miércoles, 25 de abril de 2007

Guardianes invisibles:

Guardianes invisibles: seres paranormales aquí y ahora

Los Vedas. ¿Seres fantásticos o protectores de la humanidad? Este artículo explora los motivos y las razones detrás de su interferencia en los asuntos humanos, ya sea como mediadores entre los hombres y la Deidad, o meramente como seres invisibles que vienen influenciando la vida en la tierra desde el amanecer de los tiempos.

Por: Scott Corrales
lornis1@juno.com

Aquellos entusiastas de la música pop en video durante la década de los '80 tal vez se acuerden de un "clip" musical del cantante británico David Bowie que representaba seres angélicos filmando todos los detalles de la existencia humana –hasta los más sórdidos– con cámaras de película pintadas de color blanco angelical. El concepto de la vigiliancia por parte de las milicias divinas representa un concepto fundamental en muchas religiones, así como lo es la creencia en los ángeles.

Durante la década de los '60 y '70, ciertos investigadores comenzaron a indagar la posibilidad de que los OVNI y los fenómenos relacionados con ellos fuesen tan sólo una versión nueva o "recauchada" de la misma vieja historia que la humanidad viene experimentando desde cuando éramos cavernícolas. Aunque sus hallazgos recibieron buena acogida al principio, el campo gradualmente se fue polarizando entre los partidarios de la intervención tecnológica extraterrestre y los creyentes en una explicación mundana al enigma. Cualquier sugerencia de que "ángeles" o seres insubstanciales pudieran jugar algún papel en el fenómeno fue descartada por los investigadores de mentalidad más materialista.

Sin embargo, cuando ponemos a un lado nuestras creencias religiosas y cientificas y meditamos sobre el asunto desapasionadamente, comenzamos a preguntarnos si dicho género de seres pudiese existir, y de ser así, cuáles serían sus motivos y las razones detrás de su interferencia en los asuntos humanos, ya sea como mediadores entre los seres humanos y la Deidad o meramente como seres invisibles que vienen influenciando a la humanidad desde el amanecer de los tiempos.

El imperio persa bajo la dinastía Aquemenida fue una de las entidades políticas más grandes de la antigüedad. Extendiéndose desde Macedonia hasta el Punjab y de Uzbekistán hasta Egipto, los persas administraron un reino que incluía la mayor parte del mundo conocido de la época. Entre el 486 y el 465, uno de sus reyes, Jerjes –mejor conocido como el bíblico rey Ahasuero en el libro de Ezra 4:6 así como en el libro de Ester– se vio en la necesidad de lidiar con toda suerte de guerras y disturbios a lo largo de su reinado, dejando archivos detallados sobre su respuesta a cada una de estas crisis. Una de estas respuestas resulta especialmente interesante:

"Así habló Jerjes el rey: cuando me convertí en rey, había entre las tierras mencionadas arriba [algunas que se rebelaron]... por la gracia de Ahuramazda dichas tierras fueron derrotadas, y restauré [mi dominio] sobre ellas. Entonces por la voluntad de Ahuramazda socavé los basamentos de los templos de los Daivas, y mandé que no se rindiese culto a los Daivas. En donde se hubiese alabado a los Daivas, allí alabé a Ahuramazda con Arta la exaltada...".

Si podemos identificar los Daivas de los persas con los devas de la India, tal vez las palabras de Jerjes se anticiparon a la amonestación recibida por San Juan por parte de un ángel, instándole a no adorar semejantes mensajeros divinos: "Mira que no lo hagas; yo soy siervo contigo..." (Rev.19:10), frase que ha sido citada por otros investigadores de la materia, como Brad Steiger y John Keel.

