sábado, 28 de abril de 2007

Los ángeles están aquí

Los ángeles están aquí (1ª parte)

Se dice que antes de nuestro nacimiento, un ángel apoya un dedo sobre nuestros labios y susurra: “Calla, no digas lo que sabes". Por eso nacemos con una hendidura en el labio superior, sin recordar de donde venimos. Los ángeles son energías cálidas, y quiénes los han visto los describen como una entidad de bellísima luz brillante, de colores intensos o de cegadora blancura. Pueden presentarse como un pensamiento, como una sensación, como una voz, como visiones o sueños, y adoptando la forma de animales, luces en el agua, bolitas de luz y como personas que jamás volveremos a encontrar. Los niños, inocentes y personas de elevada espiritualidad, son los más proclives a percibirlos. Se dice que quién es rozado por un ángel, jamás vuelve a ser el mismo.

Por: Alejandra Bluth Solari

Los ángeles. Algunos los ven como rechonchos querubines con arpas en las manos. Otros, como maravillosos seres de luz cegadora y espigadas figuras. Sosteniendo una trompeta. Pero siempre hermosos, siempre graciosos, siempre amigables, alegres y juguetones, dotados de sus ya características alas.

A diferencia de otras figuras celestiales, los ángeles son universales; están presentes como seres celestiales en todas las religiones y sistemas de creencias religiosas del mundo, son protagonistas de numerosos episodios bíblicos e históricos, y han sido musas inspiradoras de innumerables pintores, escultores y escritores. Desde siempre han sido personajes claves con importantes misiones y un significado simbólico trascendente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Al no ser privativos de una sola expresión teológica o religión, se los encuentra, aunque a veces con diferentes nombres, en todas las concepciones religiosas conocidas hasta ahora. Con sobradas razones, podemos decir que son los personajes más populares de todos los tiempos.

Tan importantes son, que es públicamente aceptado el que cada persona es acompañada y cuidada por un ángel solar desde su primera encarnación; su ángel de la guarda, que le fue asignado como compañero y guardián al principio de su rueda reencarnativa y se encuentra siempre cerca de cada uno de nosotros, siendo percibidos ocasionalmente y más claramente en los sueños, que constituyen a menudo el vehículo de comunicación con los guías. Es el mismo que sigue acompañando a cada persona durante todas las vidas de su proceso evolutivo, y regresa a su retiro sólo después de la ascensión. Además del Angel Solar –también concebido como una Presencia Mental Superior– cada persona es asistida por dos devas: el Angel de Suministro y el Angel de Protección. Estos, sin embargo, varían al finalizar la rueda kármica, de vida en vida.

Cabe destacar que los devas o espíritus de la naturaleza son en sí un orden angélico, pero están literalmente en una longitud de onda diferente de la de los ángeles. Son los patrones imperantes que controlan todo lo viviente: lo que crece, las cosechas y los jardines, selvas y lagos, peces, aves y animales. Su sombra se aprecia en configuraciones como bandadas de pájaros, cardúmenes de peces, o en el trazo inigualable de una simple hoja.

Los devas de la naturaleza co-crean y nutren el ambiente físico, cosa que hacen con independencia de los esfuerzos humanos y, de todos los seres angélicos, son los más afines a nuestra realidad humana.

Sin embargo, según antiguos escritos esenios (los esenios fueron los que más dedicaron al estudio de los ángeles en los primeros tiempos históricos.), cada ser humano tiene tres ángeles guardianes y, en casos muy especiales, hasta cinco.


Sólo Amor

Pero, ¿quiénes son los ángeles en realidad? Se ha escrito tanto sobre ellos a lo largo de la historia, y son tantas las visiones y contacto apuntadas, que ya es imposible saber cuánto de mito existe a su alrededor, y cuánto es verdad. Se ha denominado ángel a toda criatura celeste o no material, etérea, sutil, menos densa que la materia física en la que normalmente nos desenvolvemos. A veces, en la antiguedad, se les llamaba incluso demonios, ya que dicha palabra tenía otro sentido, muy distinta de la que ahora se le dá (el Daimon griego era solamente una entidad espiritual, celeste, sutil).

La palabra "ángel" deriva del griego angelos, que significa mensajero, y es el nombre genérico de un grupo colectivo de seres, ciudadanos del espacio interior, cuyas responsabilidades incluyen la organización armoniosa del universo habitado.

