiar con ellos. ¡Cómo se atrevían a aparecerse en mitad de la noche a jugar sus tontos juegos cuando él debía levantarse muy temprano para salir a trabajar! Más aun, ¡yo requería urgentemente del sueño! Y eso es justamente lo que hice: ¡me cubrí la cabeza con las cobijas y volví a dormirme!

Lo siguiente que recuerdo es que me encontraba sufriendo de dolor, no en un lugar específico, porque todavía me encontraba muy frágil luego de meses de convalecencia posteriores al parto (a raíz del cual, y como he dicho en otra parte, hube de estar confinada a una cama a causa de las lesiones pélvicas sufridas) y todavía a estas alturas hasta la más leve actividad me provocaba dolores en todo el cuerpo. No obstante, sí pude percibir un epicentro de dolor en el área del abdomen que cruzaba hasta la espalda, similar a las primeras señales de parto. El dolor me despertó, pero lo que resultó muy extraño fue que al despertar, ¡me encontré dando la cara contra los pies de mi ex-marido!

Estaba en una posición completamente invertida en la cama. Además, mi camisón de dormir se encontraba mojado de las rodillas hacia abajo. La operación de incorporarme hasta una posición sentada contra la pared para luego recoger mis piernas una a la vez y girarlas hacia el pie de la cama de manera que pudiera ponerme de pie y verificar qué cosa había sucedido, resultó sumamente dolorosa para mí, pero de alguna forma conseguí hacerlo. Entonces me quedé allí pensando en la posible causa de que mi camisón se encontrara mojado. Con un fósforo encendí una lámpara para buscar alguna ropa seca que ponerme. Recuerdo haberme sentido casi histérica al tratar de encontrar una explicación racional para todo aquello, y cuando me quité el camisón noté que estaba cubierto de pequeñas manchas oscuras, semillas y polen del zacate bahía que crecía hasta la altura de las rodillas en la parte posterior de la propiedad. ¿Cómo podía explicar esto?

Me dije a mi misma que debía haberme levantado durante la noche para ir al baño y que seguramente había mojado mi camisón en las cubetas de agua que siempre teníamos a mano para llenar el tanque del inodoro (había insistido en que tuviéramos conveniencias sanitarias aun cuando hubiéramos de operarlas manualmente). Sin embargo, de alguna manera debía haber olvidado que hice todo esto. Ni siquiera traté de explicarme el hecho de que me había encontrado dentro de la cama en una posición invertida.

Esa era la explicación que me había dado a MI MISMA. No parecía tener mucho sentido porque nunca me ha sucedido, antes o después del evento, que me levantara en el transcurso de la noche y no fuera capaz de recordarlo o que no estuviera consciente de las cosas que estaba haciendo. Recuerdo haber echado el camisón de dormir en la canasta en forma de una bola apretada para no tener que mirarlo nuevamente, y cuando finalmente hube de lavarlo lo hice a toda prisa, como si quisiera borrar toda memoria del asunto.

Esa explicación, evidentemente, hacía agua por todos los costados, considerando mi condición física y las dificultades logísticas de tan siquiera haber salido de la cama, pero eso era algo que no me molestaba: la había concebido y la había aceptado. Aquellas partes que no podía explicar, simplemente las había barrido "debajo de la alfombra". Tenía que hacerlo, ¿qué otra salida tenía? Me pregunto cuántas personas más tienen experiencias como estas a las que dan "explicaciones" similares.

Por este época mi condición cardiaca comenzó a deteriorarse, y empecé a sufrir de algo más que "reflujos", o fibrilaciones: ahora tenía ataques de angina aproximadamente todas las semanas involucrando ambos brazos, pero con una preponderancia de la dolencia en el lado izquierdo. También tuve la recurrencia de una antigua dolencia, endometriosis, que se convirtió en una fuente de dolor constante (hube de someterme a un examen de D&C y a una laparoscopía que revelaron la presencia de un caso severo de adenomiosis). Y los dolores de cabeza... Estos eran tan severos que el mismo acto de respirar podía convertirse en una agonía.

Nada podía aliviar este dolor: ninguna droga, ninguna terapia, ninguna solución. Comenzaba de una manera inusual con una hinchazón de la cabeza en el hueso occipital, justo donde el cráneo sienta sobre el cuello. Algunas veces la hinchazón era del tamaño de una pelota de golf y desde allí el dolor irradiaba en agudas ondas pulsantes hasta que me aprisionaba como un casco de acero que presionaba mi cabeza en forma tal que parecería a punto de reventar en pedazos; no podía imaginar un desenlace diferente para tal agonía. La única manera de lidiar con esto (dejando de lado toda expectativa de alivio por acción de algún medio externo) era yacer totalmente inmóvil en medio de una absoluta oscuridad y respirar en la forma más leve posible para minimizar todo movimiento. Esta situación se prolongaba por períodos de hasta una semana cada vez, en los que a duras penas podía intercalar cortos lapsos de sueño, hasta que finalmente caía en un sueño profundo como resultado del absoluto agotamiento que significaba el constante esfuerzo para conservar mi cordura de cara a este tormento indecible, para luego despertar al fin libre de dolor, si bien anticipando en mudo terror el inevitable próximo ataque.

Como si todo esto no fuera suficiente, tenía constantemente que lidiar con infecciones de oído de tal magnitud que el lado de mi cabeza que era afectado se hinchaba hasta el punto de que el oído se cerraba completamente, obstruyendo el flujo de líquidos que salía cada vez que el oído interno sufría una ruptura y provocaba una oleada de dolor que haría caer de rodillas en súplica de misericordia al más valiente. Un hecho curioso acerca de estas rupturas regulares y crónicas de mi oído, es que no había señales de advertencia. No había ninguna lenta agudización de la sensación de que algo estaba mal: sencillamente despertaba con un lado de mi cabeza hinchado, víctima de una fuerte dolor y en el curso de un día la situación degeneraba en crítica, ameritando una visita a la sala de emergencia del hospital. No puedo evitar reír (si bien no es asunto de broma para aquellos que hayan sufrido cosa semejante) cuando pienso en uno de los médicos que alguna vez sugirió tomar una muestra del fluido que salía de mi oído inflamado.

Esta doctora se colocó a mi lado con una mota de algodón y la intención de insertarla en mi resentido canal auditivo para restregarla gentilmente. En el instante mismo en que me tocó, la explosión de dolor se transmitió a mi brazo y el golpe reflejo casi la rebota hasta el otro lado de la habitación. Entonces entendió que cuando yo decía MUCHO dolor, no estaba bromeando. Y para aquellos que piensen que soy una quejumbrosa, solamente quiero decir que ya por esta época había tenido cuatro niños, y que el parto de uno de ellos requirió de una separación de pelvis (tormento indecible) y que nunca levanté mi voz en queja, o proferí tan siquiera un grito, o hice otra cosa que no fuera gemir de la manera más discreta. En mi familia siempre se tuvo la costumbre de sobrellevar el dolor con dignidad y sin quejas. ¡A ninguno se le ocurriría agredir a un médico mientras este trataba de aliviarle sus problemas!

Mi solución a todo esto era meditar aun más y continuar paralelamente con mis lecturas e interminables anotaciones. Aun no había dejado de lado mi empeño por ahogar todas mis emociones dentro del Amor Divino, así que entonces la meditación enfocada de esta manera era una actividad diaria, o inclusive de mayor frecuencia. Para mi la meditación es un proceso dual. Aprendería posteriormente que algunos sistemas se refieren a mi método particular como el de "meditación seminal". El proceso realmente da inicio en forma de contemplación, enfocando la consciencia en una idea o imagen. Es bastante ortodoxo, según pienso.

Mi práctica meditativa progresó rápidamente, como tuve oportunidad de descubrir posteriormente mediante el estudio de algunos textos avanzados. En aquel entonces, sin embargo, realmente no tenía ninguna guía ni tampoco había estudiado el método en profundidad, aparte de leer ACERCA de los caminos de la meditación. No obstante y como resultado de esta actividad, luego de algunos meses de práctica me encontré a mi misma constantemente como "flotando en el espacio" por períodos de hasta tres horas seguidas para luego volver al estado de consciencia normal con una sensación de que el tiempo casi no había fluido. El único problema era que parecía incapaz de traer nada de vuelta conmigo. No tenía idea de lo que había sucedido, hacia qué sitios se había desplazado mi mente, o qué había estado haciendo mi consciencia. Sí podía notar que me sentía más en paz y en mejor disposición de lidiar con las dificultades de mi vida, pero no dejaba de ser frustrante el no poder obtener algo más "concreto" como resultado de todo este esfuerzo.

Por razones prácticas generalmente meditaba mientras me encontrada acostada sobre mi cama. Algunas personas no pueden hacer esto porque tienden a quedarse dormidas, pero eso nunca fue un problema en mi caso. Podía "flotar" hacia el espacio mientras meditaba, "retornar" algún tiempo después, y LUEGO caer dormida si estaban ya entradas las horas de la noche. Por lo general me encontraba muy a disgusto en cualquier posición que adoptara, así que el conseguir algo de sueño era algo problemático, aun SIN meditar con anterioridad. Una noche, luego de un día particularmente extenuante como resultado de la lucha constante por sobrellevar mi condición, no puedo recordar claramente el motivo de que me sintiera tan extremadamente infeliz en ese momento, posiblemente una combinación de tener el constante dolor, la presión de hacer que los ingresos familiares alcanzaran para todas las necesidades, un estado de ansiedad por el bienestar y futuro de los niños, el sentimiento estar completamente sola en mi matrimonio era mi costumbre, de todas formas, utilizar todos los sinsabores e infelicidad acumuladas a manera de combustible para echar a andar el proceso meditativo.

El ser capaz de conjurar una sensación de amor y paz en medio de tantas dificultades era parte del reto y, en buena manera, el propósito subyacente. Estando ya en la cama esperé a que mi ex-marido se durmiera. Su actitud general acerca de la dirección que tomaban mis intereses era, en apariencia al menos, tolerante, pero siempre encontraba la forma de decir o hacer algo que operara a manera de sutil torniquete para estrangular el flujo de mi trabajo siempre que se enterase de lo que estaba haciendo. Si estaba seguro de que yo necesitaba un poco de silencio para mi meditación, se las agenciaba para de repente "tener" que hacer algún tipo de ruido, a raíz de lo cual se disculparía profusamente, tan solo para luego volver a hacer lo mismo una y otra vez. Una vez se hubo dormido, comencé con mis ejercicios de respiración. Esta es una parte del proceso que yo había tomado prestada de mi entrenamiento como hipnoterapeuta y que había resultado en extremo útil (luego me enteraría de que la terapia de hipnosis a su vez la había tomado prestada de ciertos sistemas de meditación más antiguos).

En este punto, no tengo idea de lo que sucedió. Todo lo que puedo recordar es haber comenzado la fase de respiración previa a la etapa contemplativa del ejercicio para luego ser tironeada de vuelta al estado consciente con una sensación que solo puedo describir como de "exacerbada turbulencia" en la región abdominal. Era tan poderosa que, en primera instancia, parecía ser íntegramente física como si tuviera una agitación en mis órganos internos que derivaría inevitablemente en una especie de reflujo hacia arriba. Podía sentir que se incrementaba en intensidad y que en cualquier momento viajaría en dirección ascendente, y sentí temor de que alguna cosa extraña estuviera sucediendo con mi cuerpo de la cual no tenía ningún conocimiento. Sabía que tenía que salir de la cama y correr afuera antes de que "aquello" sucediera, si bien no tenía idea de qué era exactamente "aquello".

Me encontré a mí misma sujetándome la garganta con fuerza, porque podía sentir como se constreñían los músculos internos de ésta conforme, una detrás de otra, las oleadas de energía se agolpaban a la manera de explosiones de gases previas a la erupción de un volcán. Como pude salí de la cama, apoyándome en las paredes con una mano mientras agarraba con la otra mi garganta y apretaba fuertemente los dientes en un intento por contener cualquier cosa que estuviera luchando por salir y evitar perturbar el sueño de mi ex-marido y de los niños. Por lo que a mí concernía, ¡de seguro iba a vomitar de manera desagradable y violenta! Corrí hacia el porche donde teníamos un sofá de jardín y me desplomé sobre este justo antes de que comenzara la expelida.

Quisiera tener mejores palabras para describir esto, pero simplemente no hay otras más que las que se aplican a descripciones de eventos ordinarios que no se acercan en esencia ni intensidad a lo que en verdad ocurría. Lo que salió de mí fue una serie entrecortada de sollozos y gemidos que eran absolutamente primigenios y que provenían de algún sitio recóndito de mi alma que desafía cualquier intento de explicación. Acompañando a estos gemidos o más exactamente, incrustados dentro de ellos, había imágenes, visiones, escenas completas con su carga de contenido emocional e implicaciones de contexto específico, todo transmitido en un instante. Era como la descripción cajonera de "la vida entera proyectada en rápida sucesión de imágenes", solo que en este caso no se trataba de sucesos de la vida PRESENTE. Era una vida detrás de otra. Sabía que era yo misma en cada una de las escenas, que las escenas que estaba contemplando eran viñetas de otras vidas, y que yo experimentaba cada cosa a través de todos estos individuos.

¡Y aquellas lágrimas! ¡Dios mío! No tenía idea de que la fisiología humana fuera capaz de producir tales cantidades de líquido de manera tan rápida. Si hubiera sido esta una sesión de una hora de llanto intenso, quizás solo hubiera conseguido pasar a la historia como una de esas reacciones histéricas, tal vez sintomática del SPM (Síndrome Post-Menopáusico). Pero esta actividad tenía una vida autónoma; ¡se prolongó sin tregua alguna por más de 5 horas! Yo no tenía absolutamente ningún control del asunto. Si trataba de aminorar la intensidad, detener del todo el proceso o sintonizar mi mente en otra dirección, la sensación interna de una inminente y explosiva erupción rápidamente me atenazaba de nuevo, haciendo que todos los músculos de mi cuerpo se tensaran hasta que de nuevo perdía todo control de la situación.

Tan solo podía sentarme allí reducida a la condición de un "instrumento de dolor y lamentaciones", y literalmente exprimir mi corazón en lágrimas por todos los horrores de la historia en los que aparentemente había tenido algún tipo de participación o de los que cuando menos había sido testigo mudo. Creo que en algunos casos de los que nada más estaba yo consciente de lo que pasaba, sin haber tenido ninguna participación directa. Y algunas eran escenas verdaderamente terribles; plaga, pestilencia, muerte y destrucción. Una escena sucediéndose a otra, seres queridos de pie un momento y al siguiente aplastados o yaciendo en cúmulos sangrientos.

Rapacidad, pillaje, saqueo, ríos de sangre, matanzas, carnicerías despiadadas en todas sus manifestaciones desfilaban frente a mis ojos; holocaustos e infiernos. Ira y rabia desbocada, sed de sangre y furia desatada, asesinato y locura, todo a mi alrededor, donde quiera que mirara. Males amontonándose encima de más males cual pila de cuerpos desmembrados. Y el dolor de los siglos, las lágrimas contenidas por milenios, la culpa, remordimiento y penitencia, todo fluyendo a través de mi; derritiendo y disolviendo la pesada coraza que envolvía a mi corazón petrificado; mis lágrimas lavando los dolores acumulados: un verdadero océano de lágrimas.

A la vez que se daba toda esta liberación de mundos de culpa y dolor acumulados a lo largo de muchas vidas, había una "voz" en el fondo que me reconfortaba y calmaba, entonando una y otra vez lo mismo: "No es tu culpa, no se te hace responsable, no podías saberlo". Y entonces llegué al entendimiento de algo en lo más profundo de mi ser. Comprendí que el "pecado original" no existe. Comprendí que el cúmulo de terrores y sufrimientos que la humanidad ha experimentado en el transcurso de la vida sobre la Tierra NO es el resultado de alguna clase de "error" o aberración. No se trata de un castigo ni tampoco de una situación de la cual uno pueda ser "salvado": entendí que cada escena de sufrimiento y de despiadada crueldad era el RESULTADO DE LA IGNORANCIA. Es más fácil comprender esta idea cuando uno piensa en algo como las Cruzadas o la Inquisición.

Es posible seguir la secuencia de razonamientos torcidos que lleva desde la idea del Amor a Dios hasta la necesidad de imponer en los demás este Amor a Dios "por su propio bien" e inclusive ver cómo, llevado al extremo, este razonamiento puede desembocar en torturas y asesinatos totalmente justificables en la mente de personas que son movidas por el "Amor a Dios". Olvidemos por un momento a aquellos que han echado mano de tales filosofías y las han empleado de manera despiadada para su propio beneficio o para tejer toda clase de tramas políticas. Pensemos solo un momento en la sinceridad con que se abrazan tales filosofías y se emplean como justificación de actos inicuos, y veamos como todo está basado en IGNORANCIA. Más allá de todo esto, aquellos que se embarcaron en sus propias cruzadas en pos de una ganancia o por delirios de grandeza, operaban sobre la base de la ignorancia.

Cuando el flujo de energía, imágenes y lágrimas hubo cedido, fui embargada por una sensación tibia y balsámica que, casi podría decir, flotaba en el ambiente y avivaba la llama del amor por todas las cosas creadas. Fue una sensación a la vez extática, envolvente y eufórica que me infundió un asombro indescriptible y un tanto desconcertante por la naturaleza misma de la visión particular del mundo que se presentaba ante mis ojos.

El resultado de este evento fue un estado de prolongada "elevación" y "entrañable paz" que persistió por largo tiempo. Se podría inclusive decir que los efectos reverberan hasta el momento presente porque nunca más en lo sucesivo he podido caer en el enjuiciamiento de las demás personas, sin importar el grado de perfidia de sus acciones. Pude entender que todo aquello que hemos llamado "el Mal" o "la Perfidia" es una manifestación de la ignorancia y que no existe ninguna persona, sin importar qué tan santo o elevado su concepto de sí mismo sea, que no haya incurrido en una acción de derramamiento de la sangre de otro ser en algún momento o lugar. La renuencia por parte de Caín de asumir responsabilidad manifestada a través de su exclamación original "¿Acaso soy el guardián de mi hermano?" recae encima de todos nosotros por igual. Pero había otro punto de gran significación.

La Ignorancia nos pertenece por ESCOGENCIA, y es una escogencia hecha por una razón: para aprender y crecer en conocimiento, es decir, para aprender la manera de ejercer realmente nuestro poder de escoger y aprender en este nivel de la realidad cuales convicciones están fundadas en la ignorancia y cuales en la verdad, la belleza, el amor y la transparencia. No obstante, pude comprender como todo esto era como un eco de las palabras de Jesús en cuanto a que algunas cosas son brillantes y relucientes en su exterior, pero por dentro son sucias y llenas de podredumbre. Y no quiero sugerir que estaba viendo esta negatividad como algo sobre lo cual debía pasar juicio (claramente entendí su razón de ser y lugar en el esquema de todas las cosas como etapas dentro del ciclo de aprendizaje) pero fui inspirada a tratar de aprender cuanto fuera posible acerca de este mundo para poder manifestar de la mejor manera todo lo que proviene de la luz.

Estaba tan emocionada por esta "revelación" que tenía deseos de regresar directo a la iglesia para contarle a todo el mundo. En esa época, las únicas personas con las que teníamos alguna relación eran los miembros de la iglesia a la que asistíamos. Solían visitarnos de vez en cuando para averiguar la razón de que hubiéramos "abandonado" la congregación, y estas visitas me daban la oportunidad de hablar acerca de mi "diversificación" en términos de mis propias experiencias espirituales. En todos y cada uno de los casos recibía severas reprimendas por haberme dejado engañar por Satanás. ¡Vaya si era ingenua entonces!

Reflexioné mucho acerca de todo aquello. Me preguntaba si todo el drama de las visiones y las acciones del ministro que había sido un lobo en piel de oveja no podrían haber sido otra cosa que una dramatización orquestada con la finalidad de engañarme. El dilema me tenía realmente en ascuas. Por un lado, si todos ellos tenían razón y en verdad había sido engañada, podría ser que mi alma se encontrara en peligro. Pero si acaso estaban equivocados y yo tenía la razón, ¿qué podía decirse de toda la institución del Cristianismo organizado? Si ellos estaban equivocados acerca de algo tan fundamental, ¿cómo esperar que fuera correcto todo lo que había sido erigido encima de este error fundamental?

Esto me angustiaba sobremanera; si bien estaba lista para revisar y ajustar mi posición cristiana, no lo estaba para tirarlo todo por la ventana. Quiero decir, después de todo, luego de tantos años de investigación y estudio, todo lo acumulado en este proceso tenía una presencia distintiva en mi fuero interno. Cuando asumí la posición de cuestionar la existencia misma de Dios, eso ya era algo diferente: estaba formulando una pregunta. Pero al decidir que el Cristianismo simplemente estaba errado, fundamentalmente errado en virtud de que no había pecado original del que era menester ser salvado, no habría tampoco necesidad de un salvador, y eso era ya algo totalmente diferente. Implicaba hacer una escogencia.

Fue un asunto que me tomó años resolver. Así que lo dejaremos allí. Lo que sí es importante es que nunca más pude contemplar el asunto del pecado desde el mismo punto de vista. Cuando leía acerca de asesinatos y hechos de sangre totalmente desquiciados, sabía que se trataba de cosas en las que, en un estado de ignorancia, había tomado parte alguna vez en el pasado. Cuando alguna persona hacía algo que me hiriera, sabía que yo misma había hecho cosas similares. Ya no podría criticar acto alguno o persona alguna nunca más por cuanto sabía que sería como juzgarme a mí misma. Todo había sido un proceso de aprendizaje para mi crecimiento personal con cada experiencia. Aprendí las cosas que no debía hacer justamente a raíz de haberlas hecho y, en un sentido muy real, esta es la razón de ser del dolor y el sufrimiento. Es como un sistema de dirección automática que le mantiene a uno sobre la ruta del aprendizaje.

Pero el truco consiste en ser capaz de discernir la diferencia que hay entre la ruta que resulta físicamente más confortable pero que luego desemboca en grandes padecimientos psíquicos y del alma, y la ruta que puede resultar temporalmente más incómoda pero que eventualmente lleva a la paz del espíritu. Supongo que podría decirse que en cierto sentido había completado en buena parte el objetivo planteado por el "camino del amor", pero que el aprendizaje no terminaba allí. Aun era un ser humano ordinario tratando de funcionar en el "mundo real", con hijos reales y problemas reales con los cuales lidiar y era menester llegar a un cierto punto de balance en el que pudiera reconocer que todo el mundo se encuentra en su propio proceso de aprendizaje sin dejarme arrastrar hacia sus lecciones particulares. Eso fue algo que requirió de cierto tiempo; de no haber tenido niños, seguramente hubiera optado por retirarme del mundo para pasar el resto de mi vida en afanes de contemplación, estudio y recreación de vuelos extáticos.

