miércoles, 18 de abril de 2007

La Pobreza..





Tomado de la Revista digital www.spiritofmaat.com

Traducido por : Abjini Arráiz, abjinia@gmail.com


“Drunvalo ha dejado bien en claro que el problema numero uno en el mundo es la pobreza. El siente que no puede suceder ninguna curación a nivel planetario hasta que no resolvamos cada aspecto de ese problema. No todos podemos ser la Madre Teresa. Debe haber sido su propósito trabajar en las trincheras y en la cara del horror mas oscuro de necesidad e indigencia, pero cada quien tiene un camino diferente que transitar. Si lo que yace en las raíces de esta espantosa epidemia es la pobreza de Espíritu, puede que podamos hacer más desde adentro.”

Impresiones tempranas


Mi temprano aprendizaje a rechazar la pobreza vino a través de uno de mis compañeritos de primer grado, Clifford Chalk. El vivía en un viejo Buick junto a su madre, padre y sus tres hermanos, al final de una carretera de tierra, los suficientemente lejos del centro de las casas para ser visto por el resto de los residentes del pequeño pueblo de New Hampshire, en el cual crecí. Nadie vio nunca donde y como vivían los Chalk. Ellos eran la comidilla local, pero nadie los conocía, ni nadie quería tener que ver con ellos. Tan fuerte era que parecían ser leprosos.

Mis tareas diarias incluían caminar a la tienda a comprar pan o lo que mi madre necesitara. Esto siempre implicaba esperar en línea. Algunos días estando de pie callado frente al mostrador escuchaba las conversaciones de los adultos. De vez en cuando la Señora Chalk venía a la tienda su llegada producía un abrupto suspenso de la charla, al menos por unos minutos, hasta que el silencio se tornaba en murmullos acerca de su desdicha. Fue debido a esos encuentros silenciados que supe de la familia Chalk y como ellos cayeron en desgracia.

Mientras los clientes charlaban sobre el problema de alcohol de su marido y como eran las cosas entes de que la familia se mudara al Buick, mis ojos seguían los movimientos de la Señora Chalk de pasillo en pasillo. Aunque los chismes fueran dolorosos no parecían afectarla y aunque lo hicieran, ella era demasiado orgullosa para demostrarlo. No fue hasta que me hice mayor que comprendí lo importante que es el orgullo para alguien que no tiene nada. Es lo único que te permites conservar y lo último que sueltas cuando no tienes nada material que te apoye. Aferrarte al orgullo te salva de hundirte en la total desesperación.

Mi compañerito de clase Clifford era el hijo menor de la Señora Chalk. Yo me senté al lado de él durante todo el primer grado. Clifford nunca se bañó. Nunca se cambio su ropa tampoco. El olor que emanaba su cuerpo era una mezcla de kerosén y grasa de carro con orine. Este perfume junto a su personalidad borderline lo hacían fuera de serie en la Escuela Básica de Hancock. La mayoría del tiempo de Clifford en la escuela, lo pasaba en penitencia en la silla del burro en la parte de atrás del salón, no porque fuera malo sino porque le recordaba a la maestra de donde ella provenía y ella lo odiaba por eso.

Bajo sus harapos y hediondez el parecía ser un niño dulce, pero a Clifford nunca le habían enseñado modales y el no sabía como comportarse con el resto de los otros niños. En el recreo el nos perseguía a todos y si te atrapaba no te soltaba. En retrospectiva ahora puedo ver que el no tenía otra manera de llamar a otros la atención, pero en ese tiempo, el parecía un monstruo y su conducta me aterrorizaba.

Su hermano mayor Francis era todavía mas aterrorizante. Algunas veces la maestra me escogía para llevar alguna nota al director en el piso de arriba. Cada vez que eso pasaba tenía que endurecerme para hacer el trayecto, porque significaba que iba a tener que pasar enfrente de Francis Chalk. Francis estaba sentado en una silla fuera de la oficina del director. Cando yo caminaba frente a él me hacía morisquetas y ruidos tratando de atraparme. El no era como los otros niños como tampoco lo era Clifford. Nada acerca de los Chalks era normal. Ellos vivían en un mundo diferente, un misterioso mundo de sombras, donde la decadencia y el abandono alteraba todo lo de ellos.

