viernes, 4 de mayo de 2007

El problema básico


Cómo vivir en este Mundo quedando libre de la Actividad Egocéntrica

Si observan su propio pensar, si están atentos al funcionamiento de la propia mente, verán que desean estar con un pie en este mundo y con un pie en el otro, cualquier cosa que ese otro mundo pueda ser. ¿Cómo puede una mente agitada por codicia, comprender algo que es completamente quieto y que tiene un movimiento propio en esa quietud? Nuestro problema no es el mundo de los medios, de las ideas y de los políticos, sino el mundo que existe dentro de nosotros mismos.


Y bien, ¿cuál es nuestro problema básico? Como estudiantes, como hombres de negocios, políticos, ingenieros o como los así llamados buscadores de la verdad -cualquier cosa que ello sea-, ¿cuál es, fundamentalmente, nuestro problema?

En primer lugar, me parece que el mundo está cambiando rápidamente, y que la civilización occidental con su mecanización, su industrialización, sus descubrimientos científicos, sus tiranías, su parlamentarismo, sus inversiones de capital, y demás, ha dejado una huella tremenda en nuestras mentes. Y nosotros hemos creado, a través de siglos, una sociedad de la que formamos parte y que dice que debemos ser morales, rectos, virtuosos, que debemos comportarnos en conformidad con un determinado modelo de pensamiento que nos promete alcanzar finalmente la realidad, Dios, o la verdad.

Hay, pues, una contradicción dentro de nosotros, ¿no es así? Vivimos en este mundo de codicia, envidia y apetitos sexuales, de presiones emocionales, mecanización y amoldamiento, con el gobierno controlando eficientemente nuestras múltiples exigencias; y al mismo tiempo anhelamos encontrar algo más grande que la mera satisfacción física. Hay un impulso de dar con la realidad, con Dios, así como también de vivir en este mundo. Queremos introducir esa realidad en este mundo. Decimos que, para vivir en este mundo, tenemos que ganar dinero, que la sociedad nos exige que seamos adquisitivos, envidiosos, competitivos, ambiciosos; y aun así, queremos que, viviendo en este mundo, se nos revele lo otro. Podemos tener cubiertas todas nuestras necesidades físicas, el gobierno puede producir un estado de cosas en el que tengamos un alto grado de seguridad externa, pero internamente padecemos hambre. De modo que deseamos el estado que llamamos religión, esta realidad que trae consigo un impulso nuevo y da una vitalidad explosiva a la acción.

Por cierto, ése es mi problema, es el problema de ustedes. ¿Cómo hemos de vivir en este mundo, donde el vivir implica competencia, afán adquisitivo, ambición, la persecución agresiva de nuestra propia realización personal, y también dar origen a algo que está más allá? ¿Es posible tal cosa? ¿Podemos vivir en este mundo y, no obstante, tener lo otro? Este mundo se está mecanizando cada vez más; el Estado controla más y más los pensamientos y las acciones del individuo, lo especializa, lo educa dentro de cierto patrón que ha de seguir en su rutina cotidiana. Hay coacción en todas direcciones, y viviendo en un mundo semejante, ¿podemos hacer que se manifieste aquello que no es interno ni externo, sino que posee un movimiento propio y requiere una mente con una rapidez asombrosa, una mente capaz de sentir e investigar con gran intensidad? ¿Es eso posible? A menos que seamos neuróticos, a menos que seamos mentalmente raros, ése es, indudablemente, nuestro problema.

Ahora bien, cualquier persona inteligente puede ver que ir a los templos, practicar puja, y todas las demás tonterías que tienen lugar en nombre de la religión, no son religión en absoluto: son tan sólo una conveniencia social, un modelo que nos han enseñado a seguir. Al hombre lo educan para que se ajuste a un modelo, para que no dude, no inquiera; y nuestro problema es cómo vivir en este mundo de envidia, codicia, ajuste, persecución de ambiciones personales, y al mismo tiempo experimentar lo que está más allá de la mente, llámese Dios, verdad, o como prefieran llamarlo. No me refiero al Dios de los templos, de los libros, de los gurúes, sino a algo mucho más profundo, vital, inmenso, a algo que es inconmensurable

Viviendo, pues, en este mundo con todos estos problemas, ¿cómo he de captar lo otro? ¿Es eso posible? Obviamente no. No puedo ser envidioso y, aun así, descubrir qué es Dios o la verdad; ambas cosas son contradictorias, incompatibles. Pero es lo que la mayoría de nosotros trata de hacer. Somos envidiosos, nos dejamos llevar por impulsos primitivos, y al mismo tiempo soñamos con descubrir si Dios existe, si existen el amor, la verdad, la belleza, un estado intemporal. Si observan su propio pensar; si están del todo atentos al funcionamiento de la propia mente, verán que desean estar con un pie en este mundo y con un pie en el otro, cualquier cosa que ese otro mundo pueda ser. Pero ambos son incompatibles, no pueden mezclarse. Entonces, ¿qué hemos de hacer?

¿Comprenden, señores? Me doy cuenta de que no puedo mezclar la realidad, con algo que carece de realidad. ¿Cómo puede una mente agitada por la envidia, una mente que vive en el campo de la ambición, de la codicia, comprender algo que es completamente quieto y que tiene un movimiento propio en esa quietud? Como ser humano inteligente veo la imposibilidad de una cosa así. También veo que mi problema no consiste en encontrar a Dios, porque no sé qué significa eso. Puedo haber leído innumerables libros sobre el tema, pero tales libros son tan sólo explicaciones, palabras, teorías que carecen de realidad para una persona que no ha experimentado aquello que está más allá de la mente. Y el intérprete es siempre un traidor, sea quien fuere ese intérprete.

Mi problema no es, entonces, encontrar a Dios, la verdad, porque mi mente es incapaz de ello. ¿Cómo puede una mente estúpida, mezquina, encontrar lo inconmensurable? Una mente así puede hablar acerca de lo inconmensurable, escribir al respecto; puede moldear un símbolo, rodearlo de una guirnalda, pero todo eso se halla en el nivel verbal. Siendo, pues, inteligente y percibiendo este hecho, digo: “Debo comenzar con lo que realmente soy, no con lo que debería ser. Soy envidioso, eso es todo cuanto sé”.

¿Puedo, entonces, viviendo en esta sociedad, estar libre de envidia? Decir que sí o que no, implica suponer y, por lo tanto, no tiene valor. Descubrir si uno puede hacerlo, requiere una intensa investigación. La mayoría de ustedes dirá que es imposible vivir sin envidia, sin codicia en este mundo. Toda nuestra estructura social, nuestro código de moralidad, se basan en la envidia; por consiguiente, ustedes suponen que no es posible, y con eso se terminó todo. En cambio, el hombre que dice: "No sé si existe o no una realidad, pero quiero descubrirlo, y para descubrirlo, mi mente debe estar libre de envidia, no sólo por fragmentos sino totalmente, porque la envidia es un movimiento de agitación", sólo un hombre así es capaz de realizar una verdadera investigación. Pronto examinaremos eso.

Mi problema no es, entonces, investigar la realidad, sino descubrir si, viviendo en este mundo, puedo estar libre de envidia. La envidia no es tan sólo celos, si bien los celos forman parte de ella, no es tan sólo estar preocupado porque alguna otra persona posee más que yo. La envidia es el estado de una mente que exige más y más todo el tiempo: más poder, más posición, más dinero, más experiencia, más conocimientos. Y exigir el "más" es la actividad de una mente centrada en sí misma, de una mente egocéntrica.

Y bien, ¿puedo vivir en este mundo y estar libre de la actividad egocéntrica? ¿Puedo dejar de compararme con algún otro? Siendo feo, deseo ser hermoso; siendo violento, deseo ser no violento. Desear ser diferente, ser “más”, es el principio de la envidia, lo cual no implica que yo acepte ciegamente lo que soy. Pero este deseo de ser diferente, está siempre en relación con algo que es comparativamente más grande, más hermoso, más esto o aquello; y hemos sido educados para comparar de este modo. Es nuestra ansia cotidiana de competir, aventajar; y estamos satisfechos de ser envidiosos, no sólo consciente sino también inconscientemente.

Uno siente que debe llegar a ser "alguien" en este mundo, un hombre importante o un hombre rico, y si tiene buena suerte, dice que se debe a que ha hecho el bien en el pasado... toda esa tontería acerca del karma y demás. Internamente, también desea uno llegar a ser "alguien": un santo, un hombre virtuoso, y si ustedes observan todo este movimiento del "llegar a ser", esta persecución del "mas" -tanto interna como externamente-, verán que se basa esencialmente en la envidia. La mente se halla retenida en este movimiento de la envidia, y con una mente así, ¿puede uno descubrir lo real? ¿O se trata de algo imposible?

Por cierto, para descubrir lo real, nuestra mente debe estar por completo libre de envidia; no puede haber requerimiento alguno de "más", ya sea de manera abierta o en los escondrijos ocultos del inconsciente. Y si alguna vez lo han observado, sabrán que la mente de ustedes está siempre persiguiendo el "más". Ayer uno tuvo cierta experiencia y desea más de ella hoy; o, siendo violento, uno desea ser no violento, etc. Estas son todas actividades de una mente que sólo se interesa en sí misma.