Lo que realmente sucedió en el "mundo real" de los sucesos prácticos, fue una serie de acontecimientos que podría considerarse más o menos ordinarios, pero que a la luz de la cadena de eventos previos y en conjunción con mi estado de actividades internas, podría más bien verse como imbuidos de un cierto carácter "milagroso". Se podría inclusive decir que eran un reflejo directo del giro en mi perspectiva de las cosas. Súbitamente mi ex-marido recibió una oferta para un trabajo más agradable. Esto vino como resultado de que la persona que le hizo la oferta requería de ayuda para manejar su negocio a raíz de haber tomado la "súbita" decisión de expandirse y encontrar dificultades para lidiar con todo. Había pensado específicamente en mi ex-marido y se había dado a la tarea de averiguar su paradero para luego conducir su auto hasta lo recóndito de nuestra residencia y poder hacer su oferta. En esa oportunidad no había yo establecido ninguna conexión entre estos eventos externos y el "cambio" en mi estado interno, pero ciertamente estaba agradecida. Así, la apremiante preocupación acerca de si tendríamos lo suficiente para terminar la semana estaba resuelta.

Posteriormente un amigo dueño de un negocio que incluía una flotilla de camiones decidió que era tiempo de conseguir vehículos nuevos, posiblemente para poder deducir el costo de sus impuestos, así que ofreció vendernos uno de muy bajo millaje por menos de una quinta parte de su valor de mercado.

Hicimos un añadido a nuestra cabaña hasta casi duplicar nuestro espacio habitable, instalamos electricidad y cañerías y, básicamente, regresamos al "mundo real". Ya para esta época, por supuesto, yo había tenido que vender de mi piano y todas las joyas que me habían dado a lo largo de los años mis familiares y amigos. De no haberlo hecho, es seguro que en ocasiones no habría habido qué comer o los niños no habrían tenido su Navidad. Resumí mi trabajo como hipnoterapeuta que había abandonado durante mi etapa de "devota feligresa", y comencé a aprender las técnicas de Liberación de Espíritus. Fue en este punto que mi madre despertó de su "hechizo" y se dio cuenta de lo reprochable de su comportamiento.

Era ya muy tarde para rescatar el negocio o la propiedad que había sido vendida para mantener feliz a su "amigo", pero sí me devolvió el título de propiedad de la casa que había heredado de mis abuelos y de la cual nos había desahuciado tantos años atrás cuando muriera mi abuela. En el interim la había hipotecado fuertemente, así que no creo que sus motivos fueran del todo desinteresados, habida cuenta de que lo único que yo podía hacer era venderla, no obstante lo cual pude utilizar los fondos remanentes luego de que fuera cancelada la hipoteca para comprar una casa lo suficientemente grande como para acomodar a una creciente familia. Nada de esto, sin embargo, tiene mayor relevancia, así que lo dejaremos aquí.

Aun antes de habernos mudado, algo más había sucedido. Aproximadamente tres años después del nacimiento de mi cuarto hijo, una vieja amiga mía que había estado observando los eventos de mi vida detrás de bambalinas sin emitir juicios ni comentarios, decidió que yo tenía que tomarme un respiro alejándome por un tiempo de todas mis preocupaciones. Nunca había estado separada de mis hijos más que unos cuantos días, generalmente durante mis estadías en el hospital, y la idea me hacía sentir un poco incómoda, pero las "vacaciones" que se me proponían eran en este caso particular verdaderamente difíciles de rechazar.

Mi amiga y su marido tenían una casa de veraneo en Carolina del Norte, y por mucho tiempo habíamos estado siguiendo el trabajo de Al Miner quien canaliza las comunicaciones de una entidad que se llama a sí misma "Lama Sing". Iba a tener lugar una reunión de la gente interesada en este trabajo en Maggie Valley, organizada por una médico y su esposa, ambos amigos cercanos de Al. Habría charlas, meditación grupal, cenas y cosas por el estilo. No solamente sonaba como algo divertido, sino también como una ocasión para descubrir "algo" nuevo, si bien no tenía idea de qué podría ser. Decidí que iría.

En el "simposio", todo transcurría de la manera en que podría esperarse en un evento de ese tipo. Gente que aseguraba poder ver las auras, o que deambulaba con expresiones extáticas en sus rostros mientras sentenciaba cuán maravilloso era el "nivel de energía presente", y las charlas eran a la vez apasionadas e interesantes. Luego, la esposa del médico que patrocinaba el evento y quien era, según creo, una psicoterapeuta o consejera de algún tipo, dio una charla acerca de la cantidad considerable de personas que habían comenzado a manifestar "memorias reencarnacionales" de los eventos del Holocausto. Esto tuvo un efecto bastante inusual en mí, sumiéndome en una racha de llanto incontrolable. Tuve que dejar el recinto para refugiarme en uno de los cubículos del tocador de damas hasta que esta charla en particular terminara. Realmente pensé que estaba perdiendo control de mí misma porque anteriormente no había habido COSA ALGUNA que me afectara de tal forma en público. Caray, no solamente NO SOY de las personas que desnuda su corazón en la presencia de otros; ¡ni siquiera me gusta bailar en público porque siempre he sentido que eso rebaja mi dignidad!

Luego, en el último día del simposio, sobrevino el dolor de cabeza. Cuando mi amiga salió para ir a una de las meditaciones en grupo, yo me quedé sola en la penumbra de la habitación del motel con toallas húmedas y hielo en la cabeza tratando de reducir la hinchazón. Por fortuna, ya para cuando al día siguiente nos habíamos reunido a compartir un desayuno de despedida, el dolor se había aplacado lo suficiente como para permitirme empacar y en general funcionar de una manera normal. Durante el desayuno, una de las damas que estaba sentada en nuestra mesa comentó de manera casual cuan hermoso era el vestido que yo había llevado a la meditación del día anterior. La miré sorprendida y le dije que yo no había asistida a la misma por encontrarme enferma.

Ella fijó sus ojos en mí y dijo: "¡Pero si yo la vi claramente y estoy segura de NO equivocarme!" En el curso del simposio habíamos conocido a dos damas entradas en años pero muy vivaces y enormemente entretenidas: era una verdadera delicia conversar con ellas. Una de ellas había tenido cierto entrenamiento formal en técnicas de hipnosis y de meditación avanzada, y mi amiga y yo discutimos acerca de la posibilidad de invitarles a la casa de veraneo, donde planeábamos pasar unos cuantos días más antes de emprender el regreso al hogar. Ellas pensaron que sería divertido: hacer pequeñas excursiones a las "minas" del lugar para recolectar rocas, y cosas por el estilo; en general, pasarla como se acostumbra en un círculo de "viejas" desenfadadas.

Luego de conducir todo el día por entre las montañas, llegamos a la casa que se encontraba bastante aislada al final de un viejo camino maderero al borde del Bosque Nacional de Nantahela. Era un sitio deliciosamente pacífico e ideal para nuestras meditaciones "experimentales". Nuestra nueva amiga (le llamaremos "June") iba a dirigir una meditación acompañada de los sonidos musicales de su cinta magnetofónica. Todas buscamos algún sitio confortable y comenzamos a escuchar sus instrucciones. Recuerdo haber pasado por los ejercicios de respiración y haberme concentrado en los sonidos de la música, pero a partir de ese punto, parecía que mi consciencia interior tenía sus propios planes. Sentí que me elevaba fuera de mi cuerpo y ¡zaz!, de pronto estaba como flotando enfrente de la pared rocosa de una alta montaña en la que podía percibir una grita.

Sabía que pocas personas podían pasar por semejante grieta, y hacer el intento de deslizarse por entre la abertura sin ser una de esa personas resultaría en una especie de "choque" emocional. No obstante esto decidí hacer el intento. Simplemente me enfoqué visualmente en la meta con una especie de resolución volitiva y enseguida estaba emergiendo al otro lado, en el borde de un hermoso valle. Había praderas lustrosas y florecillas silvestres con una luminiscencia y "vivacidad" increíbles. El pasto se mecía con la caricia de la brisa, según me parecía, a pesar de que esta brisa era más bien una especie de caricia "consciente" sobre el pasto y el vaivén de este era como un respuesta "consciente" a la caricia, a la manera del ronroneo de un gato.

Me encontré a mí misma dentro de una suerte de corporeidad semisólida, y comencé a caminar a través de la hierba; esta "recibía" mis pasos, acariciando mis piernas mientras yo me sentía fundirme cada vez más con ella con cada paso que daba. Parecía como si la hierba se moviera junto a mí, más que ser yo quien caminaba a través de ella. Divisé una tienda a rayas a cierta distancia, con banderolas en los extremos de unos postes ondeando al soplo de la brisa "conscientemente acariciante", pero se encontraba al otro lado de un pequeño río. Sabía que esta tienda era el lugar al que me dirigía, si bien no había una sensación de "tener que ir hacia allí". Sentí curiosidad por saber cual sería la sensación al meter mis pies en el agua del río. Miré al agua que era cristalina y centelleaba con el "resplandor" del sol, a pesar de no poder vislumbrar ningún sol en el cielo.

Podría decirse que los reflejos de esa luz danzarina en el agua eran una especie de juego consciente entre los elementos de ese ambiente: una interacción de la intensa luz y el agua misma de su propia voluntad. Entré en el agua, notando que mis pies estaban descalzos y mi cuerpo estaba vestido con una especie de túnica inferior de color blanco sobrecubierta por otra túnica de rayas que hube de levantar para evitar que se mojara. Me sorprendió sentir la corriente moverse rápidamente, ¡no obstante que me daba la sensación de "fundirse" con mis pies! Estaba fascinada por los destellos que emitían los guijarros del fondo, que estaban pulidos y no dejaban de relucir a través de las ondulaciones del agua.

Crucé el río, consciente de que era esta una experiencia muy intensa que debía encerrar algún significado profundo. Una vez llegué a la otra orilla, estaba a la vez feliz por haber "pasado" esta especie de prueba y triste de que la experiencia hubiese terminado. Me acerqué a la tienda y había dos hombres sentados bajo una especie de toldo exterior a la manera de un porche, sobre una alfombra extendida sobre la hierba. También vestían como yo. La tienda tenía rayas estampadas con el mismo patrón de nuestras túnicas externas, y los colores de estas rayas eran rojo, blanco y negro, con un delgado borde de lapislázuli en cada raya. Uno de los hombres se dirigió a mí: "Hemos estado esperando por mucho tiempo y nos embarga la dicha al verte de nuevo".

Por alguna razón, esto no me pareció del todo inusual. Tenía la sensación de que este "encuentro" había sido arreglado hacía mucho "tiempo". Hice una pequeña reverencia y asentí ante el saludo. Luego el otro hombre dijo: "Él está adentro". Eso tampoco era del todo inesperado. Agaché mi cabeza para entrar en la tienda y vi que había un hombre, un hombre viejo con una piel "joven" e iridiscente como la porcelana, de pie en el interior. Al posar sus ojos en mí tuvo una expresión de absoluta felicidad y satisfacción. Me abrazó fuertemente besándome ambas mejillas, apenas pudiendo contener las lágrimas. "Partiremos el pan primero", dijo. De nuevo, esto no me pareció extraño, y no tenía ninguna duda de lo que significaba "primero", ¡si bien no tenía manera de saberlo!

Nos sentamos sobre la alfombra junto a una pequeña mesa. Los otros dos hombres entraron con cuencos llenos de pan y leche. Había una copa dorada sobre la mesa conteniendo algo que parecía vino. El anciano cortó una gran rebanada de pan en pedazos similares ofreciendo uno a cada uno de nosotros. Lo mojamos en la leche y lo comimos. Luego tomó la copa, pasó sus manos sobre ella, sopló el contenido, y bebió, extendiéndola enseguida hacia mí. Yo tomé de ella y también bebí, haciendo que se dibujara una expresión de felicidad en el rostro de cada uno. Entonces el anciano se incorporó y se dirigió a una habitación "interior" a través de una puerta, y yo sabía que debía seguirle hacia adentro. En esta habitación había un arcón dorado del tamaño de una panera. Lo abrió y sacó un largo collar. Era este el collar más extraño que yo hubiera visto jamás. Estaba hecho de una serie de esferas doradas en sucesión de tamaño, con la más pequeña del tamaño de una canica y la mayor, justo en el centro, del tamaño de una pelota de ping-pong.

Suspendida en el centro había una figurilla de oro con una enorme piedra engastada. La figurilla consistía en dos cuernos en espiral similares a los cuernos de un carnero, a ambos lados de una superficie plana sobre la cual estaba fijada la piedra. La superficie plana era extraña en virtud de que parecía "circular", si bien era "triangular". Cómo podía ser las dos cosas no puedo explicarlo, pero así era. La parte circular parecía ser una función de la piedra que estaba redondeada como una pelota de ping-pong cortada en dos. Pero eran las características de la piedra las que me fascinaban. Imaginen la combinación de un diamante y un ópalo y tendrán una idea de su apariencia. Era lechosa y no obstante esto, cristalina, con destellos flamígeros y emitía colores como un ópalo, pero a la vez era brillante y transparente como un diamante. La cualidad "viviente" de esta piedra era evidente, y yo estaba maravillada.

El anciano se volvió y me miró con detenimiento, escudriñando mis ojos en busca de algo. Sostenía el collar con ambas manos y sin tocarlo, suspendido en el aire, hasta que finalmente dijo: "¿Entiendes?". Yo respondí: "Sí". Y lo que fue inmediatamente evidente en mi fuero interno era que, si aceptaba la piedra, habría de asumir ciertas "consecuencias". Las consecuencias eran que cualquier manifestación de falsedad en mi se volvería en mi contra y destruiría el instrumento con el cual estaba operando, es decir, el cuerpo físico de mi presente encarnación, no importando si había habido intencionalidad o no. Estaba siendo encargada de buscar y proferir palabras de verdad sin cabida alguna para "pensamientos anhelantes" subjetivos. Al aceptar esta condición estaba recayendo sobre mí una enorme responsabilidad y riesgo. Era algo sobrecogedor e inclusive intimidante.

Pero el temor pasó rápidamente. "¿Aceptas?", preguntó el anciano. "Acepto", dije yo e incliné la cabeza para recibir la piedra. El colocó el collar suavemente alrededor de mi cuello, ajustándolo en los hombros para que la piedra descansara exactamente sobre la base del esternón. Recibí de nuevo un abrazo, y salimos de la habitación interior para encontrar a los otros hombres que habían estado esperando. Cuando vieron la piedra, sus rostros se encendieron de gozo, juntaron las manos y se inclinaron mientras yo pasaba a su lado. Solo pude asentir con la vista, ya que sabía que no podía proferir otra palabra en ese espacio.

Lo siguiente que recuerdo es la voz distante de June llamándome por mi nombre una y otra vez. Como si fuera un cohete, me disparé por entre la hendidura de la roca y me encontré sobre la montaña donde estaba la casa que alojaba mi cuerpo mortal, y luego estaba dentro de mi cuerpo, regresando como si estuviera emergiendo de un oscuro túnel hacia la luz de este mundo. Abrí mis ojos y allí estaban mis amigas, ¡riendo de cómo me había "dormido" durante todo el ejercicio!

Traté de decir que algo extraordinario me había ocurrido, pero no supe encontrar las palabras adecuadas. Encontré que no podía describir la experiencia de otra manera que no fuera en términos más bien prosaicos, para diversión de todas ellas, así que decidí que no debía hablar más al respecto siendo lo mejor guardar todos los detalles para mí sola. Preguntaron qué era esa piedra cuando traté de describirla, y lo único que se me vino a la mente era decir que se llamaba La Piedra Susurrante. Debo mencionar que, poco tiempo después de haber iniciado las prácticas de meditación, comencé a estar consciente de una extraña anomalía.

Ciertos objetos se rompían en mi presencia sin causa aparente. Cosas como vasos de cristal, lámparas de gas (recuerden, habíamos estado viviendo por largo tiempo sin electricidad) y otras cosas por el estilo. Había ensayado la explicación de "rápidos cambios de temperatura" tal y como ocurre cuando se vierte agua hirviendo dentro de un vaso, pero no resultaba demasiado plausible, especialmente durante el verano cuando o el vaso en cuestión se encontraba sin contenido alguno, o la lámpara había estado sentada en algún anaquel sin que se le hubiera utilizado en todo el día. Otra cosa más para esconder "barrer" de la alfombra.

Sin embargo, en nuestro viaje de regreso camino abajo de las montañas iba yo pensando en la piedra y como habría de enfrentar el asunto de las "condiciones" aceptadas durante mi existencia ordinaria y en especial en lo referente a mi relación con mi entonces marido, y justo en ese instante el vidrio trasero del carro de mi amiga explotó con un fuerte ruido similar al disparo de un cañón. Nos sorprendimos tanto que ella pisó fuertemente los frenos y de inmediato miramos alrededor. Ella miró por el espejo retrovisor mientras yo tornaba la vista, y a un tiempo ambas vimos como la ventana se había tornado de un color lechoso y estaba llena de diminutas fracturas en el vidrio temperado. En ese preciso instante comenzó a llover. Miramos en todas direcciones y no pudimos divisar ningún automóvil o sitio alguno desde el que se hubiera podido lanzar algún tipo de misil.

De hecho, tampoco parecía haber ningún "punto de impacto". La ventana estaba aun en una sola pieza, pero completamente cubierta por las líneas de fractura, de manera que era imposible mirar a través de ella. ¡Fabuloso! Allí estábamos las dos, ¡con cerca de cuatrocientas millas aun por recorrer, una ventana posterior hecha añicos y una pila de maletas y "souvenirs" en el asiento posterior! No obstante, la ventana parecía poder aguantar en una pieza, así que seguimos adelante, si bien a velocidad reducida. En algún momento decidimos evaluar la situación, así que una vez hubimos encontrado algún lugar para detenernos (que resultó ser una estación de gasolina cerrada), salimos de la carretera. En el instante mismo en que pasamos sobre el desnivel del pavimento, ¡la ventana se desplomó en una lluvia de diminutos pedazos de vidrio!

Bueno, no había otra cosa que hacer más que encontrar algún lugar en el que pudiéramos pasar la noche, cubrir el carro, y salir de nuevo al día siguiente. Encontramos un motel donde el dueño amablemente nos prestó su propio garaje y al día siguiente conducimos hasta la ciudad más cercana que tenía un distribuidor afiliado a la marca del automóvil. El auto fue reparado, pero los mecánicos estaban completamente extrañados. No pudieron encontrar ninguna explicación al hecho de que la ventana se hubiera despedazado de súbito. Otro incidente similar me sucedió poco tiempo después de haber regresado a casa. Para ese entonces habíamos hecho la adición de una nueva habitación a la "cabaña", que ahora se había convertido en una casa, y esta habitación estaba flanqueada por sendos paneles de vidrio conformando dos grandes ventanas de cuatro por seis pies.

La casa estaba situada en medio de un arboleda y era prácticamente como tener la campiña adentro mismo. La cabecera de la cama estaba colocada contra uno de los ventanales y yo disfrutaba mucho al estar dentro de esta habitación, en especial cuando llovía. Me encontraba meditando en la cama, y mi ex-marido ingresó a la casa olvidando sujetar la puerta de cedazo para evitar que se azotara contra el dintel. Cuando se cerró de golpe, sentí un fuerte "tironazo" interno y en ese mismo momento, la ventana en la cabecera de la cama explotó de la misma forma en que lo había hecho la ventana trasera del automóvil unos meses atrás. De nuevo, se trataba de vidrio temperado, así que hubo un pequeño lapso antes de que comenzara a caer, lentamente en un principio, y luego de una sola vez, desplomándose encima mío.

De sobra está decir que a partir de ese momento mi marido comenzó a ser más cauteloso para evitar "tironear mi cadena". El estaba muy al tanto de la ya casi docena de vasos y lámparas de cristal que se habían quebrado, pero esto ya era llevar las cosas a un nivel superior. ¡Diantre! ¡Tal vez hasta comenzaba a pensar que yo era alguna clase de bruja! De cualquier manera, todo esto creaba un distanciamiento entre los dos en vista de que comenzaba a sentirse atemorizado. Debo admitir que yo misma me sentía atemorizada en algunas ocasiones: no tenía idea de lo que estaba sucediendo dentro de mí o alrededor de mí. Solo sabía que me encontraba en una especie de "senda" y debía seguir actuando consecuentemente con ese hecho, porque obrar en contra de lo que parecía natural era de alguna manera imposible.

Pensaba que todo ello era similar a "caminar sobre el agua". En mi mente me imaginaba en medio de un vasto océano sobre el que se dibujaba una dirección a seguir, pero cada paso adelante era a la vez un acto de fe y una evaluación concienzuda de las probabilidades involucradas. Tenía una buena idea de donde se encontraban los apoyos que yacían sumergidos justo debajo de la superficie del agua, pero no se me permitía verlos antes de que mi pie tocara el agua con cada paso que daba. Sabía que en cualquier momento podría descubrir que mi pie no iba a descansar sobre NINGUNA de la estructuras de soporte, con lo cual caería y me sumergiría en las olas. Pero ya es suficiente de experiencias meditativas.

Damos ahora un salto de varios años a la época que en que tienen lugar los acontecimientos relatados en "Gracia Inapreciable" y en el artículo del "St. Pete Times", cuando tuve la "experiencia reveladora" de los Bumeranes Voladores Negros, operadora de otro gran cambio interno. El lector habrá podido notar que ninguna de las experiencias dictó la "última palabra". Las cosas se sucedían por etapas y en incrementos graduales a lo largo de los años. Y eso por supuesto significa que el proceso aun sigue su marcha hoy día. Tal y como lo indicara en "Gracia Inapreciable", fue durante esta época que mi sistema fisiológico se averió por completo. Mi nivel de funcionalidad había sido precario por un buen número de años, y ahora se había vuelto un asunto crítico.

Me obligaba a mí misma a funcionar por obra de pura voluntad (¿la senda del fakir?), pero podía observar como la tendencia era hacia el deterioro progresivo y sabía que si no se operaba un cambio, iba a morirme con toda certeza. Sabía que moriría porque la voluntad que me sustentaba se erosionaba cada vez más por obra del constante dolor. Mis pies no podían soportarme por más de unos cuantos minutos a la vez porque el dolor en las regiones pélvica y lumbar hacía que todos los músculos tuvieran una reacción espasmódica que desembocaba en una parálisis espástica cuando los músculos se rehusaban a seguir funcionando. Los músculos que trabajan en el soporte estructural del cuerpo, en las operaciones de transición entre la postura sentada y la postura erguida, los que operan el levantamiento de las piernas para la actividad del caminar y otros similares, no obstante ser relativamente ordinarios, estaban severamente discapacitados.

