martes, 2 de diciembre de 2008

Puertas dimensionales y Mecánica Cuántica Parte 1


Hace 30 años se inicio una importante experiencia de contacto extraterrestre en Perú. Además de los mensajes que hablaban de un inminente cambio en el mundo en un futuro próximo, aquellas inteligencias cósmicas brindaron una serie de datos e informaciones que hoy a la luz de ciertos estudios científicos cobran mayor sentido. Una de estas revelaciones son las “Puertas Xendra”, un umbral en el espacio tiempo de acuerdo a Oxalc, la entidad que contacto inicialmente al grupo de Lima que luego adquirió fama internacional (Grupo Rama) gracias al testimonio del periodista español J.J. Benítez. Pero, vayamos a los Xenadras y las puertas que conducen a otras realidades.



Una singularidad creada artificialmente

De acuerdo a Oxalc, un Xendra es una “puerta” que logran abrir “artificialmente” al concentrar la luz, o energía, en grandes cantidades en un punto específico. Es como ver a cuatro personas estirando un mantel desde sus cuatro esquinas, y una quinta persona deposita en el medio del mantel una bola de hierro o cualquier otro elemento pesado: el mantel se hundirá en su centro por el peso del objeto. En termino físicos, la “realidad” del objeto distorsiona el espacio que lo contiene. Se le podría llamar, si queremos, “singularidad”.


Guardando las distancias con el concepto de los agujeros negros (cuya gravedad es tan intensa que ni la luz escapa a ellos), un Xendra es en suma una gran cantidad de energía que al ser concentrada puede “abrir” pliegues en el espacio tiempo. En los grupos de contacto se conocieron estas experiencias donde más de una persona pudo cruzar los umbrales, siendo “trasladadas” a otra realidad, física o interdimensional, como parte de una preparación. Aquel adiestramiento era más que importante para los extraterrestres, pues constituía un anticipo de lo que viviría el planeta en un futuro próximo al integrarse a otra esfera de conciencia, o como se le denomina actualmente, al Real Tiempo del Universo. Como fuese, aquella tecnología no humana, que parece sacada de un guión de ciencia ficción, ha inquietado a nuestros científicos desde todos los tiempos.

Uno de los ejemplos más emblemáticos lo hallamos en las investigaciones del fisico y matemático de origen yugoslavo Nikola Tesla, descubridor de la corriente eléctrica alterna (que superó los estudios del inglés Tomas Alva Edison) y de la hoy aceptada Resonancia Schumann. Tesla logró concentrar grandes cantidades de energía y formar inmensas bolas de luz y rayos lumínicos que se disparaban al cielo pudiendo ser vistos desde importantes distancias.

Afincado en los Estados Unidos, a su muerte en enero de 1943 el Gobierno ingresó a su despacho de Nueva York e incautaron todos los folios y material disponible sobre sus investigaciones. Se dice que fruto de todo ello, luego de siete meses de intensas pruebas previas, intentaron un primer experimento con puertas dimensionales utilizando grandes cantidades de energía para “abrir” un pliegue. Nos referimos al experimento Filadelfia (agosto de 1943).

Al parecer, la clave para abrir aquellas presuntas puertas era la concentración de energía, algo que en 1947, a pesar del conocimiento que brindó la Bomba Atómica, aun resultaba difícil de manejar.

Por esta razón en fechas tan recientes como el pasado agosto de 2003, se procuró emplear la energía que abastece a grande ciudades, sin éxito en el experimento, pero generando un gigantesco apagón que tuvo como centro la Central Eléctrica del Niagara (supuestamente el eje del incidente). No deja de ser curioso que fuera precisamente en las cataratas del Niágara donde se construyó la primera central hidroeléctrica gracias a los desarrollos de Tesla en 1893, consiguiendo en 1896 transmitir electricidad a la ciudad de Búfalo. Toda historia, aparentemente, nos lleva al gigantesco Acelerador de Hadrones en Suiza y un nuevo experimento que se llevará a cabo este mes de agosto, aunque, según la información oficial, con otros fines.

“Representación de uno de los experimentos de Nikola Tesla”. Fuente, Wikipedia.


Mecánica Cuántica y el Acelerador de Hadrones

Muchos piensan que los estudios sobre mecánica cuántica se han realizado estos últimos años. Y se equivocan. Ya en 1918 el científico alemán Max Planck recibía el Premio Nobel de Física por descubrir la física de los quantums. Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo el puente y aún existen diversas incertidumbres sobre este particular.

Hoy por hoy, el laboratorio más importante de un físico de lo “infinitamente pequeño”, de aquellas unidades de energía, es un “Acelerador de Partículas”, un instrumento que utiliza campos electromagnéticos para acelerar a gigantescas velocidades las partículas cargadas eléctricamente.


