martes, 2 de diciembre de 2008

El Mundo Secreto de Paititi


Entre los lugares que se visitarán en el agosto simbólico se halla las selvas de Paititi. Como un pequeño aporte, publicamos un extracto de mi libro “ Los Maestros del Paititi ”, que involucra parte de la información que se recibió en 1996 sobre tan importante Retiro Interior de la Hermandad Blanca, entre los diversos datos obtenidos, el denominado “ Decadrón ”, un conjunto de 10 elevados principios que rige la vida de aquella esquiva civilización subterránea de El Dorado.

(Fragmentos tomados del Capítulo VIII, “ Crónicas del Reino Intraterrestre ”)



UN LUGAR REMOTO Y PROTEGIDO

La llacta santa de Quañachoai —como denominan los hombres Q‘eros al Paititi— sólo abrirá sus puertas cuando los requerimientos del Plan Cósmico así lo dispongan. Nadie podría profanar el centro espiritual de los Paco-Pacuris o “Guardianes Primeros”, ellos saben muy bien que el antiguo conocimiento depositado en manos equivocadas atraería una nueva y descomunal destrucción, como las que hundieron a la Atlántida y a Mu.

La ciudad estaría entonces en un lugar casi inaccesible, concentrada en el subsuelo y rodeada de una exuberante vegetación selvática que, cual pared de contención, evitaría que la persona incorrecta se aproxime. Ni siquiera los incas, con su amplia experiencia en arriesgadas expediciones, pudieron ingresar al reino secreto, salvo aquellos que posteriormente reunirían las condiciones como para lograrlo. Con ello me refiero a la peregrinación de Choque Auqui, quien sintetizaba en su persona los más elevados ideales de un Imperio que conoció por desdicha su holocausto.

Un misterioso cañón marcaría los límites entre el retiro de los Maestros y el mundo exterior. La naturaleza cobraría “magia” al cruzar el otro lado de este umbral natural, cual hechizo ancestral que prueba la firmeza del aspirante, seduciéndole a abandonar la hazaña. Ciertamente, aquel que se funde con la naturaleza, se ve libre de todo obstáculo. Incluso se le “abren” las puertas para dar finalmente con una de las entradas que le conduciría a un mundo inimaginable, y del cual, posiblemente ya no podría regresar...

La actual humanidad aún no está preparada para develar el secreto del Paititi y del mundo subterráneo.

Además de todo esto, en la remota región selvática moran otras dificultades, como por ejemplo la presencia de una presunta tribu de antropófagos que no vacila en ultimar a aquellos que van a buscar oro o a profanar los lugares sagrados. Sobre éste punto es apenante observar cómo algunos exploradores han asociado equivocadamente a los pacíficos indios machiguengas con la tribu salvaje antes citada. En una conocida revista limeña, salió publicado un artículo titulado “La saga de los exploradores perdidos” - en agosto de 1996, mientras nosotros nos hallábamos en expedición - . En el artículo se mencionaba la desaparición de Robert Nichols, quien se aventuró en el Manú para encontrar la legendaria Paititi. Más tarde, las fotografías del japonés Y. Sekino develaron el misterio al mostrar a unos machiguengas con las gruesas medallas de los exploradores perdidos, colgadas como un trofeo en el cuello. Según Sekino, ellos dieron muerte a Nichols y a sus acompañantes.

Con tristeza leímos el reportaje, ya que uno de los indios que aparecen en la fotografía es nada más y nada menos que “Pancho”, aquel amigo que ha acompañado numerosas expediciones de nuestros grupos de contacto. Obviamente que ello no fue así; quienes conocemos a los machiguengas podemos sostener que son amigables y bondadosos. Quizá las medallas fueron un regalo. No sería raro que mientras escribo estas líneas algunos de los machiguengas estén utilizando los coladores y utensilios de cocina que humildemente les obsequiamos, así como diversas prendas de vestir. Los machiguengas son conocedores del Paititi, y sólo Dios sabe cuántas personas habrán pasado por su aldea rumbo al Pantiacolla. Recordemos que es un camino que no se encuentra libre de dificultades.