Requería constante asistencia para sentarme y levantarme, recostarme o salir de la cama, entrar o salir de la tina de baño, etc. Mientras permaneciera sentada en una posición y no tratara de moverme, podía manejarlo. Y mi cerebro estaba intacto, así que continuaba leyendo y estudiando para distraer la mente, a la vez que programaba algunas sesiones de hipnosis. Mi ex-marido consideraba todo esto como una impostura. Se quejaba de que podía hacer todas las cosas que me gustaban como leer y dar sesiones de hipnosis para otras personas, pero no hacía nada por él, es decir, atender sus necesidades físicas. Esto me ofendía y hería profundamente ya que de no haber sido por mi trabajo y mis lecturas, me habría sentido completamente inservible; no sería más que un vegetal.

En ocasiones deseaba no haber tenido ninguna familia que resultara lastimada en caso de que decidiera acabar con todo. La angina era una condición tan reiterativa que de hecho tenía fantasías en las que veía a una loco homicida empuñando un hacha e irrumpiendo en mi casa para cortarme el brazo de un solo tajo y traerme el anhelado alivio. El doctor estaba totalmente confundido, y finalmente sugirió que podía tratarse de un daño neurológico susceptible de remediarse por medio de una operación del túnel carpal. Naturalmente no ofrecía explicación alguna de porqué el dolor prevalecía en la región del hombro y el pecho: ¡vaya usted a saber! Yo estaba desesperada y consentí a la idea.

Cuando desperté de la cirugía que se suponía debía ser en mi muñeca izquierda, AMBAS muñecas se encontraban vendadas como si fueran guantes de boxeo. ¡Estaba horrorizada! ¿Cómo se suponía que hiciera cosa alguna con ambas manos de así? Y el dolor era probablemente el mayor que hubiera experimentado hasta entonces. Era peor que los dolores de parto: en la misma categoría que la migraña y las infecciones de oído. No estaba preparada para eso, y tampoco se alivió como sugirió el doctor con el paso del tiempo. Lo cierto es que la cirugía no había hecho nada para aliviar el dolor, así que me encontraba peor que antes, con el agravante de que ahora estaba impedida de hacer cosa alguna. Ni siquiera tenía la fuerza suficiente en las manos como para girar la perilla de la puerta, o destapar un frasco, o sostener una papa para pelarla. No podía levantar una olla de la cocina; ni siquiera podía sostener un lápiz por más de un minuto sin ser presa de un dolor espasmódico que convertía mi mano en una garra rígida y temblorosa, como salida de una película de horror. Ni pensar siquiera en tocar el piano; eso estaba fuera de toda consideración.

Era una situación depresiva y, por alguna razón mi marido comenzó a gozar de una suerte de placer morboso torturándome a raíz de mi situación: constantemente me recordaba que si quería que algo se hiciera, iba a tener que buscar la manera de hacerlo yo misma. Así que podemos inferir que la situación había "mejorado" en ciertos aspectos que son el reflejo de un cambio en mi estado interno, pero es obvio que mucho más restaba por hacerse. No tenía idea de qué, y tampoco era capaz de reconocer mentalmente que esto era lo que estaba sucediendo. Estaba consciente del hecho de que, de alguna manera, nuestros cuerpos reflejan los "estados del alma", la condición de "La Piedra Susurrante", pero por más que tratara, no podía encontrar la puerta hacia la sanación de mi propia alma que por ende llevara también a la sanación de mi cuerpo. Lo único que podía conjeturar es que debía haber algo más, más profundo, algo que aun no podía ver. Sabía que mi ignorancia jugaba un papel en todo esto, pero, ¿de qué exactamente era de lo que estaba ignorante? En el nombre de Dios, ¡¿qué era lo que estaba haciendo mal?!

En apariencia había alcanzado un estado de amor y aceptación de todas las personas, de respeto por todas las sendas individuales y compasión por todos los que se afanan dentro de sus propios estados de ignorancia. Estaba trabajando tan denodadamente como podía (y aun en mi estado de deterioro físico, el esfuerzo era considerable) para "arreglarle" las cosas a todos aquellos que lo solicitaban. Ciertamente no lo hacía por dinero. En cierto sentido, estaba en una situación tan mala como cuando aquella "voz" me había indicado que debía "aprender" acerca del mal. A no dudarlo, estaba tratando. Estaba tratando de aprender cómo identificarlo. Lo que no sabía y estaba a punto de aprender, era que a menudo aquello que se manifiesta como proviniendo de la luz y de la verdad NO lo es, siendo más bien una impostura y un engaño. Esta era aun la parte "no aprendida" de la "lección del amor". Ya había aprendido la lección de que las grandes organizaciones religiosas pueden ser un camino a la destrucción personal, lo que aun no sabía es qué tan sutil y tortuoso podía llegar a ser este engaño y como podían manifestarse estos extremos a niveles individuales.

A principios de 1994 tuve una conversación con Freddy en la cual él enumeró la serie de extraños eventos sincrónicos de carácter casi milagroso que me habían llevado a la situación en la que entonces me encontraba. Citó uno a uno los puntos sobresalientes a lo largo de la historia de mi vida, con los cuales él estaba familiarizado, en relación ascendente hasta los años más recientes cuando el carácter extravagante de los sincronismos había aumentado hasta el punto en que yo tenía la impresión de estar viviendo en un manicomio donde la realidad normal ya no dictaba las reglas, y la antigua Tierra sólida de mi sistema de referencias rápidamente se desmoronaba bajo mis pies. Con cada observación que hacía, sentía como si una nueva ola de desconcierto barriera los endebles cimientos de mi existencia haciendo que me hundiera cada vez más en la marisma de la locura. ¿Cómo lidiar con los elementos de una vida que había rebasado los límites de la extravagancia hasta niveles que uno no deseaba experimentar ni tampoco perpetuar?

Luego de haber recorrido la mayor parte de mi vida, Freddie arribó a la época más reciente y señaló cómo el avistamiento de los OVNIS había coincidido con la primera sesión que tuviera que ver con un "plagio" que yo había conducido, y que claramente este era un fenómeno bastante inusual. No todos los que claman ser "plagiados" en estado de hipnosis provocan toda una ola de avistamientos. La pregunta que cabía: ¿era el plagiado, o acaso el terapeuta, en el que se interesaban los ciudadanos de "ufolandia"? Debo admitir que no me gustaba el giro que estaba tomando la conversación, cuando él señalaba lo que parecía ser una conexión obvia (desde su punto de vista) entre mi estado de deterioro físico y mi propio encuentro con un OVNI. Cuando protesté que podía no haber relación alguna, me recordó como mi perro había enfermado y muerto poco tiempo después de haber sido "expuesto", y como mis síntomas parecían haber llegado a su punto álgido precisamente la noche en que el OVNI había aparecido. ¿Cual era mi explicación de ese pequeño detalle? Ciertamente no tenía ninguna.

La teoría de Freddie era que el fenómeno reciente se extendía por varios condados del estado involucrando a personas a las que yo ni siquiera conocía, y que todo había sido "escenificado" para llamar mi atención y sonar una alarma que me despertara. No me gustaba nada el giro que había tomado la conversación. Como en el caso del camisón de dormir mojado y las extrañas luces, sentía la necesidad de "barrer" todo esto debajo de la alfombra. "¿Porqué yo?", protesté. Sentía una enorme presión en el pecho ("La Piedra Susurrante") de solo pensar en ello. "¡¿Qué se supone que debía hacer?!". En ese punto a Freddie se le habían acabado todas las teorías. "No tengo idea", dijo, "solamente señalo lo que es obvio. Supongo que el resto debes averiguarlo por ti misma".

Recuerdo claramente haber estado esa noche sentada en mi cama, pensando en todos estos extraños "indicios" y deducir que debía haber una veta más profunda de significancia para todos los eventos de nuestra realidad de lo que yo había supuesto a lo largo de mis años de trabajo e investigación. El único problema era que, tal y como le había confesado secretamente a Dios, no sin cierto dejo de vanagloria, estaba muy cansada para hacer algo al respecto. "Lo arruinaste, Barbas de Nieve", le dije. "Si querías que hiciera algo, ¡me dejaste sufriendo mucho y por mucho tiempo! Así que, ¡toma!". Mentalmente saqué mi lengua en desafío y resentimiento. Ahí estaba yo, una rueda gastada dentro del engranaje, tanto como puede llegar a estarlo un ser humano y aun aparentar girar dentro de la maquinaria como si nada.

Aun así, me embargó una sobrecogedora sensación de "propósito" permeando todas las cosas e inmediatamente me arrepentí de mi enfado infantil. Me resigné y acepté la situación: le dije a Dios que si todas estas cosas estaban orquestadas para llamar mi atención, ciertamente habían dado resultado, pero yo no podía saltar del banquillo de los desahuciados para tomar la pelota y echar a correr.

"Si se supone que haga algo aquí, vas a tener que componerme un poco", dije. "En este estado no hay nada que pueda hacer".

Antes de que transcurrieran dos semanas (más bien en unos diez días) descubrí el Reiki. O debo decir, el Reiki me descubrió a mi.

El Despertar IV

OVNIS sobre San Petersburgo


¿Recuerdan lo que dijimos en la sección anterior?

"En apariencia había alcanzado un estado de amor y aceptación de todas las personas, de respeto por todas las sendas individuales y compasión por todos los que se afanan dentro de sus propios estados de ignorancia. Estaba trabajando tan denodadamente como podía (y aun en mi estado de deterioro físico, el esfuerzo era considerable) para "arreglarle" las cosas a todos aquellos que lo solicitaban. Ciertamente no lo hacía por dinero. En cierto sentido, estaba en una situación tan mala como cuando aquella "voz" me había indicado que debía "aprender" acerca del mal. A no dudarlo, estaba tratando. Estaba tratando de aprender cómo identificarlo. Lo que no sabía y estaba a punto de aprender, era que a menudo aquello que se presenta como proviniendo de la luz y de la verdad NO lo es, siendo más bien una impostura y un engaño. Esta era aun la parte "no aprendida" de la "lección del amor". Ya había aprendido la lección de que las grandes organizaciones religiosas pueden ser un camino hacia la destrucción personal, lo que aun no sabía es qué tan sutil y tortuoso podía llegar a ser ese engaño y como podían manifestarse estos extremos a niveles individuales."

El significado de esto, en términos prácticos, era que yo había expandido mis conceptos hasta englobar más o menos la consigna de la Nueva Era del "Amor Incondicional", es decir, el amor por todo el mundo y todas las cosas, rodeando el propio ser con vibraciones de amor y luz reafirmadas día a día por medio de la meditación y concentración en el fin propuesto, y más o menos navegando a través de la vida con la convicción de que si se CREE firmemente que la finalidad de la vida es AMAR todo y que todo lo que hay es AMOR, entonces eso es precisamente lo que se experimentará. También presupone la mística del perdón en su más amplia acepción: el constante "cancelar las debilidades de la otra persona" puesto que, en el gran esquema de las cosas, ¡nadie tiene en realidad NINGUNA debilidad! Las personas simplemente son lo que son, y es nuestro deber amarlas y llevarnos de la mejor manera posible; ir con la corriente, aceptar todas las cosas y personas tal y como son, y en general, ¡abandonarnos todos a una gran orgía de amor y luz! ¿Qué otra reacción cabría esperarse una vez que se ha comprendido que no existe el pecado original, y que todos somos en verdad uno solo? Y eso parece ser lo que mis propias experiencias me estaban enseñando, ¿no es así?
Sí y no.

Nuevamente, para dar un ejemplo práctico de cómo se perfiló la siguiente lección, retornaremos a los eventos de la "escuela" (entiéndase, mi vida).

Un día después de mi "pequeña conversación con Dios", mi madre me llamó para que viera una carta que había encontrado en su buzón. Venía de un organización local de pensionados y ofrecía un curso de enfermería doméstica para personas retiradas o con discapacidades físicas que estuvieran buscando una "nueva carrera" y la oportunidad de salir de la casa, realizar una labor útil, remediar el problema del aburrimiento y ganar dinero. ¡Vaya si era una buena oferta. A mi madre le sonaba demasiado buena para ser verdad. Para el caso de los pensionados era totalmente gratis, y todos los suministros requeridos, incluyendo uniformes y transporte hacia y desde el sitio donde se impartía el curso, eran suplidos sin costo alguno. Aquellos que estuvieran interesados debían llamar inmediatamente y reservar un lugar en la clase.

Mi madre estaba considerablemente emocionada con la oportunidad de ponerse en acción e incorporarse de nuevo al mundo. Estuve de acuerdo en que si deseaba tener una nueva "carrera" debía comunicarse de inmediato. Lo hizo, y se enteró de que era una de las últimas personas en ser aceptadas, ya que la acogida a la oferta del anuncio había sido poco menos que apoteósica, ¿y quién podría sorprenderse de tal resultado?

Aproximadamente una semana después de haberse iniciado el curso mi madre me contó que una de las damas participantes le había girado una invitación para acudir a una "velada" en su casa al siguiente Miércoles por la noche, y ella se sentía más o menos obligada a aceptar puesto que la dama en cuestión había estado buscando su compañía durante los recesos del almuerzo y, en general, había hecho enormes esfuerzos por mostrarse condescendiente y amistosa. El asunto era que necesitaba que yo la llevara en el auto al domicilio de la mujer. Yo estaba tan contenta de ver su deseo de ocupar su vida en algo nuevo, que no tuve ningún problema en acceder a la petición.

En este punto, luego de la experiencia con el OVNI, que había supuesto un incremento de todos mis padecimientos físicos hasta niveles críticos, tenía que ser extremadamente cuidadosa en la manera de administrar mis energías para poder realizar todas las actividades diarias que resultasen prioritarias. Aún así, a veces ningún cuidado resultaba ser suficiente y a menudo me encontraba del todo desprovista de energía. Me había visto obligada a reducir de manera considerable las sesiones de hipnosis y a programarlas con un día de por medio, mismo que empleaba para restablecer mis fuerzas. Además, casi todas las noches sufría de ataques de angina e hinchazón de los ojos y de las membranas mucosas de la garganta, lo cual yo suponía que era el resultado de una alergia provocada por sobrecarga de actividad: me había convertido en una adicta al "benadryl" para aliviar algunos de estos síntomas, pero esto a su vez tenía el efecto secundario de casi "tumbarme" fuera de combate.

No era, ciertamente, la mejor manera de sobrellevar los rigores de la vida diaria, y debo reconocer que mi nivel de funcionalidad como ser humano era el más bajo que podía esperarse en una persona... ¡que aún presentaba la equívoca apariencia de funcionar normalmente! Estaba segura de que no habría quien pudiera echar un vistazo sobre mí y encontrar que algo estaba mal, pero me encontraba atrapada dentro de un cuerpo que se asemejaba más a una máquina que sufría un corto circuito detrás de otro y estaba en curso irremediable hacia una falla general de todos los sistemas (obviamente, la posibilidad de que nuevos circuitos se estuvieran formando nunca pasó por mi mente, pero el convencimiento de que esto era así sobrevino más adelante).

Así que mi madre tenía esta invitación, y yo hice todos los arreglos necesarios para poder suministrarle el transporte. Pero llegado el día, me encontraba con tan intenso dolor y extremo agotamiento que no veía la manera de poder hacerlo. Mi madre estaba plenamente consciente de mi estado y no insistió más en el asunto. Cerca de la mitad de la tarde, tuve que tumbarme en la cama y de inmediato caí en un sueño profundo.

Me desperté un par de horas más tarde y, sorprendentemente, ¡me sentía casi del todo bien! Recordé que se suponía que debía hacer algo y miré al reloj, solo para caer en la cuenta de que debía recoger a mi madre y que apenas contaba con el tiempo suficiente para llevarla a su velada. La llamé por teléfono para decirle que me sentía mejor y asegurarle que iba a pasar a recogerla en unos cuantos minutos.

Cuando llegamos al lugar de la velada, no estaba del todo segura de qué era lo que estaba sucediendo. Había cerca de quince personas de pié y con las manos posadas sobre otros individuos que se encontraban yaciendo horizontalmente sobre un total de tres mesas de masajes. Gruesas volutas se alzaban por encima de unos incensarios y había música de la "Nueva Era" sonando en el fondo; algunas de las personas tenían los ojos cerrados en estado de profunda tranquilidad meditativa. Por un momento pensé que había entrado en mitad de una sesión de "imposición de manos" de corte fundamentalista pero en su nueva versión acuariana, ¡o algo por el estilo!

Siendo del tipo de persona que trata siempre de guardar un balance entre la curiosidad insaciable y los buenos modales (¡cosa que en algunas oportunidades no me exime de ser causante de situaciones cómicas!), una vez se le dio curso a las presentaciones de rigor me arrellané en una silla, y pregunté acerca de lo que se encontraban haciendo, la idea detrás de aquella curiosa actividad y el procedimiento exacto que estaban siguiendo (como se ve, ¡nadie puede decir que soy de los que se andan por las ramas!). Esperaba algo así como: "Estamos rezando", o "estamos proyectando energías positivas para el bienestar general", o algo por el estilo. No obstante, la respuesta fue: "Estamos canalizando Reiki".
Bien, "¿Y qué se supone que sea Reiki?

Me fue entonces relatada la historia completa del Dr. Usui por boca de los varios participantes mientras seguían allí con sus manos posadas sobre los "pacientes". Cada movimiento y colocación de las manos me fue explicado, y conforme presentaban más y más detalles del asunto, yo me volvía cada vez más escéptica. Es decir, de todos los métodos de sanación de que había escuchado o leído algo, ¡este tenía que ser sin lugar a dudas el más nebuloso e improbable! Me parecía del todo ridículo pretender que alguien pudiera "iniciar" o "sintonizar" a otra persona para darle la habilidad o "poder" de canalizar cierta energía supuestamente milagrosa y que a su vez podía ser transmitida a una tercera persona y tener efectos sorprendentes y poco menos que milagrosos! La siguiente cosa que esperaba que dijeran es que el Reiki puede ayudarle a uno a caminar sobre el agua. Pero antes de que salieran con eso, yo ya iba a estar del otro lado de la puerta. Se me instó a "probar", pero decliné la invitación con no poca diplomacia. Me habría sentido perfectamente ridícula acostada sobre una mesa con cinco personas colocando sus manos sobre mí por espacio de 45 minutos. ¡Eso estaba fuera de toda consideración!

Pero yo hacía un esfuerzo por aparecer amable y gentil en medio de mi escepticismo, y muy pronto la conversación dio un giro hacia el tema de la astrología (terreno familiar para mí) y yo mencioné de pasada que tenía un programa de computadora que hacía muy buenas cartas astrológicas. Entonces la mujer anfitriona de la casa me ofreció hacer un trato... tres sesiones de Reiki a cambio de una carta astrológica.

¿Qué tan obtuso puede uno llegar a ser? Trataba de adivinar el coeficiente de inteligencia de esta chica en números que no fueran tan injuriosos, porque después de todo, ¡me estaba ofreciendo varias horas de su tiempo y esfuerzo a cambio de unos pocos minutos de ingreso de datos e impresión! No me parecía demasiado justo, pero pensé que si ella era tan ingenua como para estar convencida de que podía "canalizar una energía vivificante" hacia mi a través de sus manos, y estaba dispuesta a tomarse todas esas molestias para hacerlo, ¿porqué no podía ser yo un conejillo de indias complaciente? Estaba convencida de que todo sería un fracaso, pero también entretenía la idea de que quizás era su manera de obtener una carta astrológica que de otra forma no sabía como conseguir. Así que, para no ser del todo despectiva, accedí a su propuesta. Arreglamos una cita para el siguiente día y, a no dudarlo, no dejé de hacerme presente.

Así que, allí estaba yo, en una condición tan deplorable que hube de ser asistida para acostarme en la mesa de masajes que fue instalada en la sala de mi casa. Y más embarazoso aún, ¡me dormí en mitad del tratamiento! Cuando puso sus manos sobre mí, lo único que en realidad sentí (y estaba poniendo mucha atención a todo lo que pasaba, si bien tenía una buena dosis de escepticismo), fue una especie de tibieza que no parecía ser otra cosa que el calor normal que sería de esperarse cuando una persona posa sus manos sobre otra. No obstante, me aguardaba una enorme sorpresa a la hora de levantarme de la mesa al final del "tratamiento": ¡casi no podía ponerme de pié! ¡Me sentí tan mareada que me parecía estar completamente borracha!

Cuando traté de dar algunos pasos tuve que sujetarme de los muebles y las paredes para evitar caer al suelo. Tuvieron que ayudarme a llegar a mi habitación, adonde me desplomé encima de la cama y cerré mis ojos. Pero eso no trajo alivio alguno, porque sentía la misma sensación de mareo y resaca que se asocia con una noche de farra. Cuando abría los ojos y trataba de enfocar la vista en el cielorraso o las paredes, todo daba vueltas como si hubiera saltado de un tiovivo en movimiento y hubiera caído de espaldas para contemplar como el cielo y las nubes no paraban de girar. Estaba realmente preocupada de que finalmente mi sistema se hubiera trastornado del todo, y rezaba para que se me pasara. La sensación de nausea era horripilante. Ensayé algunas respiraciones profundas y me concentré en detener el frenesí que había entro de mi cabeza, hasta que me quedé dormida.

Esa noche dormí mejor de lo que había dormido en los últimos 18 años. Pero no fue sino hasta el día siguiente, cuando estaba vaciando la secadora, que me di cuenta de que mi espalda no me dolía. No solo eso, a esas alturas del día ya había terminado una mayor cantidad de labores domésticas de lo que normalmente puedo realizar. Había estado completando una labor detrás de otra y pasando a la siguiente sin apenas notar ninguna cosa fuera de lo común. No fue sino hasta que ya llevaba un buen número de horas ocupada en todo esto, que me di cuenta de que había algo diferente: algo hacía falta, y ese "algo" no era otra cosa sino mi dolor familiar y consuetudinario.

Ahora bien, para una persona que se ha acostumbrado a funcionar en circunstancias de dolor crónico y que ha debido desarrollar diversas formas para maniobrar a través de la vida cotidiana en presencia constante de dolor físico, el caer en la cuenta de una cosa como esa resultaba tan prodigioso, que hube de sentarme y recorrer mentalmente todo mi cuerpo para verificar que no hubiera algún acostumbrado aguijoneo aquí o allá. Efectivamente, no había NINGÚN dolor. No obstante, estaba convencida de que en cualquier momento iba a ser de nuevo atenazada por algún dolor, así que me incorporé en forma cuidadosa y continué con las labores, haciendo un constante monitoreo de mi condición para detectar el momento en que todo se revertiría a su estado normal. De hecho creo que deseaba que el dolor regresara porque de lo contrario, ¡iba a tener que aceptar que el Reiki funcionaba! Y ciertamente una no podía transitar por la vida dando crédito a semejantes patrañas... ¡Vaya si estaba en un dilema!.