Por otro lado, la mitología védica menciona a los benignos y sobrenaturales devas, una existencia invisible a los humanos pero sin embargo, comparten la característica humana de estar condenados a un interminable ciclo de nacimento, madurez, muerte y reencarnación. La palabra para designar a estos seres proviene de una palabra sánscrita que significa "seres de luz" o "los resplandecientes". Viviendo en una dimensión adjunta a la nuestra, el propósito de estas presencias etéricas consiste en mantener el universo físico que habitamos funcionando ordenadamente. Los devas vendrían siendo algo así como un departamento de mantenimiento, casi nunca vistos abiertamente, pero presentes en todo momento. Los devas controlan tres entornos distintos: los cielos, la capa superior de la atmósfera y la tierra, además de tener dominio sobre los espíritus menores de la naturaleza que existen en todo desde las nubes hasta los árboles y las piedras.

El zoroastrianismo, sin embargo, no compartía esta visión optimista de los devas: los devas se vieron convertidos en Daivas y asociados con las fuerzas del mal, las criaturas semidivinas que optaron por seguir el sendero del "druj" (la mentira) en vez del sendero del "asha" (la verdad). Tanto el zoroastrianismo como los Vedas concuerdan en que esta orden de seres no humanos a menudo se encuentra en combate con otra categoría de seres, y que sus contiendas se derraman muy a menudo al mundo de los mortales.

Estos seres, cuyo aspecto es claramente no humano, pero clasificable como humanoide, han aparecido ante los soprendidos ojos de testigos como las sílfides, ondinas y docenas de seres más que corresponden a las leyendas de la antigüedad y del medioevo. Aunque el hurgar dentro del folclore en busca de evidencia supone un trabajo difícil e incierto, podemos encontrar varias tradiciones (amerindias, levantinas y asiáticas) en que un ser humano se empareja con una de estas entidades "más que humanas" y tiene descendencia, o desenlaces no tan felices, como aquel desventurado cazador que espió a la diosa Artemisa mientras que se bañaba.

Esta poderosa pero no muy divina grey siempre ha manifestado un interés en las relaciones sexuales con los seres humanos (el detalle que más nos llama la atencion en los casos de abducciones OVNI ocurridos entre 1987 y 1997). El autor británico Anthony Roberts sugiere que la diosa mesopotámica Ishtar, de ojos grandes, cabello negro y cara puntiaguda (caracteristicas físicas que son comunes a los seres ultraterrestres, según el autor) pertenecía a su especie, junto con otras entidades parecidas. Los mitos de la antigüedad insistían que ningún mortal era inmune a la diosa del amor, como es natural. Pero, ¿qué hay de sus poderes hoy en día?

Hace veinte años apareció un curioso librito titulado UFO Encounters of the Fourth Kind (NY: Zebra Books, 1978) que exploró el tema de las obsesiones carnales de estos seres a lo largo de los tiempos, y que se aparecen ante nosotros como "seres del espacio." El autor Art Gatti hizo referencia a una epidemia ocurrida en Marruecos en 1969 relacionada con "Aycha Kenaycha", descrita como un demonio femenino o súcubo que se aparecía ante los usuarios de drogas que experimentaban viajes astrales, llamando a cada uno de ellos en la voz de sus respectivas madres. El viajero astral drogado acudía, como era de esperarse, y acababa por enfrentarse a un ser astral capaz de robarles el alma, no tan sólo el cuerpo astral. Gatti declara que la epidemia nacional llenó tanto manicomios como cárceles a capacidad, tocando a su fin a comienzos de la década de los '70. La extinción de la crisis, señala el autor, se debió al éxito de los ritos de exorcismo musulmanes... o al éxito del gobierno en reducir el consumo de hashish.

No resulta nada nuevo que los dioses hayan apoyado partidos distintos en las guerras terrenas. Una hojeada a la "Ilíada" nos muestra a los dioses del Olimpo brindando su respaldo a los humanos al igual que lo haría un ser humano a su equipo deportivo favorito. Pero cuando aparecen ejemplos de la participación sobrenatural en nuestras propias guerras, tanto en la antigüedad como en el pasado, ello nos hace reflexionar. ¿Será cierto que los grupos de humanos beligerantes están apoyados por componentes no humanos, o sólo se trata de una creencia promovida por los combatientes para animar a los suyos con el eslogan "Dios está de nuestra parte"?

