lunes, 1 de diciembre de 2008

Reflexiones del Contacto




“El contacto es recibir para dar. Dar un mensaje y un conocimiento que justifique el esfuerzo desplegado, tanto de ustedes como de nosotros. Pero sobre todo un mejor ejemplo de unidad, integración y servicio.

Cuando comprendan que de nada sirve que entiendan todo, si no hay amor en vuestras actitudes y acciones, sólo empezarán a perfeccionar vuestro cambio…”

Extraído del libro “Mensajeros del Cosmos”, Sixto Paz Wells, Longseller Errepar, Argentina (Pag 71)..

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de hablar mucho con la gente de los grupos de contacto, ya sea vía e-mail o en mis viajes de difusión. Hay un creciente interés por comprender mejor las informaciones que los Guías han venido transmitiendo en las experiencias. Y no es para menos, ya que la cantidad de información que se ha desprendido de todo ello es impresionante. Por su importancia, he decidido incluir, como un pequeño aporte, algunas de estas inquietudes y mis reflexiones, con la intención de aclarar cualquier duda y comprender el maravilloso momento que estamos viviendo. Subrayo que he incluido sólo las preguntas que involucran las experiencias o informaciones que he enfrentado o difundido. Cuando se me ha consultado por las experiencias que vivieron otros hermanos, he recomendado que acudan a ellos para resolver cualquier inquietud. Es imperante dialogar y compartir.
A todos gracias mil por escribir y estar pendientes.

Que el Universo entero les bendiga,

Ricardo González



El Contacto, Orión y los viajes a Roncador y Paititi

1. ¿Por qué generalmente se dan contactos individuales o en grupos muy pequeños?

Hay más de una explicación. Por un lado, a los Guías extraterrestres les resulta más sencillo “coordinar” un acercamiento con una persona o un grupo pequeño que con un colectivo grande. Ellos más de una vez han mencionado que el ser humano es impredecible, y esta característica se multiplica cuando son muchas las personas que enfrentan el contacto, probablemente por las diversas reacciones que se disparan ante una experiencia así y la falta de uniformidad en la preparación del grupo. Por ello me atrevería a decir que la piedra cimiento del contacto grupal es la preparación. Ahora bien, contactos grupales los ha habido en la Misión, quizá no tan numerosos como los individuales, pero todos ellos con grandes aportes y enseñanzas. La perspectiva de que los encuentros cercanos grupales aumenten depende por un lado de nosotros, ya que es parte del proceso futuro de la humanidad. Pero no como un fin, sino como una herramienta para estrechar lazos con otras civilizaciones. Huelga explicar que también debemos comprender que detrás de una experiencia de contacto con los Guías u otro ser superior vibrando en la luz, se movilizan muchas cosas que determinan quién o quiénes, cuándo y dónde se produce el encuentro, y no porque aquellas personas sean “elegidas” o “mejores; muchas veces pesa en la decisión del contacto el karma del individuo potencial. No hay que olvidarlo.

2. ¿Somos seres de Orión viviendo en la Tierra?

Lamento mucho que se haya confundido de esta manera la experiencia que me tocó enfrentar en la Gran Pirámide. Nunca dije que el estanque cósmico terrestre se encuentra en Orión y que “todos los Rahma procedamos de allí”. Bien sabemos que la Tierra posee en sí misma aquella “fuente de vida” en donde se crean espíritus individuales, como recordamos, sobre la base de la experiencia del reino animal, que es colectiva. El mensaje del contacto que viví en Egipto apunta a la existencia de diversos estanques cósmicos, en la Tierra y en otros planetas, y principalmente, como es el caso de lo que llamamos “Constelación de Orión”, en la M42, la nebulosa más estudiada del espacio conocido. Por alguna razón se me reveló la existencia de un estanque cósmico en esta nebulosa, que dicho sea de paso está “gestando” la creación de nuevos planetas y estrellas. Sé que hay un misterio mayor allí y que aún no hemos comprendido en su totalidad. No en vano ello generó una guerra extraterrestre muy antigua, y que hasta esa experiencia nos era desconocida.






