lunes, 1 de diciembre de 2008

EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA







Es necesario saber que la humanidad vive con la conciencia dormida. Las gentes trabajan soñando. Las gentes andan por las calles soñando, las gentes viven y mueren soñando. Cuando hemos llegado a la conclusión de que todo el mundo vive dormido, comprendemos la necesidad de despertar. Necesitamos el despertar de la conciencia.
Fascinación.
La causa del sueño profundo en que vive la humanidad es la fascinación. Las gentes están fascinadas por todas las cosas de la vida. Las gentes se olvidan de sí mismas porque están fascinadas. El borracho en la cantina está fascinado por el alcohol, el local, el placer, los amigos y las mujeres. La mujer vanidosa está fascinada ante el espejo por el encanto de sí misma. El rico avaro está fascinado por el dinero y las propiedades. El obrero honrado está fascinado en la fábrica por el duro trabajo. El padre de la familia está fascinado en sus hijos. El adolescente está fascinado por sus ídolos de barro.
Todos los seres humanos están fascinados y sueñan profundamente. Cuando manejamos un coche nos asombramos al ver a las gentes arrojarse sobre las avenidas y calles sin importarles el peligro de los coches, parecen sonámbulos, andan soñando, con peligro para sus propias vidas. Las gentes sueñan en todo aquello que las tiene fascinadas.
El sueño.
Durante el sueño, el Ego se escapa del cuerpo físico. Esta salida del Ego es necesaria para que el cuerpo vital pueda reparar el cuerpo físico. En los mundos internos el Ego anda soñando. Realmente podemos asegurar que el Ego se lleva sus sueños a los mundos internos. En los mundos internos el Ego se ocupa de las mismas cosas que lo tienen fascinado en el físico. Así vemos al carpintero durante el sueño en su carpintería, al policía cuidando calles, al peluquero en la peluquería, al herrero en su herrería, al borracho en la taberna o cantina, a la prostituta en la casa de sus placeres, entregada a la lujuria, etc., etc. Viven todas esas gentes en los mundos internos como si estuvieran en el mundo físico. A ningún viviente se le ocurre preguntarse a sí mismo durante el sueño si está en el mundo físico o en el astral. Los que se han hecho semejante pregunta durante el sueño, han despertado en los mundos internos, entonces con asombro han podido estudiar todas las maravillas de los mundos superiores. Sólo acostumbrándonos a hacemos semejante pregunta de instante en instante durante el estado llamado de vigilia podemos llegar a hacernos semejante pregunta en los mundos superiores durante las horas entregadas al sueño.
Es claro que durante el sueño repetimos todo lo que hacemos durante el día; si durante el día acostumbramos a hacernos esta pregunta, durante el sueño nocturno, estando fuera del cuerpo, resultaremos repitiéndonos la misma pregunta. El resultado será el despertar de la conciencia.

Recordarse a sí mismo.
El ser humano fascinado no se acuerda de sí mismo. Nosotros debemos auto-recordarnos a nosotros mismos de instante en instante. Necesitamos auto-recordarnos en presencia de toda representación que pueda fascinarnos. Detengámonos ante toda representación y preguntémonos a nosotros mismos:
¿Dónde estoy? ¿Estaré en el plano físico? ¿Estaré en el plano astral? Luego dad un saltito con la intención de flotar en el ambiente circundante. Es lógico que si flotáis es porque estáis fuera del cuerpo físico. El resultado será el despertar de la conciencia. El objetivo de esta pregunta a cada instante, a cada momento, es hacer que se grabe en el subconsciente para que actúe después durante las horas entregadas al sueño en horas en que realmente el Ego se halla fuera del cuerpo físico.
Sabed que en el astral las cosas se ven tal como aquí en el plano físico. Las gentes durante el sueño y después de la muerte ven todo allí en forma tan igual al mundo físico que ni siquiera sospechan por ello hallarse fuera del cuerpo físico. Ningún difunto cree jamás haber muerto, está fascinado y sueña profundamente. Si los difuntos hubieran durante la vida hecho la práctica de recordarse a sí mismos de instante en instante, si hubieran luchado contra la fascinación de las cosas del mundo, el resultado sería el despertar de la conciencia. Entonces no soñarían, andarían en los mundos internos con la conciencia despierta.
Quien despierta la conciencia puede estudiar, durante las horas del sueño, todas las maravillas de los mundos superiores. Quien despierta la conciencia se vuelve clarividente. Quien despierta la conciencia vive en los mundos superiores como un ciudadano del cosmos totalmente despierto. Quien despierta la conciencia ya no puede soñar aquí en este plano físico, ni tampoco en los mundos internos. Quien despierta la conciencia deja de soñar. Quien despierta la conciencia se convierte en un investigador competente de los mundos superiores. Quien despierta la conciencia es un iluminado. Quien despierta la conciencia puede recordar sus innumerables retornos. Quien despierta la conciencia asiste conscientemente a sus propias iniciaciones cósmicas. En los mundos superiores, los Maestros guiarán sabiamente a todos aquellos que realmente se aman. En los mundos superiores los Maestros entregan a cada cual lo que necesite para su desarrollo interior.

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