lunes, 1 de diciembre de 2008

El Vaticano y el Fin de los Tiempos (Reflexión)




En la experiencia de contacto aprendimos que debíamos estar atentos a todo cuanto sucedía en el mundo. Y la elección del nuevo Papa, sin duda, no escapa a los acontecimientos “clave” que apuntan a esa gran transformación planetaria de la cual nos hablaron los extraterrestres.

Este episodio, que como veremos parece hallarse en medio de diversas profecías, podría ser decisivo para comprender el futuro de una de las religiones más poderosas e influyentes del planeta. ¿Ratzinger es el famoso “Papa Negro” que aludía San Malaquías? ¿Por qué se ha tomado con tanta controversia su elección?

Me encontraba en Barcelona, debido a una reunión con la editorial que publicó “Los Maestros del Paititi”, cuando la radio del auto en donde me llevaban anunciaba la noticia inminente: Se ha elegido al nuevo Papa, “Benedicto XVI”.

Aunque no me sorprendía esta elección (y líneas más abajo explicaré por qué), recordaba que en la expedición a Paititi de 1996, el muro de Pusharo nos había mostrado grandes cambios planetarios luego de la partida de Juan Pablo II. Y si había alguna duda de ello, la designación del Cardenal alemán Joseph Ratzinger como cabeza del Vaticano, confirmaba nuestras sospechas.

Si bien es cierto se hablaba de un supuesto Papa de origen latinoamericano como posible sucesor de Juan Pablo II, las cosas apuntaban en realidad en otra dirección. Independientemente de que no se haya respetado la voluntad del fallecido Papa viajero, que en una ocasión advirtió de que su sucesor “aún no había sido nombrado Cardenal” (según recoge el premiado periodista mexicano José Villasana Murguía), estaba claro de que las cosas no se darían así. Sin duda resultan extrañas las palabras de Juan Pablo II. Desconcertantes, pero claves ante el hecho de que Ratzinger ya era Cardenal desde junio de 1977 (por intermedio de Pablo VI). ¿Hubo una manipulación en la Capilla Sixtina?

Como fuere, lo cierto es que Ratzinger pasó a ser Decano del Colegio Cardenalicio en el año 2002, convirtiéndose de esta forma en la cabeza encargada para elegir al sucesor del Papa.

Por esta razón la matemática no me resultaba complicada a la luz de nuestra experiencia de contacto: Siendo Prefecto desde 1981 para la Congregación de la Doctrina y la Fe, la heredera del tristemente célebre Tribunal de la Santa Inquisición, y su cercanía a Juan Pablo II como “consejero” y “brazo derecho”, era lógico de que el Papa que terminaría de acentuar la crisis de la Iglesia Católica, sería él.

Por razones del destino, luego de Barcelona tenía que volar a Italia para dar unas conferencias en Milán. Y debo decir que el clima de desconcierto que he hallado frente a la elección del nuevo Papa, se refleja tanto en la gente como en los principales diarios italianos como el “Corriere della Sera”. Algunos medios, visiblemente, se han expresado inconformes con esta elección que ha sido considerada como una de las más rápidas de la historia de la Iglesia.

Ratzinger, curiosamente, nació en Baviera, el mismo escenario alemán donde Adam Weishaup formaría la secta de los “Illuminati” en 1776 (a mi modo de ver las cosas, una de las sectas “satelite” que sirve a los verdaderos seguidores de Lucifer). Militante del nazismo cuando tenía sólo 12 años de edad, y muy cercano al polémico Opus Dei, Ratzinger se ha ganado la fama, y no gratuitamente, de ultra-conservador e intolerante. Encarna, en síntesis, la ortodoxia casi medieval de la Iglesia Católica:

“¿Ratzinger papable? ¿Puede acceder al pontificado el cardenal que ha castigado en los últimos años a miles de teólogos, acusado sin tapujos, además, de haber resucitado el infame Santo Oficio de la Inquisición, que suprimió a bombo y platillo -casi con regocijo- el Concilio Vaticano II? ¿Soportaría la Iglesia romana, sumida en una grave crisis, un liderazgo que la enfrentaría aún más al numeroso sector aperturista que representan los mejores -y más famosos- teólogos del momento?”

Juan G. Bedoya, Diario “El País”, Madrid, 13 de febrero del 2005


No obstante a estas críticas, existen otras posiciones, que afirman de que Ratzinger fue obligado a militar en el nazismo como muchos niños alemanes de aquella época, y que su dureza y ortodoxia ha sido necesaria para “poner orden” en asuntos delicados de la Iglesia, como por ejemplo, el controvertido caso de los sacerdotes norteamericanos que practicaron la pedofilia..

Al margen de todo esto, personalmente, me atrevo a decir (y no lo digo sólo por el análisis de los acontecimientos, sino por una “corazonada”) de que Benedicto XVI, a fin de cuentas, no estará mucho tiempo a la cabeza de la Iglesia. Está claro que no podría emular los largos papados de Juan Pablo II (26 años) o Pío IX (31). Recordemos que Ratzinger tiene 78 años. Mas, no necesariamente, podría dejar la Iglesia “por la edad”.

Ya el tiempo lo dirá.

El nuevo Papa tiene una misión, corta pero medular: Él sólo precederá al otro que vendrá. Preparará el camino…En suma, nos estamos acercando a una gran transformación en el seno de la Iglesia Católica. Y de hecho, todo ello de la mano de los recientes acontecimientos mundiales. Las cosas tal y como las conocemos tendrán que cambiar, equilibrarse y hallar su armonía. Por ello, a pesar de la controvertida elección del nuevo Papa, veo en todo esto los signos de ese cambio. En consecuencia no tenemos que caer en el juego de la oscuridad y deprimirnos ante situaciones que no lucen como lo mejor para nuestro planeta. Ya nos adelantaron los Guías y Maestros de la Hermandad Blanca que el mundo entraría en crisis, pero como parte de su redención y camino de retorno al Real Tiempo del Universo. Y desde luego, la Iglesia Católica no está al margen de este proceso.

Como había resumido en el editorial del mes anterior, probablemente las apariciones marianas de Garabandal (1961) aludan al momento actual que vive el Vaticano, ya que el mensaje aludía a “tres Papas más, luego de Juan XXIII, para que ocurra el Final de los Tiempos”. Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II ya partieron, por tanto, con Benedicto XVI, se iniciaría el tránsito final de la Iglesia Católica.

Y además, si aceptamos que Ratzinger preparará el camino del “Último Papa”, las profecías del monje irlandés San Malaquías adquieren mayor sentido. ¿Por qué para San Malaquías Ratzinger es “La Gloria del Olivo” y el Papa que le sucederá “Pedro el Romano”?

Más adelante compartiré otras reflexiones sobre ese punto. Y otros más. Demandaría varias páginas explicar, también, por qué George Bush y Condolessa Rice visitaron Roma, o analizar la aparición del presunto ovni sobre el Vaticano que fue captado por las cámaras de seguridad, entre otros hechos no menos inquietantes. Por lo pronto, estemos atentos a todo cuanto está sucediendo en la escena mundial. Y ahora más que nunca, en que tenemos que mantener nuestro trabajo orientado a la elevación de la conciencia humana. Sigamos sembrando esperanza y optimismo.


Un abrazo a todos los misioneros de la Luz.

Ricardo González