Una cosa debe quedar bien clara en todo esto: estaba totalmente prejuiciada en contra de cualquier posibilidad de que algo como el Reiki pudiera funcionar. Pero algo en concreto estaba sucediendo para lo cual yo no tenía ninguna explicación. Había llegado a estar totalmente convencida de que las experiencias de nuestra vida están íntimamente relacionadas con nuestras más profundas expectativas y convicciones, y que la fe es un elemento integral en todo proceso de sanación. De hecho había estado escudriñando en todos los rincones de mi subconsciente para descubrir el elemento causante de todos mis sufrimientos, en virtud del cual todo intento de efectuar una sanación efectiva quedaba derrotado de arranque no más, y sin embargo me encontraba ahora experimentando un efecto como resultado de algo en lo cual no había tenido la más mínima fe. Lo que es más, mi escepticismo acerca del Reiki tenía profundas raíces, no obstante lo cual parecía que el Reiki en verdad funcionaba, o eso era cuando menos lo que se podía deducir. ¿Qué otra explicación cabía? En algún momento comencé a llorar de agradecimiento; solo aquellos que han sufrido un dolor constante y prolongado pueden entender lo que se siente al descubrir que el dolor ha cesado del todo.

Aun así, no bajé la guardia. Si bien tenía un "alivio temporal", esperaba que el dolor retornara.

Debía recoger a mi hija y mientras conducía el auto de regreso a casa le conté cómo el dolor había desaparecido y que en mi opinión se debía al Reiki. Ella se rió de mi y me dijo que solamente había funcionado porque yo había creído que funcionaría. Le indiqué que había sido más bien todo lo contrario, y puesto que ese era el caso, ahora me preguntaba qué cosa habría detrás de todo este asunto del Reiki.

No hace falta decir que las cosas siguieron mejorando progresivamente. Al cabo de una semana y dos tratamientos más, estaba convencida de que lo que fuera que estaba sucediendo en verdad estaba funcionando. Luego de esto comencé a asistir en forma regular a las "veladas". No solamente había sido curada del dolor de espalda, sino que los ataques de angina disminuyeron hasta casi desaparecer, la inflamación de los ojos y la garganta cedió por completo, mi nivel de energía alcanzó alturas inéditas y yo me encontraba ahora en capacidad de atender a un número mayor de clientes y estar en mayor actividad, ¡todo lo cual me sentaba de maravilla! No obstante seguía sospechando que todo esto no era exactamente obra del Reiki mismo, sino de una transferencia de energía que cualquiera podía conseguir con solo pasar cerca de 40 minutos con las manos colocadas sobre otra persona.

Así que, si bien estaba experimentando beneficios innegables, seguía teniendo mi propia teoría acerca de todo el asunto. Consideraba que era absurdo pensar que una persona pudiera "conferir" esta cualidad casi mágica sobre otra persona, y para probar este punto, estaba ansiosa de que el maestro Reiki que había iniciado a mis nuevas amistades se presentara en la ciudad para dar una demostración especial, ya que esa había sido justamente la finalidad de las "veladas": atraer a nuevos estudiantes. Yo me presentaría armada con todos mis poderes de observación y mi escepticismo recalcitrante, para abocarme a realizar una investigación concienzuda. Si había alguna sustancia detrás de todo este asunto del Reiki, yo estaba dispuesta a probarlo. No tenía ninguna intención de suscribirme a ninguna creencia en particular sin antes tener una prueba más menos tangible.

Cuando se llegó el día de la primera iniciación, yo me encontraba allí, carabina al hombro y con buena dotación de municiones, aguzando la vista para desenmascarar cualquier tipo de truculencia y con los oídos atentos a cualquier retórica sospechosa que pudiera revelar la verdad detrás de todo esto, a saber, que se le estaba cobrando a la gente grandes cantidades de dinero haciéndoles pensar que podían "canalizar la energía Reiki", cuando el efecto real era meramente el de un flujo de energía natural que estaba disponible para todo aquel que tuviera la suficiente paciencia como para pararse junto a otra persona con las manos extendidas. Lo único que puedo decir que sentí durante el proceso de "entonación" fue una especie de flujo generalizado de calor desde mi abdomen y en dirección ascendente hacia mi cabeza, a la vez que un pequeño chasquido en el interior de mi cabeza. Pero la impresión era tan nebulosa que rápidamente la catalogué como una observación subjetiva.

Pero lo que pasó más tarde esa misma noche, fue sorprendente. Se nos dijo que luego de la entonación el cuerpo experimentaría algunos "síntomas" de ajuste tales como excesiva sed y urinación e inclusive diarrea. Lo que no estaba esperando era el hecho de que, cuando ponía las manos cerca de alguno de mis niños, podía percibir un inequívoco flujo de calor hacia las palmas de mis manos, similar a la sensación producida por un secador de cabello. Percibía este flujo ANTES de que acercara la mano lo suficiente como para poder detectar el intercambio "normal" de calor entre dos cuerpos. Diría que era claramente perceptible a una distancia de 6 pulgadas, y había una sensación "magnética" relacionada a este calor; una sensación comparable a la atracción que se siente cuando se colocan dos imanes lo suficientemente cerca uno del otro como para que interactúen entre sí. La primera vez que sucedió, mi reacción refleja fue la de retirar mi mano como si me hubiera quemado, pero luego comencé a experimentar un poco: acercaba poco a poco la mano hasta que podía claramente identificar el punto en que se iniciaba esta sensación de atracción, y luego la movía aun más cerca en pequeños incrementos para percibir el efecto con cada aproximación. No hay duda de que había un efecto, y también los niños podían percibirlo.

Un poco más tarde esa misma noche, estaba sentada en el sofá y mi hijo vino a sentarse en el piso recostándose contra mis rodillas. En ese momento pude percibir el calor comenzando a pasar de mis piernas hacia su cuerpo exactamente como el efecto del "secador de cabello". Aparentemente el efecto no se limitaba a las manos: ¡todo el cuerpo era susceptible de percibirlo! Muy pronto el calor era tan intenso, dentro de una habitación refrescada por medio de aire acondicionado, que mi hijo se quejó: "¡Mamá, está demasiado caliente aquí!" y se retiró a otro lugar. A estas alturas estábamos los dos sudando.

Varios meses hubieron de transcurrir antes de que el efecto finalmente se disipara, en lo que concierne a los niños, si bien continúa presentándose hasta la fecha cuando quiera que toco a alguna persona que tiene un déficit de energía. Supongo que en el caso de los niños, ellos terminaron por "energetizarse", de manera que ya no "absorbían energía" tan intensamente. Por supuesto, si alguno de ellos cae enfermo, se efectúa una "absorción de energía", pero nada que se asemeje a lo que sucedía en la época de la iniciación del Reiki. (Algún tiempo después, cuando recibí el nivel Maestro de entonación, las palmas de mis manos literalmente se levantaron en ampollas para luego quedar despellejadas por espacio de varias semanas).

Así que el resultado final fue que me di cuenta de que hay realidades OBJETIVAS susceptibles de ser experimentadas sin que se requiera ningún acto de fe. Si se conoce lo suficiente acerca de ellas, o se tiene acceso a ellas, es posible descubrir los principios por medio de los cuales puede uno alinear sus acciones para obtener resultados subjetivos.

Pero la idea aquí no es hablar del Reiki en sí mismo. Más importante aun son las personas involucradas en el asunto, así como las lecciones que me fue posible obtener a raíz de mi relación con ellas. Pero pareciera ser que la sanación que obtuve por medio del Reiki fue un evento arreglado de antemano para preparar el terreno en el que las lecciones posteriores se iban a desarrollar. Este grupo de Reiki era una colección bastante curiosa de individuos. El elemento común, según pude determinarlo, era que todos pertenecían a una iglesia local de corte Metafísico-Espiritualista que había traído al maestro Reiki al área como parte de su programa de presentación de diversos invitados. Aparentemente este grupo también había organizado seminarios relacionados con otras enseñanzas diversas, y estaba involucrado en la popularización de modalidades tales como el "Huna Hawaiano", la cirugía psíquica, la Kabballa, el Tarot, los saunas ceremoniales, y entre las diversas clases que se impartían estaban las de meditación, canalización, shamanismo de los Nativos Americanos, y otras más. ¡Era un auténtico supermercado de mercaderías de la Nueva Era!

Ahora bien, como había tenido una confirmación de primera mano acerca de la utilidad del Reiki, estaba bastante ansiosa por ver qué otras cosas había en el menú. ¡Diantre!, si eso había funcionado, quién sabe de qué otras cosas me había perdido en los años en que había sido estudiante pero no participante. Un nuevo mundo abría sus puertas enfrente de mi, ¡y yo estaba lista para cruzar el umbral! Nunca he sido una persona muy gregaria ni muy dada a unirme a grupos de ningún tipo, pero esto corrillo de entusiastas del Reiki que se reunía todos los miércoles por la noche era tan maravilloso y divertido y había tenido un efecto tan profundo en mi, que era hora ya de enmendar esta curiosa propensión a la soledad típica de mi personalidad. Después de todo, había encontrado "mi grupo", o esa era la impresión que tenía.

Compartí un poco de mis experiencias relativas a la terapia de "Liberación de Espíritus" con el grupo, y todos asentían en forma sabia, como dando a entender que sabían bien acerca de tales problemas y que el ministro de la Iglesia Metafísica ya les había enseñado todo lo relacionado con ello, indicándoles que solo debían rodearse de vibraciones de amor y luz y que todo iba a estar bien. Señalé que había un cuerpo serio de investigaciones clínicas que parecían contradecir esto, pero ellos insistieron en que el ministro estaba en lo correcto. Las personas solamente resultaban víctimas de la intrusión de espíritus cuando no eran lo suficientemente diestras en esto de "rodearse de vibraciones de amor y luz", y que la única manera de conseguir esto era, por supuesto, aprendiendo la técnica apropiada bajo la tutela de un maestro calificado como la Gran Reverenda Ruth de la iglesia.

Parecía ser que la Reverenda Ruth era además una experta en casi todo lo demás, así que yo estaba en extremo interesada en conocer a semejante parangón. No solamente eso, sino que, además, la adquisición de la llamada entonación del Reiki se suponía que "fijaba la dirección del flujo de la energía" en forma tal que ninguna energía negativa podía entrar en el "campo áurico" de la persona. Así yo ya no tendría que preocuparme de intromisión de espíritus y cosas por el estilo. Me había convertido en un auténtico "ser de la luz" y ninguno de los problemas relacionados con lo más profundo de la psique, así como ninguna forma de manifestación de la oscuridad proveniente del mundo exterior, tendría posibilidad alguna de sobrevivir en presencia de semejante luz. ¡Caray! ¡Menuda ganga! Inclusive comencé a entretener la idea de que todo futuro cliente que acudiera a mí para liberación de espíritus debería de recibir la entonación del Reiki para tener protección infalible de allí en adelante. ¡Yo tenía deseos de compartir el Reiki con el mundo entero! Entrar en contacto con semejante panacea era suficiente como para atizar el fuego del entusiasmo en cualquiera.

Así que fui invitada a la Iglesia. Uno de los miembros del grupo me presentó finalmente a la "Dama Misteriosa", la Reverenda Ruth. Me sorprendió la actitud de devota adoración que adoptaban todos los del grupo de Reiki una vez entraban en el recinto de la Iglesia, y ciertamente no sabía qué pensar de la Reverenda Ruth sentada en su silla de ruedas, pero en el momento en que la miré en los ojos sentí un ligero escalofrío. Creí entrever algo más en esos ojos cuando fijó su vista en mí pero rápidamente la retiró y yo luego desestimé mi fugaz percepción. Seguramente la maestra de todas estas personas maravillosas con las cuales ahora me relacionaba no podía ser menos que una santa. Después de todo, ¿no era ella la fuente que había dado origen a mi salvación, el Reiki?

Lo mismo que en una iglesia ordinaria, el servicio incluía la entonación de himnos, y eso estaba bien conmigo. Mi experiencia como entusiasta cantante de himnos se remontaba mucho tiempo atrás y siempre había sido esta la parte que más disfrutaba de toda la ceremonia de la iglesia. El único problema aquí era que la canción particular que había sido seleccionada del repertorio, era totalmente desconocida para todos. No solo eso: ¡era evidente que la organista tampoco la había escuchado antes! Para empeorar las cosas, la organista apenas tenía los conocimientos más rudimentarios del instrumento, y se demoraba tanto tiempo en colocar sus dedos sobre las teclas en respuesta a la lectura de las notas, que el tempo parecía el de un canto lúgubre de funeral atascado en arenas movedizas.

La congregación -casi exclusivamente formada por mujeres- quedaba a la espera de la siguiente nota para poder seguir de alguna manera la melodía. Una vez que la nota venía, parecía ahogarse dentro de un acorde grave similar al gruñido de un elefante en celo, y las voces vacilaban en su esfuerzo por imitar el tono identificado... tan solo para ver como la organista de repente decidía que había tocado la nota equivocada y trastabillaba de nuevo hasta encontrar la correcta, haciendo que la congregación entera jaloneara sus voces a media exhalación para llegar a la nueva nota. Pensé que cuando menos sería improbable que alguien pudiera ser hipnotizado en semejantes circunstancias.

Afortunadamente mi sentido del humor no me había abandonado, no obstante que mi sensibilidad estética estaba siendo agredida hasta un punto en que resultaba verdaderamente doloroso. Puesto que yo no solamente era capaz de leer música sino que además podía cantar, decidí colaborar para mejorar la situación cantando las notas correctas, en el tempo correcto, y lo suficientemente fuerte como para que la gente que estaba cerca de mí pudiera escuchar y seguir la canción. Tenía la esperanza de que esto pudiera ayudar tanto a la organista como a la congregación a salir del trance, y que la pieza pudiera llegar a su debido fin antes de la siguiente glaciación. Esa parte funcionó relativamente bien, y muy pronto todo el mundo ya había entrado en el ritmo de las cosas.

El único problema era que la organista estaba quedando irremediablemente rezagada ante el nuevo ímpetu del coro. La canción pudo terminar con cierta gracia y aplomo, si bien la organista continuaba batallando con los compases que aun le faltaban para concluir. A estas alturas, toda la congregación hacía esfuerzos para no estallar en risa, y muchos lo disimulaban tosiendo sobre sus pañuelos. El pobre instrumento fue torturado por última vez para entregar el acorde de cierre, y todos se sentaron aliviados enjugando lágrimas de risa de sus ojos y esforzándose por enseriarse para escuchar la siguiente alocución. Yo tomé asiento y miré alrededor para encontrar la mirada de la reverenda Ruth fija en mí en una actitud tan amistosa como podría resultar la de una serpiente de cascabel enroscada. ¡No había caso en seguir tomándose las cosas con humor! Estaba claro que el humor no era su fuerte.

Una mujer a la que llamaremos "Hillary", quien canalizaba a alguien que se suponía era un Maestro Ascendido, ser descarnado, o vaya usted a saber qué tipo de entidad, estaba dando el sermón. Se trataba de una dulce viejecita de cabello azul que llevaba un vestido de seda estampado y tenía aires de abuelita. Irradiaba ese calor reconfortante de las abuelas. Había iniciado con fina y trémula voz a hablar acerca del amor, de cómo era menester abrir el "centro del corazón", y cosas por el estilo. Había ciertas alusiones veladas a las enseñanzas de Helena Blavatsky y de Alice Bailey en su descripción de los "planos" y los "cuerpos" del alma individual. Conforme iba entrando en calor, sus ojos proyectaban cada vez más un brillo de sutil poder. Su voz se hacía más fuerte y más urgente y su mensaje había dado un giro hacia el tema de la "salvación del mundo" por medio de este amor que se supone ha de manifestarse cuando el centro del corazón está completamente abierto y conectado a estos "planos y cuerpos", que a su vez son activados a través de ciertas actividades aún no del todo especificadas. Mientras así proseguía, había comenzado a caminar de un lado a otro de manera muy animada. Cada parte de su cuerpo estaba involucrada en la acción, las palabras y el mensaje. Estaba hablando con todo su cuerpo.

Entonces sucedió algo extraño... de repente, mientras pasaba por el frente de la silla pastoral en medio de su animada alocución de amor y luz, se detuvo por un momento como petrificada, y no pudo disimilar un ligero temblor antes de volver a sus cabales. Miró a su alrededor hacia todos los rostros expectantes que contenían la respiración; era un frío examen de la situación en medio del sentimiento de febril anticipación que exudaba la audiencia. Su cabeza sufrió un repentino tironeo hacia atrás al tiempo que su "controlador" pasaba a tener COMPLETO control de ella. ¡En ese momento comenzó la batahola!

No tengo idea de quién podría ser ese tipo que canalizaba, pero puedo asegurar que era realmente bueno. Debe haber sido un predicador Pentecostal en su última encarnación porque aquello era como estar en el apogeo de las viejas asambleas sureñas de Renovación de la Fe. Rechiflas, griterío y drama escénico; contoneos, zapateo y golpes de puño en el podio. Solo había una cosa: el mensaje había cambiado de manera sutil. A esas alturas la mayoría de la gente estaba completamente hipnotizada por el drama dentro del cual habían sido metidos y no se daban cuenta de lo que sucedía, pero yo estaba consciente de la similitud con la Iglesia a la que solía ir en compañía de mi ex-marido, donde había sido expuesta a varios predicadores de la misma guisa. Ya había aprendido lo suficiente acerca del "histrionismo" y del viejo síndrome de los "Lobos en Piel de Oveja" como para saber que estaba en presencia de la misma dinámica hipnótica que era común encontrar en la mayoría de las iglesias cristianas.

El mensaje había pasado del amor, la luz y la apertura del corazón, a la culpa y el castigo inminente por no ser lo suficientemente buenos en eso de dar amor y luz y abrir de par en par el corazón, lo cual solo podía remediarse con mayor asistencia a las clases y sesiones de meditación, y mayor inversión de tiempo y otros recursos (principalmente dinero). Asistir a la iglesia, dar aun más dinero, matricular más clases, y la salvación estaría garantizada. Una fórmula simple. Nada terriblemente inusual. Misma tonada, diferente letra. Luego de que hubo terminado el sermón, una par de personas que asistían a las clases de "canalización" de la reverenda Ruth iban a hacer una "demostración" de sus "poderes". Una de estas era Trudy. Yo miraba con gran interés para determinar cuán efectivas podían ser esas clases.

Trudy se puso su mano en la cabeza y trató de "sintonizarse". "Hay alguien aquí que ha recibido noticias infaustas...", comenzó. Y, como es de suponer, en cualquier situación de grupo ese es un lance que difícilmente dejará de atinar; así que no hubo que esperar mucho antes de que la recipiente de una "infausta" llamada telefónica levantara excitada la mano y dijera "¡sí, sí! ¡Yo!". Acto seguido Trudy se enfocó en esta persona e hizo una serie de pronunciamientos que eran respondidos con un asentimiento de cabeza, o bien, con una mirada de desconcierto.

En realidad fue un acto mediocre de "lectura en frío". Años atrás yo había invertido una buena suma de dinero tratando de determinar la eficacia de varios "interpretadores de señales" y psíquicos del área. No me tomó mucho tiempo aprender sus sistemas de "lectura de señales" a partir de los gestos, expresiones o respuestas de las personas en una búsqueda gradual de lo que aplicaba o no en cada caso, hasta llegar, al final de este ejercicio de sutil sondeo, a realizar un sabio pronunciamiento final, definitivo y "sorprendente", acerca de los hechos que perturbaban al sujeto. Claro está que en muchas ocasiones había notado como cierta información parecía ser "recibida" que estaba claramente fuera del esquema de la "lectura en frío", y que podía ser muy acertada, pero esto no resultaba estadísticamente más significativo o sorprendente que el caso de dos amigos a los que les sobreviene la misma idea al mismo tiempo.

Esto no requería de ninguna habilidad psíquica especial. Mi criterio era que todo el mundo es en cierta medida "psíquico", así que no había mérito extraordinario aquí. El problema surge cuando el sujeto de una lectura "sugiere de antemano" la respuesta esperada por medio de la entonación de su voz, o por la fraseología particular empleada en la formulación de la pregunta. Esto le permite al interpretador saber qué es lo que el cliente desea escuchar, y luego solo tiene que alimentar un poco más el "pensamiento anhelante" de este último. En docenas de ocasiones encontré, mientras experimentaba con este tipo de cosas en años más mozos, que el interpretador era capaz de hacer "predicciones" basadas en lo que el cliente deseaba escuchar, y puesto que se trataba justamente de aquello que el cliente "deseaba" escuchar, la persona que buscaba esta información se sentía en completa sintonía con el interpretador y entonces le atribuía toda suerte de poderes y habilidades que en realidad no estaban presentes.

Posteriormente, cuando la predicción NO tenía lugar tal y como se había formulado, el individuo había ya hecho tal inversión de fe en los poderes particulares de su interpretador elegido, que iba hasta los más ridículos extremos con la finalidad de "excusar" la pifia. Esta es una situación sumamente común. Tales "pifias" son las claves que se nos presentan en este tipo de situaciones, a manera de pequeñas "alertas" que nos ayudan a ver el cuadro real de la situación. No obstante, tendemos a ignorarlas, a barrerlas debajo de la alfombra, a excusarlas, para poder continuar creyendo aquello que nos GUSTA creer antes que tener que hacer el esfuerzo de reacomodar nuestro repertorio de creencias para darle cabida a la VERDAD, por la sencilla de razón de que lo que nos gusta creer coincide siempre con todas nuestras nociones preconcebidas acerca de como serían las cosas si fuéramos en verdad los creadores de nuestra propia realidad.

Luego de la pobre demostración de Trudy, otro de los "estudiantes" que no me era conocido se paró para realizar otra "lectura". Por alguna razón me escogió a mí, posiblemente porque la mía le resultaba una cara nueva. Ya hacía tiempo que me había entrenado en la forma de mantener una cara inexpresiva y un tono de voz neutral cuando quiera que tenía que verificar las habilidades de algún "interpretador", así que tuve cuidado de presentar una cara tan informativa como un libro en blanco, al tiempo que suministraba respuestas ambiguas como "tal vez", o "podría describirse de esa manera", y otras por el estilo. Al mismo tiempo estaba "internamente abierta a cualquier contacto", de suerte que si en verdad había un talento verdadero involucrado en esta ocasión, no habría ningún bloqueo deliberado. Estaba resuelta a no obstaculizar la "sintonización", pero igualmente resuelta a no hacer revelaciones externas. Para no alargar la historia, la interpretación fue aun peor de lo que pudo haberse conseguido mediante simple adivinación al azar. Definitivamente no estaba nada impresionada con los graduados del curso de la reverenda Ruth.