Los ángeles integran el llamado Grupo Solar (formado por Angeles y Arcángeles) y el grupo de los Guías (formado por los ángeles de la guarda). Es comúnmente aceptado que componen una de las 72 Energías Inteligencias que forman la Energía Total del Universo. Según la cábala hebrea, un conocimiento que hasta el siglo pasado estaba sólo restringido a los círculos esotéricos secretos, existen 72 atributos o cualidades que rodean a Dios y que están a disposición de los hombres para atender sus necesidades evolutivas. Son los 72 ángeles o genios, cada uno de los cuales tiene un nombre ritual y se relacionan con una energía zodiacal determinada. Se dice que a cada ángel se le atribuye una invocación determinada, que es un salmo del Antiguo Testamento, haciéndose presente en forma inmediata ante este llamado, aunque deben ser invocados en estrictos horarios planetarios

Los ángeles son entidades espirituales (sutiles que, reuniendo determinadas características, se constituyen en guardianes e instructor de cierto grupo de la raza humana, habiendo 72 de ellos en cuanto a diferencia de características. Son millares de millares, pero todos, siempre, calzan dentro de una de las 72 estructuras o conjunto de características. Son seres asexuados, inteligentes y capaces de sentir.

Esta corriente de vida angélica coexiste con otras muchas en el tiempo y en el espacio, y está formada por seres vivos en continuo movimiento, que existen en una frecuencia vibratoria levemente más fina que aquella con la que nuestros sentidos físicos están en concordancia. Esto significa que no podemos percibirlos comúnmente con nuestros ojos y oídos, pero ellos sí pueden percibirnos a nosotros. Mientras nuestras realidades se interpenetran mutuamente, la de ellos abarca y envuelve la nuestra, y se mueven alrededor del plano humano con una presencia tangible energéticamente a través de vibraciones, música, perfumes, sonidos o voces, pensamientos. En fin, sensaciones.

Se dice que los niños, y las personas inocentes y de elevada espiritualidad, son los más proclives a percibirlos. Visualmente, se manifiestan de mil modos diferentes a diferentes personas, con apariencias que son sumamente personales según cada individuo. Pueden presentarse como seres de radiantes pulsaciones lumínicas, rodeados de una bellísima luz brillante, de colores intensos o de cegadora blancura, sutil y que todo lo penetra envuelta en fibras finísimas que son percibidas como alas. También suelen presentarse como esferas multidimensionales, rayos, conos y espirales de luz de tamaños variables.

También se los suele ver en visiones o sueños, comunicándose con el plano humano como figuras sabias o protectoras que prestan consejo o ayuda mientras se duerme, como seres perfectos, espléndidos y de una belleza absolutamente pura. También adoptan la forma de animales que aparecen repentinamente, de luces en el agua o bolitas de luz, y hasta como personas, que pasan por nuestra vida raudamente y que jamás volveremos a encontrar, pero que dejan una estela inolvidable, de cierta familiaridad, que no cambia para siempre.

Se dice que la mejor hora para percibirlos es durante la vigilia. Se los puede sentir como un escalofrío o un cosquilleo en la nuca, como "piel de gallina" en los brazos o como una sensación de calor más o menos intensa. También se habla de sonidos sutiles como campanitas, de fragancias de perfume, de sincronicidades que nos llevan a leer mensajes que forman parte de otros contextos como anuncios o titulares de periódicos, y que serían subterfugios que utilizan nuestros ángeles para entrar en contacto con nosotros.

Lo que los hace tan especiales es que los ángeles tienen una sola gran misión, que es manejar y transmitir la energía del Amor para actuar como puentes entre Dios y el ser humano. De hecho, la palabra Angel significa Mensajero de Dios. También se los conoce con el nombre de Mal'akh, y en sánscrito se les dice angeres, que quiere decir Espíritu Divino o Celestial. En griego se los conoce como angeros

El hombre posee una energía matriz que es la inteligencia o sabiduría. Pero necesita que le suministren otras dos: la energía de Poder, que es dada por los elementales de la naturaleza, y la energía de Amor, que proviene del mundo angélico. Así, mientras el Elemental se asocia con e Poder y el Hombre con la Sabiduría, los Angeles se asocian con el Amor.

Como mensajeros de la divinidad, se manifiestan y se contactan con el ser humano a través de esta energía, atrayendo lo mejor a nuestras vidas y tendiendo un puente de comunicación con el mundo espiritual y otros planos de energías sutiles. Se dice que tienen conciencia pero no inteligencia, y que la mejor manera de vincularse con ellos es a través del juego, de lo lúdico.

Los ángeles, de a uno

Partiendo desde un punto central, Dios, a los ángeles se los agrupa en jerarquías o vibraciones llamadas Coros Angélicos, porque sus voces cantan alabanzas a la Creación componiendo la "música de las esferas", un sonido celestial también mencionada por los herméticos como vibración básica del Universo.

Los Angeles Solares trabajan por encima de los Maestros Ascendidos o con ellos, y son seres de conciencia abierta, agrupados en hermandades de luz y dueños de libre albedrío.

