martes, 2 de diciembre de 2008

Puertas dimensionales y Mecánica Cuántica Parte 2



"Cualquiera que no esté impactado con la teoría cuántica no la ha entendido."

Niels Bohr
Físico Danés

Experimentos secretos

Se le considera a Max Karl Ernst Ludwig Planck como padre de la Mecánica Cuántica, la “física de las posibilidades” como hoy muchos le denominan. No obstante, el estudio de fenómenos a escala microscópica mediante las hipótesis de la cuantización de la energía y la dualidad onda-partícula fue desarrollado posteriormente al Premio Nobel de Planck por Erwin Schrödinger, Werner Heisenberg, Paul Dirac, entre otros. Corrían los años 20 y desde entonces mucha agua ha corrido bajo el puente. Hablamos de un conocimiento que sin duda alguna despertó gran interés en las más poderosas naciones que, sin mayor demora, lo aplicaron a todos los proyectos posibles, incluidos, desde luego, los militares.


Como vimos en la primera parte de este artículo, los descubrimientos de Nikola Tesla (que no pocos estudiosos relacionan al mundo cuántico) habrían impulsado el controvertido Proyecto Filadelfia. Incluso, más de un estudioso sostiene que el sistema de antenas del programa HAARP en Alaska, es una consecuencia de las investigaciones del científico Yugoslavo. En el pensamiento de la gente planea la idea de que todo avance tecnológico o científico está desarrollado al progreso de la humanidad y su avance hacia el futuro, pero la triste realidad, como lo demuestra la historia, es que no siempre ese conocimiento está orientado hacia un bienestar responsable. Hoy por hoy el primer laboratorio de experimentación de los nuevos descubrimientos son lo hangares militares. Probablemente, HAARP, sea un ejemplo de cómo un conocimiento científico se puede orientar hacia otros intereses.

HAARP son las siglas de High Frequency Active Auroral Research Program (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia), cuyas instalaciones están ubicadas en Gakona, Alaska. Supuestamente, se trata de un programa de investigación científica y académica, aunque paradójicamente está gestionado por la Fuerza Aérea y la Marina de los EE.UU. El funcionamiento de HAARP se basa en la emisión de ondas electromagnéticas hacia nuestra atmósfera para su estudio, concretamente hacia la ionosfera, capa que se extiende a unos 80 kilómetros de la superficie terrestre hasta los 800 km, conteniendo principalmente partículas ionizadas. Este medio ionizado, tal como investigara Tesla en su tiempo, provoca que las ondas electromagnéticas sean reflejadas o absorbidas. Estos “reflejos” o rebotes ionosféricos han sido utilizados para las comunicaciones a gran distancia, como las emisoras de onda corta, y algunos estudiosos piensan que a través de esta guía de ondas se pueden “transmitir” otras cosas, y alterar a través de ello el clima. Y de eso se trata la teoría de conspiración de HAARP: el programa en realidad es un experimento para provocar “artificialmente” tormentas, huracanes, tsunamis y cualquier otra calamidad.

Y HAARP, hay que decirlo, no es el primer emprendimiento militar para “estudiar” la ionosfera.

Entre los proyectos que lo precedieron se halla el Project Starfish (1962) que procuraba alterar las formas y la intensidad de los cinturones de Van Allen. Más tarde le siguió el SPS: Solar Power Satellite Project (1968), proyecto por el cual se quería generar una constelación de satélites geostacionarios capaz de interceptar la radiación solar y transmitirla en rayos concentrados de microondas a la Tierra para su uso posterior. Luego aparecería el SPS Military Implications (1978). En este caso los satélites se podrían usar para concentrar la radiación solar y ser usada como un rayo capaz de destruir misiles u objetos enemigos, alterar las comunicaciones que utilizarán la ionosfera como pantalla reflectora, etc.

En nuestra experiencia de contacto extraterrestre los Guías o Hermanos Mayores nos advertían del peligro de usar el conocimiento de forma destructiva. De acuerdo a ellos, en el Universo existen leyes superiores que rigen la vida de las criaturas, donde cada acción atrae, como un imán, una situación similar a nuestros pasos, una especie de correspondencia energética donde lo semejante atrae la semejante. Afirman que desde nuestros experimentos atómicos, a las actuales iniciativas en los grandes aceleradores de partículas, no siempre se está orientando el estudio científico al progreso de la humanidad.