Por otra parte, y debo decirlo, no me parece descabellado que más de un alma de origen extraterrestre, o una humana que haya tenido algún tipo de experiencia en esos lejanos mundos, esté trabajando en la Tierra al servicio del Plan Cósmico, pues si bien es cierto, el eje de esta historia apunta a la humanidad, es el Universo entero el implicado con sus resultados. Esto no contradice ni un ápice todo lo que hemos aprendido en estos años, más bien lo amplía y profundiza.

Soy conciente que al hablar de Orión, y de sus guerras estelares, es muy fuerte y controversial. Sin embargo, a pesar de haberse tratado de una experiencia personal, los Guías me recomendaron que la compartiera, pues su mensaje con el tiempo sería comprendido. Y yo sentí hacerlo. Lo viví, fue real, y me hago totalmente responsable de mis afirmaciones.


Además, no olvidemos que diferentes hermanos, mucho antes de que recibiera la indicación de ir a Egipto, ya habían tenido experiencias similares y con informaciones idénticas. Hermanos muy lejos de imaginarse cosas o de hallarse confundidos. Pero no las comentaron abiertamente en su momento por temor a ser cuestionados. He hallado, inclusive, la misma información y testimonios en otros grupos de contacto y aún en personas ajenas a todo esto. Es cierto que hay piezas que tenemos que unir, pero por favor no confundamos las cosas ni adelantemos juicios.

Todo esto me ha enseñado mucho. No es tarea fácil difundir semejantes vivencias e informaciones. Y más aún si se tratan de episodios controvertidos de nuestra historia cósmica. Pero ya el tiempo dirá.

3. ¿Qué sucedió en la expedición a Roncador del 2004?

El objetivo de este viaje apuntaba a la activación del disco solar que se halla en el Mato Grosso, además de un encuentro con los guardianes del lugar que entregarían importante información sobre las ciudades perdidas del Brasil y los secretos que custodian. Todo ello se dio. Fue una expedición internacional que reunió a hermanos de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador y Perú. Fue un viaje maravilloso donde cada paso y momento fluyó tal como anunciaban las comunicaciones. La presencia de los Guías fue evidente y todos la pudimos constatar. Inclusive más de un miembro del grupo registró los avistamientos de las naves tanto en las cámaras digitales como en las convencionales. ¡Quedamos muy contentos por tremendo apoyo recibido!

En esta expedición los hermanos de Brasil fueron los protagonistas, pues su entrega y dedicación unió al grupo y enseñó. Muchos me preguntan por el informe, pero este fue redactado por los grupos de Sao Paulo, obviamente, en portugués, y así estuvo circulando. En breve estará lista la traducción al español y allí no sólo se podrán conocer los detalles de este viaje, sino la importante información recibida sobre los yacimientos de los cristales de poder y los lugares donde se encuentran los principales Retiros Interiores de la Hermandad Blanca en la costa este de América del Sur, entre otros datos por demás reveladores.

4. Teniendo en cuenta el próximo viaje al Manú, ¿qué reflexión puedes hacer de las expediciones que realizaste a Paititi? ¿Quedó algo pendiente?

Siempre quedan tareas adicionales por realizar, pero tenemos que comprender que una cadena de viajes en realidad obedecen a un solo propósito, y a Paititi se volverá una y otra vez.

Tengo especiales recuerdos de la expedición de 1996, pues fue mi primera incursión a esas selvas tan mágicas, y también la más intensa: 33 días de expedición. Prácticamente dos en una, ya que primero estuvimos en Q'eros, caminando con el equipo a cuestas en alturas andinas que rozaban los 5.000 metros sobre el nivel del mar, y de allí el acceso al Manú. Fue una vivencia inolvidable, llena de sencillez y espiritualidad. Y en Pusharo, el corolario fue el encuentro físico con Alcir.

