miércoles, 6 de junio de 2007

Nuestra Madre Tierra

Dios te salve Madre Tierra
Llena eres de gracia, el Señor es contigo,
Bendita eres entre espíritus femeninos y planetas,
Y bendito es el fruto de tu vientre:
La humanidad en ti, Jesús.

Santa Madre Tierra, madre de todos,
Ruega por nosotros, los aprendices,
Ahora y en la hora de la trascendencia...
Amén.

Pacha Mama, Macune, Tonanzín, Nana Tlalli, Gaia, Saras, Merla, Urantia, María, Guadalupe y muchos nombres más, representan la naturaleza femenina de la Creación, simbolizando en ellos el equilibrio necesario de la parte masculina identificada con el Padre, Dios.

A través de las enseñanzas recibidas por nuestros Guías y Maestros, hemos podido rescatar la imagen del Dios masculino, heredada de una sociedad machista y de un concepto religioso tradicional y partidista que identifica al Espíritu Esencia con la imagen de un hombre. Este rescate de la idea ortodoxa, nos ha llevado a comprender que nuestro Creador es Padre y Madre a la vez, y que así como el Padre se identifica con el Cosmos, la Madre se asocia con la Naturaleza que nos da la vida, que nos engendra en su seno y que nos alimenta de su savia viva. Ella es el sustento y el cobijo que renace diariamente para entregarnos todos sus elementos por medio de los cuales, nosotros, sus hijos, podemos desarrollarnos y crecer en conciencia para acercarnos cada vez más a la Esencia misma, que es puro e infinito Amor.

Pero para lograr dicho estado, primero tendremos que aprender a respetarla; ella será la encargada de examinarnos, pues lo sabe todo ya que lee nuestras intenciones inscritas inclusive hasta en lo más profundo del corazón. A ella no la podemos engañar, y no es de extañarnos que su cobijo se tienda de una manera u otra hacia cada uno, ya que es ella la que evalua según el grado de afinidad o respecto que le otorguemos a sus otros hijos, nuestros hermanos.

No olvidemos que si ella es la Madre, todos sus hijos, desde estados de conciencias primarios representados en un mineral, pasando luego por las plantas y los animales, hasta llegar al Ser Humano, nos hace una sóla familia, y como siempre se ha dicho, la familia es el primer y principal laboratorio de crecimiento interno y de experimentación del amor. Simplemente nos hace falta contemplar su propia grandeza que se expresa desde lo más simple, un grano de arena, hasta lo más sublime, el Hombre, su hijo consciente, el que sabe, aunque muchas veces seamos nosotros mismos los que nos volteamos contra ella... contra la Madre.

Nuestra civilización ha llegado a un adelantado grado de tecnología olvidando lo que fue sagrado para muchos en el ayer. La sensibilidad ha quedado relegada a los renglones de abajo, mientras el avance de lo externo y temporal ha tomado los titulares de las primeras páginas de nuestras vidas, sin tener encuenta el hábitat, en donde nos afirmamos día a día. En otras palabras, la forma de expresión masculina sigue prevaleciendo muy a pesar de los avances de la femenina, y hasta que no equilibremos los dos planos del Todo, las fuerzas mismas del universo, tarde o temprano, buscarán su propio balance.

Afortunadamente este momento de la historia humana señala una preeminencia de la mujer en la política, en los derechos humanos, en la religión, en la lucha ecológica, en la ciencia, en las artes, pero especialmente en los ámbitos de lo espiritual, donde empiezan a liderar marcando la pauta con una mayor sensibilidad, disposición y disciplina.

Como una visión profética de todo esto, ya en el imperio nuevo egipcio, la reina Hatsheput gobernó vestida de varón, pero manteniendo sus actitudes femeninas que le permitieron una buena administración y un período de esplendor y tranquilidad.

Posteriormente Akenatón, se hizo representar en frisos y bajorrelieves de los templos de Tell-El Amarna, jugando con sus pequeñas hijas y acariciándolas al lado de su esposa Nefertiti, quien incluso compartió el mando hacia los últimos años del gobierno de este faraón, que fueron de un profundo misticismo.

