jueves, 24 de mayo de 2007

¿Ovnis en la Biblia?

Erich Von Daniken postuló que en épocas pretéritas visitantes del espacio exterior se aparearon con nuestros ancestros para crear una raza de inteligencia superior. Esculturas, pinturas y otras obras monumentales como la Esfinge, las pirámides de Egipto y los moais de la isla de Pascua demuestran que tal vez Von Daniken tenga razón.

“El pasado abundó de dioses desconocidos que visitaron la Tierra primitiva en naves espaciales tripuladas” dice Erich Von Daniken en su libro de 1968 sobre la existencia de extraterrestres, titulado “Chariots of the Gods” (“Carros de los Dioses”) . Esta obra popularizó la sorprendente idea del autor de visitantes del espacio que se aparearon con nuestros ancestros para crear una raza de inteligencia superior.

Para apoyar su teoría de antiguos visitantes se examinaron monumentos, esculturas, pinturas y otras obras, entre ellas la Esfinge, las pirámides de Egipto y los moais de la isla de Pascua. Lo cierto es que se ha encontrado evidencia de que tal vez Von Daniken tenga razón.

Muchos ufólogos han llegado a investigar este libro sagrado para ver si contiene una clave que permita descifrar si existe o no vida extraterrestre. Las conclusiones son las que se exponen a continuación.

Existen dos personajes bíblicos que fueron arrebatados y llevados al cielo, y que nunca más regresaron: el patriarca Henoc (Génesis 5,18-24) y el profeta Elías (2 reyes 2, 1-13). Mucho se ha especulado sobre estas misteriosas desapariciones. Incluso, en el caso de Elías, se afirma que fue raptado al cielo por "un carro de fuego con caballos de fuego". La pregunta que surge es: ¿Estarán señalando la presencia de un ovni? También el profeta Ezequiel contempló en el cielo un extraño carro con cuatro seres. Estos, aunque tenían forma humana, poseían cuatro alas cada uno y cuatro caras: de hombre, de león, de toro y de águila. De en medio de ellos salían brasas incandescentes, fuegos y relámpagos (Ezequiel 1,5-23). Ahora bien ¿Que fue lo que exactamente vio Ezequiel? Para el que leyó o conoce sobre la Biblia la respuesta es fácil; el poder de Dios es representado siempre en el Antiguo Testamento por imágenes de carros de guerra como por ejemplo en el Salmo 68,18. Por eso se cuenta que un día el profeta Eliseo, que estaba en problemas, rezó pidiendo la protección de Dios y este le mando miles de caballos y carros de fuego para que lo defendieran (reyes 6,17).

O sea que hablar de carros de fuego no se referiría a los ovnis, sino que sería una metáfora del poder divino de Dios. La imagen fue elegida sólo por el hecho de que el carro de guerra era una de las armas mas temibles y poderosas de la antigüedad. Y los cuatro seres que vio Ezequiel, sobre los que se asentaba el carro de fuego, son un simbolismo (el número 4 representa en la Biblia todo el universo, los 4 cuatro puntos cardinales), y significa que el carro de Dios esta asentado sobre todo el mundo, en los 4 extremos de la Tierra.

El hecho de que jamás la Biblia aluda a los ovnis es compresible. La imagen del cosmos que tenían los hebreos era diferente a la nuestra; ellos imaginaban el planeta como un enorme disco plano, rodeado de aguas y apoyado en inmensas columnas, sostenidas a su vez en el agua. A estas aguas las llamaban el "mar primitivo". Por sobre la Tierra, en forma de bóveda o cúpula, estaba el firmamento. De este colgaban, como un enorme cielo raso, el Sol, la Luna, las estrellas y los planetas, que se movían alrededor de la tierra empujados por Ángeles. Por lo tanto las estrellas y planetas en la Biblia eran simples adornos del cielo y no lugares donde podían habitar otros seres. Queda claro, entonces, que la Biblia no afirma ni niega la existencia de vida extraterrestre y que las menciones de carros de fuego y ángeles se refieren simplemente a una comprensión de algunos pasajes del Antiguo Testamento. Cada uno podrá formarse su propia opinión según lo convenzan los argumentos. (Fuente: Conozca Mas Nª 85)