Izquierda: Expedición Paititi 1996




Fue uno de los tantos viajes que se hicieron a Paititi, pero con un aporte importante ya que en él se dio el esperado contacto físico con la Hermandad Blanca, una tarea que ya había sido iniciada gracias a los primeros encuentros con los emisarios y experiencias en el astral. La información recibida en este viaje fue abundante y sobre todo novedosa, tanto, que de todo esto nació un libro. 1996 fue un año inolvidable para mí no sólo por este viaje; ese año los Guías asistieron a mi madre curándola de un cáncer terminal, tal como el propio Alcir me lo había transmitido antes que emprendiera la expedición. Fue el inicio de muchas cosas.

Luego de este viaje a Paititi, se nos pidió volver en agosto de 1998, en pleno “Año Semiótico”, para vivir lo que el propio Alcir denominó “la Gran Prueba”. No sabíamos de qué se trataba. Pero parecía ser algo muy importante para ellos. Hicimos el viaje, el más numeroso que se haya hecho (fuimos 17 personas), pero no se dio nada de lo que esperábamos. Es verdad que los Guías se mostraron y apoyaron, y que varios hermanos tuvieron experiencias importantes, pero todo ello no era parte de esa prueba simbólica o espiritual que advertía el guardián del Disco Solar en el viaje anterior. En suma, no cumplimos el objetivo global, y pienso que en gran medida por mi inmadurez e inexperiencia. Comprendí en ese viaje que una expedición no termina cuando se llega a un determinado lugar; el regreso fue nuestro gran descuido. Cómo sale uno de la selva es importante, no volver apurados o a las corridas, sin reflexionar lo que vivimos o no vivimos adecuadamente. Y por otra parte, aprendí que un viaje a un Retiro Interior no se realiza sólo para tener contactos y recibir información, sino también para afrontar ciertos procesos iniciáticos, de profundo significado simbólico pero trascendentales, como una herramienta poderosa en nuestra preparación. La Hermandad Blanca tiene sus mecanismos, muchas veces incomprensibles para nosotros, pero efectivos. A esto se refería la “Gran Prueba”, y por ello tuvimos que volver en agosto del 2000. Sé y siento que la pasamos en nombre de todos, aunque las connotaciones de la misma sorprendieron a muchos: ¿Cómo era posible que la Hermandad Blanca te diga que si cruzas el Mecanto no podrías volver? ¡Fue un símbolo! ¡Nosotros no lo interpretamos correctamente en un principio! Como fuere, este gran paso activó los primeros viajes al Sinaí y la experiencia en Celea (24 febrero, 2001). Los Guías estuvieron asistiendo cada paso en este viaje a Paititi, inclusive una confirmación física a través de la materialización de una nave sobre nosotros, al otro lado del Mecanto, y que fortalecía el mensaje de la Guardiana de Luz, en donde se nos explicaba los alcances de esta inolvidable experiencia: “Las distancias que se miden en Paititi, no son las físicas, sino las interiores”. Y esa enseñanza tocó sensiblemente el corazón de muchos hermanos que leyeron el informe “El Mensaje de El Dorado.

”Por ello, considero que en este próximo periplo a Paititi, a realizarse en el mes de agosto por hermanos comprometidos con la Misión, hay que prestarle especial atención a todo lo simbólico, más aún ahora que estamos viviendo un nuevo año semiótico. Y de igual forma en cada viaje o lugar donde nos encontremos.

La experiencia en Tierra del Fuego (Kayona), los Discos Solares y el desierto de Gobi

5. ¿Por qué no has redactado aún el informe de la experiencia de Tierra del Fuego? ¿Qué se recibió allí? ¿Cómo se dio todo?

Inicialmente fui invitado a través de las comunicaciones para vivir esta experiencia. Según los Guías, sería la última de un ciclo de contactos que habían programado para con mi persona. No que no les volvería a ver más, sino que sería necesario sopesar y asimilar todos los encuentros que enfrenté en un corto margen de tiempo como parte de una preparación. Ir a la ciudad secreta de la Antártida, me emocionaba por todo lo que significa para la humanidad.