Ahora bien, ¿puede la mente estar libre de todo este proceso? Esa es mi pregunta, no si Dios existe o no. Para una mente envidiosa, buscar a Dios es una completa pérdida de tiempo; no tiene sentido alguno excepto teóricamente, intelectualmente, o como un entretenimiento. Si de veras quiero descubrir la existencia o no existencia de Dios, debo empezar conmigo mismo; es decir, la mente tiene que estar por completo libre de envidia, y puedo asegurarles que ésa es una tarea inmensa. No es mera cuestión de jugar con las palabras. Pero ya lo ven, la mayoría de nosotros no se interesa en eso; no decimos: "Liberaré a mi mente de la envidia".

Nos interesa el mundo, lo que está sucediendo en Europa, la mecanización de la industria, cualquier cosa que nos aleje de la cuestión central; o sea, que no puedo contribuir a crear un mundo distinto hasta que yo mismo, como individuo, no haya cambiado fundamentalmente. Ver que uno debe comenzar consigo mismo es comprender una verdad inmensa; pero casi todos la pasamos por alto, la ignoramos, porque nos preocupa lo colectivo, estamos interesados en cambiar el orden social, en tratar de producir paz y armonía en el mundo.

Pocas personas se interesan en sí mismas excepto en el sentido de alcanzar el éxito. No me refiero a esa clase de interés; quiero decir interesarse en la transformación de uno mismo. Pero, en primer lugar, somos muy pocos los que vemos la importancia, la verdad del cambio; y en segundo lugar, no sabemos cómo cambiar, cómo dar origen a esta asombrosa, explosiva transformación en nosotros mismos. Cambiar dentro de la mediocridad, que implica cambiar de un patrón social a otro, no es cambio en absoluto.

Esta transformación explosiva tiene lugar porque toda la energía de uno se ha concentrado para resolver el problema fundamental de la envidia. Estoy considerando eso como la cuestión central, si bien involucra muchas otras cosas. ¿Tengo la capacidad, la intensidad, la inteligencia, la rapidez necesarias para seguir los movimientos de la envidia, y no limitarme a decir: "No debo ser envidioso"? Hemos estado diciendo eso durante siglos, y no tiene ningún sentido. También hemos dicho: “Debo seguir el ideal de la no envidia”, lo cual es igualmente absurdo, porque proyectamos el ideal de la no envidia y, mientras tanto, seguimos siendo envidiosos.

Tengan la bondad de observar este proceso. El hecho es que uno es envidioso, mientras que el estado de no envidia es un ideal, y entre ambos hay un vacío que ha de ser llenado a lo largo del tiempo. Uno dice: “Finalmente, estaré libre de la envidia", y eso es una imposibilidad, porque ello tiene que ocurrir ahora o nunca. Uno no puede establecer una fecha futura en la que será no envidioso.

¿Puedo, pues, tener la capacidad de investigar la envidia y liberarme totalmente de ella? ¿Cómo surge esa capacidad? ¿Surge mediante algún método, mediante alguna práctica? ¿Acaso me convierto en artista practicando día tras día una determinada técnica? Obviamente no. El deseo de tener esa capacidad es un movimiento egoísta de la mente; mientras que, si no trato de cultivarla, si comienzo a investigar todo el proceso de la envidia, entonces el modo de disolverla totalmente ya está ahí.

¿De qué manera investigo, pues, el proceso de la envidia? ¿Cual es el motivo que hay detrás de esa investigación? ¿Deseo estar libre de envidia a fin de ser un gran hombre, a fin de ser como el Buda, Cristo, etc.? Si investigo con esa intención, con ese motivo, tal investigación proyecta su propia respuesta, todo lo cual sólo perpetuará el mundo monstruoso que hoy tenemos. Pero, si empiezo a investigar con humildad, es decir, no con el deseo de alcanzar el éxito, entonces tiene lugar un proceso por completo diferente. Me doy cuenta de que no tengo la capacidad de liberarme de la envidia; por lo tanto, digo: “Averiguaré”, lo cual implica que hay humildad desde el principio mismo. Y en el momento en que uno es humilde, tiene la capacidad de liberarse de la envidia. Pero la persona que dice: "Debo tener esa capacidad y voy a lograrla mediante estos métodos, mediante este sistema", esa persona está perdida, y son personas así las que han originado este mundo terrible y engañoso.

Una mente de veras humilde tiene una capacidad inmensa para la investigación, mientras que la mente agobiada por la carga de los conocimientos, mutilada por las experiencias, por su propio condicionamiento, jamás puede encarar una verdadera investigación. Una mente humilde dice: «No sé, lo averiguaré", lo cual significa que el averiguar jamás es un proceso de acumulación. Para no acumular, uno debe morir cada día, y entonces descubrirá, porque es fundamental y profundamente humilde, que esta capacidad de investigar llega por sí misma; no es algo que "uno" haya adquirido. La humildad no puede ser practicada, pero gracias a que hay humildad, la mente de uno es capaz de investigar la envidia, y una mente así ya no es más envidiosa.

Una mente que dice: "No sé" y que no desea llegar a ser esto o aquello, ha dejado totalmente de ser envidiosa. Entonces uno encontrará que la rectitud tiene un significado muy diferente. La rectitud no es respetabilidad, no es conformidad; no tiene nada que ver con la moralidad social, que es mera conveniencia, una manera de vivir que se ha vuelto respetable debido a siglos de coacción, amoldamiento, presión y miedo. Una mente de veras humilde, en el sentido que lo he explicado, creará su propia rectitud, que no es la rectitud de un modelo preestablecido. Es la rectitud que proviene de un vivir humilde, y de descubrir, de instante en instante, qué es la verdad.

Así pues, nuestro problema no es el mundo de los diarios, de las ideas y de los políticos, sino el mundo que existe dentro de nosotros mismos; pero debemos darnos cuenta de esto, percibir su verdad, y no aceptarlo meramente porque el Gita o algún señor barbudo dice que es así. Si ustedes se dan cuenta de ese mundo interno y se observan de día en día, de instante en instante, sin condenar ni justificar nada de lo que ven, descubrirán que en esa percepción alerta hay una vitalidad extraordinaria. La mente que acumula tiene miedo de morir, y una mente así jamás puede descubrir qué es la verdad. Pero una mente que muere a cada instante para todo lo que ha experimentado, adquiere una vitalidad asombrosa, porque cada instante es nuevo; sólo entonces la mente es capaz de descubrir

Es bueno ser serio, pero nosotros raramente somos serios en nuestra vida. No quiero decir que se limiten a escuchar a alguien que es serio, o que sean serios con respecto a algo, sino que tengan dentro de ustedes mismos el sentimiento de seriedad. Sabemos muy bien qué es ser alegre, frívolo, pero muy pocos conocemos el sentimiento de ser profundamente serios sin un objeto que nos induzca a ser serios -ese estado en el que la mente aborda cada situación, por alegre, dichosa o excitante que sea, con un propósito serio-. Es bueno, pues, que pasemos una hora juntos de este modo, siendo serios en nuestra investigación, porque para la mayoría de nosotros la vida es muy superficial, una relación rutinaria de trabajo, sexo, culto, etc. La mente funciona siempre en la superficie, y descender bajo la superficie parece ser una tarea enormemente difícil. Lo que se necesita es este estado explosivo, el cual constituye la verdadera revolución en el sentido religioso de la palabra, porque sólo cuando la mente es explosiva, tiene la capacidad de descubrir o crear algo original, nuevo.

Oportunidad para la Humanidad

El momento de mayor oportunidad para la humanidad
El Maestro Tibetano a través de A. A. Bailey

La humanidad y la Jerarquía necesitan hoy, en la hora de necesidad mundial, de los aspirantes y discípulos dispuestos a hacer por lo menos, un esfuerzo constante y persistente.


Ante todo diré: traten de recuperar el fervor de la primitiva aspiración espiritual y autodisciplina. Si nunca lo perdieron (aunque muchos discípulos sí) traten de obligar a la energía de la inspiración que se despliegue efectivamente como acción definida en el plano físico. ¿Cómo?, preguntarán ustedes hermanos míos. Aumentando el fulgor de su luz en el mundo, por medio del amor y la meditación, para que otros puedan dirigirse a ustedes como un faro en la noche oscura de la vida que parece haber descendido en este siglo sobre la humanidad; traten de amar más de lo que hasta ahora han creído lo posible, a fin de que otros, deprimidos y desalentados por las circunstancias de la vida y el horror presente de la existencia humana, encuentren en ustedes calor y consuelo. Lo que yo y todos los afiliados a la Jerarquía tratamos de hacer, en esta época de desesperada crisis, es descubrir a quienes son firmes puntos de energía viviente y derramar por su intermedio el amor, la fortaleza y la luz que el mundo necesita y debe poseer si quiere capear el temporal. Este servicio lo solicito para mí y la humanidad. No exijo nada espectacular; sin embargo, para responder de manera adecuada demandará gran esfuerzo por parte de sus almas; tampoco pido un imposible. Les recordaré que la apatía del cuerpo físico y del cerebro, la inercia de la naturaleza sensoria y el sentido de futilidad de la mente, al enfrentar cuestiones importantes, parece obstaculizarlos.