Los ángeles se mueven en nueve grupos o Coros Angélicos, con distintas funciones cada uno. Como en las jerarquías angélicas lo superior se entiende no como "mejor" sino como más sutil, comenzando por los más próximos a Dios y terminando con los más próximos al mundo físico, esta es la disposición de los coros angélicos:

Los del Primer Coro reciben el nombre de Serafines; los del Segundo Coro son los Querubines; los del Tercer Coro reciben el nombre de Tronos; los del Cuarto Coro se llaman Dominaciones; los del Quinto Coro son las Virtudes; los ángeles del Sexto Coro son los Poderes; ya más cercanos a nosotros, los del Séptimo Coro se conocen como Principados; los del Octavo Coro son los Arcánagles; por último, los del Noveno Coro, son los Angeles en sí.

Serafines

Están directamente debajo de Dios y son los más cercanos a El y los más hermosos artífices de la belleza. Se los considera la jerarquía más alta de los Angeles. Rodean el trono de Dios y alaban su Gloria cantando la música de las esferas y regulando el movimiento de los cielos según emana de Dios.

La mitología los caracteriza con seis pares de alas; dos tapan la cara, dos el cuerpo y las otras dos las utilizan para volar. Conocidos también como cantores o músicos de Dios, se los representa a veces con instrumentos musicales o cantando. Trabajan con la energía Amor, y transmiten la frecuencia Amor Impersonal y la sabiduría del Amor.

Querubines

Su nombre deriva del hebreo "Kerub", que se interpreta como "el que intercede" o "el conocimiento en sí mismo". Son los custodios de la luz y de las estrellas y, aunque alejados de nuestro plano material, la luz divina que ellos filtran se manifiesta entre los hombres como la energía de sabiduría divina.
Están dirigidos por el Arcángel Gabriel y se los divide en Querubines del Fundamento y Querubines del Firmamento. Su función es custodiar el secreto y misterio de los lugares sagrados como templos, tumbas y antiguos escritos, además de sostener la Creación (galaxias, sistemas interplanetarios, órbitas de los planetas, soles y estrellas). Es por ello que en el periodo Barroco se los representaba como regordetes niños alados que sostenían los cielorrasos de una habitación.
Los querubines transmiten energía cósmica y trabajan en el macro y el microcosmos.

Tronos

Los Tronos están dentro del grupo de ángeles de mayor tamaño y toman distintas formas. Están dirigidos directamente por el Creador y trabajan la Energía Poder; manejando el impulso de vida creador. Son ángeles acompañantes de los planetas y manifiestan la unión con Dios.

Nuestro Ángel Solar es un trono. En la mitología, se los menciona como carros de fuego o ruedas que conectan el cielo con la Tierra. Los tronos trabajan con dos impulsos, uno que gira hacia la derecha y otro hacia la izquierda, como dos anillos que se entrelazan, como el símbolo del Ying y el Yang.

Dominaciones

El superior directo de las Dominaciones es el Arcángel Rafael. Estos ángeles exaltan la belleza, la educación, la música, el arte, la sabiduría, el amor. Gobiernan las actividades de todos los grupos angélicos inferiores a ellos y manifiestan la soberanía de Dios gobernando las actividades de todos los grupos angélicos inferiores e integrando el mundo espiritual con el mundo material. Rara vez se ponen en contacto con los individuos, su trabajo está vinculado con nuestra realidad.

Trabajan con el rayo verde, ya que son sanadores e integradores en los niveles físico, emocional y mental, y se los puede invocar para todo caso de enfermedad, ya sea física, emocional o mental. Transmiten técnicas y conocimientos necesarios para la sanación, ya sea para los humanos como para el planeta y todos sus reinos (mineral, vegetal, animal). Transmutan lo enfermo por lo sano, protegen los hospitales, los trabajos de yoga y meditación.
Manifiestan la sanación, la verdad, la concentración, la consagración y fundamentalmente la perfección. También se los llama los enjoyados y los médicos del cielo, ya que sus ropajes son blancos o verdes con piedras preciosas.

Virtudes

Trabajan con la energía de sabiduría directamente bajo las órdenes de Dios. Pequeños y veloces, manejan la energía espiritual, trasladan luz al planeta, son hacedoras de milagros mediante el manejo de la energía búdhica, y mensajeros de Dios ante situaciones desesperadas o extremas.
Como manifestantes de la voluntad de Dios pueden proyectar grandes niveles de energía divina. Son conductores de todas las frecuencias espirituales simbolizadas en rayos de luz de todos los colores que atraviesan el planeta, y pertenecen al plateado que es la vibración más alta del rayo blanco (energía fría).
Ya que trabajan rápidamente, se los representa sin cuerpo, solamente como una carita con alas.