La confirmación para esta experiencia se dio en noviembre del 2003, durante el viaje que hicieron los grupos de Chile al Licancabur, y en donde me hallaba presente. Fue maravilloso ir con ellos. El objetivo era activar el disco solar del apagado volcán. Nadie esperaba un contacto físico. Y menos yo. De hecho el mensaje que advertía mi encuentro esa noche con los Guías lo recibieron Aurora Zamora y Mauricio García. Y encima me permití dudar del mismo, aunque ellos, serenos, me dijeron que habría una confirmación previa el encuentro, exactamente a las 9:00 p.m. Y precisamente a esa hora apareció una nave madre sobre la laguna verde, toda ella adornada en un racimo de luces que la “vestía” magnífica en el cielo. Todos la vimos, y Cristian Vallejo, desde su carpa, vio al Guía Antarel, físicamente, de pie y cerca de las ruinas que habíamos empleado como zona de acampe al pie del volcán. Yo fui al encuentro de Antarel, y allí, además de otras cosas (como la advertencia de que la NASA se acercaba al lugar, y así ocurrió, pues nos topamos cara a cara con ellos), me ratificó la invitación para la experiencia que se desarrollaría en Tierra del Fuego. Tenía un año para prepararme, pues me dieron el 12 de diciembre del 2004 como fecha de contacto. Esta fecha no la comenté con nadie, y otros grupos también la recibieron, como el de Bariloche. Serían ellos precisamente, con hermanos de Trelew, Santiago de Chile y mi esposa Iara, quienes integrarían el equipo que fue a la cita.

Derecha: Licancabur y laguna verde



El contacto se dio a través de una puerta dimensional que de acuerdo a las últimas comunicaciones, difiere a la de un Xendra. Los Guías les llaman “Exones”. Mientras un Xendra es creado artificialmente a través de la concentración de la luz, los Exones son puertas naturales que se “abren” sobre el cruce de líneas de fuerza planetarias. La Hermandad Blanca trabaja de manera especial con este tipo de accesos dimensionales, y fue así como me “llevaron” al Templo del Principio de Kayona; un gigantesco salón que en la antigüedad había cobijado a los más altos sacerdotes de esta ciudad que súbitamente se congeló bajo los hielos. En esta experiencia, además de “ver” la historia de Kayona y su relación con la perdida Lemuria, me entrevisté con el Maestro Joaquín, quien me mostró una piedra de poder verde brillante, de origen cósmico, y que me recuerda una de las interpretaciones del legendario Santo Grial como una “esmeralda caída del cielo”. En este contacto, al margen de cualquier especulación que podamos hacer sobre el misterio del Grial, Joaquín me reveló los nombres de los discos solares y otros datos que sentí adelantar en el informe “La Red del Tiempo”. Luego de esta experiencia me hallaba muy sensible e impactado por lo recibido. Conjuntamente, los Guías me recomendaron que compartiera abiertamente todo lo que vi y me dijeron en agosto, pues a lo largo de estos meses maduraría lo vivido. Cuando llegaron más tarde los mensajes que confirmaban la salida de Cusco y los viajes de agosto, comprendí. Y más aún luego del reciente viaje que hicimos a la meseta de Somuncurá, en la patagonia argentina. Diferentes lugares, pero todos ellos encerrando la misma historia que esgrime Kayona.

6. ¿Pueden haber más discos solares en otras partes del mundo ajenas a América? ¿Es necesario viajar a los lugares donde se encuentran para “activarlos”?

La Hermandad Blanca y las civilizaciones más sagradas de la prehistoria trabajaron con discos de poder, muchos de ellos con aspecto metálico, como el oro, pero lo más importante: llenos de magia y energía sobrenaturales. Por supuesto que debe haber decenas de estas antiguas herramientas ocultas en el mundo. Sin embargo, lo que los Guías han transmitido, es que la denominada “Red del Tiempo”, constituida por 12 Discos Solares, todos ellos atados energéticamente al de Paititi, se encuentra en las Américas. ¿Por qué? Porque son los lugares donde los Retiros Interiores de la Hermandad Blanca se hallan especialmente activos, y desde donde se producirá la mayor concentración de energía cuando la Tierra ascienda a una dimensión superior. La ubicación de estos discos, por lo tanto, es estratégica, ya que todos ellos se hallan en los Retiros Interiores más importantes de esta región. También hay que diferenciar que la historia de estos discos es diferente, pues todos ellos en una época remota eran uno solo, hasta que se dividieron. Por ello se construyó en el desierto de Gobi el disco número trece (el que actualmente se halla en el Paititi), con la intención de volver a unir todas las piezas de esta “red”, y que se podría activar a partir del año 2012, en que la energía del Sol Central hallaría su punto más importante en relación con nuestra estrella.