De nuevo les muestro el camino, y espero. ¿Intensificarán la vida interna y alcanzarán el poder que les permitirá vivir simultáneamente como seres humanos eficientes y como almas amorosas y vivientes? La principal necesi-dad en estos momentos es establecer la continuidad de este doble proceso; ello conducirá a la fusión, a la coordinación de la personalidad y a una eficiencia grandemente acrecentada. Muchos discípulos no son jóvenes, por lo que les resulta difícil desalojar hábitos mentales y sensorios arraigados. Sin embargo, deberán alterarlos y no resentirse por ello. Los ritmos estabilizados de la personalidad constituyen la línea de menor resistencia. Deben ser cercenados oblicuamente, formando así la cruz de la vida; la existencia será entonces más difícil, pero dará por resultado nuevos y bellos ritmos.

A quienes se encuentran en medio de la hoguera del dolor (y son legión), de la agonía, la ansiedad y la angustia - y la ven en todas partes y tratan de mantenerse firmes en medio de todo - les digo: Las apariencias no siempre representan lo que verdaderamente son; lo que rompe y perturba la vida de la personalidad es con frecuencia el agente liberador, si es correctamente comprendido; lo que surja cuando las Fuerzas de la Luz disipen la oscuridad del mundo, demostrará la naturaleza inmortal del espíritu humano. A todos les digo: Mi amor los circunda y el aura del Ashrama, del cual soy el centro, permanece como gran muralla defensora alrededor de ustedes y de los que luchan por el derecho. Luchen ustedes también. Entonces podrán, silo hacen, sentir esta protección amorosa. Además, si quieren, podrán cada día ponerse en relación con su Maestro. No somos ciegos ni nos despreocupamos. Sabe-mos, no obstante, que hay males peores que la muerte y el dolor. Sabemos que éste es el momento de mayor oportunidad para la humanidad, y que si los hombres pasan triunfalmente a través de ellos y (por la fuerza de sus propias almas) superan el actual mal, entonces la evolución de la humanidad se acelerará más allá de lo que se creyó posible, lo cual constituirá la liberación alcanzada e iniciada por la humanidad misma. Esto tiene tanta importancia en la vida del género humano como en la vida del discípulo individual. Al hombre no se le debe privar de la ocasión ni de la oportunidad; los valores espirituales y eternos que ha adquirido tienen mucha más impor-tancia que su momentánea agonía.

Cuando piensan que Nosotros estamos en los denominados seguros reti-ros, quizás no lleguen a comprender que la capacidad de identificarse con todo cuanto hoy implica dolor en el mundo, más la sensibilidad de Quienes están vinculados con la Jerarquía, respecto a las desafortunadas condiciones de la humanidad, constituye para Ellos una suprema agonía espiritual per-manecer inactivos.

Ellos comprenden cuán profunda es la reacción humana, y captan y aprehenden porque Son uno con todos los hombres. Esto implica una com-prensión mucho más grande de lo que pueden imaginar y sólo puede expre-sarse adecuadamente con la palabra "identificación". Necesitan el firme apoyo de todos Sus discípulos, el amor constante, la lealtad y la respuesta indubitable a la necesidad humana, que les permitirá llevar la pesada carga que el karma humano puso sobre Sus hombros y que Ellos llevan voluntaria-mente.

¿Harán lo que les pido? ¿Nos ayudarán en nuestro trabajo de todas las maneras posibles, como personalidades dedicadas al servicio y como almas que siguen el camino iluminado? Grande es la necesidad de amor y de luz que siente la humanidad. La necesidad que tiene la Jerarquía de canales y de personas dispuestas a trabajar en la tierra bajo Su dirección, demandará todo lo que tienen que dar y evocar de su alma (la única y verdadera recompensa que espera el discípulo) como poder y amor. Esto sucederá si olvidan al pequeño yo.

Que el conocimiento sea transmutado en sabiduría y el ojo de la visión controle los procesos del vivir y todas sus empresas, es el deseo profundo de mi corazón, para todos y cada uno de ustedes. (5-105/7)

La llave ha sido hallada, y con la presión de las manos, que sirven a la luz, y con un palpitante corazón amoroso, se hace girar la llave. La puerta se abre de par en par.

Con acelerados pies, el que se apresura hacia la luz atraviesa esa puerta, luego espera. Mantiene la puerta abierta de par en par, para los que llegan después, y así. - en acción - espera.

Surge una Voz: Hermano mío, cierra esa puerta porque cada uno deber hacer girar la llave con su propia mano y cada uno debe atravesar por sí sólo esa puerta. La brillante luz dentro del templo del Señor, no es para todos en el mismo instante o en la misma hora de cada día. Cada uno conoce su hora. Tu hora es Ahora.

Hermano, cierra esa puerta. Recuerda que quienes vienen después no saben si esa puerta se ha abierto o cerrado. No la ven. Depende de ese pensamiento hermano mío, y al atravesar esa puerta, ciérrala cuidadosamente y penetra en otra etapa, en el Camino ascendente - sólo, pero sin embargo acompañado. (5-293/4), (18-629)

Les hago ciertas y necesarias insinuaciones y les doy mucho material para reflexionar. Les doy mi tiempo y amor, mi interés y comprensión. Sirvamos juntos. (6-61)

Que el amor desempeñe la parte que les corresponde en sus vidas, en sus interrelaciones, como debe hacerse y se hace dentro de la Jerarquía; consideren al ashrama al cual están afiliados, como una Jerarquía en miniatura y modelen sus esfuerzos de acuerdo a lo que han aprendido acerca de la Jerarquía; consideren inútil todo lo que no sea productivo como servicio a la humanidad y que su actitud hacia todos los discípulos y a la Jerarquía sea cada vez más efectiva. El ciclo venidero es trascendental por las oportunida-des que ofrece y quisiera que - como individuos y grupo - estuvieran a la altura de esa posibilidad. Posen sus ojos en la necesidad humana, posen su mano en la mía (si me permiten hablar en símbolos) y así juntos vayamos adelante hacia una mayor influencia y profunda utilidad. (6-103)

La meta espiritual es establecer el reino de Dios. Uno de los primeros pasos hacia esto es preparar las mentes de los hombres para aceptar el hecho de que la reaparición de Cristo es inminente. Deben decir a los hombres de todas partes que los Maestros y Sus grupos de discípulos trabajan activamente para poner orden en el caos. Deben decir que existe un Plan y que nada puede detener el cumplimiento de ese Plan. Deben decir también que la Jerarquía permanece y ha permanecido durante miles de años y es la expresión de la sabiduría acumulada de las edades. Deben decir ante todo que Dios es amor, que la Jerarquía es amor y que el Cristo viene porque ama a la humanidad.

La nota clave principal de cada iniciación planetaria, aún para la más elevada, es RELACION. Si otras cualidades pueden ser reveladas al iniciado en otros senderos, nosotros no lo sabemos, pero la meta de todo esfuerzo sobre nuestro planeta, es correctas relaciones entre un hombre y otro y entre el hombre y Dios, entre todas las expresiones de la vida divina, desde el más diminuto átomo hasta lo infinito.
Desde el punto de vista de nuestra evolución planetaria sólo hay amor, buena voluntad y voluntad al bien, la cual ya existe, y su verdadera manifes-tación está ahora más cercana que en cualquier momento de la historia planetaria.

Etapa tras etapa, crisis tras crisis, de un punto a otro punto y de un centro a otro, la vida de Dios progresa, dejando tras sí mayor belleza, al pasar de una forma a otra y de un reino a otro. Una realización conduce a otra; el hombre ha surgido de los reinos inferiores y (como resultado de la lucha humana) también aparecerá el reino de Dios. Traer ese reino es todo lo que hoy concierne verdaderamente a la humanidad, y todos los procesos vivientes del género humano están dirigidos a la preparación de cada ser humano indivi-dual, a fin de pasar a ese reino. El conocimiento de que puedan haber manifestaciones aún mayores que el reino de Dios, es inspirador, pero eso es todo. La manifestación del reino de Dios en la Tierra, la preparación del camino para su gran Inaugurador, el Cristo, la posibilidad de la exterioriza-ción de la Jerarquía en la Tierra, presupone para todos y cada uno, una tarea plenamente adecuada y algo por qué vivir y trabajar, soñar y aspirar.

Que la luz, el amor y el poder, iluminen su camino, y que puedan a su debido tiempo y con la menor demora posible, permanecer ante el Iniciador y entrar en las filas de Quienes - activa y conscientemente - aman a Sus semejantes, trabajan como energías reconstructoras y regeneradoras y sirven eternamente.





