viernes, 4 de mayo de 2007

Oportunidad para la Humanidad

El momento de mayor oportunidad para la humanidad
El Maestro Tibetano a través de A. A. Bailey

La humanidad y la Jerarquía necesitan hoy, en la hora de necesidad mundial, de los aspirantes y discípulos dispuestos a hacer por lo menos, un esfuerzo constante y persistente.


Ante todo diré: traten de recuperar el fervor de la primitiva aspiración espiritual y autodisciplina. Si nunca lo perdieron (aunque muchos discípulos sí) traten de obligar a la energía de la inspiración que se despliegue efectivamente como acción definida en el plano físico. ¿Cómo?, preguntarán ustedes hermanos míos. Aumentando el fulgor de su luz en el mundo, por medio del amor y la meditación, para que otros puedan dirigirse a ustedes como un faro en la noche oscura de la vida que parece haber descendido en este siglo sobre la humanidad; traten de amar más de lo que hasta ahora han creído lo posible, a fin de que otros, deprimidos y desalentados por las circunstancias de la vida y el horror presente de la existencia humana, encuentren en ustedes calor y consuelo. Lo que yo y todos los afiliados a la Jerarquía tratamos de hacer, en esta época de desesperada crisis, es descubrir a quienes son firmes puntos de energía viviente y derramar por su intermedio el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe poseer si quiere capear el temporal. Este servicio lo solicito para mí y la humanidad. No exijo nada espectacular; sin embargo, para responder de manera adecuada demandará gran esfuerzo por parte de sus almas; tampoco pido un imposible. Les recordaré que la apatía del cuerpo físico y del cerebro, la inercia de la naturaleza sensoria y el sentido de futilidad de la mente, al enfrentar cuestiones importantes, parece obstaculizarlos.

De nuevo les muestro el camino, y espero. ¿Intensificarán la vida interna y alcanzarán el poder que les permitirá vivir simultáneamente como seres humanos eficientes y como almas amorosas y vivientes? La principal necesi-dad en estos momentos es establecer la continuidad de este doble proceso; ello conducirá a la fusión, a la coordinación de la personalidad y a una eficiencia grandemente acrecentada. Muchos discípulos no son jóvenes, por lo que les resulta difícil desalojar hábitos mentales y sensorios arraigados. Sin embargo, deberán alterarlos y no resentirse por ello. Los ritmos estabilizados de la personalidad constituyen la línea de menor resistencia. Deben ser cercenados oblicuamente, formando así la cruz de la vida; la existencia será entonces más difícil, pero dará por resultado nuevos y bellos ritmos.

A quienes se encuentran en medio de la hoguera del dolor (y son legión), de la agonía, la ansiedad y la angustia - y la ven en todas partes y tratan de mantenerse firmes en medio de todo - les digo: Las apariencias no siempre representan lo que verdaderamente son; lo que rompe y perturba la vida de la personalidad es con frecuencia el agente liberador, si es correctamente comprendido; lo que surja cuando las Fuerzas de la Luz disipen la oscuridad del mundo, demostrará la naturaleza inmortal del espíritu humano. A todos les digo: Mi amor los circunda y el aura del Ashrama, del cual soy el centro, permanece como gran muralla defensora alrededor de ustedes y de los que luchan por el derecho. Luchen ustedes también. Entonces podrán, silo hacen, sentir esta protección amorosa. Además, si quieren, podrán cada día ponerse en relación con su Maestro. No somos ciegos ni nos despreocupamos. Sabe-mos, no obstante, que hay males peores que la muerte y el dolor. Sabemos que éste es el momento de mayor oportunidad para la humanidad, y que si los hombres pasan triunfalmente a través de ellos y (por la fuerza de sus propias almas) superan el actual mal, entonces la evolución de la humanidad se acelerará más allá de lo que se creyó posible, lo cual constituirá la liberación alcanzada e iniciada por la humanidad misma. Esto tiene tanta importancia en la vida del género humano como en la vida del discípulo individual. Al hombre no se le debe privar de la ocasión ni de la oportunidad; los valores espirituales y eternos que ha adquirido tienen mucha más impor-tancia que su momentánea agonía.

Cuando piensan que Nosotros estamos en los denominados seguros reti-ros, quizás no lleguen a comprender que la capacidad de identificarse con todo cuanto hoy implica dolor en el mundo, más la sensibilidad de Quienes están vinculados con la Jerarquía, respecto a las desafortunadas condiciones de la humanidad, constituye para Ellos una suprema agonía espiritual per-manecer inactivos.

Ellos comprenden cuán profunda es la reacción humana, y captan y aprehenden porque Son uno con todos los hombres. Esto implica una com-prensión mucho más grande de lo que pueden imaginar y sólo puede expre-sarse adecuadamente con la palabra "identificación". Necesitan el firme apoyo de todos Sus discípulos, el amor constante, la lealtad y la respuesta indubitable a la necesidad humana, que les permitirá llevar la pesada carga que el karma humano puso sobre Sus hombros y que Ellos llevan voluntaria-mente.