Ya desde tiempos del incanato se hablaba de los Musus —tribus guerreras denominadas “Mojos” por los conquistadores—, quienes habitaban en las selvas del Manú, ofreciendo una gran resistencia a la expansión territorial de los incas. Al parecer, las expediciones españolas que más tarde se realizarían al Antisuyo incaico correrían la misma suerte. Cabe mencionar que los Guías nos han dicho en experiencias muy concretas que en las cercanías del Paititi existe una desconocida tribu selvática (!). El mismo Alcir nos revelaría también la existencia de una “gran cultura selvática”, que ha dejado como testimonio diversas construcciones de piedra en la jungla. El anciano Maestro nos afirmó que, en un futuro, nosotros mismos descubriríamos parte de estas edificaciones...


Izquierda: Petroglifo en Pusharo

Es necesario aclarar que podríamos estar ante “tres formas” del Paititi: la primera podría indicar posibles construcciones incaicas en las selvas del Manú, fruto de los intentos de expansión territorial hacia el Antisuyo; la segunda señalaría construcciones de un imperio selvático, cuyos verdaderos orígenes aún nos son desconocidos; y la tercera, se refiere al Paititi subterráneo, sin duda el original y el más antiguo, sede física de los sobrevivientes de la Atlántida. Sobre este Paititi me refiero en esta obra.

El Paititi irradia su propia energía, cual foco de iluminación que aclara el camino y despierta a las mentes dormidas. Así esta radiación produce desordenes electromagnéticos en los helicópteros que han querido acercarse a la zona. El lector recordará que hablé de los efectos que producen estas extrañas vibraciones en las brújulas; así también, no es menos intrigante la densa niebla y las espesas nubes que “esconden” al retiro; nosotros lo comprobamos, y hoy sabemos que este curioso detalle tiene un origen artificial.

Es impresionante observar cómo la Jerarquía mantiene protegido el monasterio intraterreno; nadie puede acercarse, sólo aquel que ha sido “invitado”. Naturalmente ahora que conocemos algunos de los ingeniosos sistemas de protección del retiro, nos podría brotar la siguiente pregunta: ¿Por qué tanta prudencia y afán en evitar el arribo de algún extraño?

MAQUINAS ANTEDILUVIANAS Y ARCHIVOS SECRETOS

Como sabemos, los Estekna-Manés lograron reunir algunos de los ingeniosos artefactos que pudieron sobrevivir a la destrucción de la Atlántida, almacenándolos en una determinada zona del retiro que es llamada “La Sala de Reflexión”, denominación que fue empleada como un mensaje de lo que ocurrió con la Atlántida al manipular equivocadamente la tecnología que en aquel entonces se había alcanzado. Según Alcir, esas máquinas pueden lograr determinados efectos que hoy en día llamaríamos “milagros”. Esta tecnología, bien empleada, sería de gran beneficio para la medicina, ya que algunos artefactos eliminan selectivamente las células que están en proceso de degeneración. Asimismo, se cuenta con adelantados sistemas de eliminación de toxinas, ya sean éstas por ingesta de alimentos o por radiaciones nocivas. Por otro lado, una determinada serie de estas “máquinas atlantes” permite aprovechar la energía telúrica, almacenándola y convirtiéndola en una fuente de poder. También existen otras máquinas diseñadas para la canalización de energías provenientes del espacio; algunas de ellas las tienen en funcionamiento para que la radiación cósmica “ingrese” a través de la Cordillera de los Andes, procurando de esta forma la activación de Sudamérica.
Antiguamente esta activación con energías cósmicas se llevó a cabo en Oriente, teniendo a los Himalayas como antena natural, mientras las máquinas se hallaban en la base de la cordillera, en recintos subterráneos perfectamente acondicionados. Ahora, los Himalayas están en su período de sueño; Sudamérica empezaría entonces a despertar. La Energía Activadora no “cambia de posición” —como se ha venido pensando— sino que ésta, que llega a todo el planeta, es concentrada en un lugar para conseguir con ello un efecto determinado; es como tomar una lupa de aumento que, colocada en un ángulo correcto en medio de la luz del Sol, concentra la energía multiplicando su fuerza y luminosidad.

Derecha: Mapa que representa la posible ubicación de Paititi en la meseta del Pantiacolla según diversos investigadores.



Es probable que al referirme a estas maravillosas máquinas el lector se imagine una especie de caja de metal con tornillos y tuercas. Obviamente, al hablar de una tecnología de una civilización superior, nos encontramos ante cosas nuevas y extrañas.