Selección del libro “Sirviendo a la humanidad”
Selección realizada por el Equipo de Portal Dorado
www.portaldorado.com

Grupo de Servidores del Mundo


Características del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
Por el Maestro Tibetano a través de A. A. Bailey

1. Hoy el mundo ha llegado a otro gran momento de crisis. No me refiero a las actuales condiciones mundiales, sino al estado de la conciencia humana. La mente ha alcanzado un poder funcionante y las personalidades están coordinadas. Los tres aspectos del hombre se están mezclando; ha sido posible otra formación o precipitación de la Jerarquía de Adeptos.


En el plano físico se está integrando -silenciosa, constante y poderosamente- sin organización exotérica alguna, ceremonial o forma externa, un grupo de hombres y mujeres que finalmente reemplazará al esfuerzo Jerárquico anterior. Sustituirá a todas las iglesias, a todos los grupos y a todas las organizaciones y, con el tiempo, llegará a constituir esa oligarquía de almas selectas que gobernará y guiará al mundo.

Están siendo extraídos de todas las naciones, pero no son elegidos o reunidos por la alerta Jerarquía, ni por algún Maestro, sino por el poder de responder a la oportunidad, a la oleada y a la nota espiritual. Surgen de todos los grupos, iglesias y partidos y, en consecuencia, serán verdaderamente representativos. No lo hacen por el impulso de la propia ambición y ardid de orgullo, sino mediante el altruismo mismo de su servicio. Encuentran su camino hacia la cumbre en todos los campos del saber humano no por la vociferación de sus propias ideas, descubrimientos y teorías, sino por ser tan incluyentes en sus perspectivas y tan amplios en su interpretación de la verdad, que ven la mano de Dios en todos 1os acontecimientos. Ven su impronta en todas las formas y Su nota resuena por todos los canales de comunicación entre la realidad subjetiva y la forma externa objetiva. Pertenecen a todas las razas, hablan todos los idiomas, abrazan todas las religiones, todas las ciencias y todas las filosofías. Sus características son: síntesis, inclusividad, intelectualidad y un excelente desarrollo mental. No profesan ningún credo, salvo el de la Hermandad, basado en la Vida una. No reconocen autoridad alguna, excepto la de sus propias almas, ni ningún Maestro, excepto al grupo que tratan de servir y a la humanidad a la cual aman profundamente. No erigen barreras a su alrededor, los rige una amplia tolerancia, una mentalidad sana y un sentido de proporción. Contemplan el mundo de los hombres con ojos bien abiertos y reconocen a quienes pueden elevar y, como lo hacen los Grandes Seres, elevan, enseñan y ayudan. Reconocen también a sus superiores y a sus iguales, y se reconocen entre sí cuando se encuentran y trabajan juntos en la tarea de salvar a la humanidad. No importa si difiere su terminología, si varía la interpretación de los símbolos y escrituras o hablan mucho o poco. Ven a los miembros de su grupo en todos los campos, político, científico, religioso y económico, les dan la señal de su reconocimiento, tendiéndoles la mano de hermano. Reconocen también a Quienes se hallan más avanzados que ellos en la etapa de la evolución y los denominan Instructores, tratando de aprender de Ellos lo que desean impartir ansiosamente (4-292/3).

2. Los miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, aunque actúan mentalmente sin darse cuenta, trabajan no obstante "por la impresión", según se dice. Su deber principal y el deber que sus almas le imponen, es preservar la sensibilidad interna. Esto lo hacen en la mayoría de los casos y su intenso interés en el trabajo hace que centralicen y se dediquen a su tarea. En consecuencia, todas las reacciones de la personalidad quedan su nados al trabajo entre manos y el hombre inferior no presenta obstáculos a esa impresión (5-158).

3. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo (está) formado hoy por dos grupos de personas:

I. Los que son conscientes del Plan, están sometidos a la presión jerárquica y son sensibles a ella, se hallan dedicados a tarea de lograr la fusión o unificación grupal deseada. Son servidores consagrados del mundo, libres de todo matiz de separatividad, plenos de amor hacia todos los que ansían la difusión la buena voluntad comprensiva. Son la analogía del "corazón amoroso consagrado".

II. Una pequeña minoría surgida del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y que (en cada país) puede actuar en forma grupal si lo decide y lograr la fusión, para la cual trabaja el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo; el punto de tensión en la humanidad y en la Jerarquía ha predispuesto y ha preparado a los corazones de los hombres. Su oportunidad y responsabilidad son des, porque conocen el Plan, están en contacto con los guías « instructores en el aspecto interno y son sensibles a la impresión superior, siendo la analogía de los puntos de iluminación y también las "mentes iluminadas"... (13 -85).

4. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo no es una nueva organización que se está formando en el mundo. Es simplemente un conjunto de hombres de objetivos constructivos, pacíficos y buena voluntad, vinculados libremente, que ponen el énfasis sobre la previa necesidad de establecer rectas relaciones humanas antes de cualquier paz duradera. Este grupo no responderá a la fidelidad y lealtad de ningún hombre. Es la agrupación de todos los que tratan de expresar el espíritu crístico y están libres de todo espíritu de odio y venganza. Este grupo desafía al mundo a abandonar todos los antagonismos y antipatías, odios y diferencias raciales, y trata de vivir en términos de una familia, una vida y una humanidad.

El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo cree que (por intermedio de la buena voluntad) el nuevo orden mundial puede ser firmemente establecido en la Tierra (13-173/4).

5. La fuerza del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo radica en tres factores:

I. Ocupan una posición intermedia entre las masas humanas y el subjetivo e interno gobierno mundial.

II. Extraen sus miembros (si puede emplearse una palabra tan inadecuada) de todas las clases, la aristócrata, la intelectual, la burguesa, la clase alta y la baja, y también de los estratos superiores del proletariado.

III. Están estrechamente interrelacionados y en constante contacto y armonía entre sí debido a la unidad de objetivo, método definidos, uniformidad de técnicas y buena voluntad (15-484).

6. El partidismo, la lucha a favor o en contra y el espíritu partidista, caracteriza al mundo moderno de los hombres. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo no tiene tiempo ni se interesa en esas actividades que conducen a la separación, división y lucha.

Apoya todas esas tendencias que llevarán oportunamente a la formación de un tercer partido, libre de odios políticos y religiosos no es conocido ni comprendido, siendo relativamente impotente para impresionar definitivamente el pensamiento del mundo. Sin embargo si hay habilidad en la acción y adhesión a los principios de colaboración armónica, puede, en pocos años, demostrar verdadero poder o influencia.

Sólo así el trabajo podrá entrar en un segundo ciclo de influencia destacada y definida y únicamente será posible si quienes tienen visión no escatiman esfuerzos y sacrifican su tiempo y dinero para llevarlo a cabo. Este grupo se ubicará entre explotados y explotadores, antagonistas y pacifistas, pueblos y gobernantes, si apoyar a nadie, ni demostrar parcialidad, sin fomentar desórdenes políticos ni religiosos y tampoco nutrir odios individuales, nacionales o raciales. Será el intérprete de las correctas relaciones h manas de la unicidad básica de la humanidad, la hermandad práctica, la inofensividad positiva en la palabra hablada o escrita apoyarán esa síntesis interna de los objetivos que reconocen valor del individuo y, al mismo tiempo, la significación del bajo grupal. La difusión de estas ideas y de los principios de buena voluntad traerán la formación de este tercer grupo en los asuntos mundiales.

En el curso de pocos años, si el trabajo se lleva a cabo sobre estos conceptos, la opinión pública se verá forzada a reconocer potencia de este movimiento orientado hacia la paz, la comprensión internacional y la mutua buena voluntad (15-5 1011).


Del Libro “El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.” Por el Maestro Tibetano a través de A. A. Bailey

Las Siete Profecías Mayas


Un Legado de Símbolos, Conceptos y Profecías
Su validez en los albores del Siglo XXI: "El Tiempo del No Tiempo"

ANTECEDENTES:
Los Mayas nos dejaron a nosotros, los habitantes del Planeta Tierra de hoy, un mensaje escrito en piedra, un mensaje que contiene siete profecías –una parte de alerta y otra parte de esperanza-. El mensaje de alerta profetiza acerca de lo que va a suceder en estos tiempos que vivimos, en tanto que, el mensaje de esperanza nos habla sobre los cambios que debemos realizar en nosotros mismos, para impulsar la humanidad hacia una Nueva Era: La era de la mujer, la era de la madre, la era de la sensibilidad. La primera parte de esta historia se la va a analizar y comentar en este programa, amplio y de profundo análisis y consideración de las mismas, porque para comprender éstas en su verdadera dimensión, hay que conocer a los mayas, algo que podrá darse en la medida en que se investigue a fondo, a esta importante cultura.