Luego de este evento nada memorable, se formó un "círculo de sanación" en el que los participantes se agrupaban alrededor de la reverenda Ruth y su asistente, realizando imposición de manos, recitando oraciones, y proyectando energías cargadas de "amor y luz". No había mucha diferencia con respecto a las ceremonias de imposición de manos que se realizan en cualquier iglesia pentecostal, con la evidente excepción de que en este caso la reverenda Ruth parecía "hincharse" como resultado del contacto. No estaba segura de que mis ojos no me estuvieran jugando una mala pasada, pero lo cierto es que todo el mundo estaba completamente exhausto luego del servicio, así que era evidente que algo estaba drenando las energías de los presentes. De nuevo me preguntaba a mí misma cómo era que un servicio que se suponía debía "alimentar" y "energetizar" a una congregación específica, tenía el resultado opuesto.

Mientras conducía de regreso a casa no escuché otra cosa sino alabanzas para la reverenda Ruth y sus "magnánimas obras". Entonces, una vez que se me consideraba ya como parte integral del grupo, presumo que bajo la suposición de que yo había quedado convencida por la reciente demostración, se me hizo confidente de una revelación. Aparentemente la reverenda Ruth tenía un "círculo secreto" dentro del que se admitía únicamente a aquellos que habían demostrado ser "merecedores" de tal distinción, o bien que habían superado ciertas "pruebas" a las que habían sido sometidos en el curso de su "clases". A los miembros de este grupo interno se les prometía que la reverenda Ruth les revelaría toda clase de importantes secretos. Mi anfitriona ya se había matriculado para la próxima serie de lecciones y sesiones bajo la tutela de la Gran Elegida, con la esperanza de que sería capaz de "pasar las pruebas" para ser admitida" dentro del círculo interno.

Yo no dije nada, pero sabía que no deseaba regresar a aquella iglesia ya que me hacía sentir mal y, en el mejor de los casos, era una completa pérdida de tiempo. No podía entender cómo los miembros del grupo de Reiki, que parecían ser bastante más avanzado que otros grupos que yo había encontrado en el pasado, podían estar tan comprometidos con semejante jerigonza. Pero por otro lado, quizás era yo la que tenía un problema porque resultaba claro que todos los que estaban involucrados en el grupo de Reiki estaban llenos de amor, benevolencia y toda suerte de buenas intenciones.

El grupo de Reiki consistía en una serie de personas de diversas edades y ocupaciones. "Louise", la mujer que había contactado a mi madre con la invitación original, era una dama entrada en años, con estatus de retirada (de lo contrario no habría podido asistir a la clase), no obstante que físicamente parecía ser bastante más joven. No parecía haber pasado de los 35 años. Tenía una figura de portada de revista y una "presencia" tan encantadora y femenina que había que admirarse de su habilidad para "controlar" gente y situaciones sin aparentar ningún esfuerzo en ese sentido. Tenía una voz susurrante que emulaba a la de Marilyn Monroe, una arrebatadora cabellera roja y una piel de alabastro. Además era la persona que le había presentado la idea original de las clases de Reiki a la reverenda Ruth, luego de haber vivido en Virginia Beach y haber estado relacionada por algún tiempo con el grupo de A.R.E. de esa localidad, donde había aprendido todo lo del Reiki y había recibido los grados avanzados.

(Se nos insistía en lo afortunados que éramos por haber recibido nuestra iniciación a partir de uno de los estudiantes originales de Takata, ya que el Reiki posteriormente se había dividido en dos ramas, una de las cuales había corrompido las enseñanzas originales de Takata luego de su muerte, pero esa es otra historia).

Louise había pasado la mayor parte de su vida haciendo trabajos domésticos en mansiones de la clase alta en el Noreste.

Por otro lado estaban "Trudy" y su esposo "George", quienes también eran pensionados. Trudy era una mujer alta y enjuta, más parecida a un hombre en muchas de sus características que a una mujer. En un principio pensé que era bastante divertida y cautivadora con sus salidas ingeniosas y humor áspero. Pero conforme pasaba el tiempo, comencé a notar un cierto componente de crueldad en sus observaciones, especialmente cuando eran dirigidas a su marido o cuando versaban sobre el tema de este. Yo lo atribuí a familiaridad de trato típica de las personas casadas por mucho tiempo. Además, ¿quién era yo para asegurar que él no se había granjeado tales observaciones por su comportamiento? ¿Quizás esa era su particular manera de demostrarse afecto?

George era un hombre de negocios retirado, dueño de varias patentes y antiguo dueño de varias fábricas. Su esposa había trabajado como secretaria suya antes de casarse, y ambos se habían divorciado de sus respectivos cónyuges para contraer matrimonio. Se les consideraba como los miembros más "afluentes" del grupo, y por consiguiente tenían cierto "estatus". Había otros más dentro de este grupo de los más añosos, que no descollaban demasiado, así que no haré mención específica de estos más allá de decir que había unos 4 o 5 cuya presencia era habitual. De entre estos, dos eran enfermeras y no puedo recordar mayor cosa acerca de los otros.

Luego estaba el contingente de los jóvenes, algunos de mi misma edad o inclusive más jóvenes, siendo las más activas "Candy" y "Sandy". En caso de que el lector no lo haya notado aún, "Candy" es la misma persona denominada "Maryann" en la primera sección de la serie de "La Onda". Cuando comencé a escribir estas páginas no tenía idea de que iba a terminar hablando de Candy más allá de lo necesario para introducir el tema. No era mi intención ahondar en detalles como las "claves" encerradas en los nombres. Así que yo le di un seudónimo que no era más que un nombre cualquiera inventado. En el caso presente, en vista de que el nombre resultó ser parte de un sistema de claves, me he visto forzada a ser más creativa y seleccionar nombres más "funcionales", por decirlo de alguna manera.

Sandy era una antigua cantinera que había "despertado" a los asuntos espirituales luego de la muerte de su prometido. En esa época decidió entrar a una escuela para aprender masaje terapéutico y salir del ambiente de los bares. Hasta mucho tiempo después, no conocía otros detalles de su vida.

Por último, estaban los miembros considerablemente jóvenes, como el caso de "Tim". Tim era un jovencito que daba la apariencia de ser muy avanzado en el sentido espiritual. Resultaba poco usual ver a alguien tan joven estar tan comprometida con la causa de ayudar a los demás. Declaraba que su afiliación religiosa era hacia la Wicca, lo cual posteriormente probó tener efectos interesantes.

Mientras continuábamos reuniéndonos todas las noches de Miércoles para las sesiones de Reiki, tenían lugar una serie de conversaciones por encima de las mesas. Puesto que el Reiki no requiere de ningún estado meditativo ni tampoco de concentrarse en rituales ceremoniosos, quedábamos básicamente libres para ocuparnos de dos cosas a la vez: el Reiki y la conversación. Estas conversaciones abarcaban todos los tópicos posibles dentro del marco de nuestras propias experiencias de desarrollo espiritual. Yo me sentía un poco renuente a hablar de muchas de las mías, pero luego de algún tiempo, me sentí más predispuesta a compartir algunas de ellas con los demás, y sentí como comenzábamos a formar un fuerte lazo de confianza y cercanía.

Rápidamente puse al grupo de Reiki al tanto de mis ideas acerca de la canalización y acerca del experimento que llevaba a cabo junto a Freddie. Una de las damas del grupo de los más añosos se pronunció contraria a nuestra selección de la tabla como instrumento de canalización, citando la película El Exorcista como prueba de sus funestas consecuencias. Yo repliqué citando los hechos del caso real sobre el cual estaba basada la película, que NO indicaban que la tabla había sido el principal elemento dentro de la posesión demoníaca, y agregué una mención al hecho de que la mayor parte del mejor material recopilado en la historia de la canalización había sido, o bien transmitido por medio de un instrumento tipo tabla, o bien había tenido su inicio a través de semejante instrumento.

Todo el mundo comenzó a hacer más y más preguntas acerca del experimento, así que les conté todo lo que pude, y hablé además acerca mi trabajo de hipnotismo. El tema del hipnotismo condujo hacia mis más recientes revelaciones acerca de los OVNIs y de los plagios, que de alguna manera me había "preparado" para ser luego "conducida" en presencia del grupo de Reiki, y todos encontraron sumamente divertido el hecho de que yo hubiera de ser perseguida por los alienígenas antes de encontrar el Reiki.

Todos estaban pasándola de maravilla, en medio de buena cantidad de risas y diversión. Antes de retirarme en dirección hacia mi casa mencioné que si alguna persona estaba interesada en tomar parte en el experimento, sería bienvenida durante la noche de Sábado, que era cuando nos sentábamos para trabar contacto. Cuatro y cinco de ellos se mostraron suficientemente interesados como para decidir que querían probar suerte, así que quedamos en que asistirían a la próxima sesión.

Al día siguiente Candy me telefoneó sonando bastante misteriosa mientras me decía: "Hay algo que debo decirte y no sé de qué manera hacerlo, pero debes de cuidarte de Trudy". "¿Cómo?", dije yo. "¿Qué quieres decir?". ¿Una serpiente en el jardín del Reiki, quizás?

Candy explicó: parece ser que la otra noche, luego de que yo me había retirado, Trudy había hecho unos comentarios bastante cáusticos acerca de mí en términos de que yo era una especie de "sabelotodo" y de que cualquiera que tomara parte en lo que yo proponía ciertamente estaba destinado a ser "embaucado" y ser conducido por el camino de la destrucción. O palabras similares, de cualquier manera. Yo me sentí terriblemente herida porque no tengo la costumbre de "predicar" a ninguna persona, pero sí tiendo a abrirme fácilmente y compartir con otros acerca de mis experiencias y acerca de los resultados de las investigaciones de otros autores a los que considero más calificados que yo para emitir opiniones.
"Pero tienes que entenderlo", siguió diciendo Candy. "Trudy es una especie de madre para el resto de nosotros.

Simplemente está siendo protectora. Sus intenciones son buenas, es sólo que ella es de la vieja guardia. Creció con Cayce y todo eso. Tiene afición por los mantos largos y los rituales ceremoniosos. Inclusive la reverenda Ruth dice que está siendo preparada para asumir la conducción de la Iglesia, así que es lógico que se sienta responsable por todos nosotros y nos considere algo así como sus hijos".

El punto central de toda la conversación era que Candy me aconsejaba ser cautelosa acerca de lo que hablara en frente de Trudy y los demás, en vista de que todos estaban "chapados a la antigua" y eran de una mentalidad bastante estrecha, aún si en el fondo sus intenciones eran buenas. Se trataba de una maniobra diseñada con la finalidad de no "herir susceptibilidades". Esto, no hay duda, me resultaba enteramente comprensible y aceptable puesto que formaba parte de la filosofía de aceptación propia de la corriente del "amor y la luz". Al mismo tiempo, Candy quería participar en el experimento y someterse a algunas sesiones de hipnosis con la finalidad de "acelerar su crecimiento espiritual", puesto que tenía la idea de que estaba destinada a ser la próxima Jeane Dixon.

Aparentemente la reverenda Ruth le había dicho que en su opinión ella tenía muchas posibilidades de ser admitida dentro del grupo de estudios más profundos, "pero no todavía". Candy estaba segura de estar lista y de que esto no era más que parte de la misma "mentalidad estrecha y anticuada" de parte de los del grupo de los viejos que no eran parte del Nuevo Paradigma de almas avanzadas encarnadas en cuerpos jóvenes. Simplemente no entendían la velocidad con que ciertas personas eran capaces de avanzar en las condiciones de "urgencia" del momento presente.


No estaba segura de estar completamente de acuerdo con sus ideas de que se suponía debía progresar con extrema rapidez, pero me reservé toda opinión al respecto hasta no tener la oportunidad de realizar algún trabajo con ella. Pero al menos había una explicación razonable para la curiosa "corriente subterránea" que había sentido en la iglesia: la actitud "anticuada" de los "viejos" hacia el contingente de los "jóvenes". Tenía sentido. Finalmente podía dejar de preocuparme acerca de las pequeñas "inconsistencias" detectadas. Además ahora sabía que Trudy estaba sumamente involucrada con los asuntos de la iglesia. No sabía cómo tomarme la observación acerca de los "mantos largos y los rituales ceremoniosos" puesto que aún no había sido testigo de ninguna cosa por el estilo, pero no le di demasiada importancia al asunto. Otra de las cosas que resultaba sumamente clara como resultado de la conversación era que Candy deseaba ser mi amiga y tener una relación más cercana que el simple encuentro semanal en el marco de las reuniones de Reiki.

¡Candy me resultaba muy divertida! Siempre estaba riéndose, bromeando o haciendo parodia de los pequeños defectos de las demás personas de la manera más cómica. Podía ponerse a contar una historia y no había cómo evitar el tener que sujetarse los costados por la risa que provocaba, mientras las lágrimas rodaban mejilla abajo ante semejantes retratos de las egocéntricas pequeñeces de la gente. Siempre tenía cuidado de introducir cada imitación con la aclaración de que "ya sabes que ADORO a fulano de tal, pero..." Todo era sana diversión y nunca demostraba tener malas intenciones. No obstante, yo comenzaba a preguntarme... si decía todas esas cosas acerca de las demás personas, ¿podía estar diciendo cosas similares acerca de mí? ¡Por supuesto que no! Candy era mi amiga.

Teníamos una afinidad especial de la cual daban fe los muchos eventos sincronísticos que tenían lugar a diario cuando quiera que nos encontrábamos juntas. Yo podía estar hablando de algo con otra persona, cuando súbitamente Candy me telefoneaba y comenzaba a hablar exactamente de lo mismo. Cuando hablábamos por teléfono, había extraños ruidos y zumbidos en la línea, y luego de que hubiéramos comenzado a investigar los parámetros de sus experiencias de "plagio alienígena" por medio de hipnosis, bromeábamos diciendo que probablemente el gobierno tenía intervenida la línea telefónica y "espiaba" nuestras conversaciones. Yo reía ante la idea de que alguien se tomara la molestia de intervenir la línea par verificar lo que sabíamos acerca de los "alienígenas", porque ciertamente era bien poco lo que sabíamos con certeza. Pero Candy estaba convencida de que ella tenía "algo" que ellos querían, que el objeto de toda vigilancia era ella misma.

Inclusive estaba convencida de que un hombre con el que había tenido una relación dentro del marco de una posible situación de plagio, más o menos durante la misma época en la que yo había sido conducida hacia el grupo de Reiki, era con toda seguridad un agente del gobierno enviado para vigilarla de cerca. Por otro lado, sentía que este individuo era su "alma gemela", y que estaba siendo utilizado como carnada para involucrarla en una especie de conspiración del gobierno, y que era su trabajo "salvarlo" de este predicamento.

Durante la siguiente reunión de Reiki noté una clara rigidez en el rostro de Trudy no más hube entrado en la habitación. Se mostraba distante y fría. Puesto que había sido "advertida" por Candy de ser más paciente y comprensiva, traté de ser especialmente cordial con ella y condescendiente con sus opiniones, al tiempo que procuraba guardarme las mías propias.

Mientras tanto, Trudy y George parecían tener problemas maritales. George había dejado de asistir a las reuniones de Reiki y Trudy se pasaba la sesión entera contándonos todas las formas terribles en que George la torturaba y la hacía víctima de sus juegos de manipulación mediante asuntos de dinero y, en general, de lo harta que estaba de tener que sufrir semejante infierno. Tenía que irse por un tiempo, así que fue a visitar a una amiga.

Poco después, una noche, Louise me llamó y me dijo que quería que yo les acompañara a ella y Candy a visitar a George, quien había llamado diciendo que necesitaba a alguien con quien hablar puesto que había sido "abandonado" por su esposa. Nos hizo saber de camino que pensaba que George se había mostrado "demasiado" interesado en su compañía cuando había telefoneado, así que no quería crear un problema con Trudy al realizarle una visita "privada" a su marido a sus espaldas, y esa era la razón de que nos hubiera solicitado estar presentes.

En el curso de esta pequeña reunión de charla y pizza, George no pudo controlarse y comenzó a llorar y a contarnos la terrible historia del abuso de que había sido objeto en manos de Trudy por largos años... de cómo ella había pasado de una dulce y devota esposa a convertirse en un monstruo abusivo que inclusive lo había amenazado físicamente, hasta el punto de que él temía por su vida ahora que se estaba volviendo viejo y más enfermo. Temía que ella pudiera matarlo para quedarse con su dinero.

Escuchamos horrorizadas toda su recitación de los eventos y sus pruebas de que las cosas no andaban bien en aquel hogar. A cada uno de los incidentes que él contaba, una, dos, o las tres de nosotras replicaba sugiriendo que tal vez solo se trataba de un malentendido. Pero él insistía en que su vida corría peligro, de que aquello no era cosa de simples malentendidos.

A cada una de sus quejas, alguna de nosotras proponía una posible solución, pero todas las ideas eran rechazadas por el hecho de que él estaba convencido de que Trudy tenía una especie de "poder" sobre él que lo dejaba completamente indefenso; ¡inclusive tenía la sospecha de que ella podría tratar de envenenarlo! En general, parecía estar tan temeroso de ella que no podía hacer otra cosa sino sentarse a esperar el momento de ser asesinado, bien por la agencia de alguna sustancia o por un acto de violencia. Tal actitud me resultó chocante. No podía entender cómo una persona podía sentarse a contar que su vida corría peligro a la vez que se manifestaba incapaz o desalentada de hacer otra cosa que no fuera llorar. Así que yo le dije que si en verdad pensaba que corría algún peligro físico, debía buscarse un abogado y cambiar todas las cerraduras mientras Trudy anduviera por los alrededores. Esa ciertamente parecía ser una solución razonable si lo que decía era cierto. ¡Y con cada exhalación nos aseguraba que por Dios lo era!

Así fue que George tuvo su buen llanto y al final de cuentas nos aseguró que buscaría un abogado a primera hora de la mañana. Luego de que todas le hubimos expresado nuestra simpatía con fuertes abrazos, nos retiramos para retornar a casa y fin del asunto. Crisis solucionada.

En la siguiente reunión de Reiki, entré en la habitación y cuando Trudy me vio dejó todo lo que estaba haciendo para venirse directo hacia mí. Se paró enfrente de mi y comenzó a denunciar lo vil serpiente que yo era, y a decir que cómo me atrevía a sugerirle a su marido que iniciara trámite de divorcio y la dejara puerta afuera de su propia casa. Terminó diciendo que no soportaba estar en la misma habitación que yo, ¡y acto seguido salió como una exhalación de aquel lugar!

Todo el mundo se quedó perplejo por espacio de un minuto. Miré a Louise y Candy que habían estado presentes cuando dije lo que le dije a George, todo lo cual este último con toda seguridad le había repetido a Trudy, que a su vez lo había interpretado completamente fuera de contexto. ¡Ninguna de las dos dijo una palabra en mi defensa! Posteriormente, en privado, me extendieron su simpatía diciendo que no tenía nada de qué preocuparme, que Trudy estaba pasando por un mal momento, pero yo estaba algo confundida al ver que ellas simplemente se habían quedado paradas sin hacer el menor esfuerzo por aclarar el asunto de inmediato, cosa que se pudo haber hecho con solo señalar lo que George había dicho para provocar semejante reacción. Si Trudy era inocente, como lo estaba sugiriendo, ¿acaso no convenía advertirle de todas las mentiras acerca de ella que su marido estaba esparciendo a los cuatro vientos? Yo estaba sumamente confundida, pero tanto Louise como Candy se mostraban totalmente despreocupadas del asunto.


Al día siguiente Louise me llamó diciendo que se había arreglado una reunión en un restaurante vecino con la finalidad de sentarse con Trudy y "aclarar todos los malentendidos". ¿Estaba yo dispuesta a asistir? ¡Por supuesto que lo estaba! Detestaba la discordia y las malas interpretaciones y, además, NUNCA había sido mi intención herir a Trudy. Yo simplemente había respondido a las declaraciones de George de que su vida corría inminente peligro. Si lo que había estado diciendo era la verdad, es seguro que debería de haber seguido mi consejo. Pero estaba claro que había una especie de juego aquí, y que ambos estaban arrastrando al resto de las personas a tomar parte en él.

Llegué al restaurante en compañía de Louise y Candy. Trudy ya estaba allí en compañía de otros que aparentemente estaban de su parte, instalados en una gran mesa redonda. Louise nos informó que también había invitado a otra dama que no era conocida de ninguno de los presentes excepto de ella misma, y que tenía la reputación de ser una extraordinaria psíquica. Ella pensó que "sería una buena oportunidad" para que todos conociéramos a esta dama, en caso de que accediera a venir, lo cual dudaba, puesto que se trataba de una especie de reclusa. Louise la había conocido en el curso de su desempeño como asesora en salud doméstica, y no hacía más que hablar maravillas acerca de las habilidades como "vidente" de esta dama desconocida.

Trudy no profería palabra alguna y obviamente no parecía contenta de estar presente. Yo tampoco estaba terriblemente feliz con las circunstancias, no habiendo hecho más que formular una observación honesta e inocente que parecía haber explotado en mi cara, pero estaba resuelta a hacer todo el esfuerzo requerido para que las cosas retornaran a la normalidad dentro del grupo y para asegurar a Trudy que, si alguien estaba jugando juegos aquí, esa no era yo. Estaba bastante molesta de que Louise y Candy de cuenta propia no hubieran aclarado a Trudy las circunstancias de la observación que hice y que había provocado semejante revuelo. Si lo hubieran hecho, estaba convencida de que todo disgusto se habría evaporado.

En ese momento, la esperada (y no esperada también) invitada hizo acto de presencia: Jeanie, que es su nombre real, si bien en el momento presente ella ya falleció, así que poco importa si empleo o no su verdadero nombre. Era como una extraña ave tropical que había sobrevolado por algunos instantes antes de decidir tocar suelo en la silla próxima a la mía. Pero justo cuando había comenzado a sentarse, la silla (montada sobre rodines) salió disparada hacia el centro de la habitación. ¡Yo hube literalmente de atraparla al vuelo para evitar que cayera en el suelo con un retumbo! En su estado de avanzada edad y frágil apariencia, tal caída habría probado ser completamente desastrosa. Ella se mostró sorprendida y confundida por algunos instantes, y Candy saltó para recapturar la silla.

Nos las agenciamos para poner a Jeanie a buen recaudo, sana y salva en su silla, preocupados de que el susto la abrumaría y la haría soltarse en una letanía de lamentos y quejas tan propias de las gentes en edades avanzadas. ¡Pero Jeanie no se turbó ni siquiera un poquito! Me miró y dijo "¡Ahhhh! ¡Veo toda clase de buenos espíritus alrededor de ti! Vas a hacer GRANDES cosas. Sí. ¡Grandes cosas! ¡Santo Cielo!, ¡debemos hablar tú y yo! Pero más tarde será. ¡Pidamos ya porque estoy muerta del hambre!".