Las máquinas de canalización —y que también se utilizan para irradiar la energía almacenada— se asemejan más bien a unos gigantescos “espejos”. Su poder es asombroso. Todos estos adelantos técnicos, en manos fanáticas y ambiciosas de poder, producirían una catástrofe al ser mal empleados. Por ello el celo de la Jerarquía es grande, procurando mantener en un lugar seguro la tecnología que habrá de utilizar el hombre cauto, consciente, e iniciado en la luz suprema del amor.

Quizá el lector se pregunte qué ocurrió con las máquinas que no fueron llevadas al mundo subterráneo y porqué no se han hallado. La búsqueda es indócil; como hemos visto, la geografía terrestre ha venido cambiando a lo largo del tiempo y muchas de estas máquinas se encuentran perdidas en lugares casi inaccesibles. El terreno donde se llevan a cabo las investigaciones arqueológicas es muy reducido: quitemos los grandes desiertos de la Tierra —¿quién haría una excavación en el Sahara o en el desierto de Gobi?—; los océanos, cuyas profundidades no son vencidas ni por los submarinos nucleares; las intrincadas selvas de nuestro mundo; y las insólitas alturas de las cadenas montañosas, entre otros lugares ¿qué nos quedaría?, y como podrá deducir el lector nadie se animaría a buscar máquinas atlantes en los puntos antes citados. Además, quitemos también las ciudades —recordemos que en México se halló un túnel Azteca mientras se llevaban a cabo las obras del Metro—; en conclusión, puedo afirmar que existen muchos lugares en nuestro planeta que aún no mostrarán sus secretos...

Ahora bien, los recintos subterráneos de la Gran Hermandad Blanca no sólo guardan los avanzados artefactos, sino que custodian cosas más grandes y poderosas. Así la eterna sabiduría se constituye en el tesoro más preciado por los Maestros.

Los archivos históricos de “Mu” y Atlántida, que datan desde tiempos inmemoriales, se hallan reunidos en las galerías intraterrenas del Paititi. Asimismo, los archivos perdidos del Imperio Inca y de otras culturas que aún nos son desconocidas, se hallan también en el mundo interior. Además, las planchas metálicas y los cristales de información que contienen pasajes extraídos del Registro Akáshico se encuentran al lado de los archivos antes mencionados. Los 32 Mentores de la Luz dieron estas planchas de secreta simbología y los poderosos cristales a los supervivientes atlantes, junto con el sagrado Disco Solar, que es la llave entre las dimensiones y que, por consecuencia, podría “leer” el Archivo Akáshico o la verdadera historia de la humanidad, el cual es llamado por los Guías y Maestros: El Libro de los de las Vestiduras Blancas .


Izquierda: “Representación del legendario disco solar inca, y que actualmente se hallaría oculto en Paititi”

He aquí el verdadero “tesoro” del Paititi, resguardado en “La Sala de los Registros” y custodiado por los pocos Estekna-Manés que aún habitan en el mundo subterráneo, perpetuando así la sagrada tradición que heredaron de los primeros sacerdotes de la sumergida Atlántida.

El mundo interior empieza a formarse.

COMO ES EL MUNDO INTERIOR

Actualmente la población del reino subterráneo no es tan numerosa como en épocas anteriores; con el transcurrir de los milenios la civilización interna fue disminuyendo, abandonando el plano físico que conocemos y estableciéndose en niveles más sutiles desde donde seguirían llevando a cabo el plan de ayuda, tal como lo hicieron en un inicio los 32 Mentores de la Luz. La mayor parte de los seres intraterrestres no poseen cuerpo denso, es decir, ya dejaron su envoltura material. Por ello los Maestros nos han hablado de retiros interiores físicos y otros sutiles . El Paititi reúne ambas condiciones.

En lo que se refiere a los retiros interiores sutiles, el acceso es a través de la meditación y de los viajes astrales. Este es el caso del retiro del Titicaca y de Hayumarca, en el altiplano peruano-boliviano; del valle del Urubamba, en el Cusco; de Nasca, en Ica; entre otros. No obstante, sabemos que existen seres físicos en las galerías subterráneas de la meseta de Marcahuasi, en los Andes centrales; en las cercanías de la comunidad de Q‘eros, en Paucartambo (Cusco); en las selvas del Manú, en Madre de Dios; y en otros lugares más que en su momento serán revelados.