Todos nosotros –de una manera u otra- sentimos que estamos comenzando a vivir los tiempos del Apocalipsis. Todos sentimos la guerra; guerra por el petróleo, guerra por la paz. Cada día hay más erupciones volcánicas; la polución generada por nuestra tecnología se ha vuelto alarmante. Hemos debilitado la capa de ozono que nos protege de las radiaciones del Sol; hemos contaminado al Planeta con nuestros desechos industriales y basuras; la devastación de los recursos naturales está acabando con las fuentes de agua, con el aire que respiramos. El clima ha cambiado y las temperaturas han aumentado de manera impresionante; los glaciales y nevados se derriten; grandes inundaciones se suceden en todo el mundo; enormes tornados asolaron y pusieron en peligro el Estado de Florida, en los Estados Unidos, y gigantescos huracanes devastaron a Centro América.

Sentimos los terremotos en carne propia; nos amenaza el caos informático, debido al cambio de fecha en el año 2000; la pobreza generalizada a consecuencia del caos y la aguda crisis económica, se siente en casi todos los países del mundo. Todos buscamos respuestas y un camino seguro para estos tiempos que vivimos. Los problemas que enfrentamos a diario, nos permiten reconocer nuestros niveles de insatisfacción, de sufrimiento, de angustia, de conflictos sentimentales y emocionales, que no estamos viviendo en armonía. Muchas religiones elaboraron un sin fin de profecías y, todas ellas, matices más, matices menos, coinciden acerca de lo que está pasando; la Biblia anunció que cuando todos estos hechos comiencen a suceder, al mismo tiempo, debíamos prepararnos, porque seguramente están llegando los tiempos del Apocalipsis.

Los mayas sabían que esto iba a suceder, exactamente en estos tiempos; por eso dejaron unas guías para que cada uno de nosotros –de manera individual- contribuya a llevar a la humanidad hacia el "Amanecer de la Galaxia", a una Nueva Era, y así, podamos salir del caos y la destrucción que nos acosa. Ellos, nos dejaron Siete Profecías en las que hablan de estos tiempos. Sus visiones del futuro, de nuestro presente, están basadas en las conclusiones obtenidas a partir de sus estudios científicos y religiosos sobre el funcionamiento del Universo.


LA PRIMERA PROFECÍA MAYA:

Esta Primera Profecía habla del final de los miedos que vivimos; dice que nuestro mundo de miseria, odio, depredación, esclavitud y materialismo terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012. Según los mayas, para ese día, la humanidad deberá escoger entre desaparecer como especie pensante, amenazando con destruir el Planeta o, en su caso, evolucionar hacia la integración armónica con todo el Universo, comprendiendo que "todo" está vivo y consciente, que somos parte de ese "todo", y que podemos existir unidos, en una Nueva Era de Luz para todos, de paz, amor, libertad y respeto por la esencia de la Naturaleza, y en la inmensidad de la Galaxia. Esta profecía afirma que –a partir de 1999- nos quedan 13 años, sólo 13 años para realizar los cambios de conciencia y actitud de los que nos hablan, para desviarnos del camino de odio, destrucción y caos por el que avanzamos, hacia otro camino que abra nuestra conciencia y nuestra mente, para integrarnos con todo lo que existe. Los mayas sabían que nuestro Sol, al que lo llamaban "KINICH AHAU", es un ser vivo que respira, y que cada cierto tiempo, se sincroniza nuevamente con el enorme organismo donde existe, que al recibir una suerte de "chispazo" nuevo de luz desde el centro de la Galaxia, brilla más intensamente, produciendo en su superficie, aquello que nuestros científicos llaman "erupciones solares" y "cambios magnéticos".

Al respecto, los mayas afirman que este proceso de sincronización de nuestro Sol con la Galaxia sucede cada 5125 años. En consecuencia, la Tierra se ve afectada por estos cambios que ocurren en el Sol, reflejándose los mismos, en un desplazamiento o movimiento de su eje de rotación, produciéndose, en consecuencia, grandes cataclismos; para los mayas, los procesos universales como la "Respiración de la Galaxia", son eternos, cíclicos, constantes y nunca cambian; lo único que cambia es la conciencia del hombre que lo hace a través de ellos (de los procesos universales), siempre en un proceso hacia una mayor perfección, más amor. Basados en sus observaciones, los mayas predijeron que, a partir de la fecha inicial de su civilización, desde el 4 AHAU, 8 CUMKU, es decir, desde el año 3113 a.C., este último ciclo evolutivo duraría 5125 años hacia el futuro, o sea, hasta el sábado 22 de diciembre del año 2012. El Sol, al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la Galaxia, cambiará su polaridad y producirá una gigantesca llamarada radiante. Para entonces, la humanidad debe estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los mayas, transformando a la civilización actual, basada en el miedo, en una civilización con una vibración mucho más alta, plena de amor y de armonía. Sólo de manera individual se puede atravesar la puerta que permita evitar el gran cataclismo que sufrirá el Planeta, para así dar comienzo a una Nueva Era, vale decir, "Un Sexto Ciclo del Sol".

Los mayas aseguraban que su civilización era la Quinta iluminada por el Sol (KINICH AHAU), que estuvo viviendo durante el Quinto Gran Ciclo Solar, lo cual significaba que antes habían existido sobre la Tierra, otras cuatro civilizaciones que fueron destruidas por grandes desastres naturales. Ellos creían que cada civilización es sólo un peldaño en el ascenso y la perfección de la conciencia colectiva de la humanidad.

Los mayas creían que durante el último gran cataclismo, la civilización había sido destruida por una gran inundación que dejó unos pocos sobrevivientes, de los cuales, ellos eran sus descendientes, que, conociendo el final de esos Ciclos, muchos seres humanos de esos tiempos, se prepararon para lo que venía, logrando conservar sobre el Planeta, a la especie pensante: el hombre. Nos dicen que el "cambio de los tiempos" permite ascender un peldaño más en la evolución de la conciencia; dirigirnos hacia una nueva civilización que manifestará mayor armonía, sabiduría, comprensión, amor y satisfacción para todos los seres humanos. La Primera Profecía nos habla del "Tiempo del No - Tiempo", un período de 20 años llamado por ellos, 1 Katún, vale decir, los últimos 20 años de ese Gran Ciclo Solar de 5125 años. En otras palabras, este "Tiempo del No - Tiempo" abarca desde 1992 hasta el año 2012. Los mayas profetizaron no solamente que, durante ese tiempo, aparecerían en el Sol, un mayor número de manchas solares mucho más intensas, sino que –a partir del año 1992- la humanidad entraría en un período de grandes aprendizajes, de grandes cambios. Asimismo, ellos aseguraban que nuestra propia conducta de depredación y contaminación del Planeta, contribuiría a que estos cambios sucedieran. La Primera Profecía Maya dice que estos cambios van a suscitarse, precisamente, para que comprendamos cómo funciona el Universo, y, al hacerlo, avancemos hacia niveles superiores, dejando atrás el materialismo y liberándonos de la ignorancia y el sufrimiento. El libro sagrado maya del CHILAM BALAM, dice: "En el 13 AHAU, al final del último KATÙN, el Itza será arrollada y rodará Tanka. Habrá un tiempo en el que estarán sumidos en la oscuridad y luego –los Hombres del Sol- vendrán trayendo la señal futura. Despertará la Tierra por el Norte y, por el Poniente, el Itza despertará."

La Primera Profecía anuncia que 7 años después del comienzo (año 1992) del último KATÚN, es decir, el año 1999, comenzaría una época de oscuridad que nos enfrentará a todos con nuestra propia conducta. Dijeron que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas por todos nosotros, como una guía para despertar. Ellos hablan de esta época como el tiempo en que la humanidad entrará al "Gran Salón de los Espejos". Una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo, para hacer que el hombre entre al Gran Salón de los Espejos y se mire, que mire y analice su comportamiento con él mismo, con los demás, con la Naturaleza, con el Planeta donde vive, y que se pregunte sobre su relación con Dios. Una época para que toda la humanidad, por decisión consciente de cada uno de nosotros, decida cambiar y eliminar el miedo, el odio y el irrespeto de todas nuestras relaciones; al hacerlo, el hombre entrará a una Nueva Era de paz y armonía.

Los mayas profetizaron que, el comienzo de esa época, estaría marcado por un Eclipse de Sol, el cual, evidentemente, coincidió con una alineación planetaria sin precedentes en la historia. Predijeron que este Eclipse de Sol ocurriría el 11 de agosto de 1999; asimismo, predijeron que, ese año, sería uno de los más movidos de la historia de los últimos 5125 años. Para ellos, ese fue el comienzo de CAUAC, el número maya sagrado 19 que pronostica la tormenta, la nube, el trueno, a la gran transformación que precede el cambio de los tiempos. A partir de esa fecha, 13 AHAU, 8 CAUAC (agosto de 1999), comenzaron a correr los últimos 13 años, vale decir, hasta el 22 de diciembre de 2012; en síntesis, comienza a avanzar el último tiempo del que dispone la humanidad, la última oportunidad para nuestra civilización, los últimos tiempos para realizar los cambios que nos conduzcan al momento de la regeneración espiritual y a una Nueva Era Dorada Planetaria. Para los mayas, absolutamente todo es número; asimismo, afirman que el tiempo de los 13 números sagrados comenzó en agosto de 1999. Ellos predijeron que, a partir de este eclipse, las fuerzas de la Naturaleza actuarían como el catalizador de una serie de cambios tan acelerados y de tal magnitud, que el hombre se vería impotente para contenerlos. La seguridad que tenemos en todos los sistemas y en la tecnología que hemos creado a nuestro alrededor, comenzará a flaquear. Ya no podremos aprender nada más de esta civilización, de la forma cómo estamos organizados socialmente; dijeron que nuestro desarrollo interno necesita un lugar mejor y otra manera de relacionarnos, más armónica, más amorosa y respetuosa entre todos los seres del Planeta, del Sistema Solar y de la Galaxia en su conjunto.