La ubicación de los discos solares en la Américas y su activación ha sido confirmada a través del trabajo de muchos hermanos de los grupos, y siempre contando con el apoyo y asistencia palpable de los Guías. Monte Shasta, el Valle de las Siete Luminarias, la Cueva de los Tayos, Licancabur, Roncador o Talampaya, sólo por citar algunos lugares donde se hallan estos discos, han sido visitados confirmando todo lo recibido en equipo. Y desde luego, nuestro trabajo en estos lugares puede ir “despertando” estas herramientas, un proceso que debe ser completado antes del año 2012. Hay que tener en cuenta que estos discos son como “seres vivientes”, no son sólo herramientas de poder. Pueden incluso “bilocarse” y ser percibidos en otros lugares distintos a los de su ubicación física real. Este hecho ha confundido a algunos grupos, pero es un fenómeno que obedece a la propia función de esta red, que es flexible y abarca a todo el planeta.

7. Seha hablado mucho sobre el viaje al desierto de Gobi. ¿Se realizará en el año 2007? ¿Cuál sería el objetivo?




Se dice que Nicolás Roerich, el célebre explorador y pintor Ruso, viajó al desierto de Gobi en 1925 acompañado de varios Lamas. Además del disco dorado (un OVNI) que vieron sobrevolar próximo a las montañas del Altai-Himalaya, otro dato interesante es que Roerich llevaba consigo una piedra de poder, llamada “Chintamani”, que en sánscrito significa “Felicidad o Esperanza”. En más de una pintura, Roerich la dibujó, como si quisiera remarcar su importancia. De acuerdo a la leyenda, cada cierto tiempo esa misteriosa piedra, o lo que simboliza, sale al mundo de superficie para ser devuelta al Gobi, como un acto simbólico que moviliza poderosas energías en bien de la Humanidad. Esta peregrinación generalmente se hace en un momento de crisis planetaria. Pienso que el viaje al desierto de Gobi que los Guías han sugerido para el 2007, guarda algún tipo de relación con el mensaje de esta leyenda.

Nicolás Roerich no sólo pintó a la piedra de Chintamani oculta en un cofre, sino también a los Maestros de la Hermandad Blanca protegiéndola.



Alguna vez me preguntaron: ¿Por qué los Guías nos envían a un lugar tan peligroso? Y yo contestaba: ¿Acaso es menos peligroso bajar a la Cueva de los Tayos o penetrar en las Sierras del Roncador? Los Guías jamás nos pedirían algo que fuese un imposible o que comprometiera al grupo. Además, en los últimos viajes se están facilitando las cosas a través de puertas dimensionales. Sé que ello ocurrirá en el Gobi, evitando así tener que atravesar el corazón de esas arenas misteriosas. Pero tampoco podemos esperar que la puerta se abra en Chilca o en el jardín de nuestra casa, si no ¿cuál sería el mérito? Es sin duda un viaje de naturaleza espiritual, pero también una experiencia que permitirá conocer otras cosas, pues fue en ese desierto donde se fundó la Hermandad Blanca. Por ello no me extraña que se haga el viaje en el “año 33” de estar operando Rahma en la Tierra. Muchos grupos a escala mundial han recibido comunicaciones sobre la tarea pendiente en el Gobi, y han tenido también sólidas experiencias que avalan el viaje. Todo está tomando forma, así que dejemos que fluya naturalmente, tanto porque no estamos solos y porque siempre habrá gente dispuesta a cumplir con tan importante encargo.

El Arca de la Alianza, el Real Tiempo del Universo y los grupos de contacto

8. ¿Qué hay dentro del Arca de la Alianza? ¿El Código Genético del Maestro o las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante?