El Misterio de la Pirámide de Palenque

Segun el controvertido escritor Erich Von Daniken, la evidencia más concreta para afirmar que la Tierra fue visitada en la Prehistoria por una civilizacion extraterrestre se encuentra en el Templo de las Inscripciones, una pirámide escalonada entre las ruinas de la antigua ciudad maya de Palenque, que alberga una cripta sorprendente donde descansarian los restos del "dios Kukulkan, un viajero en cohete". Von Daniken ha interpretado que el bajorelieve que se inscribe la losa funeraria grafica "un personaje inclinado hacia adelante, como un astronauta en la cápsula de mando, que lleva un casco del que parten hacia atras tubos dobles y un aparato de oxígeno que aparece ante la nariz... Con las manos maneja algunos mecanismos de control... Detrás del astronauta se aprecia una unidad de fusión nuclear y se representan de manera esquemática dos números atómicos, probablemente hidrógeno y helio. En esencia, parece que al extremo del vehiculo se utliliza, fuera de la imagen, el chorro de expulsión del cohete..."

Los arqueólogos tradicionales rechazan la idea de Von Daniken y sugieren que sólo puede ser formulada por alguien que ignora por completo el campo de las culturas indigenas precolombinas: en realidad, la imagen representaría al inhumano principe maya Pacal ("el escudo"), que "repoduce el descenso al reino de los muertos del poderosisimo soberano de Palenque". La ornamentación que recorre la escultura admite lecturas que parecen ajustarse perfectamente a las iconografías clásicas de esa cultura, y que harían del todo lo prescindible la hipótesis de "dios-astronauta".

Pero, ¿fue visitada realmente la Tierra por antiguas civilizaciones del espacio exterior? Esta pregunta, a fines del siglo XIX apenas era formulada como un simple pensamiento. El escritor silesio Kurd Lasswitz publicó en 1897 su novela En dos Planetas, donde el héroe, el astrónomo Ell, es el descendiente de un astronauta marciano cuya nave se estrelló en la Tierra. A partir de mitad de siglo XIX la frase abandona los signos de interrogación para transformarse en afirmación categórica. Von Daniken, sin duda, fue el "astroaqueólogo que especuló com más éxito sobre esta posibilidad, pero la teoría ya había sido avanzada por muchos otros autores, como Fort (1915), Ceram (1949), Leslie y Adamsky (1953), Keller (1957), Agrest (1958), Kasanzev (1962), Pauwels y Bergier (1962), Drake (1965) y Charroux (1966), por citar solamente los más conocidos.

(Fuente: Colección Conocer y Saber Nº 4)

El Misterio de Pampa de Nazca

Las marcas, líneas o dibujos de Nazca, han merecido numerosos estudios de diversos especialistas de las más disímiles disciplinas, en búsqueda de satisfacer la curiosidad despertada por las mismas al considerárselas únicas, perfectas, inexplicables, descontextualizadas e imposibles de haber sido realizadas por los nativos de la zona sin, por lo menos, dirección externa.
Estamos entonces, una vez más, ante un caso de aloctonismo extremo, ya que se ha buscado la explicación desde el lanzamiento de la tesis astronomica Kosoc3, no ya del origen extracontinental de los constructores del fenómeno, sino del extraterrestre de los mismos.

Se ha pretendido que las líneas de Nazca son pistas de aterrizajes para naves extraterrestres, o construcciones de una civilización perdida para ser observada desde el aire en sus globos aerostáticos, como un homenaje a sus dioses para que sólo ellos, desde el lejano cielo, pudieran verlas. También se ha dicho que se construyeron mediante el uso de rayos láser para cortar la piedra exactitud. Todo esto es un campeonato de afirmaciones sin las más mínima base de cientificidad y sin reflexión acerca de la razonabilidad de su origen.
Ya hace años se comprobó que las líneas no están en concordancia con fenómenos celestes indicativos de que pudiera tratarse de algún calendario. Por lo menos, de uno que tuviera que ver exclusivamente con la astronomía, como estamos acostumbrados a pensar. Las tesis de las pistas de aterrizajes para extraterrestres o de la civilización perdida sin dejar rastros carecen de todo asidero científico y son mucho más una ficción en busca de un buen negocio, que una investigación en pro de la verdad.
Tengamos en cuenta que las dataciones de que disponemos hasta el presente nos indican que han sido confeccionadas en diferentes oportunidades a lo largo de varios siglos, que se entrecruzan entre sí varias veces y que son de distintas medidas en su ancho y longitud. Pensemos, por otro lado, en una civilización capaz de atravesar el cosmos en naves de avanzadísima tecnología que hubiera tenido que recurrir a las figuras de monos o escorpiones para poder aterrizar.