Durante la segunda campaña egipcia del monarca helenístico Antioco III, sus tropas se sintieron animadas por la presencia de unos "caballeros armados en corazas doradas" que combatían entre sí en el firmamento. Tampoco resulta necesario escudriñar los viejos textos de las bibliotecas para buscar casos, ya que los han habido en nuestra época: el 26 de agosto de 1914, los sobrevivientes de la fuerza expedicionaria británica iniciaban la retirada de la batalla de Mons, perseguidos por la caballería alemana. Viendo que era imposible ponerse a salvo de sus enemigos, los desalentados ingleses se volvieron para dar la cara al adversario y oponer resistencia. Pero cuál sería la sorpresa de los "Tommies" al ver que una fila de caballeria fantasmal se había interpuesto entre su posición y los alemanes. Ambos contrincantes dijeron posteriormente que el ejército fantasmal había sido una hueste angélica, a pesar de que los comunicados oficiales sólo indican que los alemanes se negaron a atacar la retirada inglesa debido "a la presencia de un gran contingente de tropas en la zona".

De igual manera, otros autores (principalmente Salvador Freixedo) han venido diciendo que los conflictos terrestres son el aspecto visible de las contiendas de nuestros amos secretos. "Parecería ser como si una guerra prolongada haya tomado lugar en las cercanías de nuestro planeta y que aún falta mucho para que culmine dicha guerra", dice Anthony Roberts en su libro "The Dark Gods", advirtiendo que "la meta ahora consiste en ver las aplicaciones universales de esta guerra... reconciliar la conexión cósmica con el campo de batalla cósmico en que se desempeña toda la saga de la existencia". Roberts apunta que estas batallas se libran a niveles tanto físicos como espirituales de la misma manera que una guerra entre humanos puede tomar lugar en la tierra y en el mar simultáneamente. Las dimensiones espirituales del conflicto, según Roberts, guardan cierto parecido a los relatos de fantasía heroica en que los contrincantes son las fuerzas del Orden y del Caos, cada una tratando de vencer a la otra.

El autor cita las creencias de ciertas tradiciones religiosas que se refieren al papel del ser humano como herramienta o juguete en las manos de estas poderosas fuerzas, al grado de citar la creencia teosófica de que la Atlántida fue destruida por los desmanes de sus hechiceros negros (otra idea representada brillantemente en las obras de J. R. R. Tolkien). El lector me permitirá una ligera desviación del tema: mientras que los estudiosos podrán sentirse indignados por semejante declaración, los epígrafos que se esfuerzan por descifrar la controvertida "piedra de Inga" (una estructura de piedra oscura tallada) en el Brasil, alegadamente han descifrado un nombre muy sugerente. El epígrafo Francis Schauspelier ha indicado que la palabra "su-me" que aparece repetidamente en la piedra de Inga puede traducirse como "mano negra" en ciertas lenguas indoeuropeas. ¿Pudo haber sido Sume el nombre de uno de los magos negros de la Atlántida?

Pero dejemos descansar a la Atlántida en su acuosa tumba y retomemos el hilo de nuestra discusion...

A comienzos del siglo XX, Charles Fort dirigió sus considerables fuerzas intelecutales al concepto de que efectivamente existían conflictos a nivel mucho más allá del conocimiento de los mortales. En su inimitable estilo, Fort sugirió la posibilidad de que "un enorme, amenazante vampiro negro" lo suficientemente grande como para "oscurecer una estrella o darle un empujón a un cometa" controlaba este mundo y tal vez otros, defendiendo su feudo contra otros seres espaciales, buitres que pudieron haber acabado con civilizaciones completas, como la de los Mayas. "Algo tiene derecho legal sobre nosotros", escribió Fort, "por fuerza o por haber pagado algo así como cuentas de vidrio por nostros a nuestros antiguos dueños, más primitivos..."

Todo esto podrá parecerle muy interesante al lector, pero se preguntará: ¿cuál es el motivo de la pelea?