La virgen María, quien al terminar su vida terrenal ascendió al cosmos, fue la condensación selecta de las fuerzas de la naturaleza, toda pureza y sin error, como la abeja reina preparada desde un principio para cumplir su destino. Y es que el Creador es Padre y Madre a la vez. Entonces, las apariciones marianas no son otra cosa que la comunicación de la Madre Cósmica con la humanidad a través de María, cuyos mensajes son universales, positivos y respetuosos.

Durante la edad media, los Templarios recogieron e hicieron suyos los rituales del contacto con la Madre Cósmica a través de las vírgenes negras, las cuales personificaban a la primera mujer y a la raza originaria del planeta.

En los templos y catedrales góticas, la ojiva simboliza la matriz de la madre, y la estructura, incluyendo los arcos, reproduce la Catedral del Alma, quinto vehículo sutil del ser humano y quinta dimensión de conciencia donde se recopilan, como bases sólidas de roca viva, las experiencias acumuladas en las diversas encarnaciones.

No olvidemos que los Guías nos han manifestado que de Eva nació un Adán; cosa más que alegórica ya que es de la madre que nace el Hombre. Así pues, la mujer en este tiempo, cuando entramos en una fase decisiva y determinante dentro del Plan, debe continuar emergiendo, tomando en cuenta los múltiples ejemplos de otras que con sus actitudes, en el pasado, lograron marcar con sus huellas el camino a seguir. Es la hora de la revelación femenina, no solamente en las mujeres, sino también, en cada uno de los hijos de la Madre.

Apartes de esta página fueron transcritos del libro,


"Tenemos que tener cuidado, pues ella, la Madre, toma formas muy diversas como por ejemplo la del jaguar o la de la serpiente, para cortarnos el paso, probándonos el valor y la fe. También actua a trevés del agua y el viento, lanzando contra nosotros los elementos. Pero no olvidemos, que al ser madre, también lo es de nosotros; no actuemos como extraños en ella, sintámonos mas bien sus hijos, respetando a nuestros hermanos y así, ellos nos respetarán a nosotros".

El guardián de la ribera

¿Qué pasaría si de repente alguien entra a nuestro hogar sin nuestro consentimiento, y va a la cocina, abre la nevera, saca lo que le apetece y después, se tira en el sofá a ver televisión y a escuchar el estereo a todo volumén?

No nos gustaría, ¿verdad? Pues esa es muchas veces nuestra actitud frente a la naturaleza cuando vamos a visitarla en parques o zonas rurales de nuestros países. Llegamos a ella y sin importamos entramos, sin pedir ni siquiera permiso al guardián del lugar. Sí, al guardián, ya que cada lugar tiene su vigilante o custodio invisible ante nuestros ojos o inclusive se representa en determinadas oportunidades por medio de alguno de los animales, pudiendo ser una ave o un cocodrilo o cualquier otra especie.

Pero no solamente demostramos nuestra inconciencia de esta forma; también la expresamos cada vez que el ser humano en su afán de resolver los conflictos de una forma armamentista, detona una bomba de gran poder (como las que se vieron en la Operation Iraqui Freedom o en los ensayos franceses en el océnao Pacífico) sin importarnos las heridas que le podamos causar a la Madre, a nuestra amada Merla, que se resiente en cada uno de los miserables golpes con que le atinamos. Y después los muy civilizados dicen que no hay cosa más fea que pegarle a la mamá. ¿Muy civilizados o muy hipócritas?

"No mataréis ni bestia ni Hombre, ni aun el alimento que pasa por vuestra boca,
Porque matando el alimento, no obtenéis de él vida, sino muerte, y contraéis una deuda que habréis de pagar en cumplimiento de la Ley
Con el reino animal que es hermano del vuestro
Así, habréis de derramar la sangre humana en guerras y en luchas fraticidas
Así, como derramáis su sangre en vuestros mataderos..."

Aparte de Evolución, Camino al Infinito

Este aparte nos muestra a las claras que todos vivimos relacionados, que no somos entes separados y que son nuestras propias e inconcientes acciones las que nos llevan a sufrir las consecuencias de dolor, de las cuales luego nos preguntamos "¿por qué a mí?", olvidando las Leyes, como la Ley de Causa y Efecto.