Poderes y Potestades

Son ángeles guerreros y se los representa con armaduras. Este ejército de Dios está encabezado por el Arcángel Miguel, y trabajan con el rayo azul manifestando el poder de Dios. Son portadores de la conciencia de toda la humanidad, los que conservan nuestra historia colectiva. A esta categoría pertenecen los ángeles del nacimiento y de la muerte. Ellos pueden atraer y retener la energía del plan divino, tal como los árboles absorben la energía del sol. De este modo los poderes pueden enviarnos a todos la visión de una red espiritual mundial.

A este coro pertenecen los Angeles del Nacimiento y los Ángeles de la Muerte, que son los que acompañan al ser cuando viene a este plano y también lo llevan de vuelta, ayudando a despegar sus cuerpos de la materia. Se dice que uno de estos ángeles se coloca sobre cada ser humano para protegerlo, y lo acompaña durante todas sus vidas, desde el momento en que aparece por primera vez sobre el planeta. Luchan contra el plano astral más denso, y se los invoca para librarse de entidades y pensamientos negativos.
Una de sus misiones es equilibrar y reconciliar los opuestos, y de este coro depende el equilibrio entre el bien y el mal.

Principados

O ángeles integradores, son los que manifiestan el dominio de Dios sobre la naturaleza. Son los devas o guardianes de todos los grandes grupos, desde familias y ciudades hasta naciones hasta creaciones humanas como corporaciones multinacionales. Hay muchos de estos seres dedicados a nuestro planeta, acudiendo según nuestras necesidades o en momentos de desesperación.
Este coro de ángeles está dirigido por el Arcángel Uriel, y trabaja con los reinos elementales, conteniéndolo dentro del orden divino. Dentro de los Principados existen y trabajan nueve coros más sólo a disposición del reino humano, que cumplen distintas actividades: hacer trabajos internos para la contemplación, desarmar energías del plano astral denso, producir aquietamiento en estados pre meditativos y en situaciones extremas para adquirir fuerzas y resolver situaciones sin temor.
Son dadores; suministran discernimiento y sus virtudes son el servicio, el suministro de serenidad, paz y sanación psicosomática. También atienden a los reinos mineral, vegetal, animal y humano.

Arcángeles

O ángeles superlumínicos, manifiestan el liderazgo de Dios ocupándose de las zonas más amplias de la experiencia humana. Como corrientes de vida independientes de los ángeles y los elementales, algunos comandan a los espíritus planetarios, otros son responsables del reino animal y otros más cumplen tareas específicas en servicio de la humanidad.

Son los mensajeros que llevan los decretos divinos, y están considerados como los intercesores más importantes entre Dios y los humanos. También los llaman los Mensajeros de Dios, y son los que comandan las legiones del cielo en su constante batalla con los hijos de las tinieblas.

Están dirigidos directamente desde el plano búdhico por Dios, y son los seres más evolucionados junto a los Elohims como co-creadores del Universo. El más antiguo de todos es el Arcángel Miguel, príncipe de los Arcángeles, y la mayor triangulación la componen el Arcángel Miguel, el Arcángel Jofiel y el Arcángel Chamuel.

Mientras el Corán reconoce a cuatro arcángeles pero sólo menciona a Gabriel y a Miguel, las fuentes judeo-cristianas mencionan a siete, poseedores de libre albedrío y capaces de presentarse sin ser convocados. Sin embargo, los más conocidos son Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, que dirigen cuatro coros y como ángeles superlumínicos mayores se ocupan de la vida humana sobre la Tierra como mensajeros y enviados de Dios.

Los siete arcángeles son:

Miguel: es el jefe de los Poderes y las Potestades. Su misión es brindar protección y eliminar la negatividad. Como custodio de la paz, trabaja por la cooperación y la reconciliación mundial. Su nombre significa ¿quién es como Dios?, y es el más conocido de los arcángeles superlumínicos, reconocido en las tres tradiciones sagradas de Occidente. Se cree que fue él quien se apareció a Moisés ante el fuego de la zarza ardiente, y quien rescató a Daniel y sus amigos de la madriguera de los leones. Para los cristianos, es el ángel que informó a María de su muerte próxima.

La tradición islámica nos dice que sus alas son del color "verde esmeralda, cubiertas de pelos azafranados, cada uno de los cuales contiene un millón de rostros y bocas y otras tantas lenguas que, en un millón de dialectos, imploran el perdón de Alá". El Corán también pinta la conmovedora imagen de los querubines formados por las lágrimas de Miguel.

En los Pergaminos del Mar Muerto, Miguel emerge como el Príncipe de la Luz que libra una guerra contra los Hijos de la Oscuridad en la cual encabeza la batalla contra las legiones de Belian, el ángel caído.