Bueno, eso alivianó sobremanera la pesadez de la atmósfera. De no haber sido por Trudy mostrándose ceñuda al otro lado de la mesa, lanzando miradas afiladas como dagas en dirección mía y enjugándose una lágrima de tanto en tanto, todos habrían pasado un rato fenomenal.

Finalmente llegamos a discutir el asunto entre manos, y Trudy se mostraba obstinadamente resulta a pensar que yo era una persona malévola, independientemente de lo que pudiera decir yo. Esa era la última palabra. Yo expliqué todos los detalles del incidente, de principio a fin, y mientras hacía eso miraba de tanto en tanto a Candy y Louise esperando una confirmación de los puntos más importantes, de todos los cuales ellas habían sido testigos, pero a lo sumo atinaban a decir "si, pareciera ser de esa manera", o, "creo que pudo haber sido así, pero no alcanzo a recordar exactamente". Toda la simpatía estaba siendo derramada hacia la "pobre Trudy". ¡Era algo inaguantable! Nunca antes me había encontrado en presencia de personas tan hipócritas que, asegurando ser amigas, eran incapaces de ofrecer una opinión personal y menos aún contar una serie de eventos tal y como tuvieron lugar.

Pero Jeanie, sentada a mi lado, declaró: "¡Será mejor que crean lo que dice esta jovencita, puesto que puedo VER la luz en ella! Hay una CANTIDAD de buenos espíritus a su alrededor, y si ella dice que eso fue lo que pasó, entonces ¡eso fue lo que pasó!". Todos tornaron a mirarla un tanto extrañados y optaron par callarse. ¡Ese viviría en mi memoria como uno de los almuerzos más extraños a los que haya asistido!

Bueno, finalmente y a regañadientes, Trudy aceptó aplacar su ánimo y desistir de "guardar rencores", y todos salimos al parqueo aprestándonos a regresar a casa. Jeanie se apoyó en mi brazo pidiéndome le acompañara hasta su auto, y de camino me dio su número de teléfono conminándome a que le llamara justo en el momento de llegar a casa.

Así lo hice. Lo que ella me dijo es probablemente una de las cosas más extrañas que jamás escuché. Dijo: "¿Viste cómo Trudy hizo que mi silla saliera disparada? Ella no me quería presente, ¡te lo puedo asegurar! Estaba furiosa de que yo hubiera aceptado la invitación. Y por poco no llego. Pude sentir su odio cuando me estaba alistando para ir. Pero el espíritu me dijo que había una razón por la cual yo debía estar presente, así que TENÍA que hacerlo. La razón es que tú necesitabas un aliado. ¡Ella también te odia! Y está enredada con toda suerte de cosas oscuras. Ese grupo en la iglesia: ¡yo me mantendría lo más alejada posible de ellos si estuviera en tus zapatos!", y otras cosas por el estilo. Cuando le pregunté qué era lo que estaba sucediendo con todo este asunto del malentendido, ella dijo:

"Tienes la luz dentro de ti. Esa es la razón por la que todas esas personas te odian. Cuando la luz aparece en medio de la oscuridad, expone todas las cosas que antes estaban veladas. Ellos no pueden soportar la luz. Harán cualquier cosa para mantenerte alejada. Debes tener mucho cuidado. Hay cosas allí fuera que te pueden causar mucho daño. Yo lo se con certeza, porque toda mi vida han estado tratando de matarme. ¡Ahora tratan de matarte a ti! ¡Ten mucho cuidado con Louise! ¿Viste cómo se rehusó a decir una sola palabra en defensa tuya? Bueno, eso es porque es una de ellos. Y Candy también. Debes mantener la guardia en alto."

A estas alturas yo estaba convencida de que Jeanie era una especie de tía Clara, la del programa de televisión "Embrujada". Lo que me estaba diciendo simplemente no tenía ningún sentido. Era una verborrea desquiciada. Pero ella era tan dulce y sincera, y su preocupación parecía tan genuina que aseguré que iba a tener el mayor de los cuidados. Le prometí mantenerme en contacto. Le conté a Candy lo que había dicho, y las dos concordamos en que la pobrecita puede haber sido una gran psíquica (tal y como lo había asegurado Louise), pero era evidente que ahora iba en picada cuesta abajo.

Durante esta época Candy y yo nos comunicábamos todos los días. Cuando no nos hablábamos por teléfono ella venía a mi casa y yo dejaba todo lo que estaba haciendo para sentarme a dialogar con ella. Realmente disfrutaba de su compañía, y ella parecía disfrutar de la mía, y ambas teníamos una curiosidad insaciable por todo lo relacionado con la investigación de los "plagios alienígenas", así que pasábamos mucho tiempo hablando del tema y comparándolo con las diferentes enseñanzas que la reverenda Ruth promocionaba a través de su iglesia, lo mismo que con cualquier otra información proveniente de otras fuentes diversas. Cuando podía agenciármelas para salir de la casa, visitábamos juntas las tiendas de rocas o las tiendas metafísicas y curioseábamos entre todas las cosas que tenían disponibles, ocasionalmente comprando una roca, un poco de salvia o algún otro "intensificador de energía".

Pasaron algunas semanas mientras continuábamos asistiendo a las noches de Reiki, y las cosas tendían a mejorar, pero aún percibía una corriente subterránea de descontento. Yo hacía mi mejor esfuerzo por derramar tanto amor y luz hacia todos los que me rodeaban como me resultaba posible, y trataba de mantenerme dentro de una "burbuja" de amor y luz para que cada una de mis palabras y acciones nacieran de un lugar de comprensión y amor afincado en el centro de mi corazón. Me sentía muy consternada de que Trudy hubiera resultado herida por mi causa, e hice todo lo posible para compensar por la situación. Pero ella comenzó a cambiar de varias maneras; inclusive su apariencia comenzó a cambiar mientras ganaba más y más peso. Al mismo tiempo, su marido parecía decaer y disminuirse en todo sentido. El se lamentaba y quejaba constantemente, y Trudy solo entornaba los ojos en exasperación.

Mientras tanto, Candy y algunos otros asistían a las sesiones experimentales de canalización los Sábados por la noche, y aún si todo lo que hacíamos era charlar con "tipos descarnados", nos las agenciábamos para pasar un rato divertido. Y todos ellos estaban deseosos por experimentar con el proceso de Liberación de Espíritus, así que una buena cantidad de experimentación e investigación tenía lugar al margen del grupo de Reiki. Dos eventos en particular sobresalen como resultado de todo esto, y cabe incluirlos aquí.

El primero es una llamada telefónica que recibí una noche de parte de Tim, el jovencito que había estado formando parte del grupo de Wicca local. Él estaba en un estado de completo pánico. Había estado ejecutando uno de los "rituales" que le habían enseñado en la cofradía. No se si se apegó al procedimiento exacto que le indicaron o si había estado improvisando, pero lo cierto es que había hecho correr un poco de agua caliente en su diminuto cuarto de baño para convertirlo en algo parecido a un sauna, y luego había hecho una especie de ritual de conjuración mientras miraba fijamente al espejo (no dudo que debe de haber tenido que limpiar constantemente la superficie del vidrio mientras hacía todo esto).

Bueno, lo cierto es que un horrible rostro demoníaco había aparecido en el espejo y le había dicho que era su "compañero" y que ahora iba a divertirse un rato atormentándole, "alimentándose" de él, o algo por el estilo. De inmediato había tenido una sensación de aumento de la presión y su corazón había comenzado a latir a toda velocidad hasta el punto de que estaba seguro de que iba a morir.

De hecho me estaba llamando desde el hospital donde le habían administrado algún sedante y le habían dicho que esencialmente no había nada malo con él excepto que había tenido un especie de reacción nerviosa. Estaba aterrorizado ante la idea de regresar a su casa porque era seguro que allí estaría el demonio, así que pedía le aconsejara qué cosa hacer.

Bueno, yo estaba un poco alarmada de que una cosa semejante le pudiera suceder a un iniciado de Reiki, especialmente cuando tanto él como Candy ya habían recibido sendas iniciaciones de segundo nivel. Pero traté de calmarlo y le dije que se viniera directo para mi casa, que yo me encargaría de arreglarlo en un santiamén.

Llamé a Candy y le expliqué la situación, y la idea de presenciar su primer exorcismo "real" le pareció sumamente emocionante. Accedió a venir de inmediato. Hubo una larga espera antes de que Tim apareciera, y cuando lo hizo, su estado era TERRIBLE. Nos dijo que de hecho, mientras venía de camino había tenido un accidente: un auto lo había golpeado de costado haciendo girar su auto fuera de control y arrojándolo a una zanja. Estaba seguro de que todo era obra del demonio, y su estado de terror había alcanzado límites de paroxismo.

Lo acostamos sobre la mesa de masajes de Candy y comenzamos a administrarle Reiki para calmarle un poco. Mientras hacíamos esto, toda clase de cosas extrañas tenían lugar dentro su cuerpo. Los músculos sufrían de tironazos y espasmos en una forma que no era nada normal, mientras él repetía que sentía como si alguna cosa "resbalosa" se moviera dentro suyo.

Bueno, las dos resultamos también algo espantadas, pero mi experiencia con situaciones similares en el curso de sesiones de hipnotismo me había enseñado a mantener la calma y el control de la situación. Le pedí Tim que contara exactamente todo lo que había dicho y hecho, y mientras procedía de esta manera su respiración casi había retornado a la normalidad.

Antes de que pasara mucho tiempo ya lo había colocada bajo hipnosis para poder dirigirme a la entidad misma. Se trataba de un nuevo nivel de terapia de Liberación de Espíritus, con connotaciones, por lo demás, sumamente extrañas. Mientras me dirigía a lo que claramente no era una simple "entidad descarnada" ni tampoco un "espíritu elemental", sino algo mucho más poderoso, astuto, y desagradable, el pobre de Tim repetidamente se hinchaba y luego expulsaba lo que debía ser el más espantoso gas que uno pueda imaginarse. Este ciertamente no era un caso de encuentro con el alma de un pobre y descarriado individuo necesitado del consejo de "dirigirse hacia la luz" para luego liberar a la víctima. ¡Este bicho no tenía la intención de marcharse a ningún lado!. Había sido "invitado", y todo parecía indicar que le gustaba sobremanera su nueva "casa": ¡el desahucio no iba a tener lugar así como así nada más!

Bueno, yo tenía una opinión diferente acerca del asunto y estaba igualmente resuelta a hacer que hubiera una liberación lo antes posible, así que todo se reducía a ver quién de los dos iba a probar tener la voluntad más fuerte durante la disputa.

Hice el llamado acostumbrado a los "guías" y a los "trabajadores de la luz" de los planos astrales para que se hicieran presentes y asistieran en el proceso de liberar a la víctima, siguiendo los procedimientos estándar. Sin ningún resultado. Realicé la rutina de "en el nombre de Jesús", que suele funcionar dependiendo de la afiliación religiosa de la víctima. No funcionó. La entidad estaba jaloneando al pobre de Tim y haciéndolo saltar sobre la mesa, constantemente hinchándolo con gas y haciendo que lo expulsara en cantidades que simplemente eran anormales según cualquier criterio patológico.

Cuando le ordené a Tim que se uniera a Candy y a mí en un esfuerzo por generar luz y calor para envolver a la entidad, comenzó a quejarse de que se sentía muy "caliente" y empezaba a "quemarse": suplicó que nos detuviéramos y que le dejáramos solo. Comenzó a quejarse y lamentarse diciendo que debíamos sentir algo de simpatía y compasión por aquellos como él puesto que esa era la filosofía que habíamos esposado en nuestra rama particular de "amor y luz" de la Nueva Era. Aquello resultaba ser una caricatura de todas las recientes maquinaciones de Trudy y George, y yo no caí en la trampa.

Finalmente le dije a la entidad que simplemente no la iba a dejar sola, que no iba a dejar de atormentarla con luz y calor y que, de ser necesario, íbamos a pasar la noche entera, el día siguiente y todos los demás días que requiriera haciendo lo mismo. Eso pareció surtir un efecto: ordené a la entidad que se marchara en términos nada ambiguos, y con un último estertor del abdomen de Tim, seguido de una expulsión particularmente ruidosa de la más horrible emanación sulfurosa, la entidad se marchó y Tim por fin quedó en calma.


Lo saqué del estado de hipnosis y discutimos todo el asunto. Una de las cosas que había dicho la entidad era que inicialmente se había sentido atraído hacia Tim durante una de las reuniones de la cofradía en las que entidades similares solían congregarse, seleccionando su presa, acechándola durante algún tiempo, nada más esperando la oportunidad de poder "conectarse" de una manera más permanente. Ellos tenían la habilidad de "influenciar" al individuo para que realizara ciertos actos que facilitaran la entrada, y aún cuando el individuo podía pensar que estas eran sus propias ideas originales, en realidad no lo eran. Parece ser que una especie de "contacto mental" es perfectamente factible con vistas a "plantar pensamientos" e "ideas" que posteriormente llevan a una estado de "posesión" más completo.

Bueno, no hay duda de que Tim quedó curado de su afición por la Wicca. A la luz de tal terrible experiencia, no iba a correrse el riesgo de regresar a un ambiente como ese para resultar infestado una vez más.

Acordamos mantener todo el asunto en secreto debido a la comprensible sensación de embarazo que sentía Tim, así como por el hecho de habíamos estado tratando de proteger a Trudy, inmersa como estaba en sus creencias menos avanzadas. Candy dijo no poder lidiar con la idea de que la filosofía del "amor y luz" no fueran la última respuesta a todos los males.

Yo por mi parte estaba preocupada por la implicación de que el Reiki no fuera en realidad tan "poderoso" y protector como se estaba enseñando, y sentí que de alguna manera debíamos comunicar esto a los otros. Candy estuvo de acuerdo, pero me insistió en dejarla a ella hacerlo a su propia manera y en el momento apropiado. Yo accedí.

El segundo evento de cierta trascendencia fue directamente estimulado por el incidente con Tim. Candy quería que yo realizara un proceso de Liberación de Espíritus sobre ella misma, solo para cerciorarnos de que no hubiera nada malo. Últimamente había estado pasando por una verdadera montaña rusa de emociones, y ahora tenía la idea de que mucho de esto podía atribuirse a "fijaciones astrales" de algún tipo. Yo accedí a hacerlo, así que programamos la sesión para el día siguiente.

Por alguna razón Candy quería que Louise "se incorporara a la acción" y, no sin ciertas reservas, yo asentí. Después de todo, Candy era el sujeto, y cualquier cosa que fuera necesaria para que el sujeto se sintiera más cómodo era considerada como deseable. Así, Louise fue informada y luego de expresar interés en tomar parte en su calidad de testigo, nos invitó a hacer la sesión en su propia casa, lo cual de mi parte estaba bien.

Durante la sesión, una entidad parasitaria se identificó a sí misma con el nombre de "Thomas". Su "historia" era que había sido un practicante de vudú en Haití y que había resultado muerto a manos de un "médico" rival en 1945. Pero el verdadero desconcierto vino cuando declaró haber sido inducido por orden de un "hechicero" a fijarse a Candy, a manera de "canal de control". ¿Un "hechicero"? ¿Quién, dónde, cuándo?

Se negó a identificar "quién", y estaba claro que estaba aterrorizado del castigo que recibiría si traicionaba a su "amo", pero sí reconoció que esto había tenido lugar en las pasadas semanas y que Candy CONOCÍA a este individuo.

Había otra entidad que se había adherido a Candy a través de las relaciones conyugales con su propio marido, pero esa se mostró bastante contenta de ser enviada a "la luz", y no dio ningún tipo de problema.

Había dos víctimas de suicidio que se habían adherido a la primera "frecuencia disponible", es decir, Candy, en su temor de haber violado un tabú al consumar su propia muerte. Una fuerte creencia religiosa puede resultar tan perjudicial como la ausencia total de cualquier creencia en la vida después de la muerte. También había una víctima de accidente de tránsito, lo mismo que una víctima de disparo. Nunca llegué a averiguar si esa entidad particular estaba involucrada en un crimen o si por el contrario se había tratado de un accidente, porque decidió irse de inmediato hacia "la luz", luego de haber seguido el proceso con las entidades previas y haber entendido su propia situación. (Esto tampoco es algo poco frecuente. Cuando hay adherencias múltiples, estas parecen ser susceptibles de ser influenciadas por las acciones de cada uno dentro de su común hogar/anfitrión).

Tanto Candy como yo habíamos comenzado a entretener la idea de que había algo extraño aquí, y Candy estaba algo perturbada de saber que inclusive ella misma había sido víctima de una fijación como resultado de la intención de "alguien" de ejercer control sobre ella. También estaba enfurecida y resuelta a encontrar a la persona que estaba detrás de todo esto.

Louise, como de costumbre, no expresó ninguna opinión. Solo repetía "¿no es eso sorprendente?" una y otra vez, con una expresión de asombro e inocencia.

Ahora bien, lo que sucedió a continuación tuvo lugar dentro del marco de varias semanas llenas de eventos sincronísticos que sencillamente son demasiados como para enumerarlos. También lamento no haber llevado un diario de eventos puesto que tratar de recordar todas las cosas en su correcto orden no resulta nada sencillo.

Durante algún tiempo - casi dos años - yo había estado tratando sin éxito de conseguir una segunda copia de la obra de Velikovsky "Worlds in Collision" ("Mundos en Colisión"). Había visitado todas las librerías, había llamado a los distribuidores de libros, e inclusive había contactado al editor, quien me había informado que estaba fuera de impresión y sin planes de una nueva edición. Así que yo había dado vueltas por todas las tiendas de libros usados dejando pequeñas tarjetas para que lo buscaran por mí y me contactaran en caso de que apareciera alguna copia.

Otro evento que acaeció durante este mismo período fue algo divertido relacionado con la investigación de un asesinato, investigación en la cual yo había tomado parte durante 1993, y que había resultado en una complicación de mi condición física que me obligó a tomar cama por una semana, tiempo durante el cual ciertas circunstancias me habían más o menos forzado a abrir lo ojos a la posibilidad de interacciones entre alienígenas y seres humanos en el escenario de nuestro mismo planeta. Esta historia está descrita en detalle en mi libro "Amazing Grace" ("Gracia Sorprendente"), así que me abstendré de repetirla aquí. Baste con decir que esta particular investigación de asesinato fue una especie de portillo para mi posterior despertar a la realidad del fenómeno alienígena en circunstancias que iban a tocar mi propia vida personal.

No había tenido ningún tipo de relación con este caso por varios meses, así que me sorprendí cuando sonó el teléfono apenas un día después de los incidentes de liberación de entidades espirituales relatados más arriba, y escuché al otro lado de la línea a mi antiguo amigo el Investigador Privado que había servido de enlace entre mi persona y algunos oficiales de la ley durante la última etapa de la investigación. Tenía una pregunta que hacerme acerca de algo que no guardaba relación alguna con el asunto, pero luego me preguntó acerca de una conversación entre yo y un cierto detective perteneciente a la unidad de homicidios de la agencia policial local. Bueno, esta conversación nunca había tenido lugar así que le pregunté de qué estaba hablando. Dijo: "Yo te llamé en Octubre pasado cuando él estaba presente aquí en mi oficina, y uno de tus hijos me dijo que estabas en el hospital, así que dejé el número del teléfono de él y un mensaje de que deberías llamarlo cuanto antes."

Nunca recibí ese mensaje. Los chicos deben haberse olvidado de dármelo. Así que apunté el nombre y número de teléfono una vez más, llamé de inmediato y dejé un mensaje en la contestadora del detective. Sentía curiosidad por saber qué sería lo quería decirme. Su nombre era "Marion Thomas" (este no es su nombre verdadero, pero las relaciones entre los nombres ficticios son similares ya que, tal y como iba a descubrir posteriormente, estos eran parte de una sistema de claves). Sabía que en el pasado era común emplear "Marion" como nombre masculino, pero no era muy común en el presente, así que me pareció que esto era algo extraño. Además, Thomas era el nombre de mi hermano, y el nombre de su mejor amigo durante la época en que éramos niños era "Thomas Marion". Todos esos pensamientos recorrieron mi mente en aquel momento.

Me disponía a llevar a mi madre de regreso a su casa, ya que había pasado la mayor parte de la mañana en mi casa, y justo cuando salíamos por la puerta, sonó de nuevo el teléfono. Yo respondí y era "Marion Thompson", la dueña de una tienda local de libros usados diciéndome que tenía una copia de "Mundos en Colisión" de Velikovsky y que era mía por solo siete dólares. Yo estaba tan contenta que le dije que le pusiera una etiqueta de "vendido", y que iría de inmediato por él. No fue sino hasta que colgué que me dije a mí misma: "¿Marion Thompson, Marion Thomas? ¿Qué es lo que está pasando aquí?".

Traté de olvidar todo mientras me dirigía de nuevo a la puerta. Mi madre ya se encontraba esperando afuera.

El teléfono sonó de nuevo. Esta vez casi no lo contesto, pero en el último momento decidí que mejor lo hacía. Era mi primo, el que había conocido por primera vez en la reunión de MUFON a la que había asistido luego de mi avistamiento de un OVNI mientras me encontraba junto a la piscina de mi casa (ver relato en "Amazing Grace"). Él también estaba llamando para decirme que acababa de encontrar una copia de "Mundos en Colisión" de Velikovsky embutida en una caja de libros que tenía en su garaje. Sabía que yo había estado buscando ese libro, ¡y me dijo que era mío si lo quería!

Bueno, ¡en verdad ya eso era demasiado! Dos "Marions", dos libros, dos años de estarlo buscando sin descanso, ¡todo en el curso de apenas 30 minutos! Es decir, ¿cuales eran las probabilidades de que dos personas llamadas "Marion" me llamaran con solo algunos minutos de separación entre una y otra? ¿Y cuáles eran las probabilidades de dos personas diferentes me ofrecieran el mismo libro dentro de un lapso de algunos minutos luego de dos años de infructuosa búsqueda? Pero a estas alturas, estaba comenzando a acostumbrarme a ese tipo de cosas. Significaba que las cosas se estaban poniendo realmente extrañas. Claro, que no tenía idea de cuanto más extrañas iban a ponerse.

Era Miércoles, noche de Reiki. Cuando llegué a la sesión de Reiki noté que había un buen número de personas sentadas en el patio de afuera. Al acercarme me llevé menuda sorpresa al ver que una de ellas era la Reverenda Ruth. También había una mujer pelirroja bastante voluminosa, y un hombre todo vestido de blanco, con pesadas cadenas de oro colgando de su cuello que desaparecían dentro de su camisa parcialmente desabotonada, y no menos ostentosas pulseras de oro en las muñecas. Me dirigí en forma cordial a todos mientras ingresaba en la casa, pero sus respuestas me parecieron ser bastante menos cordiales. Aun así, envié ondas de amor en su dirección y cerré la puerta detrás de mi.