No hay contradicción alguna, las dos cosas son una sola. Antes de que Joaquín hablara del Arca de la Alianza y la “Clave de la Ascensión” (el código genético de Jesús) en la experiencia en Celea, ya se conocía la información de un “Arca de la Alianza egipcia” y la existencia de las Tablas Esmeralda de Thot el Atlante en su interior, por ello no entiendo la sorpresa ante ese dato. Entiendo que las tablas contienen la información genética del Maestro, y por alguna razón poderosa ha de ser así. No olvidemos que cuando la Hermandad Blanca habla de que “archiva” información en cristales, el “archivo” involucra muchas cosas más allá de lo que nos imaginamos.



Recordemos que el Arca de la Alianza es más importante en su símbolo que en lo que contiene en su interior. Eso fue lo que nos dijo Alcir en Pusharo en 1996. Y sintiendo la importancia de todo ello le dediqué al Arca de la Alianza un capítulo completo en “Los Maestros del Paititi”. Muchos intuíamos que Alcir no la había mencionado así por así. Luego, el 28 de julio de 1998, en Marcahuasi de Juan de Iris (andes peruanos) en un contacto físico se indicó que el Arca se hallaba en el Monte Sinaí y que su guardián era Etnakiel.

Izquierda: El Arca.


Esta información estuvo circulando en los grupos que hicieron los siguientes viajes a Egipto. Y de hecho, en todos estos viajes al Sinaí, más de uno ha percibido a Etnakiel y al Arca oculta en algún lugar de la montaña de Moisés. Pero no nos quedemos con la parte física, de qué hay o qué no hay o dónde está, sino en su mensaje, en su símbolo, que percibo poderoso y trascendental para todos nosotros.

9. ¿Según tu visión de las cosas, entraremos al Real Tiempo del Universo en el año 2012?

Así está profetizado, y depende de la humanidad estar a la altura ante semejante momento. Pero no comparto la tendencia de trabajar “para el 2012”, contando cuántos años restan, que cada vez estamos más cerca, etc. Siento que tenemos que trabajar por nuestro compromiso con la Luz, porque creemos en lo que estamos haciendo, no porque “algo” se avecina. Tenemos que vivir el mensaje día a día, en el aquí y el ahora. El mundo no acaba en el 2012, sino que se transforma. Y sea en esa fecha, antes o después el gran cambio que aguardamos, será el inicio de una nueva etapa en nuestra labor.

10. ¿Cómo ves el trabajo actual de los grupos de contacto?

Hay mucha voluntad por trabajar. Y he conocido gente maravillosa en varios países que ha superado toda clase de pruebas y obstáculos para seguir adelante. Ese es el punto, pues muchas veces se nos dijo que habría un gran desembalse de información y cambios en la humanidad en donde nadie sabría qué creer o qué pensar… Que la soberbia no nos traicione y creamos que quienes estamos trabajando en todo esto nos hallamos al margen. ¡Nosotros también tenemos que estar atentos! De lo contrario, ¿cómo vamos a contribuir con la humanidad si estamos confundidos? Siento que debemos escuchar más al corazón, pues he allí la clave para el momento actual del planeta y el sano balance de nuestro trabajo. La mente nos puede traicionar por intentar desmenuzar todo cuanto pasa. Pero el corazón no se equivoca, te dice qué fue real, qué te llegó de lo que viste, viviste o escuchaste, y qué es lo que tienes que hacer. Por supuesto que debemos ser objetivos y equilibrados ante lo que vivimos, pero si escucháramos más a nuestro corazón, y hablase menos nuestra mente, entonces habremos entendido aquello que dijeron los Guías, que al final, nos daríamos cuenta que el verdadero contacto es con uno mismo. Y eso se demuestra no en la cantidad de experiencias que enfrentaste o los conocimientos adquiridos, sino en el ejemplo, donde debe reinar el respeto, la sencillez y la sincera voluntad de servicio y cooperación. En síntesis, llevar el mensaje del contacto a la práctica. En estos últimos tiempos, habrá muchas pruebas para todos, pero ánimo que es parte de lo que el Profundo ha dispuesto.
http://www.legadocosmico.com/reflex.htm