Jofiel: representa la Sabiduría Divina del rayo amarillo.

Chamuel: está relacionado con el confort y el amor impersonal. Pertenece al rayo rosa.

Gabriel: es la energía del equilibrio, la belleza y el arte. Como custodio de las emociones, las relaciones y la creatividad, trabaja en el rayo blanco. Su nombre significa "Dios es mi fuerza", es el más frecuente visitante de los reinos elevados. El transmitió a María y a su prima Isabel, madre de Juan el Bautista, sus pronunciamientos relativos al nacimiento de sus respectivos hijos. Para los seguidores del Islam, Gabriel es el Espíritu de la Verdad, que dictó el Corán a Mahoma. En la leyenda judía, fue él quien dividió las aguas del Mar Rojo para que los hebreos pudieran escapar de los soldados del faraón, y según los testimonios judiciales de la época, fue Gabriel quien se presentó ante Juana de Arco y la inspiró para que auxiliara al Delfín.

El aparente interés de Gabriel por el planeta se debe a su función de despertador celestial, el ángel de la transformación vibratoria.

Rafael: es el médico de Dios, el arcángel de la curación, y su nombre significa “Dios ha curado”. Pertenece al rayo verde y se lo invoca para la sanación de las enfermedades físicas , mentales y emocionales.

Uriel: arcángel de la salvación, Su nombre significa” fuego de Dios” , y es clasificado como serafín, querubín, regente del sol, llama de Dios, presidente del Hades y, en su papel más conocido, arcángel de la salvación.

Uriel brinda energías transformadoras a la mente y es la presencia superlumínica que podemos invocar cuando nos ocupamos de problemas referidos a la ciencia, la economía y la política. Esto incluye tópicos tales como contaminación ambiental, purificación de tóxicos, nuevas tecnologías, alimentación y cultivo, viviendas y construcciones, investigación médica, igualdad social, reformas políticas y todo lo que se relaciona con asuntos referidos a organizaciones de sistemas y trabajo. Suministra paz y curación a enfermedades psicosomáticas, y trabaja en el rayo oro-rubí.

Moroni: es el ángel de los Santos de los Ultimos Días. Se dice que en 1823, Moroni se presentó a Joseph Smith, en el estado de New York, y le hizo descubrir unas tablas de oro sepultadas cubiertas de densas inscripciones. Traducidas por Smith, nuevamente con la ayuda de Moroni, este texto se convirtió en El Libro del Mormón. En él se nos dice que, alrededor de 600 a.C., antes de la destrucción de Jerusalem, una familia judía huyó de la ciudad y llegó por barco a lo que hoy es América del Norte. Sus descendientes se transformaron en dos naciones: una, los antepasados de los nativos norteamericanos; la otra, perdida y desaparecida. Sin embargo, los registros llevados por uno de los últimos sabios de este pueblo desaparecido, nos dicen que Jesús se presentó a ellos después de su muerte en la cruz.

El nombre del anciano era Mormón, y fue su hijo Moroni quien sepultó las tablas con los registros de su padre alrededor del año 400 de la Era Cristiana. Según el relato, Moroni se une así a las filas de Enoch y Elías, transformados en ángeles, y sigue la tradición de Gabriel al ser el donante angélico de un libro de revelaciones. Hay una estatua de 12 metros de altura que representa a Moroni; le levanta en la cumbre de una colina cerca de Palmyra, New York, donde Smith descubrió las tablas enterradas. Muestra al ángel tal como se presentó, sin alas y vestido con una larga túnica. Smith, que fundó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, describía a Moroni como "un ser de luz con un rostro como el rayo".

Zadquiel: trabaja la transmutación desde el rayo violeta.

(Continuará...)

Los ángeles están aquí (2ª parte)

En esta segunda entrega sobre los seres angélicos conoceremos en profunidad a otros ángeles de radical importancia en todas las religiones: los 10 Primeros Celestiales. Además, informaremos sobre cómo establecer comunicación con los ángeles, y esclareceremos los conceptos sobre la magia angélica, aceptada primero y luego condenada como herejía por la Iglesia Católica.

Por: Alejandra Bluth Solari

Continuando con la clasificación y jerarquías de las huestes angélicas, por encima de los Arcángeles encontramos a los:

Angeles

Son un grupo de seres muy próximos a la humanidad, que se ocupan de los asuntos humanos manifestando la protección de Dios., se denominan simplemente Angeles. Dentro de la categoría de ángeles hay muchos diferentes, los que más conocemos son los ángeles guardianes o ángeles acompañantes quienes se ocupan de nuestra evolución espiritual. Conforme entramos a una época de mayor luz y amor en el planeta, estos ángeles ya no necesitan ser nuestros guardianes, sino nuestros guías y compañeros entrañables hacia una conciencia cada vez mayor.