Esto se relaciona con la utilización de láser u otro tipo de energía para realizar el trabajo, teoría que debemos desechar cuando advertimos que es una tarea importante pero de sencilla factura, ya que se extrajeron las piedras oxidadas, dejando al descubierto las piedras más claras sin oxidar, lo que hace tan visibles las marcas. Por otra parte, los restos están más acumulados al costado de las mismas.
Las hipótesis de identificación de los dibujos con constelaciones celestes fue hecha pensando en el cielo de los Estados Unidos, y no en el que veían los habitantes de Nazca.

Debemos plantearnos, ante la pretensión de que fueron construidos para ser observados desde el cielo, que las líneas sí son observables desde la altura aunque no completas, pero no olvidemos que no son todas sincrónicas en su construcción, desde distintos puntos. Pero esto no es todo. Cabe aquí una pregunta: ¿era intención de los artistas la realización de su obra para ser visualizada? Sabemos que en América no siempre fue así. Por ejemplo, cuando se construía la ciudad de Cuzco para que pasara de ser un caserío grande a la capital de un importante estado se hizo sobre la base de un plano en el que se le daba la forma de un puma. Incluso, uno de sus sectores se denomina (traducido) “cola de puma” y es esa la función que cumple en el plano general, pero ninguna persona podría observar la forma del puma en su totalidad.

Otra pregunta pertinente es: ¿hay más geoglifos? Encontrarnos que sí, en los valles cercanos, si bien de menor importancia, pero tambien en la zona de Los Andes, como ser en el valle de la Lluta, en el norte de Chile, donde aparecen dibujos en negativo, es decir realizados con una técnica similar a la de Nazca, y también en positivo.
La figura se logra mediante la acumulación de piedras oscuras sobre la superficie petra rosado-grisáceo y, en este caso, aparentemente se busca que las figuras sean vistas, ya que están distribuidas para que se observen desde diferentes lugares y, cuando esto es imposible, se repite la misma para hacerla visible estando en movimiento desde distintos puntos.
En este mismo valle, las figuras en negativo se ven hermosas únicamente desde lo alto, como ocurre en Nazca.

Otro caso importante, es el de las estrellas Vinchina en La Rioja, Argentina, de las que se desconoce todo, pero allí están, para asombrarnos con su belleza y perfección, de factura diferente a Nazca, al Cuzco, a Lluta. Son otras formas de geoglifos que contribuyen a demostrar la importancia y extensión (geográfica y temporal) de este tipo de obras de arte en la zona andina.
Hasta aquí analizamos todo lo que se puede decirse en contra de las afirmaciones más comunes referidas a los dibujos de Nazca y mencionamos, dentro de este marco, otros de los geoglifos que se encuentran en la zona andina.

Continuando con las marcas de Nazca, profundizaremos el informe dando a conocer la opinión y los estudios de dos científicos que dedicaron mucho tiempo al estudio de las mismas; uno es el polémico escritor Erich Von Daniken, quien fuera el propulsor de que las figuras eran pistas de aterrizajes para naves extraterrestres, y afirma que fueron construidas para que los “dioses” vuelvan a honrarlos con su visita, razón por la cual se hubieran lanzado a la tarea de duplicar el rastro dejados por las naves en ocasión de su aterrizaje en Nazca. Deseosos de asegurarles una bienvenida acorde con su investidura, los viejos peruanos habrían diseñado alrededor de las “pistas” figuras que simbolizaran ofrendas que estarían dispuestos a hacerles en caso de que regresen al planeta. Naturalmente, el tamaño de las imágenes debería ser monumental para que los dioses pudieran contemplarlas desde el espacio.