Pero el efecto de estos artefactos explotando en la superficie, también trae graves consecuencias a la atmósfera con sus gases y humaredas, pero aun más, al interior, que hoy ya sabemos es hueco en algunas zonas y en donde conviven seres (los Maestros y los sunkies, una raza hermana a la nuestra) que sufre terriblemente ante estas acciones basadas en el miedo, que no es más que sentirse separado del Creador, madre y padre.

Sabias culturas como la Inca, la Maya, así como la Hopi y los egipcios nos han dejado como parte de su legado una referencia de luz que nos habla del respeto a la Madre, de su identificación trina que nos llevaría a convertirnos en Maestres del conocimiento si comenzamos a percibirnos a través de ella misma. Esto es lo que nos dice al respecto, un verdadero Maestro, Alcir:

"Ma es la Tierra, la Madre, el Hogar. La Tierra no es solamente el suelo que pisan, sino también lo que hay abajo del suelo y lo que se halla en los cielos; todo ello forma parte de la estructura planetaria. Hablamos de un concepto antiguo que quedó plasmado en la sabiduría Inca: Janan Pacha, Cay Pacha Ukju Pacha. Los tres mundos del Imperio del Sol. Pues al descomponer de esta forma la palabra Maestro, veremos que significaría Ma es tres, es decir que la Tierra guarda un equilibrio, donde el número tres representa a su vez los tres planos de preparación: el físico, el mental y el espiritual. Seguro se preguntarán qué relación existe en ser un Maestro al servicio del Plan, con lo antes expuesto. Pues un verdadero Maestro conoce y respeta el hábitat que ocupa, en este caso la Tierra. Y al cumplirse esto, el Maestro se funde con su verdadero hogar, el Cosmos. El Maestro es un ser integral, por ello no descuida el trabajo en los tres planos".

El aprender a reconocer esta realidad, ajena a las costumbres, es un paso fundamental para convertirmos en ese ser integral que nos lleva a la maestría de nusetro propio ser interno que como un diamante en bruto espera ser reconocido en su incandecente brillo.


La Madre contiene en sí los elementos básicos para nuestra subsistencia. Ellos son conocidos como los Elementales. Estos seres fueron creados para servir a la humanidad a través de su propio elemento.
Las Salamandras a través del Fuego.
Las Ondinas a través del Agua.
Los Silfos y las Hadas a través del Aire.
Y los Gnomos a través de la Tierra.

Con su labor y el uso de sus propias vidas, estas criaturas nos proveen con la envoltura carnal que llevamos, en el agua que bebemos, los alimentos que ingerimos, el aire que respiramos y todo lo demás que precisamos para mantenernos sobre este hermoso planeta. El Plan divino resolvió que el Hombre debe ser servido por amor, pero que a su vez, a medida que creciera, derramase a su vez Amor, Gratitud y Bendiciones a todos sus hermanos que lo han acompañado en este periplo de reconocimento de la Esencia en si mismo.

Estos seres son creación del ingenio de la Madre, que como buena representante del género femenino, se las rebusca para darle todo lo necesario a sus hijos, para que no nos falte nada, limpiando los aires de los polutantes de las fábricas y de los motores de los vehículos; descontaminando las aguas de los desperdicios que le derramamos; regenerando la tierra de las inmundicias que le tiramos, así como transmutando con el fuego, (energía violeta) las impurezas y los miedos de la masa mental y emocional colectiva que conforma su aura planetaria.

Gaia por medio de las acciones de sus ángeles transformadores y creadores, nos invita a observar su ejemplo para que lleguemos a imitarlos. Más esto solamente será posible cuando el Hombre despierte su aspecto complementario, el femenino, y descubra en él a la misma Naturaleza.


"La Luz del Nuevo Tiempo habrá apaciguado la furia de los elementos, que entregados al regaso de paz y armonía Universal, habrán dado la lección de vida al Hombre actual, quien forjado en la experiencia de miles de años, habrá aquietado su espíritu, permitiendo que lo que en él yace, exprese su perfección. Así pues, esta Luz finalmente habrá restablecido el equilibrio."