La mujer que estaba recibiendo Reiki cuando fui a tomar mi lugar en una de las mesas, era la enfermera de un hospicio que había estado sufriendo de numerosos problemas físicos que probablemente estaban relacionados con tensión ocupacional. Se me dio una posición en la cabeza y una vez hube colocado mis manos sobre ella, sentí como si alguien hubiera conectado dos poderosos imanes y, de repente, ¡Bum!, una sensación de tal fuerza que no había experimentado nada igual con anterioridad. Y la energía comenzó a manar.

La única manera en que puedo describir mi sensación personal de canalizar Reiki es comparándola con el acto de amamantar a un bebé. En el momento en que se establece contacto, es como si la leche comenzara a fluir, solo que la sensación se experimenta en los brazos y no en el pecho. Pero es una sensación bastante distintiva. Yo puedo sentir y monitorear el flujo constante de la misma forma en que podía monitorear el flujo de leche cuando criaba a cada uno de mis cinco hijos.

Esta mujer en particular, la enfermera del hospicio, estaba absorbiendo energía con tanta fuerza, ¡que resultaba doloroso! Me comenzaron a doler las muñecas como si hubiera desarrollado un absceso que requería de ser agujeteado cuanto antes. Sabía que esto podía tener relación con la operación que había tenido en las muñecas, y que obviamente había algún tipo de "corto circuito" o cosa similar, no obstante que hasta la fecha siempre había podido lidiar con la sensación de incomodidad. En esta oportunidad, difícilmente podía tolerar el dolor. Me desconecté por algunos minutos para sacudir mis manos y descansarlas, y luego volví a colocarlas en posición. El mismo dolor. Esta pobre mujer estaba descargada de todas sus reservas y yo estaba contenta de poder asistirla de esta manera, aún si la sensación era incómoda. Pronto el flujo comenzó a disminuir y la sensación "magnética" terminó: esta paciente de seguro estaba lista.

Iba a hacer un descanso para tomar un poco de ponche y dejar que alguien tomara mi lugar, pero en ese momento el hombre de blanco vino y me dijo "¡no te vayas aún!". Louise lo presentó como un "amigo de la reverenda Ruth" quien había venido para probar las bondades del Reiki, ya que padecía un problema de flebitis. Saltó a la mesa con tal habilidad que no me causó la impresión de tener ningún problema. Retorné a mi posición en la cabeza como se me solicitó.

No había nada especial con este hombre en términos de consumo de energía. De hecho, no parecía estar absorbiendo ninguna. No obstante alcancé a olfatear algo de whisky en su aliento y tenía claro por experiencia que el Reiki y el alcohol NO se mezclan. He visto a algunas personas ponerse realmente enfermas cuando beben justo después de un tratamiento de Reiki. Pensé en mencionar esto cuando se levantara de la mesa, aconsejándole abstenerse de tocar la botella por algunas horas, pero no me dio la oportunidad de hacerlo.

Cuando retiramos las manos (había cinco de nosotros en cada una de las mesas), él se incorporó en un rápido movimiento al tiempo que giraba en mi dirección. "Esto es para ti", me dijo mientras extendía su mano y trazaba con el dedo algún tipo de figura sobre mi frente.

Eso es lo que hizo, descrito de manera simple, pero lo extraño fue la manera en que todo sucedió. Es como si todos los presentes se hubieran quedado congelados por un instante casi imperceptible. Y todos permanecieron así, congelados, hasta justo después de que el hombre ya había cruzado la puerta, cuando el sonido del motor del auto arrancando y saliendo veloz nos sacó del ensueño. Entonces todos me miraron y comenzaron a hablar al mismo tiempo.

"¿Qué fue todo eso?", "¿qué fue lo que te hizo?", y "¿quién era ese hombre y cómo se atrevió a tocarte sin tu permiso?".

Esto último era el meollo del asunto. Era bien conocido que en las clases de Reiki nadie toca a nadie sin mediar un permiso. Se nos repetía esto una y otra vez, y lo tomábamos con bastante seriedad. Le pregunté a Louise quién era el hombre y declaró no tener idea, más allá del hecho de que lo habían traído la Reverenda Ruth y su amiga. Candy y los demás estaban exclamando su disgusto mientras examinaban la marca dejada sobre mi frente para tratar de ver lo que se había dibujado. Nadie conocía a este hombre y nadie tenía idea del significado de sus acciones. Nadie sabía tampoco a qué se debía la súbita visita de la Reverend Ruth y sus amigos. Ese era el consenso general.

Luego de que hubo menguado la alharaca, retornamos a nuestro trabajo y yo me rodeaba mentalmente con amor y luz segura de que, quien quiera que haya sido el hombre y cualquiera que haya sido la intención de sus acciones, no podría penetrar mi escudo de luz. Esa noche, cerca de la medianoche, me desperté con tal dolor que creí que estaba sufriendo de un ataque al corazón. No solamente sentía como si un elefante se hubiera sentado en mi pecho, sino además como si el poste de una baranda se me hubiera encajado justo debajo de la clavícula, al tiempo que la "dama de hierro" de la tortura medieval me aprisionaba y poco a poco me sacaba hasta el último aliento de vida. Desperté a mi ex-marido y de inmediato me llevó a la sala de emergencias.

Cuando llegamos al hospital, la presión y el dolor comenzaron a ceder, pero con los síntomas que yo describía, me internaron de inmediato. Puesto que parecía que mi condición se había estabilizado, no hubo exactamente una movilización de emergencia (ya saben, nadie sacó las almohadillas eléctricas y la máquina de resucitación), pero aún así se apresuraron a "alistarme". El doctor dijo que debían admitirme para realizar algunos exámenes y mantenerme en observación por algunos días, así que yo accedí. Estaba bastante asustada por la reactivación de una condición que consideraba curada hacía tiempo ya. Pero cuando la enfermera entró con el carrito de la sonda intravenosa y comenzó los preparativos para insertármela, una voz tan clara y poderosa como cualquiera que pueda recordar, habló en mi cabeza diciendo que si permitía que me metieran esa aguja en el brazo, sería el instrumento de mi muerte. Mi mente racional y consciente de inmediato replicó con "¡eso es una completa tontería! ¡Estás siendo presa de un ataque de paranoia y has leído tantas cosas extrañas durante tanto tiempo que no es de extrañar que tu juicio se haya visto afectado!"

Entonces me sentí como bañada por una ola de calor, y la certeza de que moriría si me quedaba en el hospital surgió de nuevo acallando todo argumento consciente. Por un momento me sentí en un estado completamente esquizofrénico, pero además estaba el asunto de cómo me iba a zafar del predicamento en que me encontraba. Es decir, ¿cómo se las agencia uno para decir "gracias por querer salvar mi vida, pero no, gracias"? Estaba entre la espada y la pared, y no parecía haber salida.

Traté de convencer a la enfermera de que la intravenosa ya no iba a ser necesaria, pero ella simplemente ignoró mi objeción diciendo que se trataba de un "procedimiento estándar" y que era necesario hacerlo. No había otra opción.

Yo repliqué diciéndole que sencillamente no quería una sonda intravenosa, pero estaba claro que ella me iba a ignorar.
Rápidamente calculé las posibilidades en mi mente. Sí, podía estar teniendo un ataque cardíaco, y podía ser el precursor de uno realmente serio. Pero por otro lado, podría tratarse de algo relacionado con el hombre de la sesión de Reiki. Estaba muy consciente de la información que había obtenido a través de las sesiones de liberación de entidades astrales de Candy y Tim, pero ¿qué tan confiable podía resultar ser? Una cosa era trabajar con otras personas, cuando no es menester realizar ningún acto físico, y otra muy diferente considerar esta información como absolutamente real y basar en ella la toma de una crucial decisión.

Si se trataba en verdad de conocimiento veraz, y no tan solo "otra capa más de la cebolla", por así decirlo, si se trataba de información exacta acerca de la manera en que las cosas operan en un nivel "psíquico" que no se puede percibir con los ojos, entonces quizás lo que me sucedía ESTABA diseñado para llevarme hasta el hospital. Y tal vez estaba diseñado de esta manera para que alguna persona dentro del hospital pudiera ser activada para realizar algo conmigo, o "accidentalmente" cometer alguna tontería que resultara en mi muerte.

Al mismo tiempo que me encontraba pensando todo esto, recordaba la recitación que había hecho Freddie de todos los eventos de mi vida, señalando que no cabía la menor duda de que algunas partes eran bastante inusuales y que debía haber una razón detrás de todo ello. Si eso era cierto (y hay que recordar que realmente no había evidencia de ello, excepto por la incierta prueba de que, cuando hube solicitado ayuda con mi salud, fui llevada hasta el Reiki), entonces podía haber una razón para que algunos individuos o grupos de personas me quisieran " fuera del escenario".

No obstante, al final de cuentas se trataba de una decisión que debía tomar sin que mediara ninguna prueba física. Podía dejarme llevar por la interpretación superficial o "estándar" de los eventos, es decir, que debía estar en el hospital porque bien podía estar sufriendo un ataque cardíaco, lo cual implicaba el riesgo de morir de causas naturales o no naturales; o bien, por otro lado, podía ser "salvada" por la profesión médica. La otra opción era la de hacer una sutil interpretación de carácter más bien espiritual, tomar en mis manos la responsabilidad por el destino de mi propia vida, hacer algo significativo basado en un conocimiento que no estaba sustentado por prueba tangible alguna y, en caso de estar equivocada, enfrentar la muerte. Si tenía razón, el resultado sería diferente. Si esta interpretación era la correcta, con toda seguridad que moriría si me quedaba en el hospital.

¡Menudo dilema! Y cada aspecto de mi aculturación y de mi programación social me jaloneaba hacia la interpretación "normal": tenía un problema de salud y debía ser hospitalizada para que me "salvaran".

Todas las cosas que había aprendido hasta ese punto, los resultados de mi experimentación, mi consciencia expandida, todo, en fin, podía ser apartado hacia un lado tachándolo de "subjetivo" o inclusive, de "locura". Caray, si yo misma pensaba en ese momento que a lo mejor no eran otra cosa más que locuras. ¿Qué cosa se me había metido en la cabeza?

Pero una especie de valor descabellado me invadió. Ya sea que estuviera en lo cierto o no, por primera vez en mi vida estaba resuelta a dejarme llevar por mis impresiones interiores. Si estaba equivocada y moría, que así fuera, ¡pero no se diría que fue por falta de valor!


Había tomado una decisión.

Una enorme calma descendió sobre mí y le dije a la enfermera de manera resuelta que podía guardar el equipo intravenoso, que no sería internada. Creo que al principio no me creyó, pero cuando me bajé de la camilla y comencé a ponerme la ropa ella salió en busca del doctor.

El doctor apareció bramando el consabido "está cometiendo un grave error" y diciendo que yo tendría que firmar un formulario de libramiento de responsabilidades. Respondí: "Firmaré con gusto. No tengo nada en contra del hospital o en contra suya, pero definitivamente no me voy a quedar aquí y NO voy a dejar que metan agujas o drogas dentro de mi sistema". Y solo por justificarme de alguna manera dije que todo eso estaba en contra de mi religión.

Bueno, esas deben haber sido las palabras mágicas, porque para cuando llegué a la recepción ya tenían listos todos los formularios. Firmé y me fui a la sala de espera para decirle a mi ex-marido que me llevar de vuelta a casa.

El pensó que yo me había vuelto completamente loca. ¡Lo mismo pensé yo! Pero sencillamente no podía discutir con la fuerza que me impelía a dejar aquel lugar.

Me fui a casa, me metí en la cama y comencé a temblar como una hoja ante las implicaciones de lo que acababa de hacer. Había enfrentado y desafiado todos los convencionalismos. Había ido en contra del programa de toda una vida que dictaba la necesidad de estar sometida a un control de un tipo u otro, a ser una "buena niña" y dejar que "el doctor", u otra figura autoritaria, tomara las decisiones. Luego del hecho fui asaltada por tal cantidad de dudas que fue un milagro que no sufriera el "de verdad" justo allí y en ese momento.

Al día siguiente me sentía realmente mal. Estaba débil y presentía que estaba "al borde" de algo oscuro y ominoso. El efecto "empalamiento" era leve pero constante, la presión no cedía, si bien era menos severa que la última vez, y el elefante sentado en mi pecho había perdido un poco de peso. Cuando me dirigía a la cocina para tomar un poco de agua, miré hacia afuera y vi que la piscina estaba verde: se había convertido en una "sopa de alverjas" de la noche a la mañana.

Esto incrementó mi pesadumbre y le pedí a mi marido que arreglara para que alguien viniera a examinar el agua. El así lo hizo. Luego de haber tenido que desembolsar varios cientos de dólares en químicos y tratamientos especiales el resultado seguía siendo: sopa de alverjas.

De alguna manera sabía que esta condición del agua de la piscina era simbólica de mi entorno físico y del estado de mi propio ser interior. Sufría de una "invasión" de "limo" psíquico y estaba claro, a juzgar por el hecho de que no respondía a ningún tratamiento ordinario, que librarse del mismo iba a requerir de cierto trabajo adicional.

En algún momento Candy llamó y le conté lo que estaba sucediendo. Ella se mostró intranquila y comprensiva y dijo que iba a tratar de averiguar algo acerca del hombre que había asistido a la sesión de Reiki. Luego me llamaría para reportar.
Mientras tanto, Tim llamó con deseo manifiesto de hablar acerca del incidente en la sesión de Reiki. Estaba tan afligido por todo como yo lo estaba.

Tim tenía muchas sugerencias para "limpiar" mi entorno psíquico y se ofreció a venir de cuanto antes. También tenía deseos de ver por sí mismo la situación con el agua de la piscina. Yo estaba abierta a cualquier ayuda, así que le dije: "Seguro, ven de inmediato". Tim vino y echó un vistazo a la piscina y realizó ciertos rituales que se suponía iban a "limpiar el ambiente".

Nada sucedió. Yo seguía teniendo a la "dama de hierro" ceñida contra mí en fuerte abrazo. Supongo que era similar a la sensación de estar dentro de una cámara de presurizada.

Candy llamó de nuevo. Me dijo que se las había agenciado para sacarle cierta información a la asistente de la reverenda Ruth, y tal parecía que nuestro caballero de la sesión de Reiki era un hombre con reputación de ser adepto de las artes negras, la magia ritual, y se suponía que dentro del círculo metafísico de todo el estado era algo así como el "Gran Brujo". ¡Fantástico! Eso no me hacía sentía nada mejor; de hecho, ahora estaba decididamente deprimida ante la certeza de que había gente capaz de hacerme daño cuando yo no había hecho nada en contra de ellos. ¿Qué cosa exactamente se suponía que yo le había hecho a estas personas para que me odiaran de esta manera?

No solo estaba esta cuestión, sino que además mi mente buscaba en vano una explicación para el hecho de que todo esto había tenido lugar mientras me aseguraba de rodearme de "amor y luz" a granel y estaba constantemente proyectando pensamientos de amor en todas direcciones. Candy dijo tener la respuesta a la pregunta de cómo "limpiar las cosas" y se ofreció a venir de inmediato para tomar cartas en el asunto. De nuevo, yo estaba abierta a cualquier sugerencia, así que accedí.

Ella vino provista de aceites, velas, sal, cristales y un verdadero cargamento de accesorios metafísicos. Así como lo había hecho Tim, puso manos a la obra. "Limpió" un rincón en el estudio donde acondicionó una especie de altar con velas, vasijas de hierbas, piedras que había sido "cargadas", y toda suerte de otras cosas. Deambuló a lo largo y ancho de la casa quemando aceite, abriendo todas las ventanas y puertas para "airear el lugar", y haciendo cosas por el estilo.

Me hizo vestirme con un bata suelta mientras derramaba salvia por todo mi cuerpo y luego diseminó humo de incienso por todo el rededor (del tipo que garantiza eliminar todas las energías negativas o se devuelve todo el dinero contra reclamo). ¿El resultado? Nulo. Sin importar que depositaba toda mi confianza en estos "rituales" y su capacidad de "combatir el fuego con el fuego", todavía tenía un elefante en mi pecho, y la sensación de depresión y sofocamiento seguían presentes.

Al día siguiente la piscina todavía era una sopa de alverjas. Envié a mi ex-marido por más químicos. Vaciamos dentro de una piscina de 15,000 galones suficiente cloro y algicidas como para limpiar una piscina olímpica cuatro o cinco veces más grande. Dejamos la bomba constantemente encendida, limpiamos el filtro una y otra vez, dejamos correr de nuevo el agua, y repetimos todo el proceso varias veces a lo largo de 24 horas.

Aun sopa de arvejas. El técnico en piscinas dijo que parecía que tendríamos que vaciar toda el agua y comenzar de nuevo con agua limpia.

Día tras día luchaba por funcionar en medio de una terrible opresión en mi mente. Sentía como si estuviera herida y una manada de lobos estuvieran cercándome lentamente, acercándose cada vez más, olfateando y probándome, esperando que la debilidad me robara todo poder de resistencia, en cuyo momento sólo tendrían que saltar hacia adelante y destruirme.

Con el amanecer de cada día lo mismo: más sopa de alverjas, más químicos derramados, más rituales, oraciones y "limpias" dentro de la casa y sobre mí. Se invirtieron horas interminables en erigir toda suerte de barreras psíquicas de amor y luz a mi alrededor y alrededor de la casa. Probamos con espejos psíquicos, desligamiento de conexiones psíquicas, etc. Todo lo probamos y nada funcionó.

Discutíamos los procedimientos hasta la saciedad. Yo tenía la idea, surgida de mi trabajo con la terapia de liberación, de que el problema quizás estaba relacionado con un "conducto etérico" de algún tipo que era mantenido en su lugar por asociación con ciertas personas. Como resultado de mis conversaciones con varias entidades, sabía dónde y cómo éstas habían "invadido" a su huésped, y en muchas ocasiones era un asunto de simplemente estar cerca de ciertos individuos que a menudo ni siquiera tienen idea de que son "portadores" o "instrumentos" de contagio. Podríamos hablar de una especie de fiebre tifoidea psíquica. Así que había decidido que, de ser este el caso, y puesto que no podía ver quién era el "portador", sencillamente tendría que cortar relaciones con todo el grupo de Reiki hasta que estuviera lo suficientemente fuerte como para poder experimentar individualmente y lograr precisar QUIÉN era el canal del ataque.

Esta fue una difícil decisión ya que realmente me agradaba esta gente y siempre pasábamos juntos un rato formidable. Por supuesto, el incidente con Trudy me inclinaba a pensar que quizás ella era de hecho el canal de ataque, pero eso significaba que cualquier persona que tuviera relación con ella y luego conmigo, podía a su vez "transmitir" la "infección".

Candy y Tim estaban de acuerdo con esta evaluación y todos decidimos dejar de estar asociados con el grupo hasta que pudiéramos realizar algunas pruebas. Los tres habíamos experimentado problemas de uno u otro tipo como resultado de la relación con gente que a fin de cuentas no "era lo que parecía", pero en mi mente todavía persistía la cuestión de si esto había sido un proceso deliberado o no. En apariencia, según se podía inferir por la evidencia, el proceso ni siquiera tenía que ser consciente. Y esa fue otra de las decisiones que iba en contra de los dictados de la filosofía del "amor y luz" de aceptar las cosas con "amor incondicional".

También iba en contra de la programación social y de los preceptos culturales asiduamente inculcados de "cooperar con el prójimo" y esforzarse por "hacer las paces" y cosas por el estilo. Pero yo debía hacer algo si quería tener tiempo de descubrir la verdad detrás de todo este embrollo, y esa parecía ser la más segura estrategia de acción por el momento. Así entonces, la decisión fue tomada. Bloqueé de mi mente la existencia de todas aquellas personas, resuelta a ni siquiera hablar con ellas hasta que pudiera tener mayor seguridad de lo que estaba sucediendo.

Esa noche tuve un sueño.

En el sueño había una piscina. Un automóvil había caído dentro de la piscina con todo y su dueño y yo estaba angustiada por no saber cómo me las iba a agenciar para sacarlos de allí. Apareció una mujer que parecía tener algún tipo de parentesco conmigo, si bien no se exactamente cual. Ella hizo que una grúa viniera y sacara el vehículo y luego me ayudó a drenar la piscina, cepillar todo el fango, aceite y gasolina, hasta dejarla limpia y, enseguida, una ola de agua llegó desde el océano que se encontraba próximo y llenó por completo la piscina con agua cristalina.

Me desperté y me pregunté por el significado de tan extraño sueño. Me había dejado con un sabor inconfundiblemente positivo, así que salté fuera de la cama sintiéndome mejor. La presión había desaparecido, y mi respiración ya no era tan trabajosa. Me fui a la cocina, y cuando miré fuera de la ventana, vi que la piscina se había limpiado. Me quedé parada mirando con absoluto estupor. Habíamos invertido tal fortuna en químicos que ya había desistido de pensar que íbamos a poder limpiarla, pero allí estaba, con el agua tan clara y transparente como la piscina de mi sueño.

En ese momento Tim tocó a la puerta y yo lo dejé entrar mientras le contaba que la piscina estaba completamente limpia. Él se puso eufórico y corrió a echar un vistazo. Meneaba la cabeza de un lado a otro mientras contemplaba el estado del agua y repetía "no puedo creerlo". Él había estado asistiendo con la aplicación de los químicos, la limpieza del filtro y todo lo demás, a la vez que realizaba una y otra vez sus actividades de "limpieza espiritual", así que sabía muy bien todos los esfuerzos que se habían realizado y cómo habíamos llegado al punto de tirar la toalla. Estaba tan sorprendido como yo del súbito giro en los acontecimientos. Le conté de mi sueño y de lo intrigada que estaba con su significado exacto, así como de la identidad de esta "pariente" que había acudido a mi ayuda.

En ese justo momento Candy llamó con noticias propias. Acababa de recibir una llamada de uno de los miembros de la iglesia Metafísica, quien le había informado que la asistente de la reverenda Ruth y el Gran Brujo habían tenido un accidente de tránsito la noche anterior. Ambos estaban en el hospital y la reverenda Ruth solicitaba que "eleváramos nuestras plegarias" por el bien de ellos. Le dije a Candy que esta noticia del accidente me resultaba sumamente extraña a la luz de mi sueño, en el que un automóvil caía dentro de la piscina, misma que ahora se encontraba completamente limpia. Aún más, el elefante finalmente se había retirado de mi pecho. ¿Había alguna relación entre el sueño y la solución del problema de la piscina, y el alivio final de los síntomas del "ataque" y mi decisión de romper contacto con el grupo o algún miembro en particular del mismo?