Nuestros científicos contemporáneos confirmaron, justamente, todas las predicciones efectuadas por los mayas, con relación a este "Eclipse Anular". Ellos aseguraron que, justamente, el eclipse de 11 de agosto de 1999, iría a ser muy especial; ese día, la Tierra estuvo en su posición más cercana al Sol, y, la Luna, en la posición más lejana a la Tierra. Por eso, al interponerse la Luna en el camino del Sol, no alcanzó a taparlo completamente y sólo tapó su centro y, desde la Tierra, pudimos ver un anillo de fuego recortado contra el cielo. Además, por la noche de ese mismo día, la cola del Cometa Swift Turttle produjo miles de chispazos de luz –una verdadera lluvia de estrellas-. Estas últimas, también llamadas "Las Perseidas", son una lluvia de pequeños meteoritos que, cuando entraron a la Atmósfera de la Tierra, se vieron como miles de estrellas fugaces. Para terminar las coincidencias entre las predicciones de los mayas y nuestros científicos de hoy, es necesario remarcar que, ese 11 de agosto de 1999, prácticamente, todos los planetas y el Sol se encontraron en la "Posición de Cruz Cósmica" con la Tierra. Frente a la Tierra, la Luna estuvo tapando al Sol, Marte a su derecha, Júpiter y Saturno a la izquierda, Urano y Neptuno estuvieron a sus espaldas. Por su parte, Venus estuvo casi en posición de alineamiento de la "Cruz Cósmica", aunque recién, una semana más tarde, vale decir, el 18 de agosto de 1999, la posición de Venus coincidió exactamente con la posición detrás del Sol, lo mismo que Mercurio. En ese momento, la Luna se había movido a la derecha y estaba en línea con Marte. Ese 18 de agosto de 1999, es el día en el que todos los Planetas del Sistema Solar, a excepción de Plutón, a partir del eclipse que tuvo lugar en la semana del 11 al 18 de agosto, estuvieron perfectamente alineados, formando una "Cruz Cósmica" con centro en la Tierra.

Como una reflexión muy importante para los Astrólogos, en esa Cruz Cósmica, los signos del Zodíaco ocupados por los Planetas fueron: Leo, el león; Escorpio, el águila; Acuario, el hombre; y, por último, Tauro, el toro. Precisamente, esos son los símbolos de los Cuatro Evangelistas, de los Cuatro Custodios del Trono que protagonizan el Apocalipsis según San Juan. En el Apocalipsis, el primer viviente era semejante a un león; el segundo semejante a un toro; el tercero tenía semblante de hombre y, el cuarto, era semejante a un águila voladora. Por lo tanto, este eclipse fue muy significativo, desde el punto de vista religioso cristiano.

Para las antiguas culturas, los eclipses eran un símbolo de cambio en el orden natural de las cosas. Curiosa y sugestivamente, durante este eclipse entre el 11 y el 18 de agosto de 1999, la sombra que proyectó la Luna sobre la Tierra –al eclipsar al Sol- es decir, la Umbra, tuvo un recorrido bastante misterioso. Esta sombra proyectada sobre la faz de la Tierra, atravesó Europa, pasando exactamente por los Balcanes, por Kosovo, para luego proseguir hacia el Medio Oriente, particularmente, Irán e Irak, para finalmente dirigirse a Pakistán e India. Coincidentemente, la oscuridad generada por el eclipse y la consiguiente "Cruz Cósmica" pasó por todos los sitios que, en la actualidad, representan un permanente conflicto potencial en el Planeta. Ese fue otro aviso más de los mayas para que, los hombres y mujeres de hoy, tomemos conciencia de los peligros potenciales ocasionados por nuestros pensamientos de odio y separación.

La cultura, la ciencia, la religión y el arte maya, estuvieron basados en su relación con el Sol. Ellos creían que el Sol era la única manera de comunicarse HUNAB KÚ –el Dios que está en todas partes- su único Dios. Para los mayas HUNAB KÚ es un organismo gigantesco que nos contiene a todos en su interior; ellos afirman que su corazón y su mente están en el centro de nuestra Galaxia, y que sólo a través del Sol, se podían comunicar y dirigir espiritualmente a él. Por eso, su interés fundamental en el Sol, en KINICH - AHAÚ. Sabían que cualquier cosa que les sucediera, les afectaría su vida irremediablemente, y que además, ésta era la única manera de llegar al cielo, a los mundos superiores, a HUNAB KÚ.

Los mayas construyeron sus maravillosas ciudades, sus sitios ceremoniales y sus pirámides al Sur de México, en la Península de Yucatán, Honduras y Guatemala. Allí, dejaron grabados en la piedra, sus "Mensajes del Tiempo", los recorridos del Sol, de la Luna, de Venus, y el camino que debemos recorrer para que la humanidad se dirija hacia el crecimiento y la luz de una Nueva Era, y no hacia el materialismo, la oscuridad y la autodestrucción. El término "Maya" viene de "Mayab" que significa "sitio del Planeta Tierra llamado Yucatán". Para los hindúes (indios), "maya" significa "ilusión"; para ellos, todo lo que cambia es ilusión, en tanto que, lo que permanece, lo que no cambia, lo eterno es el espíritu. Maya también significa "mente", "magia", "madre".

Maya, Maia y María son una misma palabra. Curiosamente, la madre de Buda se llamaba Maia y la madre de Jesús, María. Nuestro mes de mayo lleva ese nombre en honor de la diosa romana Maya, la diosa de la Primavera, del florecimiento. En filosofía esotérica, la palabra "maya" significa: "mente que se libera del cuerpo para moverse a grandes distancias, con plena conciencia de sus actos". ¿Tendrá este último significado algo que ver con la desaparición de casi todo el pueblo maya, en el año 830 d.C.? Desaparecieron de manera voluntaria y consciente, abandonando sus ciudades y sus casas en el momento de mayor desarrollo de su civilización.

La Primera Profecía tuvo su origen gracias a los estudios que hace 1200 años efectuaron los mayas sobre el Sol, estudios que les permitieron descubrir que el Sistema Solar entero se movía, que el Universo tiene ciclos o, si se quiere, períodos de tiempo repetitivos que comienzan y terminan, como el día y la noche. Descubrieron que nuestro Sistema Solar se desplaza sobre una elipse que lo aleja y lo acerca del centro de la Galaxia; en otras palabras, el Sol y todos los planetas se mueven en ciclos en relación con HUNAB KÚ, la luz central de la Galaxia. Encontraron que esa elipse, ese giro completo, ese ciclo que realiza el Sistema Solar, dura 25.625 años. A este ciclo lo llamaron "El Día Galáctico". Cuando el recorrido llega a la mitad, es decir, tras 12.812 años, significa que estamos cerca del Centro de la Galaxia, cerca de la luz, es decir, iluminados, lo cual sucede en el "Día de la Galaxia" . En la otra mitad del recorrido, vale decir, durante los otros 12.812 años, nuestro Sistema Solar está cada vez más lejos de la luz central o, si se quiere, en la sombra, en la "Noche de la Galaxia" . En otras palabras, se podría decir que "hay día y hay noche en la Galaxia"; sucede lo mismo que en nuestro Planeta, pero a una escala mucho mayor, donde cada día y cada noche de la Galaxia, duran 12.812 años.

Los mayas descubrieron también que cada Gran Ciclo contiene, a su vez, ciclos menores que tienen la misma secuencia y las mismas características que los ciclos mayores, sólo que, a diferente escala. Esos días y noches de la Galaxia, tienen a su vez, ciclos menores, como los que suceden en nuestro Planeta. El Día Galáctico de 25.625 años, está dividido en 5 ciclos de 5125 años cada uno. El Primer Ciclo es el "Amanecer o Mañana Galáctica", cuando el Sistema Solar acaba de salir de la oscuridad, para entrar en la luz. Este es un período de gestación, de conformación. El Segundo Ciclo es el "Medio Día Galáctico" donde el Sol Central es muy fuerte, una etapa de desarrollo que culmina en su mayor expresión. El Tercer Ciclo es la "Tarde Galáctica", donde se comienza a sentir menos luz. Luego viene el Cuarto Ciclo, el "Atardecer Galáctico" que se convierte en noche, donde se realiza una toma de conciencia de todo lo hecho. Finalmente, la conclusión del "Día Galáctico", el Quinto Ciclo, la "Profunda Noche Galáctica" que termina dando paso a un "Nuevo Amanecer", vale decir, a otros 5 nuevos ciclos y, así, eternamente.