Los diez primeros celestiales

Las religiones monoteístas de Occidente han utilizado a los ángeles para ayudar a distinguir a los buenos de los malos, los espíritus benévolos de los malévolos demonios. En las culturas politeístas, las tareas que los ángeles realizan para nosotros corren por cuenta de los mismos dioses. Las funciones se tornan difusas.

Entre las grandes religiones de Oriente y en casi todas las culturas chamánicas, por ejemplo, existe un gran grupo de seres a los que se invoca para atender los detalles de la vida cotidiana: las cosechas, el clima, la fertilidad y otros temas de importancia. Sin embargo, rara vez se los percibe como guardianes personales; estos seres se ocupan más de asuntos que de individuos. En la India, por ejemplo, los "pitarah" son deidades domésticas, algo así como espíritus guardianes que cuidan que el hogar esté protegido contra la enfermedad, el hambre, la sequía u otros desastres. Entre las tribus pueblas del sudoeste norteamericano, el "kachina" es un espíritu vital que guía y beneficia; tal como el "wajima" es, para el aborigen australiano, algo próximo a un espíritu antecesor.

Todos estos son seres angélicos de un modo u otro. El hecho mismo de que los ángeles puedan aparecer de maneras tan diferentes, en distintos lugares y tiempos, emergiendo en culturas con frecuencia totalmente disímiles, sugiere que son una especie dotada de paciencia, perseverancia y un afinado sentido del absurdo.

En el caso de los ángeles más conocidos de Occidente (los que conforman el grupo de los Diez Primeros) se nota su presencia influyente a lo largo de los siglos afectando el proceso humano de manera que, invariablemente, nos cambia. Es fascinante ver que a veces un mismo ángel, por ejemplo Samäel, ha sido considerado como fuerza del bien en una época y como demonio en la siguiente. Pero en general el tono de las relaciones angélicas ha sido de buen humor, exploración mística, elevada aventura y un nivel maravilloso, casi sobrecogedor, de amor incondicional. Veamos ahora a nuestra selección de ángeles más conocidos en el mundo occidental.

Entre los 10 Primeros Celestiales se encuentran Rafael, Miguel, Uriel y Gabriel que, en su calidad de arcángeles, ya fueron mencionados en la primera parte de este artículo.

Los otros seis son:

Metatrón: según los místicos judíos, llegó a detentar el rango más alto de los ángeles, pese a no estar mencionado en las Escrituras. Su nombre significaría "el que ocupa el trono vecino al trono divino"; aunque también podría derivarse del latín metator, que quiere decir encargado de guiar o medir.

Varias fuentes tradicionales aseguran que Metatrón ha sido el profeta Enoch, quien fue llevado al cielo y transformado en un ángel de fuego con treinta y seis pares de alas, para continuar los días como escriba celeste. Ha sido identificado también como el ángel liberador y el que luchó con Jacob, el que detuvo la mano de Abraham cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac, y el que guió a los hebreos durante los cuarenta años en el páramo.

En ciertas escuelas de misticismo se lo considera el más alto de los seres celestes, y llegó a recibir el nombre de YHWH menor (en hebreo, las letras YHWH representan el nombre más sagrado e impronunciable de Dios).

Moroni: es el ángel de los Santos de los Ultimos Días. Aunque parezca haber falta de ángeles americanos indígenas, en 1823 Moroni se presentó a Joseph Smith, en el estado de New York, y le hizo descubrir unas tablas de oro sepultadas cubiertas de densas inscripciones. Traducidas por Smith, nuevamente con la ayuda de Moroni, este texto se convirtió en El Libro del Mormón. En él se nos dice que, alrededor de 600 a.C., antes de la destrucción de Jerusalem, una familia judía huyó de la ciudad y llegó por barco a lo que hoy es América del Norte. Sus descendientes se transformaron en dos naciones: una, los antepasados de los nativos norteamericanos; la otra, perdida y desaparecida. Sin embargo, los registros llevados por uno de los últimos sabios de este pueblo desaparecido, nos dicen que Jesús se presentó a ellos después de su muerte en la cruz.

El nombre del anciano era Mormón, y fue su hijo Moroni quien sepultó las tablas con los registros de su padre alrededor del año 400 de la Era Cristiana. Según el relato, Moroni se une así a las filas de Enoch y Elías, transformados en ángeles, y sigue la tradición de Gabriel al ser el donante angélico de un libro de revelaciones. Hay una estatua de 12 metros de altura que representa a Moroni; le levanta en la cumbre de una colina cerca de Palmyra, New York, donde Smith descubrió las tablas enterradas. Muestra al ángel tal como se presentó, sin alas y vestido con una larga túnica. Smith, que fundó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, describía a Moroni como "un ser de luz con un rostro como el rayo".