Hay que subrayar que el estudio de la mecánica cuántica se concentra de manera especial en el comportamiento de los objetos microscópicos, sean estos percibidos como “partícula” o como “onda”. Por ejemplo, bajo ciertas condiciones experimentales, los átomos o los electrones exhiben un comportamiento ondulatorio, como en la interferencia. Y bajo otras condiciones, las mismas especies de objetos exhiben un comportamiento corpuscular, de partícula, (“partícula” quiere decir un objeto que puede ser localizado en una región especial del Espacio). Este fenómeno se conoce como dualidad onda-partícula. Los aceleradores son tecnologías capaces de contenerlas.


Max Planck y Albert Einstein en una imagen de la época.

El más grande e importante acaba de ser terminado cerca de Ginebra, Suiza. Se trata de un túnel de unos 27 km. de circunferencia que colisionará las partículas para estudiar aspectos de la composición del átomo, de qué está hecha la masa, y si existen otras dimensiones como postula la teoría de las Supercuerdas, entre otros puntos de interés para la ciencia. Como es de esperarse, la construcción del gigantesco acelerador ha traído más de una controversia, sobretodo luego de que en abril de 2007 se produjera una explosión que obligó a cambiar 24 imanes que rodean el Colisionador (supuestamente el incidente ocurrió por un error matemático en el diseño de los imanes por parte del fabricante, el Laboratorio Fermilab). Como fuere, algunos científicos denunciaron que existía el peligro de “crear” un agujero negro estable que podría, incluso, poner en jaque la propia existencia del planeta. Suena fantástico, sin duda. Pero, ¿y si fuera un peligro real? Lo cierto es que el experimento demandará una gran cantidad de energía que, de acuerdo a ciertas sospechas, está destinada a otra cosa.

Y aquí nos encontramos con el supuesto de comprender y manipular puertas entre las dimensiones. Si esto fuese así, ¿Para qué?

Supuestamente, desde hace décadas las más importantes potencias del mundo habrían revelado a través de sus científicos que un acontecimiento intenso sobrevendrá al planeta. Ese proceso ya estaría en marcha y está conectado con los recientes cambios climáticos que, obviamente, van más allá de la teoría oficial del “Calentamiento Global”. Algo estaría por suceder con la Tierra y ellos lo saben y de alguna forma están procurando entenderlo. Se piensa, inclusive, que el cambio podría involucrar un cataclismo de proporciones bíblicas, tal y como sostiene más de una civilización antigua. De acuerdo a esto, existen advertencias en diferentes culturas del mundo que miraron con exactitud los tiempos que vendrían, y que debíamos prepararnos para afrontar ese “salto a otra realidad”. Si todo es cierto, faltan pocos años para saberlo, pues ese “cambio” o “transformación” estaría conectado con la famosa profecía maya de 2012.




Ciencia y Espiritualidad

Cuando se mezclan temas como ciencia y misticismo, profecías antiguas y recientes descubrimientos científicos, pareciera que estamos uniendo cosas totalmente incompatibles. Para la ciencia, que se basa en evidencias, en hechos comprobables y repetibles incluso, hablar de profecías es casi un sacrilegio. No obstante, sí hay una línea que une los conocimientos de nuestros antepasados con la moderna física y descubrimientos científicos. Confieso que quedé impactado cuando leí hace mucho tiempo atrás el libro “El Tao de la Física” (1972) del físico austríaco Fritjob Capra, bestseller internacional en donde se demuestra que el hilo que separa los antiguos conocimientos espirituales humanos con el de los modernos estudios científicos es muy delgado. Hoy en día pasa igual con los mayas, quienes hablaban de Hunab Ku (el centro de nuestra galaxia) como eje de un gran cambio que afectaría a nuestro Sol y a la Tierra. La NASA ha podido confirmar que en el centro de nuestra Vía Láctea se halla un agujero negro supermasivo, que está emitiendo decenas de trillones de electrovoltios hacia nosotros, y que podría estar conectado con los intensos cambios en la corona solar.


Los mayas comprendieron que los seres humanos vivimos en una realidad “falsa” y que en algún momento se produciría el despertar de la humanidad al sincronizarnos con Hunab Ku. ¿Ese es el evento que los científicos del Acelerador de Hadrones conocen? ¿Es la razón por la cual los extraterrestres adiestraban a los grupos de contacto con el paso a través de umbrales dimensionales? ¿Es que el cambio que viene involucra acceder a otra realidad diferente a la que conocemos?

Nadie tiene las respuestas definitivas. Pero desde tiempos anteriores a Nikola Tesla se ha procurado comprender a la energía y lo que a través de ella se pueda lograr, aunque muchas veces manipulando el conocimiento para experimentos militares o inclusive climáticos.

Continuará…