Era posible. Pero esto me forzaba a considerar ciertas ideas que simplemente resultaban extravagantes. Parecía que el rodearse a uno mismo con amor y luz a final de cuentas no resultaba ser tan eficaz como se pretendía, especialmente en medio de ciertas circunstancias particulares. ¿Podría ser que la "burbuja de amor y luz" resultara más bien ser una especie de "inhibidor" que impedía el acceso al conocimiento así como al crecimiento espiritual? Ahora me resultaba suficientemente claro que las personas que estaban viviendo dentro del capullo de sus creencias tenían tantas probabilidades como cualquiera otra de sufrir una fijación etérea, de ser utilizados por fuerzas oscuras, o de caer víctimas de las maquinaciones de algún ente desencarnado.

Quizás había en estos casos, inclusive, una mayor propensión. La razón podía ser su renuencia a CREER en tal posibilidad, con lo cual perdían todo el ímpetu por aprender los detalles de la dinámica, además de que se predisponían a rechazar la idea de que bien podían ser víctimas ellos mismos. Como reza el viejo adagio: "Lo único que se requiere para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada por evitarlo". Aquí teníamos un perfecto ejemplo de la validez de tal afirmación. Cuando una persona se encuentra encerrada dentro de un sistema de creencias pierde la capacidad de ver las cosas de una manera objetiva. No cuestiona sus observaciones o la naturaleza de sus experiencias de una forma "abierta", y más bien interpreta ambas de acuerdo a su sistema de creencias sin admitir siquiera la opción de otras explicaciones. Aquellas clavijas cuadradas que no calzan dentro de los agujeros redondos simplemente son descartadas y barridas debajo de la alfombra.

También era evidente que muchas personas se presentaban a sí mismas como "trabajadores de la luz", cuando de hecho no eran tal cosa. Quizás esa es la imagen que tienen de sí mismos dentro de su mente consciente, pero a un nivel más profundo, algo está sucediendo que amerita una astuta observación con vistas a discernir la verdad de los hechos, y, en honor a la verdad, yo no sabía como interpretar todo el asunto. Más aun, me parecía que con cada paso que daba, las circunstancias me conminaban a elegir cuidadosamente las cosas que debía o no hacer con base en un nivel de entendimiento sumamente sutil. Pero eso parecía guardar una relación con el hecho de que yo estaba constantemente cuestionándome todas las cosas. No me permitía atascarme a mí misma en un creencia particular.

Todavía había un asunto preocupante, y tenía que ver con Candy misma. ¿Cómo podía ser que ella misma estuviera sentada sobre la cerca de la ambigüedad? ¿Cómo era que ella podía tener fácil acceso y contacto con todas estas personas? Traté de apartar semejantes preocupaciones, pero sabía que eventualmente requerirían de una explicación satisfactoria. En cierto sentido, en ese punto de mi vida erigí un escudo mental en contra de ella y me abstuve en lo sucesivo de confiarle tan abiertamente todas mis cosas.

Mantuve mi relación con Candy por algunos meses más, hasta el comienzo mismo del contacto con los Cassiopaeans, mientras ella me aseguraba que "tenía todo bajo control". Los Cassiopaeans me decían otra cosa, pero en ese punto de mi vida no sabía qué cosa creer.

Ella pasaba mucho tiempo con un supuesto investigador del fenómeno OVNI que iba a "escribir un libro sobre su caso particular" y, por añadidura, la iba a hacer famosa. Hice algunas indagaciones acerca de este tipo por intermedio de mi amigo el investigador privado y encontré no solo que sus credenciales eran dudosas, sino que además los legítimos investigadores dentro del campo no querían tener nada que ver con él. Cuando le dije esto a Candy, ella parece haber corrido de inmediato a contárselo todo a él, y éste a su vez la convenció ipso facto de que yo era más bien la persona de la que había que cuidarse porque resultaba obvio que yo era quien quería utilizar su caso para hacerme famosa como "investigadora del fenómeno OVNI". Él, por el contrario, solamente "quería ayudar". Claro está que también quería tener una relación íntima con Candy.

Azuzada por este individuo, Candy se confinó a un círculo de personas que profesaban una devoción tan fanática hacia los "Pleiadianos" de Billy Meier que se había convertido en una especie de culto. Adicionalmente, a estas alturas su comportamiento se había vuelto tan extraño que me sentí en la obligación moral de advertirle acerca de este grupo. Ella se puso furiosa de que yo cuestionara sus intenciones. Estaba claro que había un constante esfuerzo de parte del grupo para convencerla de que yo era el enemigo, y nada podía haber estado más lejos de la verdad.

En determinado momento, Candy había descubierto que el vestido que había llevado mientras tuvo lugar su "principal episodio de plagio" había estado tirado en una esquina de su guardarropa sin que nadie siquiera lo tocara. Ella dijo no haberse sentido capaz de lidiar con el asunto a causa del desasosiego emocional que le había producido el evento. Le sugerí que lo metiera dentro de una bolsa plástica y lo guardara hasta que yo encontrara la manera de que alguien lo examinara en busca de cualquier rastro que pudiera arrojar algo de luz sobre el asunto.

Llamé a mi amigo el investigador privado y le conté los detalles del episodio. El se mostró sumamente interesado en esta "evidencia física", ya que era susceptible de ser examinada científicamente. Decidió utilizar sus contactos en el Departamento de Policía para arreglar que se enviara a un laboratorio adecuado, pero iba a hacer esto sin dejarles saber que podría estar conectado con un caso OVNI. Concordamos en que esta era la mejor manera de prevenir una posible "desaparición" de la evidencia.

Llamé a Candy y le dije que me las había agenciado para hacer todos estos arreglos, y ella se mostró entusiasmada y anuente a traer el vestido para que yo se lo entregara al investigador. Unas cuantas horas después de haber dejado el vestido en mi custodia, ella me llamó para preguntar si ya lo había entregado, a lo cual yo respondí que aún no, pero que justamente me aprestaba a hacerlo. Ella entonces insistió en que NO lo hiciera, ya que su amigo el investigador de OVNIs le había dicho que él tenía a mano todos los "recursos adecuados" para examinar el vestido, ya que un amigo suyo era un químico que contaba con su propio laboratorio.

Yo ya tenía conocimiento de que este tipo era un completo fraude, y le advertí que estaba cometiendo un terrible error, que su evidencia quedaría seriamente comprometida si permitía que él se la llevara. Pero ella estaba resuelta a hacerlo así. Parecía que de cara a los hechos objetivos ella había escogido tener sus ojos completamente cerrados. Vino de inmediato y se llevó el vestido.

Mi primo tenía contactos con muchos de los miembros del grupo MUFON y me llamó un día para contarme que había una buena cantidad de rumores circulando acerca de este incidente. Parecía ser que luego de que Candy entregara el vestido a su nuevo "gurú" el "ufólogo" él a su vez se lo había entregado a otro individuo que declaraba ser un "científico" y que mi primo conocía bastante bien. Según era de su conocimiento, este individuo a lo sumo había tomado algunos cursos en la universidad, pero definitivamente no era ningún científico; de hecho, se desempeñaba como un mero técnico en una planta de procesamiento de aguas negras, ¡y esa parecía ser su mentado laboratorio!

Efectivamente, Candy había escogido al técnico de la planta de tratamiento de aguas del condado para realizar un "riguroso análisis científico" consistente en dar unas buenas sacudidas a la evidencia sobre una cortina de baño extendida para ver qué salía, antes que someterla a una legítima evaluación científica en el marco de una laboratorio forense de alta tecnología. Difícilmente me lo podía explicar, pero esa era su decisión.

Yo estaba bastante disgustada con los del grupo, sus juegos de OVNIs y sus constante maniobras para descalificar a todos los demás.

Por esa misma época se suponía que yo debía ser el centro de una charla bastante anunciada acerca de los Cassiopaeans en una librería de Indian Rocks Beach, y un par de días antes de que el evento tuviera lugar recibí una llamada de la propietaria de la librería. Estaba bastante alterada y decía haber recibido una llamada anónima de una persona que evidentemente había utilizado algún tipo de aparato electrónico para disfrazar su voz. Esta voz le había dicho que si no cancelaba mi charla sería mejor que se preparara para una ola de "mala publicidad", porque yo estaba en una lista de individuos que debían ser "eliminados", y ella de seguro no iba a querer que eso pasara justo en su establecimiento.

Afortunadamente ella estaba más molesta por haber sido amenazada que otra cosa, y estaba dispuesta a correrse el riesgo, pero yo por mi parte no estaba dispuesta a correr ningún riesgo, así que llamé a mi amigo investigador y le conté la situación. Su socio se ofreció como voluntario para fungir como guardaespaldas mío, y el día del acontecimiento me condujo en su auto hasta el lugar, inspeccionó a cada una de las personas que entraron en la habitación, y quedó todo el tiempo atento y armado para cualquier eventualidad.

Yo debí reconocer el hecho de que las cosas se habían salido fuera de control cuando me veía obligada a salir con un guardaespaldas para poder siquiera hablar del material Casiopeo.

No solo eso, me preguntaba qué era realmente lo que estaba pasando. ¿Porqué era que todo el experimento de canalización, una vez pasado cierto punto clave, había incitado una verdadera ola de ataques? Uno podría decir que semejantes acciones de seguro no se originaban en el "bando de los buenos", así que por eliminación debían originarse en el "bando de los malos". Y si este era el caso, ¿cuál era la motivación? La única respuesta lógica era que debía haber una razón por la cual no deseaban que procediéramos con el experimento.

Y una vez que se había establecido el contacto, definitivamente no querían que compartiéramos con nadie la información que estábamos recibiendo. Nuevamente me veía forzada a preguntarme: ¿porqué? Y aquí la única respuesta lógica para explicar porqué resultaba tan imperativo callarnos, era que estábamos recibiendo una información VERDADERA, o al menos una que estaba preocupantemente cerca de la verdad.

También cabía preguntarse porqué tantas otras fuentes de información canalizada no estaban siendo sometidas a ataques similares. La lógica dictaba que nada de lo que estaban diciendo era significativo o siquiera lo suficientemente aproximado a la verdad como para ameritar llegar a semejantes límites de represión.

Un día, durante una visita de Candy, le hice mención de todas estas cosas y ella admitió que había continuado participando en el grupo de la iglesia metafísica así como en el grupo de Reiki. Le dije que en mi opinión esa no era una buena idea. ¿Acaso no habíamos aprendido nada de las pasadas experiencias? Entonces ella salió con algo que me sorprendió. Comenzó a decirme lo tonto que le parecía que uno decidiera terminar relaciones con la gente basado en nimiedades tales como los "juegos" que obviamente estaban teniendo lugar aquí.

Le recordé que ella no era la que estaba recibiendo serias amenazas en contra de su integridad física. Tuvo que reconocer que esto era así, pero agregó que ella de alguna manera se sentía "protegida" y libre de navegar en aguas traicioneras y coquetear con el "otro lado". Traté de persuadirla de que bien podría estar siendo guiada hacia una trampa, pero insistió en que este no era el caso, así que tuve que desistir de hacerle entender mi punto, al menos por el momento.

Al día siguiente una de mis hijas cayó víctima de una fiebre y una alergia bastante severas. Yo la llevé inmediatamente donde el médico, y el diagnóstico fue: Candidiasis sistémica severa. No requerí de más claves. Cuando Candy llamó más tarde durante el transcurso del día, lamenté tener que decirle que mientras se empeñara en frecuentar "el grupo", yo no tendría otra opción más que cortar relaciones con ella. No podía correr más riesgos, especialmente cuando estaban involucrados mis hijos.

No hace falta decir que ella creyó que yo actuaba como una loca dándole cabida a semejantes pensamientos, pero esta era una decisión que yo debía tomar, y más tarde probaría ser la correcta, pero esa es otra historia.

Recuérdese lo que dije al principio:

"En apariencia había alcanzado un estado de amor y aceptación de todas las personas, de respeto por todas las sendas individuales y compasión por todos los que se afanan dentro de sus propios estados de ignorancia. Estaba trabajando tan denodadamente como podía (y aun en mi estado de deterioro físico, el esfuerzo era considerable) para "arreglarle" las cosas a todos aquellos que lo solicitaban. Ciertamente no lo hacía por dinero. En cierto sentido, estaba en una situación tan mala como cuando aquella "voz" me había indicado que debía "aprender" acerca del mal. A no dudarlo, estaba tratando.

Estaba tratando de aprender cómo identificarlo. Lo que no sabía y estaba a punto de aprender, era que a menudo aquello que se presenta como proviniendo de la luz y de la verdad NO lo es, siendo más bien una impostura y un engaño. Esta era aun la parte "no aprendida" de la "lección del amor". Ya había aprendido la lección de que las grandes organizaciones religiosas pueden ser un camino hacia la destrucción personal, lo que aun no sabía es qué tan sutil y tortuoso podía llegar a ser ese engaño y como podían manifestarse estos extremos a niveles individuales".

Entonces, ¿qué conclusiones podemos derivar de todo lo anterior? Recientemente le he pedido a algunos amigos que echaran un vistazo a esta narrativa para determinar si su particular análisis de los acontecimientos coincide con el mío. He debido manifestar mi agradecimiento por sus respuestas, que además resultaron tan ingeniosas que no puedo menos que citar algunas aquí.

"C" escribe:

"Lo que puedo determinar es:

1. La jerarquía del sistema de ataque puede o no resultar evidente para aquellos individuos que fungen como canales de ataque, especialmente en el caso de los que se encuentran en los niveles inferiores de esta jerarquía.
2. El nivel de compromiso puede ser parcial o total: los ataques vienen por un quebrantamiento en la integridad del vehículo seleccionado, y se propagan por contagio o artificio a través de alguna debilidad de la persona atacada.
3. Uno puede observar hilos, pequeñas series de hechos molestos o "diminutas faltas" que se pueden justificar de alguna manera, o bien ignorar, ante la evidencia de otros atributos más positivos dentro de la persona en cuestión.
4. Por otro lado, lo "estrambótico", o las varias "inconsistencias de la personalidad" no deben necesariamente ser tomados como indicadores de contaminación.
5. La obvia falacia de la filosofía del "amor y la luz" trae a colación un punto que me resulta personalmente interesante y que se relaciona con el punto #3 (es decir, la tendencia a disculpar). En lo concerniente a la insistencia en el perdón, esto podría convertirse en una reacción automática que podría llegar al extremo de volverlo a uno ciego a la presencia de estos hilos."

"Cuando uno se ve enfrentado cara a cara con un ataque, uno debe tener bien claro cuál es la dinámica de la situación, y cuando uno ha concedido el perdón, ya sea de manera consciente o inconsciente, o ha optado por ignorar alguna falta o mal cometido, uno está creando una debilidad dentro de la propia integridad. Y al decir integridad no solamente me refiero a la integridad moral, sino en el sentido genérico de la integridad como un todo. Una vez que se transita por el camino del perdón, también se abre la posibilidad del no-perdón. Creo que el tema amerita una reconsideración y unas re-evaluación de la ideas previas. Creo que el perdón que se manifiesta como un proceso automático es un programa instaurado por el Cristianismo. Está también la cuestión de cómo pueden los estudiantes realmente perdonarse unos a otros cuando toda acción y su correspondiente reacción no son más que parte de una lección. No promuevo la actitud de guardar rencores.

El verdadero perdón debiera implicar la cancelación de la debilidad que originó la falta en la otra persona, es decir, el reconocimiento por parte del perdonador de que ha sido eliminada la posibilidad de subsecuente daño.

Desde un punto de vista mundano, el perdón puede ser visto como un juicio (de la misma manera que se emite un juicio con la negativa a conceder el perdón). No garantiza que ha sido debidamente encarada y resuelta la debilidad subyacente en la persona perdonada. Además implica el envío de una señal para el perdonado de parte del perdonador indicando que este último ha resuelto su propia lección, ante lo que solo cabe preguntar si en verdad estamos los seres humanos calificados para hacer esto.

De manera similar, me parece a mi que cuando se es tolerante con las debilidades de las otras personas sobre la base de que las otras cualidades positivas "contrarrestan estas debilidades", estamos tácitamente accediendo a entrar en un estado de ignorancia, además de que cerramos la puerta a la posibilidad de recibir información adicional de parte de nuestros verdaderos amigos acerca de nuestros propios aspectos más inconscientes.

Dentro de este escenario hay otro aspecto integral: la habilidad y los medios a través de los que se pueden realizar correcciones y mejoras efectivas. Y por supuesto, cada miembro tendría el derecho y la responsabilidad de mantener su propia integridad. Cualquier organización está propensa a la contaminación, y solo puede ser considerada tan fuerte como lo sea el eslabón más débil de la cadena.

Por lo tanto, los individuos dentro del grupo tendrían que ser realmente responsables como individuos por su participación dentro del grupo. Cada uno de nosotros tiene puntos flacos a través de los que podemos ser manipulados y utilizados, de la misma manera que los puntos flacos en otras personas pueden ser utilizados para causarnos daño. La cuestión es hasta qué punto estoy dispuesto a tomar medidas para apuntalar mis propios puntos flacos y asistir a otros en hacer lo mismo con los suyos.

¿Cuáles son nuestras debilidades y nuestras fortalezas? ¿Qué partes de nosotros estamos nutriendo? ¿Cuáles son los flancos de nuestra organización que deberíamos vigilar con mayor asiduidad? ¿Qué debemos hacer para asistirnos en el fortalecimiento mutuo y el fortalecimiento de la unidad? Pareciera que debe existir un sistema inmunológico a nivel astral, paralelo al sistema inmunológico físico. Si es así, yo esperaría que la integridad fuera un reflejo directo de la salud de ese sistema. Es el conocimiento el que protege, no la capacidad de perdonar.

No existen garantías de que uno no vaya a ser atacado, pero uno puede minimizar la duración y la severidad del ataque, así como los efectos adversos, conforme uno avanza en la vida. El "Perdón" podría resultar ser un aislante que nos separa del acceso al conocimiento... Se que yo mismo he barrido certeras impresiones originales bajo la alfombra del perdón solo para tener que lamentarlo más tarde.

(En términos de la filosofía del "Perdón, el Amor y la Luz") la parte perdonada siente ahora que ya no es responsable, y si la cosa termina allí, sin mayor inspección posterior, cabe la posibilidad de que utilice la tolerancia para seguir alimentándose en el futuro. En la medida en que la víctima del ataque recurra a la simple fórmula de "voltear la otra mejilla", será identificada para posteriores ataques que se podrían prolongar mientras su reserva de energía pueda ser exprimida.

Por otro lado, si tanto el atacante como el atacado pueden de una manera honesta y abierta examinar la mecánica del ataque, y se muestran dispuestos a reparar las brechas en la integridad de la relación, hay aquí una posibilidad de incrementar la fortaleza, es decir, de revertir las consecuencias de lidiar con un "pequeño tirano".

(En cualquier relación en la que tengan lugar ataques de algún tipo) cuando la persona que es utilizada es capaz de observar y caer en la cuenta de lo que sucede, sin recurrir a los juicios morales o al reproche de culpas, existe una esperanza. Pero no hay garantías... uno también debe ser capaz de comprometerse a llegar a conocer las propias limitaciones, a estar siempre listo para sobrellevar nuevas y más recias modalidades de ataque y traición provenientes de la contraparte más débil, además de asumir parte de la responsabilidad por la evolución y el crecimiento de la otra persona, aún si la siguiente acción más recomendable es la de romper el contacto por el bien de la propia cordura y con vistas a no entorpecer la lección de la otra persona".

Una buena analogía de lo que se describe arriba me fue suministrada por otro amigo, "L", quien escribió:

"Todos tenemos nuestra "armadura" espiritual, nuestro escudo y nuestra espada. Me veo a mí mismo como parte de una línea de defensa. El guerrero que se encuentra junto a mi debe estar igualmente pertrechado; yo no puedo quitarme la coraza y dársela al guerrero de al lado solo porque él o ella olvidaron traer la propia; eso incrementaría mis probabilidades de ser atravesado por una lanza. Tampoco puede uno entrar en batalla teniendo al lado a un guerrero que no se preocupó por prepararse de manera adecuada y que nada más se levantó un día y decidió ponerse una armadura.


En otras palabras, uno debe estar en iguales condiciones (con respecto a aquellos con los cuales uno se encuentra estrechamente relacionado).

Pero, al igual que un guerrero, uno no deja a los heridos atrás, y si observa que los compañeros están siendo atacados por varios costados, uno arremete en su ayuda blandiendo fuertemente la espada. Son los camaradas de uno, y en época de batalla están más cerca que los mismos familiares.

Esto me recuerda algo que leí en alguno de los libros de Carlos Castañeda. Don Juan dijo: 'Un guerrero pierde compasión porque ya no siente más lástima de sí mismo'. Esto es cierto en muchas maneras. Yo considero el perdón más bien como una forma de 'dejar que las cosas fluyan', sabiendo que algunas cosas deben suceder para que pueda tener lugar una lección; cada quien tiene su papel que desempeñar dentro del drama."

Y ese es el punto: cada quien tiene su papel que desempeñar dentro del marco de las lecciones que todos estamos aprendiendo. Y podemos utilizar estas lecciones para ser cada vez mejores en lo que hacemos y somos, o bien podemos retirarnos dentro del capullo de nuestras propias creencias, cerrando los ojos a la maravilla del universo y su gran Drama Cósmico.

Sí, en un sentido muy real todos somos uno, pero parece que estamos bajo el mandato de descubrir nuestras verdaderas opciones, de ELEGIR nuestro papel, interpretarlo hasta la última letra, y hacer el mejor esfuerzo para que el teatro se caiga en aplausos y se lancen cascadas de flores cuando finalmente descienda el telón.

Cuando se acabe la obra y todos nos encontremos tras bambalinas, podremos estrecharnos las manos y felicitarnos mutuamente por una actuación encomiable, pero eso tendrá lugar en un nivel diferente. Parece que aun deben tener lugar más actos en esta obra, antes de que podamos llegar a la sétima densidad. Y si no desempeñamos bien nuestra parte, bien puede ser que se nos "saque de la obra" y se nos recicle como un extra más. Estamos a mitad de la obra y no podemos convertirnos en dramaturgos o directores hasta que no probemos que podemos actuar. Y esta "actuación" parece involucrar elecciones y comportamientos muy particulares si queremos que la obra sea un "éxito".

Así que, retornando a los conceptos prácticos dentro del drama cósmico: bien podemos haber "sobrevivido" a una situación particularmente difícil y haber aprendido una lección particularmente importante, pero es iluso creer que ese es el fin de las cosas. Cualquiera que haya sido la persona o cosa que me quería muerta, es seguro que no había desistido de cumplir su cometido. Yo estaba a punto de aprender que cuando uno bloquea un embate proveniente de una dirección, la resolución del atacante le hace buscar un nuevo flanco de ataque. Y en algunas ocasiones, ¡la vía más certera de ataque es la propia mente!


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