Melquisedec: el Sabio de Salem, es otro de los pocos casos conocidos en que un ángel elevado tomó un cuerpo humano, muy masculino. Según el Libro de Urantía, apareció unos 2000 años antes de Cristo completamente formado, anunciando que era un servidor de El Elyon, el Más Alto. Luego instaló un centro de enseñanza que dirigió personalmente durante noventa y cuatro años.

Fue Melquisedec quien entregó a Abraham la Alianza de Dios e introdujo el revolucionario concepto de la salvación por la fe pura en el pensamiento del planeta. Estableció un amplísimo programa misionero con centro en Salem, el antiguo emplazamiento de Jerusalem, desde donde enviaba a miles de misioneros que, literalmente, dieron la vuelta al globo.

Se cree que Melquisedec, llamado Sydik en la mitología fenicia, fue el padre de los siete Elohim, más ángeles de la Divina presencia. En el siglo III de la era Cristiana, un grupo de "herejes" que se hacían llamar melquisedecianos aseguraban estar en contacto con "un gran poder llamado Melquisedec, quien era más grande que Cristo". Su venida aquí, como sabio de Salem, parece haber sido un esfuerzo concertado de los celestiales para traer una luz muy necesaria a una época caótica y oscura, y para sembrar la simiente para el advenimiento de Cristo.

Ariel: su nombre significa "león de Dios", y existe cierta confusión en cuanto al bando en que realmente está. Figura entre los siete príncipes que gobiernan las aguas y también es conocido como el Gran Señor de la Tierra; sin embargo, para el poeta John Milton, Ariel es un ángel rebelde, vencido por el serafín Abdiel en el primer día de la guerra celeste. Los místicos judíos utilizaron Ariel como nombre poético de Jerusalem en la tradición gnóstica, ese crisol de revelaciones de los dos primeros siglos de la era Cristiana. Ariel es el ángel que controla a los demonios y también se le ha asociado con el orden de ángeles llamados tronos; se sabe que ha asistido al arcángel Rafael en la cura de enfermedades.

John Dee, el mago, ocultista y astrólogo cortesano de la reina Isabel I, suponía que Ariel era una mezcla de Anael y Uriel, ¡lo cual lo instala entre los arcángeles superlumínicos!

Ariel hace una aparición en "La tempestad" de William Shakespeare, que bien pudo haber sido el motivo de que Percy Bysshe Shelley, el poeta del siglo XIX, gustara darse a sí mismo el apelativo de "ángel Ariel".

Israfel: cuyo nombre significa en la tradición árabe "El Ardiente", es a un tiempo el ángel de la resurrección y el canto. Según estos mismos relatos, Israfel allanó el camino a Gabriel sirviendo durante tres años de acompañante a Mahoma, a quien inició originalmente en el trabajo de ser profeta.

En una variante islámica del relato que hace el Génesis sobre la creación de Adán, Al{a envía a Israfel, Gabriel, Miguel y Asrael (el Ángel de la Muerte) en busca de siete puñados de polvo, necesarios para hacer al progenitor de la humanidad; según la leyenda, sólo Asrael regresó triunfante.

Edgar Allan Poe, el conocido escritor de poesía y obras de misterio, puso al pie de un poema una críptica referencia al "arcángel Israfel, las cuerdas de cuyo corazón son un laúd, y el que tiene la más dulce voz entre todas las criaturas de Dios". Otras descripciones lo presentan como un ángel de cuatro alas que, "teniendo a sus pies bajo la Séptima Tierra, su cabeza llega a las columnas del trono divino".

Raziel: su nombre significa "secreto de Dios" y se cree que es un "ángel de las regiones secretas y Jefe de los Misterios Supremos". Según la leyenda, Raziel es el autor de un gran libro "donde está anotado todo el conocimiento celestial y terrestre". Cuando el ángel dio su volumen a Adán, algunos ángeles envidiosos se lo robaron para arrojarlo al océano. Una vez recobrado por Rahab, el ángel demonio primordial de las profundidades, el libro pasó primero a Enoch, quien aparentemente lo presentó como propio, y luego a Noé, que de él aprendió a hacer su arca. Se cree que también Salomón poseía ese libro, el cual le proporcionó sus extraños conocimientos mágicos y dominio sobre los demonios.

El Zohar (obra principal del misticismo judío) asegura que, en el medio del libro de Raziel, hay una escritura secreta donde "se explican las mil quinientas claves (para el misterio del mundo) que no fueron reveladas siquiera a los ángeles". Otros místicos judíos informan que "todos los días el ángel Raziel, erguido sobre el Monte Horeb, proclama los secretos de los hombres a toda la humanidad".