Otros autores han tenido la audacia de sugerir que estos seres imposibles se disputan el control sobre nosotros, los míseros seres humanos que estamos indefensos ante ellos, ya que en la misma manera que un autor requiere un público para poder actuar, o un político necesita un electorado para poder ganar, estos seres requiren la energía que, según parece, les proporcionamos a través de las guerras, el sufrimiento, la adoración y otras actividades. Freixedo, Keel, Creighton, Roberts y David Tansley parecen opinar lo mismo en cuanto a esto, que hace eco de la conclusión sólo parcialmente cómica de Charles Fort: que estas supercriaturas codiciaban nuestros "grasosos y brillantes cerebros".


Aumenta la Creencia en lo Paranormal en EE.UU.


De acuerdo con la empresa de sondeos Gallup, se ha producido un aumento significativo de la creencia en fenómenos paranormales y psíquicos por parte de los estadounidenses en la pasada década. La creencia en casas encantadas, fantasmas y brujas ha ido en aumento, pero la creencia en la posesión satánica ha decrecido.

Más de la mitad de los estadounidenses encuestados manifestaron creer en la sanación psíquica o espiritual y en la PES (percepción extrasensorial). Una tercera parte o más manifestó creer en fenómenos como los OVNI y la clarividencia.

Mientras que la mayoría de la gente cree que la mente es capaz de sanar el cuerpo, sólo el 15 por ciento cree en la canalización. Pero el 20 por ciento cree en la Astrología.

(Fuente: Gallup News Service y Fate Magazine)


Pensamientos acerca de la muerte cerebral

Un científico británico que estudia a las víctimas de ataques cardíacos dice haber localizado evidencia de que el estado de consciencia perdura aun después de que el cerebro ha dejado de funcionar y el paciente se encuentra clínicamente muerto. Esta investigación, presentada ante los cientificos reunidos en el California Institute of Technology, ha reanimado el debate sobre si existe vida después de la muerte, y si verdaderamente existe tal cosa como el alma humana.

"Los estudios han sido muy significativos, dado que tenemos un grupo de personas sin funciones cerebrales y que tienen procesos de pensamiento bien estructurados y lúcidos, con formación de memorias, en un momento en que sus cerebros no estan funcionando", declaró Sarri Parnia, uno de dos médicos del Southampton General Hospital de Inglaterra que ha estudiado las experiencias cercanas a la muerte (ECM).

"La posibilidad ciertamente existe," afirmo Parnia, "de que la consciencia, o el alma, sigan razonando después de la muerte. El galeno y sus colegas realizaron un estudio piloto de un año de duracion cuyos resultados aparecieron en el cuaderno "Resurrection".

(Fuente: Periódico "USA Today" y FATE Magazine)


Extraña antena en el fondo del mar

En 1964, el buque de investigación polar "Eltanin" de la Fundación Nacional de Ciencias de los EE.UU. logró fotografiar un objeto a una profundidad de 13.500 pies (4.115 m) en las aguas del Atlántico Sur. Parecía ser una especie de antena que se proyectaba desde la superficie del lecho marino.

Aunque se le hizo caso omiso al momento, describiéndolo como un "organismo marino", la estructura no parece ser un objeto natural. El polo central tiene rayos que radian de su centro a un ángulo de 15 grados uno de otro, con esferas rematando sus puntas. Una pequeña estrucura cubre el polo vertical del objeto.

Resulta extraño que estaciones sísmicas y bases antárticas hayan sido edificadas en torno al objeto, aunque en 1964 no se disponía de medios para alcanzar una profundidad de trece mil quinientos pies, así que resulta difícil concebir que el objeto haya sido colocado en dicho lugar mediante el uso de técnicas conocidas. Pero, si se trata de un objeto clasificado, cómo fue posible que los oficiales y la tripulacion del "Eltanin" diesen a conocer la foto.

El misterio de la antena descubierta por el "Eltanin" puede ser explorado en este sitio: (inglés): www.unknowncountry.com/news/?id=648

(Fuente: Revista FATE)