Esta teoría fue rechazada por los antropólogos. La hipótesis que más se tiene en cuenta en la actualidad es la de la doctora Marie Reiche, una admirable matemática y antropóloga alemana que se estableció en Nazca en 1949 y se volcó de lleno al estudio de las trazas. No comparte la tesis de Von Daniken porque, a su modo de ver, las naves espaciales no necesitan pistas de aterrizaje, y el terreno de esta región es el menos indicado para maniobras de esa naturaleza. “En vez de adoquinarlo (argumenta) se ha hecho lo contrario, es decir, quitar escrupulosamente todas las piedras de la superficie...y, al aterrizar, los aviones o cualquier otro aparato volador levantaría una nube de polvo tan densa que poco a poco se iría depositando sobre los dibujos adyacentes hasta borrarlos por completo...”. Para la antropóloga alemana, las mal llamadas “pista” de Nazca no serian otra cosa que parte de un colosal templo al aire libre, destinado a que fuera vistos por los dioses mitológicos de los incas. Según la doctora Reiche, esta figuras “tenían la misión de invocar la piedad divina para obtener lluvias que beneficiaran sus cultivos en una zona famosa por su aridez”.

El Misterio de "Los Visitantes Anfibios" en una Tribu Africana

Los historiadores que menos le temen al ridiculo y se arriesgaron a revisar las cultura de la antiguedad en busca de algún indicio de que la tierra alguna vez fue visitada por seres extraterrestres, no dejaron civilización antigua sin investigar. Las civilizaciones africanas no fueron la exepción; la tribu Dogon de Africa occidental ha cultivado una compleja mitología, basada en la cual, en algún momento del pasado remoto, un grupo de seres anfibios llamados Nommo visitaron la Tierra con la misión de civilizarla. Los Dogon (una tribu formada por más de dos millones de personas) veneran a los Nommo, dioses creadores de la vida que prodecían al sistema Sirio, la estrella más brillante de cielo después del Sol. En sus dibujos y alhajas rituales representan a Sirio acompañada por dos estrellas invisibles; una es pequeña y extremadamente densa, y la otra sería cuatro veces más ligera. Segun dice, los Nommos provienen de un planeta que petenece al sistema de la última estrella.

El principal promotor de la idea de que los Dogon estuvieron en contacto con los supuestos habitantes de la tercera estrella de Sirio es el escritor Robert Temple, quien ha intentado verificar las creencias de esa tribu rastreando en otras regiones mitos similares y comparando los conocimientos astronómicos de los Dogon con los progresos de la moderna astronomía. En su libro The Sirius Mistery, Temple asegura que la tribu no tuvo manera de conocer detalles acerca de Sirio B antes de la llegada de dos antropólogos franceses, Griaule y Deterien, que comenzaron su trabajo en 1931. La superdensidad de la segunda estrella del sistema Sirio recién fue descubierta por el astrónomo Eddington, alrededor de 1926. La descripcion de los Nommo, de acuerdo con Temple, es suficientemente clara: se trataba de una raza anfibia y su función era "civilizar y dar vida".

Los investigadores que buscaron una explicación racional para los sorprendentes conocimientos de los Dogon han señalado que ya, desde 1907, en esa misma zona hubo escuelas francesas donde se enseñaba geografía e historia natural. Otros indicaron que antes de los primeros antropólogos que recopilaron esta increible mitología, algunos Dogon lucharon en las trincheras con los franceses durante la Primera Guerra Mundial. Temple rechaza estos argumentos por simplistas: "hay un breve período en el que habria que imaginar algun grupo de astrónomos aficionados occidentales corriendo hacia Mali para implantar estos conocimientos en las mentes presumiblemente dóciles de los Dogon".

Sin duda, la misteriosa anticipación de la super densidad de Sirio B es la que desconcierta tanto a los entusiastas como a los escépticos quiénes, sin embargo, no dudan en descartarlo como pura casualidad. El profesor Peter James , de la Universidad de Londres, opina que no resultaría curioso que los antiguos introdujeran a Sirio, la más brillante estrella del cielo, entre las más destacadas de su panteón religioso. Durante muchos años, el apogeo de esta estrella coincidió con las crecidas del Nilo, cobrando especial importancia cronológica.

Los seguidores de Temple se defienden marcando los paralelos existentes entre las leyendas griegas y Dogon, acerca de anfibios civilizadores. "Los visitantes extranjeros con cuerpo de pez (concluyen) abundan en la mitología griega, donde se habla de espíritus mágicos submarinos y demonios de las profundidades del mar".

(Este texto fue extraído con autorización del portal Enigmaovni - www.enigmaovni.com)