Mas tarde, cuando mi familia se mudo a Peterborough, conocí mas niños pobres. Teníamos que tomar el bus para ir a la escuela y eso me dio la oportunidad de ver donde vivían. Teresa Tatro vivía en una casa de cartón en la antigua carretera de Hancock. Su casa era tan pequeña que no me podía imaginar como toda la familia Tatro cabía allí, había siete de ellos. Cada ves que los Tatros estaban en la fila del bus, los demás niños se tapaban la nariz.

Teresa parecía un animal salvaje. Su cabello nunca se veía peinado y su vestido siempre parecía que necesitaba lavarse. Los dos teníamos la misma edad y nos sentamos al lado desde segundo a cuarto grado. Nuestra proximidad nos hizo amigos. Me gustaba Teresa y yo a ella, pero ambos sabíamos que nuestros mundos nunca se cruzarían fuera de la escuela. Todos los días su lunchera contenía un emparedado de barato pan blanco con mayonesa. Yo recuerdo haber estado celoso de Teresa y su pan blanco porque mi madre nunca me dejó comer pan blanco sino integral. A esa edad era muy joven para darme cuenta lo afortunada que era de tener esa opción.

Mi experiencia con la pobreza


En cuanto a haber sido pobre, si lo fui, pero en mi caso fue diferente. Elegí algunas cosas a mis 27 años que me redujeron a la pobreza, pero yo no había sido criada en la pobreza y mi consciencia nunca se había infectado con lo que le sucede al Espíritu cuando no se tiene nada por un período largo. Pasé unos 15 años pagando algunas deudas kármicas en el lado equivocado de la pista, así que se un poquito de eso, esto es lo que sé: No tener nada te entumece. Te separa del ser y de la vida a un punto que hace que sientas que no tienes conexión con nada. Los contratos con el mundo y las opciones se reducen a cero. No importa lo que piense la gente que te dice que uses tu voluntad y comiences de cero, por que el que diga eso no ha estado en ese lugar y si estuvieron no tomaron nota, porque una de las pocas bendiciones que la pobreza debe al Espíritu es la compasión. La verdad es que no puedes hacer nada cuando eres realmente pobre excepto rezar y pedir a Dios que te enseñe la salida. Desafortunadamente, mucha gente pobre esta demasiado entumecida para rezar.


Lo que no queremos ver


En este país (Se refiere a los Estados Unidos) tenemos una doble cara cuando de pobreza se trata. Por un lado la ignoramos y a la vez la romantizamos. Nadie que conozca incluido yo mismo, invitaría al pordiosero de la calle o al sin techo de debajo del puente a cenar en su casa. Pero todas las canciones Country del oeste jamás escritas suenan diciendo que vivir en la miseria y la ignorancia es algo de lo cual nos debemos sentir orgullosos. ¿Qué pasa con eso? Si la gente de Nashville está diciendo la verdad ¿ Como pasa que el resto de nosotros desdeñamos tanto a los señores Chalk del mundo? Ninguna persona que yo haya nunca visto muestra el mas mínimo parecido con el “Rey de la Carretera” y si se trata de orgullo, todos ellos parecen como si el orgullo se hubiera ido por las tuberías hace siglos.

La literatura popular juega el mismo truco. Libros como “Las Uvas de la Ira” idealiza la pobreza en formas que pareciera que existe algo espiritualmente ennoblecedor en ella. Yo probé las uvas de la ira y créanme no existe nada espiritual y noble en ser pobre, a menos que equipares ambas cosas con humillación. Me confunde que rechacemos todo lo que suene a pobreza en la vida real y que la podamos sentimentalizarla y eufemizarla tan fácilmente en lo intelectual. ¿Será que no podemos verla en su forma cruda y tenemos que poner una capa de azúcar a nuestras percepciones para poder verla?

La verdad sobre la pobreza es que nos asusta hasta morir. Nos asusta más que la muerte porque sería más fácil morir que tener que vivir de esa manera. La pobreza nos recuerda que todo lo que tenemos y todo lo que pensamos que somos puede desaparecer en un segundo. No importa cuan seguros nos hagan sentir nuestro dinero y posesiones, todos en un nivel subliminal sabemos que todas esas cosas son efímeras. Cuando vemos un indigente y nos decimos “Gracias a Dios no soy yo” una parte de nuestro ser está totalmente consciente de que solo estamos a un pelo de estar en el mismo bote. Y si teniendo lástima de esa gente creemos que Dios los ha abandonado, lo que entendemos es que El /Ella puede abandonarnos a nosotros también.