Los retiros de la Gran Hermandad Blanca se distribuyen en diferentes partes del planeta, unidos todos por las fuerzas de la luz y al servicio de la humanidad. Aquí citaremos algunos enclaves: El Uritorco, en Argentina; Paysandú, en Uruguay; Atacama, en Chile; la Cueva de los Tayos, ubicada en la zona fronteriza del Perú y Ecuador ; la Sierra del Roncador - denominada así por los diversos “ruidos” que se dejan sentir desde el subsuelo - , en el Brasil; Catatumbo y Roraima, en Venezuela; Guatavita y Tota, en Colombia; Teotihuacan, Palenque, el Valle de las Siete Luminarias y la Zona del Silencio en México; Monte Shasta, al norte de California; Compostela y el Pico Sacro, en España; los Pirineos y el Bugarach, en Francia; la Península del Sinaí, en Egipto; Potala, en el Tíbet; los montes Karakorum, entre el Tíbet y China; en los montes Vindhya, al sur de la India; y amén de otras moradas sagradas. Todos estos lugares se hallan unidos por túneles subterráneos. En el caso de Sudamérica, el gigantesco “pasadizo” se inicia en Monte Shasta, atraviesa México, penetra en Centroamérica, y hace su aparición en Sudamérica por Colombia; de allí continúa por el Ecuador hasta penetrar en el Perú; el inmenso túnel prosigue recorriendo las entrañas de Bolivia, Chile, y concluyendo en la Patagonia Argentina - y hay indicios que de allí conectaría de alguna forma con la Antártida―. Una importante bifurcación se ubica precisamente en el Perú; ésta se dirige hacia el Brasil, donde se “abre” como la copa de un gran árbol, diversificándose hacia otras regiones. Es interesante escuchar las afirmaciones del Subsurface Research Center de Phoenix (EE.UU.) a través de su Director Charles A. Marcus que sostiene la existencia de una vía subterránea de unos 4.000 kilómetros de longitud que parte de México dirigiéndose hacia el sur del Perú. No obstante, este túnel gigantesco, llamado por algunos el “verdadero camino de los incas”, es aun mucho más grande...

Es interesante saber que a pesar de tener una tecnología de punta a su alcance, los Maestros llevan una vida monástica, dedicados a la oración y al trabajo interno. Ellos se rigen por un código muy antiguo que denominan Decadrón ; un conjunto de 10 elevadas leyes que orientan la evolución del mundo intraterreno:

Primera Ley: “El verdadero estudiante de la Vida empieza estudiándose a sí mismo”.

Segunda Ley: “La Luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante”.

Tercera Ley: “El verdadero soldado de la Luz batalla amando al enemigo”.

Cuarta Ley: “La verdadera protección radica en el control del miedo interior”.

Quinta Ley: “El verdadero Maestro enseña con el ejemplo”.

Sexta Ley: “El verdadero mensajero es aquel que sólo transmite el mensaje”.

Séptima Ley: “La Fe verdadera se sustenta en el conocimiento”.

Octava Ley: “La sagrada doctrina se torna aún más sagrada si se es consecuente con ella”.

Novena Ley: “El verdadero Templo es aquel que se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.

Décima Ley: “El verdadero Místico es aquel que pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor al prójimo”.

Tal como lo dicen los Maestros, el Decadrón se basa en las propias leyes cósmicas que rigen el Universo, y sólo a través de la correcta meditación, se puede acariciar el significado profundo de cuanto señalan las sencillas y luminosas palabras de los Antiguos.


La vestimenta de los Maestros consta por lo general de largas y bellísimas túnicas. Estas pueden ser blancas, azules o doradas, según la función que cumple el ser que la lleva consigo. Todos se saludan con la mano izquierda, como símbolo de paz y tranquilidad —ya que la mano derecha representa la fuerza—. Ello resulta interesante porque en varias experiencias de contacto físico los Guías saludaban levantando su mano izquierda. Alcir también hizo lo propio durante el contacto en Pusharo y ello nos recuerda que Cachán, el único machiguenga que estaba en contacto con la Hermandad Blanca , saludaba sólo con su mano izquierda, a diferencia de toda la tribu. Es interesante además observar en más de una antigua pintura rupestre, una mano izquierda pintada con insistencia en las paredes de las cavernas. Todo esto es muy sugerente.

Izquierda: Imagen gráfica de Alcir, Maestro y Regente de la Hermandad Blanca del Paititi, Custodio del Sagrado disco Solar.