Ellos lo saben ya que en su proceso de evolución enfrentaron crisis de todo tipo, incluyendo el uso bélico de poderosas tecnologías. Afortunadamente, también sabemos que dentro de sus limitaciones de intervención en el aprendizaje humano, han logrado “infiltrarse” entre nosotros para procurar evitar cualquier desenlace nefasto por el mal uso de ese conocimiento. Obviamente, ello no nos libera de todas las situaciones, pues finalmente debe ser el ser humano quien tome conciencia de todo esto.


Hablar de contacto extraterrestre, HAARP y conocimientos científicos aplicados a nivel militar, evoca algún episodio de la serie “X Files”, o nos trae a la memoria la existencia de la mítica Área 51 o el polémico incidente Roswell (1947). En el imaginario colectivo todo esto es parte de una película de Ciencia Ficción. No es real. A lo mucho, una ingeniosa tomadura de pelo. Y de hecho así han querido que lo tomemos. La mejor forma de ocultar información no es tapándola, sino mezclando información genuina con otra fraudulenta para generar confusión y posteriormente descrédito. Sin ir muy lejos, en internet vemos un sinfín de páginas que hablan de estos temas desde todas las perspectivas. Y mientras el navegante se entretiene leyendo en su computadora estas supuestas historias de conspiraciones y tecnología secreta, de si será verdad, si será mentira, los verdaderos acontecimientos ocurren tras las bambalinas mientras se lee estas líneas…

De la Ciencia a la Iluminación

Para los extraterrestres, el conocimiento científico es una forma de iluminarse. Tan válida como la experiencia espiritual de una madre al tener un hijo, o cuando una persona sobrevive a un accidente y cambia radicalmente su visión de la vida. Un descubrimiento científico puede producir también una expansión de consciencia, afectando profundamente a la criatura en su comprensión de sí misma y, por consecuencia, del Universo. O si queremos, también al revés: comprensión del Universo, y por ende de nuestra propia existencia. Y ese parece ser el mensaje de la Mecánica Cuántica.

En al año 2004 apareció un documental de gran éxito, llamado “What the bleep Do We Know…”. En él se combinaba una serie de conocimientos vinculados a la Física Subatómica y el mundo espiritual. Y aunque más de un científico criticó el film por su clara tendencia mística, acomodando ciertas revelaciones del universo de las partículas para sustentar fenómenos espirituales, también hay que decir que el esfuerzo por “reunir” ambos mundos, el científico y el espiritual desde una Visión Unificada, es más que valido y esperanzador.

El documental procuró ello, y acercó (y quizá no de la mejor forma, en eso estamos de acuerdo) la Mecánica Cuántica a las masas, despertando una curiosidad ante un tema que desde hace más de 80 años ya se venía discutiendo en los círculos científicos. De lo que no hay duda, es que los “conceptos” que esgrime la Mecánica Cuántica parecen hallarse “esotéricamente explicados” en culturas antiguas, desde la India a Egipto, e inclusive, algunas enseñanzas de Jesús en la Biblia. Esto, como es de suponer, desquicia a más de un físico. Pero también maravilla a otros.




La idea es que estos temas, en un pasado remoto en la historia de la Humanidad, se trataban desde otra perspectiva, sin “separarlos”, complementando sus aportes y desarrollando así un conocimiento unificado, una poderosa herramienta que de acuerdo a los extraterrestres disparará al ser humano hacia otros horizontes de comprensión. Pero para dar ese salto hay que prepararse.


Mencioné la existencia de los Xendras en la primera parte de este artículo. Hoy más que nunca estoy convencido que las experiencias de puertas dimensionales no son sólo hechos anecdóticos o fenoménicos para acceder a “otro lugar” o recibir información. Aquellos umbrales en el espacio tiempo serían entonces más que un puente. Esconderían una importante preparación para la activación de un conocimiento oculto en nosotros mismos que puede ser revelado. Ello no sólo ocurriría a través de las puertas dimensionales generadas a través del estímulo extraterrestre. También sucede con las “Puertas de la Tierra”, y otras “singularidades” que atesora nuestro planeta y que más de una cultura conoció como verdaderos centros iniciáticos, como si los antiguos Maestros hubiesen sido una suerte de experimentadores cuánticos espirituales.

Todo ello esta conectado al gran salto evolutivo que dará nuestro mundo en un futuro próximo. Por su importancia, es momento de adentrarnos en el misterio y mensaje de aquellos “pasos en el tiempo”…

Continuara…