La Primera Profecía nos dice que, en 1999, el Sistema Solar en su conjunto, comenzaría a salir del último de esos ciclos, por lo cual, al presente, nos encontraríamos en el "Amanecer de la Galaxia" , saliendo de la oscuridad, y a punto de entrar en el "Pleno Día Galáctico" . Los mayas dicen que, tanto al final como al inicio de estos ciclos, es decir, cada 5125 años, el Sol Central de la Galaxia, HUNAB KÚ, emite un rayo de luz, muy intenso, que brilla poderosamente, iluminando a todo el Universo. Mediante este brillo o, si se quiere, a través de este rayo de luz, el Sol Central de la Galaxia procede a sincronizar a todos los planetas y soles de la Galaxia. Es como el latir lumínico del "Corazón de la Galaxia", el cual palpita cada 5125 años. Ese brillo o resplandor inmenso es el "Período de Transición" que marca el final de un ciclo y el comienzo de otro, el cual dura 20 años, o si se quiere, un KATÚN.

Precisamente ahora nos encontramos en ese período de 20 años, en "El Tiempo del No - Tiempo". Es un momento evolutivo, una etapa corta pero intensa, dentro de los grandes ciclos, donde suceden cambios muy rápidos, para completar una experiencia o impulsarnos hacia una nueva etapa de evolución, como individuos y como humanidad.

La Primera Profecía habla de un ritmo, de un orden que existe en el Universo. El hombre maya era bastante poderoso; dominaba y poseía el número, el cual le permitía hacerse dueño del tiempo. Su cuenta le permitía saber que todos los Planetas tienen ciclos y giros invariables. Desde el año 1992, la humanidad del Planeta Tierra se encuentra inmersa en el "Período del No - Tiempo" y, como individuos, tenemos que tomar una decisión que nos afectará a todos. Si continuamos en este curso negativo de odios, de los unos por los otros, de destrucción de la Naturaleza, de miedo y egoísmo, iremos directo a la destrucción, de vuelta al caos, y desapareceremos como especie pensante del Planeta. Sin embargo, si tomamos conciencia y nos damos cuenta de que todos formamos parte de un organismo gigantesco, que debemos amarnos y respetarnos los unos a los otros, que al dar, recibimos, que debemos sanar a la Madre Tierra y ocuparnos de su purificación y limpieza, iremos directo al crecimiento positivo. La Naturaleza, nuestro Sol y la Galaxia están esperando nuestra decisión. De ello depende cómo se sucede el "Cambio de los Tiempos", si en medio del dolor, destrucción e inconciencia o, por el contrario, nos encontrará unidos en una misma conciencia positiva, dirigidos a la perfección, vale decir, hacia el siguiente peldaño evolutivo.

La historia de lo que se ha descubierto de los mayas comienza el año 600 a.C.. En el Monte Albán aparecieron unas enormes piedras talladas con el primer registro del lenguaje de los mayas, los números. Figuras danzantes con los números mayas, la concha en forma de boca que representa el número cero (0), el punto, que representa el número uno (1), y la línea, que representa el número cinco (5). Pero recién, en el año 300 d.C. comienza realmente el desarrollo de lo que podemos considerar maya, de aquellos seres que dedicaron su vida a estudiar y registrar la Galaxia. Después de casi 600 años de intensa actividad constructora y de un asombroso desarrollo científico, en el año 830 d.C., súbitamente desaparecieron en forma misteriosa, abandonando todo y dejando intactas sus casas, sus ciudades y sus templos, los cuales poco a poco, fueron devorados por la selva.

Quedaron algunos pocos custodios a cargo de lo abandonado, una especie de supervisores de la herencia que nos dejaron. Así, habían pasado aproximadamente, 200 años desde aquel inicial abandono de la mayoría de sus ciudades, las cuales son comidas por la selva y, en ese momento, algunas de ellas son repobladas nuevamente. En el año 949 d.C., el rey Tolteca Topilsince Akoatl, a quien también llamaban "Quetzalcóatl" o "Serpiente de Luz Emplumada" , condujo a su pueblo hacia el Sur, huyendo de la invasión bárbara de los Chichimecas del Norte, quienes habían destruido su ciudad Capital llamada Tula.

De esa manera, los toltecas ocuparon nuevamente algunas de las ciudades mayas abandonadas y las hacen renacer, aunque nunca pudieron llegar a los mismos niveles de desarrollo de sus predecesores. De esta manera, es posible afirmar que la época maya - tolteca dura desde el año 1000 d.C. hasta el año 1350 d.C., aproximadamente, durante 3 siglos y medio de un renacimiento, después del cual comenzaron a desaparecer lentamente. Así, el año 1500 d.C., cuando llegan los conquistadores españoles, la mayoría de sus ciudades estaban nuevamente cubiertas por la selva y, para el año 1700 d.C., lo poco que quedaba de ellos, prácticamente, ya no existía. Sin embargo, de las investigaciones sobre las ruinas de sus ciudades, acerca de los estudios de las fechas y números tallados en sus muros, de su exacto Calendario, de sus Códices y Libros Sagrados, hoy están reapareciendo los conocimientos mayas y se está descifrando su misterioso mensaje de alerta y esperanza.

LOS DUEÑOS DEL TIEMPO:
La Primera Profecía Maya habla de un rayo sincronizador de luz que brilla cada 5125 años y que afecta el comportamiento del Sol. En diciembre de 1996, un Satélite enviado por la NASA para investigar al Sol –el Soho- se encontró con una sorpresa, es decir, que el Sol ya no tenía Polos Sur y Norte; en otras palabras, el Sol se había convertido en un campo magnético homogéneo. En enero de 1997, una impresionante tormenta geo-magnética ocasionó una enorme radiación solar que destruyó el Satélite Telstar 401 de la AT&T. En diciembre de 1997, la NASA detectó que el centro de nuestra Galaxia, comenzó a enviar inmensas cantidades de energía hacia el Universo.

Desde entonces, ha quedado demostrado que el campo electromagnético de la Tierra, conformado por una serie de líneas de fuerza que se encuentran alrededor del Planeta y que actúan como un imán, se ha movido y disminuido su potencia, a partir de una medida de 4 Gauss en 1996, a 1.5 Gauss para el año 1999. Gauss es una unidad de medida de fuerza por centímetro cuadrado de superficie, es decir, esta medida del campo electromagnético de la Tierra se está acercando a cero (0), lo cual es bastante grave. Al respecto, los rusos hicieron ensayos con sus Cosmonautas fuera del campo magnético de la Tierra, apagando un campo magnético artificial que era generado por sus naves, es decir, con magnetismo cero (0). Encontraron que, al principio, los Cosmonautas se agitaban, luego se ponían agresivos entre sí, y, por último, los Cosmonautas enloquecían completamente y nunca recuperaban la razón. En otras palabras, la fuerza electromagnética actúa como el pegante de la conciencia y de la razón. Cuando esta fuerza se acaba, la gente enloquece.

El hombre tiene la tecnología para producir campos electromagnéticos; además, todos los seres humanos tenemos nuestro propio campo electromagnético, el cual, sólo debemos aprender a activarlo conscientemente. Esto se puede hacer de varias maneras: una de ellas es utilizando la meditación y la respiración; al respecto, tenemos que prepararnos. En los últimos años, la disminución de la intensidad del campo electromagnético de la Tierra, ha causado que los pájaros que migran entre los países, utilizando –como guía- las líneas de ese campo de fuerza, pierdan el rumbo. Igual situación está ocurriendo con las ballenas que encallan perdidas en las playas.

En las últimas dos semanas de septiembre de 1994, sucedió un bamboleo en el campo electromagnético de la Tierra, que obligó a los aviones en vuelo, a aterrizar manualmente y no utilizando sus instrumentos de vuelo. La situación pareció normalizarse en octubre, un mes más tarde. Sin embargo, dos años más tarde, durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 1996, se registró una anomalía mucho más grande y larga; el Polo Sur Magnético se desplazó erráticamente, moviéndose hasta 17° (17 grados) en un día. Después, este Polo regresó definitivamente, casi al lado de su ubicación original, obligando a todos los aeropuertos del mundo, a reimprimir sus mapas aeronáuticos.

A propósito, el Aeropuerto O' Hara de Chicago, en Estados Unidos, cambió de 2 a 1.5 grados. Otra cosa que comenzó a cambiar fue la frecuencia de vibración o de resonancia Schuman –la cual opera como una frecuencia cardiaca del Planeta, el ritmo- subiendo de una frecuencia inicial en 1997, de 7.8 Hertz o latidos por segundo, para entenderlo mejor, a los 11.5 Hertz para 1999. Consiguientemente, es posible afirmar que el Planeta se está agitando, lo cual implica que, con seguridad, nuestros científicos sí saben lo que está pasando, y obviamente, están de acuerdo con lo que encontraron los mayas, hace 1200 años.