Principios del Bredam

Según las tradiciones orientales hemos llegado a un momento muy especial en los ciclos cósmicos: el Kali Yuga. Las corrientes de irradiación cósmica y planetaria se hallan concentradas en América, desde la Antártica hasta Alaska, cual columna vertebral planetaria y eje de los chakras a ser reactivados en el mundo. América corresponde a las antípodas magnéticas y no precisamente a las geográficas, lo que fue en su momento el rayo masculino en el Himalaya. El rayo femenino de la creación se ha concentrado con gran fuerza en esta parte del globo terrestre y en esta época de la humanidad. Es por esto que estamos ante el momento del despertar de la fuerza femenina intríncica en cada uno de nosotros para saber sintonizarnos a esta nueva era.

Los Guías nos recomiendan fortalecernos en la labor individual, aportando en ejemplo y dedicación para irradiar a nuestros países, al continente y al mundo con la unión de mentes y corazones movilizando energías positivas, así, disiparemos poco a poco, la concentración de energías de violencia, desaliento y frustración, trasmutando lo malo y consolidando la esperanza con acciones efectivas en el campo de la solidaridad y el genuino amor. Para eso tenemos que asumir roles que nos comprometan a equilibrar las ruedas o vortices planetarios en correspondencia con los del ser humano.

El Guía Oxalc:

Para entender esto de los roles, imagínense que vuestro mundo va de la Antártida a el Artico, al revés de cómo se ve en vuestros mapas. La Antártida correspondería al chakra de la Coronilla, al color violeta de la trasmutación, el cambio, la alquimia, el misticismo , la magia y la fe; allí se guarda el secreto y misterio de la Lemuria, que encierra también nuestros fallos (de los Oriones y Pleyadianos ) como Guardianes de Mundos. Este centro mantiene la forma de la Flor de Loto, que tiene que ser desenterrada del fango y del hielo. La trascendencia de la humanidad depende de este centro que esta dormido y que deberá ser despertado, para restablecer la conexión definitiva.

El sexto centro es Chile y la Patagonia, que incluye el sur de la Argentina. A este chakra le corresponde la estrella del equilibrio, la mente y la espiritualidad.

El quinto centro es el poder de la palabra mágica y la creatividad, se encuentra compartido entre la mitad superior de la Argentina, todo Bolivia y Paraguay. De allí saldrá mucha información, acompañado de palabras de poder.

El cuarto centro esta repartido entre Uruguay, el sur de Brasil y Perú. Es el corazón, la cruz del positivismo, es el amor y la sanación del planeta. Son las puertas que se abren a otros tiempos y espacios para que fluya el conocimiento del amor en su expresión suprema.

El tercer centro que corresponde al Plexo Solar, es el de la sabiduría y el conocimiento; es la mente lúcida y la sintonía, y concierne a la integración en la unidad del círculo. Este centro está entre el norte de Brasil, Ecuador y Colombia, con sus correspondientes intraterrenos.

El segundo centro es el de la voluntad, abarca a los países centroamericanos incluyendo a México y al Caribe, los cuales tendrán que aportar personalidad y voluntad al momento presente orientándolas hacia lo espiritual.

El primer centro es del amor y las pasiones, que tienen que ser conocidas, conquistadas, dominadas y trasmutadas, correspondiendo a Estados Unidos y Canadá.

Ya ha sido mencionado que para que el Hombre despierte la consciencia de sus siete cuerpos, deberá primero activar y equilibrar sus chakras para que estos como fuentes energéticas que son, lancen sus rayos desde el interior del Templo. Así mismo, la Madre a través de sus glándulas planetarias desprenderá su energía en un fluir constante determinando así, el nuevo estado de conciencia en que se envolverá su Nuevo Hijo. Como nos lo reafirma el Maestro Soromez en el libro de Luis Fernando Mostajo, Viaje hacia el Templo Interior, "cuando físicamente quede anclada esta energía maravillosa, entonces se logrará una irradiación permanente de ésta hacia toda la humanidad, impulsando al planeta hacia un gran salto dimensional que traerá consigo en nacimiento de una Nueva Humanidad".

Sin lugar a dudas, hoy estamos frente a la gestación del Nuevo Hombre que vendrá luego del parto de la Madre Tierra, Pacha Mama, Macune, Tonanzín Nana Tlalli, Gaia, Saras, Urantia, María, Guadalupe ...o Merla.


"El umbral secreto" de Sixto Paz Wells.