Magia angélica

Cuando el pueblo judío estaba cautivo en Egipto, todo aquello que sabían de los ángeles sufrió influencias de los egipcios, persas y babilonios. Lo que para los hebreos eran ángeles, para los egipcios eran los dioses. Así, en el panteón Musulmán, la cita sobre Azrael y Djibril tiene su correspondencia con Rafael y Gabriel.

Los caldeos y otros pueblos de la antigüedad creían en dioses buenos y malos. La magia angélica tiene su origen en Babilonia, de donde pasó a Egipto y de allí lo tomaron los hebreos. Por último llegó a nosotros a través del cristianismo.

Fueron los Egipcios quienes comenzaron a utilizar nombres mágicos como parte de sus oraciones en los rituales de magia: quema de mirra, incienso, talismanes, mientras los hebreos tomaron elementos de los rituales egipcios y los enriquecieron con elementos de la cábala.
La magia hebrea sobrevivió dentro del imperio islámico a través del u folclore que rescató los ritos caldeos. No solo preservaron la magia angélica, sino que exportaron a otras regiones del mundo (que habían conquistado) todo el conocimiento angélico. Los escritos de magia angélica se extendieron por el norte de Africa y España. La primera traducción al latín de los textos mágicos árabes y arameos fue realizada entre el siglo X y XII por los judíos españoles en la escuela de Traductores de Toledo y los miembros del clero católico de España y Francia.

La difusión de la magia angélica en la tradición cristiana comenzó en el año 967 por un monje italiano llamado Gervasio. Su práctica se transformó en algo común en el clero católico, aunque no aceptado por la máxima jerarquía católica, hasta que a principios del siglo XIV fue considerada una práctica herética.

En 1314, el Papa Juan XXII promulgó una Bula condenando a ocho clérigos por utilizar las “negras herramientas de la nigromancia, la geomancia y otras artes similares y por poseer libros referidos a ellas. Por haber consagrado ciertos elementos como espejos, e imágenes de acuerdo a las ceremonias acusadas y porque colocándose en el centro de un círculo invocaron a entidades divinas.”

En 1326 promulgó otra Bula en la que amenazaba con la excomunión a todo aquel que practicara la magia angélica o la alquimia. La magia con ángeles quedaba así erradicada de la Iglesia.

La comunicación con los ángeles

Comunicarse con los ángeles es tan sencillo como sentarse a meditar en silencio, convocarlos y hablar con ellos, hacerles algunas preguntas y apuntar en un cuaderno las respuestas que te den. Lo mejor es relajarse y confíar en lo primero que se venga a la mente. Se trata de un acto de fe y confianza, donde lo único imprescindible es creer en su existencia y en su ayuda. Los ángeles no establecen contacto sólo con personas especiales o de un modo secreto, conversan con cualquiera, como la cosa más natural del mundo.

Se dice que conforme se aprende a confiar y a creer en ellos, y a desarrollar las capacidades perceptivas más sutiles, incluso es posible verlos y escucharlos nítidamente. Existen muchas maneras de hablar con los ángeles, y de hecho es el paso siguiente de la evolución de los ángeles que trabajan con nosotros. Por ende, el intercambio va y viene, como en cualquier buena relación. Todo es cuestión de desearlo, de solicitar el contacto, de estar abiertos a escuchar y seguir la intuición, perseverando en la intención, puesto que ellos desean comunicarse con nosotros tanto o más que nosotros mismos con ellos, de modo que sueñen llevar a la persona de la mano en cuanto manifiesta la más leve intención de entablar contacto.

Se dice que los ángeles siempre responden si existe un profundo deseo de saber, de escuchar y recibir, permaneciendo abierto, sin opinión y sin crítica, mientras los fragmentos de información se van agrupando. Se confía en lo que se presenta en el momento debido para el bien de todos.

La comunicación con los ángeles tiene un sentido profundamente espiritual, ya que ellos pueden guiar mediante sincronicidades, encadenando "casualmente" hechos significativos en la vida de las personas con elevados propósitos. Los ángeles dan señales, pistas e incluso consejo directo a través de canalizaciones o telepatía para conducir a quien los invoca en distintas encrucijadas vitales. Son los mejores psicólogos, pues nos ayudan a descubrir nuestras respectivas trabas y bloqueos; los mejores médicos, porque nos develan el verdadero origen de nuestras enfermedades y los mejores asesores, pues nos ayudan a modificar nuestro presente para elegir los más luminosos futuros. Entablar contacto con ellos es un potente catalizador en nuestro proceso evolutivo.



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