Mas allá de la pieza del abandono, estoy segura de que la verdadera razón por la cual evitamos al pobre y hacemos todo lo que podemos por borrar la imagen que ellos presentan tiene que ver con la duda sobre cuan fuerte es nuestra fe. Nadie está seguro de tener suficiente fe en Dios como para sobrevivir semejante tortura. Un paso más adelante o verdadero y el máximo miedo puede tener su raíz en la idea de que puede que Dios ni siquiera exista. La maldad de la falta de Dios que sustenta la pobreza y la falta de hogar pareciera negar Su existencia y es por eso que no queremos ver o que volteamos los ojos de los pordioseros.

La pobreza del Tercer Mundo


La pobreza en este país es incomparable con las del Tercer Mundo. La gente del Primer mundo como los EEUU la tiene pero no es tan horrible. Nunca he estado en África o Sudamérica, o India, o China pero he estado en México. Ver la miseria en el Ciudad de México fue mas de lo que puedo manejar. Es difícil imaginar que exista algo peor. Los Chalk y los Tatros vivían mejor que la gente de Ruanda o Calcuta. Yo siento que viajar a cualquier lugar donde la guerra, la hambruna y la enfermedad hayan llegado mas allá del punto de comprensión, sería como ir de viaje al infierno. Es inconcebible que cualquier ser humano tenga que vivir en una pesadilla sin Dios las 24 horas del día, sin respiro y sin ninguna esperanza de despertar y que sea diferente, piensa en esto: ahora mismo existen alrededor de 2 mil millones de personas en el planeta que viven esta pesadilla.

Pobreza y Consciencia

¿Qué nos dice esto acerca de nuestra consciencia? Si todo lo de afuera releja nuestra consciencia, ¿es la epidemia mundial de la pobreza un indicativo de que estamos totalmente desconectados de Dios? Esta idea puede ser difícil de aceptar, especialmente para aquellos que tengan inclinaciones espirituales. Pero sabiendo lo que sabemos, este pensamiento debe ser considerado. Si nuestra conexión colectiva con el Espíritu a sido de hecho dañada, lo siguiente ofrece una explicación parcial:

En otras palabras el anclaje de la fuerza vital del chacra mas bajo debe ser segura, abierta a las energías de la tierra, antes de que el Espíritu pueda irradiar y tomar residencia.” ( Marion Woodman)

A nivel energético está muy claro que la pobreza es un tema de supervivencia, que está directamente relacionado con el chacra raíz. Existen por lo menos dos mil millones de personas con este chacra fuera de funcionamiento por cualquier razón que sea que se haya visto forzada a persistir. ¿Como puede el Espíritu “residenciarse” en una vasija que yo no tiene significado en anclar su brillo en forma segura en la Tierra? La separación que ocurre entre el empobrecimiento y lo Divino parece ser causado inevitablemente por temas de supervivencia que son sobrecogedores de procesar. Y cuando un tercio de la población humana ha sido cortado de esa manera, no es solo su problema, por un número de razones se hace el nuestro también.

Aquellos que subscribimos la creencia de que todo el planeta está en proceso de Ascensión no podemos ignorar el hecho de que mil millones de nuestros hermanos y hermanas han sido incapaces de sostener el espacio para lo Divino. La consciencia superior debe llegar a una masa crítica para que la Ascensión ocurra. Si en este punto cerca de mil millones de espíritus ya no pueden reclamar su derecho de nacimiento y ya no son capaces anclar el Espíritu en lo físico, la Ascensión pareciera estar fuera de la pregunta. No importa cuanto deseemos que sea de otra manera, el meollo del problema es que, lo que hagamos para sanarnos o lo que deseemos hacer para sanar el planeta no servirá de nada, mientras no pensemos como sanar cada uno de los aspectos de la pobreza.