LOS MAYAS Y LA ASTRONOMÍA:
Durante siglos, miles de sacerdotes, astrónomos y matemáticos mayas se dedicaron a medir, registrar y estudiar, diariamente, durante siglos, al Sol y a todas las estrellas y planetas. Hace 1200 años, los mayas estuvieron tan avanzados, que fueron capaces de calcular la distancia que recorre nuestro Planeta anualmente alrededor del Sol, calculando con tanta precisión que hoy, la NASA, solo difiere en centímetros con la distancia que obtuvieron los mayas. Calcularon que la Tierra daba la vuelta alrededor del Sol (el año solar) en 365.2420 días. Hoy, el año de Greenwich es de 365.2422 días, existiendo una increíble diferencia de tan sólo 17 segundos y 28 centésimas de segundo, es decir, una diez milésima por año.

También fueron capaces de medir la duración del año del Planeta Venus y los establecieron en 584 días. Hoy la NASA dice que el año venusino es de 583.92 días por año, prácticamente lo mismo. Descubrieron el momento exacto del cambio de las Estaciones, de los equinoccios, dejándolo convertido en un espectáculo de luz y sombra; un monumento a su saber. Hoy, la Pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, es una de las principales atracciones turísticas del mundo. ¿Cómo pudieron hacer estos cálculos tan exactos, sin tener instrumentos de precisión? Con seguridad, su ciencia astronómica estaba 1000 años más adelantada con relación a todos sus contemporáneos. Sus más altos sacerdotes –los AHAU KINES- estaban dedicados al registro diario y al estudio de los movimientos del Sol, la Luna, todas las estrellas y planetas. Encontraron los pulsos que recibe cíclicamente el Sistema Solar, desde el centro de la Galaxia. Construyeron ciudades como Tulúm, rodeada por murallas, no para su defensa, sino para su utilización como puntos de referencia de la aparición del Sol y de los planetas.

LOS GRANDES MATEMÁTICOS MAYAS:
En matemáticas eran mucho más avanzados, habiendo descubierto el "cero" (0), quinientos años antes que los árabes. Su sistema aritmético era vigesimal, es decir, contaban de 20 en 20, el mismo número de dedos que tenemos en las manos y los pies. Este era un sistema con base en el número 2, lo que lo convierte en un sistema binario exponencial, un sistema matemático armónico con el Universo, el mismo que utiliza la Naturaleza para la división de las células. También utilizaron los números de manera simbólica, convirtiéndolos en entidades mágicas, seres armoniosos que cuentan una historia como el I – Ching.

EL CALENDARIO MAYA:
Tenían el Calendario más exacto hecho por cualquier civilización antigua sobre la Tierra, de hecho, mil años más adelantados que sus contemporáneos. Un Calendario que hoy sirve para sincronizar el ciclo de la Tierra, la Luna y el Sol con ciclo del Universo.

LOS MAYAS Y LA AGRICULTURA:
Los mayas también fueron muy avanzados en su manera de cultivar la tierra y cosechar los alimentos para todo su pueblo. Construyeron en El Petén, una red de canales para drenar el agua y mantener el suelo bien irrigado. Precisamente, desde los Satélites, la NASA los detectó con rayos infrarrojos.

EL ARTE Y LA ARQUITECTURA MAYAS:
Su arte era absolutamente bello; los bajo relieves y las esculturas en piedra tienen una elegancia clásica. Las delicadas figuras de cerámica de sus soberanos, sacerdotes, artesanos y de todo el mundo, hacían las veces de "fotos de la época". Son uno de los documentos más importantes para poder entender su vida, sus costumbres y así poder llegar hasta su mente y su corazón. Es impresionante la cantidad de monumentos y ciudades que construyeron; vivían como los griegos, en ciudades – Estado. El hombre maya vivía en bohíos de paja y bareque, alrededor de los palacios principales donde vivían los nobles, altos sacerdotes, príncipes y el Soberano. Las Pirámides eran torres para las divinidades, una suerte de "escaleras al cielo" que suben a los Templos dedicados a las esencias de todas las cosas. La unidad del pueblo maya la sentimos en su arquitectura; se pasaban siglos construyendo un proyecto, con un plan perfectamente trazado y diseñado al detalle. Eran tan avanzados que utilizaron la producción en serie, en la que todos los elementos repetitivos de sus Palacios eran diseñados modularmente y, luego, se producían de manera industrial, para ensamblarlos con increíble precisión.

Con bajo relieves tallados en piedra, enormes esculturas y pinturas murales adornaban sus Palacios; colocaban "estelas" que son grandes piedras talladas, donde se contaba la vida de su Soberano, en sus plazas y caminos. A su vez, en los muros de sus palacios, narraban la historia de los acontecimientos colectivos. Igualmente, utilizaban los techos y el piso de sus plazas para recoger y canalizar el agua, que en Yucatán es muy escasa, hacia enormes depósitos colectivos, los cuales recibían el nombre de "Chultunes".

CHAC, que es la esencia de la lluvia, los reunía a todos a su alrededor. Mientras construyeron sus pirámides y observatorios, encontraron una manera de conocer el Universo. Inventaron su sistema para registrar los procesos naturales, lo estudiaron, lo organizaron, lo consolidaron y lo dejaron escrito en la piedra, como un monumento a la sabiduría. Construyeron, con una tecnología que seguramente se perdió en el tiempo, como las huellas en la arena. Al fin y al cabo, cada nuevo invento borra y desaparece a la tecnología que reemplaza. Así, el ábaco fue borrado por la tabla logarítmica; ésta fue borrada por la regla de cálculo, la cual, a su vez, desapareció con la calculadora, y, así, sucesivamente. A pesar de que no la utilizaban, los mayas conocían la rueda; al fin y al cabo, los arcos del juego de la pelota, eran circulares. ¿Sería que no la necesitaban? Seguramente utilizaban una tecnología distinta a la nuestra. Creer que todo necesita ruedas para moverse, es como pensar que los ocupantes de una nave espacial, deberían bajar en bicicleta a la superficie del Planeta al que visitan.

La mayor parte del pueblo maya desapareció sin dejar ningún rastro; súbitamente, abandonaron sus casas, sus templos y sus ciudades, como si el tiempo se hubiera detenido en ese instante. La única manera para contestar a esta inquietud, es a través de lo que hicieron, de lo que hemos encontrado de su vida diaria, de sus muestras evidentes de sabiduría. Son muchas las preguntas que todo esto nos genera. ¿Será que los mayas aprendieron a utilizar la mente más allá del 10% de lo que nosotros la utilizamos? ¿O es que lograron obtener niveles altísimos de energía vital, después de largos procesos de purificación? ¿Será que utilizaron –mántrans- es decir, palabras sagradas repetidas rítmicamente en sus ceremonias místicas, para producir estados alterados de conciencia colectiva, así como momentos de unidad y de sensibilidad especial? ¿A dónde se fueron sus sacerdotes, sus astrónomos y sus matemáticos? ¿Pudieron abrir una puerta a otro espacio, a otro tiempo, a otra dimensión de realidad, tal vez paralela a la nuestra, pero más elevada? Como dice la Biblia, sabemos que muchos antiguos Profetas –al abrir esa puerta- se convirtieron en una brillantísima esfera de luz y abandonaron conscientemente este mundo.

Ahora, ¿qué ciclo fatal descubrieron en el Sol? ¿Por qué nos hablan a través de los números? ¿Por qué interrumpen su Calendario, precisamente, en nuestra época, una época alrededor del cambio de milenio? ¿Será que quieren llamar nuestra atención hacia estas fechas? Estamos en un momento que, como individuos, tenemos que tomar una decisión que nos afectará a todos, ya que si continuamos en este curso negativo de odio, de los unos contra los otros, de destrucción de la Naturaleza, de egoísmo, iremos directo a la destrucción, de vuelta al caos.

De manera anticipada, la Primera Profecía de los Mayas nos enfrenta con la muerte; sólo la inminencia de ella nos obliga a realizar un juicio sobre nosotros mismos, sobre la manera en que vivimos. Si el resultado de ese juicio es insatisfacción, tristeza, sufrimiento y angustia, considerémoslo como una bendición, ya que estamos tomando conciencia de lo que estamos haciendo mal, o, si se quiere, de nuestros errores.

A partir de 1999 y hasta el año 2012, a la humanidad le quedan sólo 13 años, el tiempo exacto para que cambiemos y nos impulsemos juntos hacia una era de paz y de armonía.

En la descripción de la Segunda Profecía Maya, se verán los conceptos que tenían sobre el tiempo, su calendario y su visión cíclica sobre la vida. Esta Segunda Profecía dice que, a partir de agosto de 1999, la locura comenzaría a apoderarse del Planeta, que la única manera de evitarlo, es a través de nuestra sincronización con los ritmos de la Naturaleza. Igualmente, al describir esta nueva Profecía, se verán muchas cosas mágicas y misteriosas referidas a la Pirámide de Kukulcán.

FIN DE LA PRIMERA PROFECÍA

http://www.portaldorado.com