En el monasterio interior existen salas especialmente diseñadas para la meditación, donde se lleva a cabo un diálogo con la esencia divina que mora dentro de la apariencia física. La meditación es una de las actividades más sagradas en el Paititi subterráneo. Sin embargo, no todo es meditación en el mundo interior.

Cada miembro del retiro tiene una responsabilidad; unos se dedican al cuidado de las galerías; otros a la distribución de víveres (la alimentación es a partir de vegetales y frutas, combinados con extractos de minerales que se consiguen en las áreas dedicadas al aprovechamiento del subsuelo); un grupo de sacerdotes vela por los archivos y las máquinas; otros, hallan su función en los sistemas de transmisión, entre otras tareas.

Los sistemas de transmisión —en los cuales las facultades psíquicas y la tecnología se concilian— permiten a los intraterrenos estar en continuo enlace, conociendo a la distancia todo lo que ocurre en los distintos retiros que existen en el planeta. No obstante, cada cierto tiempo se agrupa toda la Jerarquía; estos grandes cónclaves y concilios se realizan para debatir temas de gran importancia y trascendencia dentro del Plan. Según nuestro calendario una de estas magnas reuniones se llevaría a cabo en el mes de agosto, lo cual explica porqué precisamente en ese mes se realizan los viajes más ambiciosos de nuestros grupos de contacto.

Estas reuniones tienen como escenario el continente sudamericano; el lugar preciso es secreto y sólo lo conocen los Maestros. Quien dirige esta elevada actividad es una bellísima mujer, la más alta Jerarquía del cónclave, quien se caracteriza por poseer una profunda sabiduría y un gran amor por la humanidad. Poco sabemos sobre este elevado espíritu que muchas veces ha dejado sentir su radiante presencia a la humanidad.

Sobre la apariencia física de los seres que habitan en la ciudad subterránea del Paititi, no debemos alarmarnos, su aspecto es humano, aunque en algunos se puede apreciar una fisonomía algo estilizada; esto, porque muchos son mestizos entre razas del espacio y de nuestro mundo. Como ya expliqué en líneas anteriores, ello originó el gigantismo, que aún conservan un grupo de seres intraterrenos del Paititi. Pero no todos. El aspecto de muchos es tan humano que fácilmente podrían mezclarse con la población de nuestro planeta; sin embargo, en los últimos tiempos han dejado de hacerlo. Para hacer llegar sus enseñanzas se han valido de emisarios, que son seres humanos que ya han tenido un contacto directo con la Jerarquía, divulgando sabiamente los misterios de la Hermandad Blanca a aquellos que están preparados a recibirlos. Los Maestros del mundo intraterrestre no intervienen directamente en estas operaciones —como muchos han creído—, sino que se valen de métodos mucho más ingeniosos para compartir el mensaje.

Aquí debo mencionar los denominados retiros externos , que son conformados por gente comprometida con la labor del Gobierno Interno Positivo del planeta. Ellos también transmiten las enseñanzas, ya sea a través de conferencias, libros, y, principalmente, procurando divulgar el mensaje con el EJEMPLO.

Es así como los Maestros llegan a nuestra humanidad de superficie; sin embargo, sólo me he referido a uno de los aspectos del plan de ayuda. Los Sabios intraterrenos pueden “conectarse” mentalmente con nosotros, inspirándonos profundos sentimientos de paz, amor y armonía. En sueños —definitivamente la vía de comunicación más empleada por ellos, a diferencia de los Guías extraterrestres que utilizan con mayor frecuencia los mensajes telepáticos—, la persona podría estar siendo asistida por estos seres, sin recordar muchas veces lo que “escuchó” o “visualizó” en sueños. De pronto uno se despierta diferente, con un ánimo distinto, con mayor seguridad y con gran energía. Todo este despliegue procura suplir la presencia física de los Maestros en nuestro mundo de superficie. Para contactar físicamente con ellos —una vez que se nos dio la invitación para vivir tal experiencia—, tendríamos que aproximarnos a los lugares donde habitan para así facilitar el encuentro. No en vano, desde los inicios de la experiencia de contacto los Guías fueron muy claros al referirse sobre este punto: Viajar a los diversos retiros interiores para contactar con la Jerarquía planetaria. Si el lector está familiarizado con este proceso, sabrá muy bien que los viajes clave de la misión de contacto estuvieron dirigidos principalmente hacia éste punto. No olvidemos que es la Gran Hermandad Blanca de la Tierra la que entregará el denominado “Libro de los de las Vestiduras Blancas”.