Pobreza de Espíritu


La pobreza física que vemos a nuestro alrededor es simplemente la manifestación externa de nuestra pobreza de espíritu, y no solo son los pobres los que están en riesgo de tener esa enfermedad. Miren alrededor ¿Cuantas personas conocen que tengan todo los que una persona pudiera posiblemente tener? ¿Cuantas de ellas pareciera sentirse plena o un poco mas cerca de Dios por lo que tiene? La Madre Teresa dijo una vez:

“Consigo que los ricos son mas pobres. Algunas veces son mas solitarios adentro. Nunca están satisfechos. Siempre necesitan algo más, No digo que todos sean así. No todo el mundo es igual. Pero consigo que ese tipo de pobreza es mas difícil de remover. El hambre de amor es mas difícil de remover que el hambre de pan”. La Madre Teresa ( En una entrevista con la Revista Time)

Un tercio de la población mundial puede estar muriendo de hambre o sin casa, pero de acuerdo a la mujer que dedicó su vida a los pobres, el resto de la humanidad está en peor forma. Dinero, poder, fama, posición e inclusive educación no excluyen a nadie de la pobreza de Espíritu. Las cosas materiales puede que nos presten en alguna medida seguridad y alegría, pero nada de lo que tenemos es real o permanente y no vale nada si lo comparamos con la paz del Corazón y la felicidad que plena a la persona que ha conseguido la perla de gran valor que yace en su interior.

Hay tanto acerca de la forma en que vivimos que pareciera que la respuesta es tener más. Esa ilusión es tan cautivante que nos quedamos absorbidos en ella y terminamos midiendo nuestra valía y la de otros en términos materiales. Adquirimos riqueza, conocimiento o lo que sea que queramos, lo acumulamos y atesoramos creyendo que cuando tengamos suficiente estaremos a salvo. Este materialismo da lugar a la avaricia y esta avaricia produce todos los males restantes en el mundo. La pobreza del espíritu yace en el fondo de todo esto, durmiendo en las raíces de todo mal.

La Madre Teresa tenía razón, esa forma de querer es difícil de curar porque, aunque tiene una contraparte física, la pobreza de espíritu está siempre enmascarada por logro, fama, fortuna, posición y bienes terrenales. Una enfermedad generalizada e invisible infecta al espíritu al ignorarlo o renegar de él totalmente. Esta clase de pobreza está en todas partes y pareciera ser la epidemia mas seria que existe porque conoce fronteras, todos somos susceptibles a ella. Si queremos sanar cosas aquí tenemos que buscar la manera de curar esta forma de indigencia también.

¿Qué podemos hacer?

El trabajo que hacemos desde adentro no es ya un asunto privado. Nunca comenzamos con el, ninguno sabíamos cuando empezamos el camino espiritual, donde nos llevaría exactamente. La expansión de la consciencia comienza cuando nos abrimos a la idea de que todos estamos conectados los unos a los otros y a algo como el Origen. Cuando vamos más lejos en nuestro desarrollo el concepto de conexión no puede permanecer siendo teórico, este tiene que sentirse. Y debe ser algo en nosotros que sabe que nada de lo que deseemos para nosotros será para el bien mayor a menos que incluyamos a todos en esa visión.

Cuando conectamos con el Corazón ¿que deseamos? Tenemos nuestras propias razones para mantener esa conexión, pero tal vez necesiten ser ampliadas para incluir no solo lo que es bueno para nosotros, sino lo que es bueno para la humanidad y para toda la vida. Si vamos allí a sanar cualquier aspecto de nuestra vida que no está funcionando ¿podría ser que nuestro foco es muy estrecho? Limpiar nuestro desastre privado es seguramente necesario, pero en el esfuerzo de “estar bien con Dios”, ¿estaremos atesorando luz de la misma manera que la gente atesora dinero y posesiones? Existe mucho allí fuera que nos recuerda cuan lejos estamos de la unidad para engañarnos al pensar que lo único que importa es nuestra iluminación personal. Si lo que buscamos crear cuando estamos en la Recámara del Corazón no incluye toda la vida en la ecuación, nuestras plegarias solo van a servir para nosotros y solo sirviéndonos a nosotros no benefician a nadie.