¿Harán lo que les pido? ¿Nos ayudarán en nuestro trabajo de todas las maneras posibles, como personalidades dedicadas al servicio y como almas que siguen el camino iluminado? Grande es la necesidad de amor y de luz que siente la humanidad. La necesidad que tiene la Jerarquía de canales y de personas dispuestas a trabajar en la tierra bajo Su dirección, demandará todo lo que tienen que dar y evocar de su alma (la única y verdadera recompensa que espera el discípulo) como poder y amor. Esto sucederá si olvidan al pequeño yo.

Que el conocimiento sea transmutado en sabiduría y el ojo de la visión controle los procesos del vivir y todas sus empresas, es el deseo profundo de mi corazón, para todos y cada uno de ustedes. (5-105/7)

La llave ha sido hallada, y con la presión de las manos, que sirven a la luz, y con un palpitante corazón amoroso, se hace girar la llave. La puerta se abre de par en par.

Con acelerados pies, el que se apresura hacia la luz atraviesa esa puerta, luego espera. Mantiene la puerta abierta de par en par, para los que llegan después, y así. - en acción - espera.

Surge una Voz: Hermano mío, cierra esa puerta porque cada uno deber hacer girar la llave con su propia mano y cada uno debe atravesar por sí sólo esa puerta. La brillante luz dentro del templo del Señor, no es para todos en el mismo instante o en la misma hora de cada día. Cada uno conoce su hora. Tu hora es Ahora.

Hermano, cierra esa puerta. Recuerda que quienes vienen después no saben si esa puerta se ha abierto o cerrado. No la ven. Depende de ese pensamiento hermano mío, y al atravesar esa puerta, ciérrala cuidadosamente y penetra en otra etapa, en el Camino ascendente - sólo, pero sin embargo acompañado. (5-293/4), (18-629)

Les hago ciertas y necesarias insinuaciones y les doy mucho material para reflexionar. Les doy mi tiempo y amor, mi interés y comprensión. Sirvamos juntos. (6-61)

Que el amor desempeñe la parte que les corresponde en sus vidas, en sus interrelaciones, como debe hacerse y se hace dentro de la Jerarquía; consideren al ashrama al cual están afiliados, como una Jerarquía en miniatura y modelen sus esfuerzos de acuerdo a lo que han aprendido acerca de la Jerarquía; consideren inútil todo lo que no sea productivo como servicio a la humanidad y que su actitud hacia todos los discípulos y a la Jerarquía sea cada vez más efectiva. El ciclo venidero es trascendental por las oportunida-des que ofrece y quisiera que - como individuos y grupo - estuvieran a la altura de esa posibilidad. Posen sus ojos en la necesidad humana, posen su mano en la mía (si me permiten hablar en símbolos) y así juntos vayamos adelante hacia una mayor influencia y profunda utilidad. (6-103)

La meta espiritual es establecer el reino de Dios. Uno de los primeros pasos hacia esto es preparar las mentes de los hombres para aceptar el hecho de que la reaparición de Cristo es inminente. Deben decir a los hombres de todas partes que los Maestros y Sus grupos de discípulos trabajan activamente para poner orden en el caos. Deben decir que existe un Plan y que nada puede detener el cumplimiento de ese Plan. Deben decir también que la Jerarquía permanece y ha permanecido durante miles de años y es la expresión de la sabiduría acumulada de las edades. Deben decir ante todo que Dios es amor, que la Jerarquía es amor y que el Cristo viene porque ama a la humanidad.

La nota clave principal de cada iniciación planetaria, aún para la más elevada, es RELACION. Si otras cualidades pueden ser reveladas al iniciado en otros senderos, nosotros no lo sabemos, pero la meta de todo esfuerzo sobre nuestro planeta, es correctas relaciones entre un hombre y otro y entre el hombre y Dios, entre todas las expresiones de la vida divina, desde el más diminuto átomo hasta lo infinito.
Desde el punto de vista de nuestra evolución planetaria sólo hay amor, buena voluntad y voluntad al bien, la cual ya existe, y su verdadera manifes-tación está ahora más cercana que en cualquier momento de la historia planetaria.

Etapa tras etapa, crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el hombre ha surgido de los reinos inferiores y (como resultado de la lucha humana) también aparecerá el reino de Dios. Traer ese reino es todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de cada ser humano indivi-dual, a fin de pasar a ese reino. El conocimiento de que puedan haber manifestaciones aún mayores que el reino de Dios, es inspirador, pero eso es todo. La manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la exterioriza-ción de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por qué vivir y trabajar, soñar y aspirar.

Que la luz, el amor y el poder, iluminen su camino, y que puedan a su debido tiempo y con la menor demora posible, permanecer ante el Iniciador y entrar en las filas de Quienes - activa y conscientemente - aman a Sus semejantes, trabajan como energías reconstructoras y regeneradoras y sirven eternamente.





Selección del libro “Sirviendo a la humanidad”
Selección realizada por el Equipo de Portal Dorado
www.portaldorado.com