Aquellos de nosotros que nos sentimos conectados algo superior no podemos seguir guardando los secretos del corazón para nosotros. Entonces ahora cuando pidamos al Creador que nos llene de más luz y por tanto nos permita ser canales de aquello que la luz contenga ¿Podemos pedir que toda la humanidad, ricos y pobres sean benditos de la misma manera? ¿Podemos sentir que esa luz baña todos y cada uno de esos seres simultáneamente, viendo como cada cual ancla su brillo en la Tierra? ¿Que pasaría si cuando llegamos a ese lugar de seguridad interior nos imaginamos que toda la vida está allí con nosotros, acogida y capaz de sentirse segura, protegida y amada como nos sentimos en nuestros momentos de unidad? ¿Podemos hacer por otros lo que ellos no saben o no pueden ya hacer por si mismos?

“Usted y yo, nosotros somos la Iglesia ¿No? Tenemos que compartir con nuestra gente. El sufrimiento de hoy día en porque la gente esta atesorando sin dar, sin compartir” Madre Teresa, de una entrevista en la Revista Times.

Drunvalo ha dejado bien en claro que el problema numero uno en el mundo es la pobreza. El siente que no puede suceder ninguna curación a nivel planetario hasta que no resolvamos cada aspecto de ese problema. No todos podemos ser la Madre Teresa. Debe haber sido su propósito trabajar en las trincheras y en la cara del horror mas oscuro de necesidad e indigencia, pero cada quien tiene un camino diferente que transitar. Si lo que yace en las raíces de esta espantosa epidemia es la pobreza de Espíritu, puede que podamos hacer más desde adentro.

Desde el Corazón todas las cosas son posibles. Aquellos de nosotros que somos lo suficientemente afortunados de conocerlo, tenemos la necesidad de compartir ese espacio, su seguridad y la luz que encontramos allí, con todos ahora. Si incluimos toda la humanidad en cada deseos que formulemos para nosotros, a través o conectando inherentemente sea lo que fluya y toque la consciencia de todos aquellos que hayan sido marginados en cuerpo o Espíritu. ¿Somos lo suficientemente generosos para hacer esto? Eso espero, porque la pobreza es también nuestro problema y nada de lo que ansiamos va a suceder si no hacemos lo que podemos hacer para curarla.

Estadísticas sobre la Pobreza


1. La mitad del mundo — cerca de 3 mil millones de personas viven con menos de dos dólares estadounidenses al mes.

2. Menos de uno por ciento de lo que el mundo gasta cada año en armas es lo que se necesitara para que cada niño del mundo fuera a la escuela, esto se calculó en el año 2000 y no se hizo, todavía no se ha hecho.

3. 1.7 millones de niños morirán este año porque los gobiernos mundiales no han podido resolver la crisis de la pobreza.

4. De acuerdo a UNICEF, 30,000 niños mueren diariamente debido a la pobreza.

5. La suma de la riqueza de las 200 personas mas ricas del mundo llegó a 1 millón de millones de dólares en 1999. En esa época la suma de la riqueza de 552 millones de personas viviendo en 43 de los países menos desarrollados era 146 mil millones de dólares.


6. 12% de la población mundial usa el 85% del agua y ese 12 % no vive en el Tercer Mundo.

7. Uno de cada dos niños en el planeta vive en pobreza.

8. La gente en los EEUU gasta 780 mil millones de dólares al año en Defensa, 8 mil millones de dólares al año en cosméticos y 6 mil millones de dólares al año en educación. Con la excepción de la educación estas cifras se han incrementado en los últimos 5 años.

9. 1 mil millones de niños viven en la pobreza. 640 millones viven sin techo adecuado. 400 millones no tienen acceso a agua potable. 270 millones no tiene acceso al sistema de salud. En 2003, 10.6 millones de niños murieron antes de llegar a la edad de 5 años.

10. El Producto Interno Bruto de las 48 naciones más pobres ( un cuarto de los países del mundo) es menos que la suma de las fortunas de tres de las personas mas ricas del mundo.


Para investigar mas estadísticas escalofriantes visite www.globalissues.org




Cal Garrison es astróloga profesional, ha escrito libros sobre astrología, es Facilitadora de la Flor de la Vida, Wicca y escritora de temas femeninos para revistas como Glamour.

Tomado de la Revista digital www.spiritofmaat.com

Traducido por : Abjini Arráiz abjinia@gmail.com