domingo, 27 de septiembre de 2009

Metafora de DIOS




Parte Uno: Dios

1. La mayoría de la gente, en cada país y cultura, cree en Dios (o dioses, Diosa, Gran Espíritu, etc.), en algún tipo de "Ser Supremo" que ellos creen es concretamente real e inteligente y encargado del universo.

2. La mayoría de la gente que cree en Dios "ora" a ese ser en alguna forma, y cree que sus oraciones son tanto oídas como respondidas (por ejemplo, creen que el "contacto" con Dios es posible, al menos para ellos).

3. La mayoría de la gente que sigue los senderos religiosos tradicionales (Cristiandad, Judaísmo, Islamismo, Hinduismo, etc.) cree que una vez Dios habló directamente a los profetas como Abraham o Moisés o Mahoma, y que nuestros reverenciados "Libros Sagrados" como la Biblia o el Corán son básicamente transcripciones de estos contactos.

4. Pero si un/a esposo/a o amigo o vecino de la siguiente puerta de estas mismas gentes profesara estar en contacto con Dios hoy, tener cuadernos llenos con transcripciones de nuevos dictados de la Suprema Inteligencia, la mayoría se burlaría, calificarían a esa persona de loca o charlatana. No creerían, ¿por qué? ¿Por qué la gente cree que Dios hablaría a Moisés o a Mahoma, pero NO a José Schmoe de la siguiente puerta?

Parte Dos: ET

De acuerdo con una reciente encuesta Roper, la mayoría de la gente (67% de los Americanos) cree que existe vida inteligente en otros planetas, y (56%) que los extraterrestres han visitado a la Tierra, y continúan haciéndolo hoy en día. Pero si un/a esposo/a o vecino de esta misma gente diera un paso al frente afirmando estar en contacto directo con extraterrestres visitantes, tener un cuaderno lleno con trascripciones de comunicaciones, ellos serían, muy a menudo, en nuestra sociedad, calificados de engañados, mentirosos, perros sensacionalistas. El mensaje que traen a la Humanidad es ignorado. De nuevo, ¿por qué? ¿Por qué aceptamos la posibilidad de la realidad y concreta existencia de cualquier fenómeno "allá afuera", ya sea Dios o ET, y luego reflexivamente rechazamos toda evidencia de la manifestación directa de ese fenómeno en nuestro momento presente y nuestras vidas corrientes?

Parte Tres: Nosotros Somos el Problema

No estoy tratando de implicar aquí que Dios y el ET son el mismo ser, solamente que ellos viajan de mejilla a mejilla en el mismo triste bote filosófico con relación a sus relaciones con los humanos en la Tierra. La mayoría de personas cree que ellos son concreta y físicamente reales, sin embargo cualquier clase de contacto directo, inteligente, significativo entre ellos y los humanos ordinarios e individuales es tratado, a priori y sin justificación evidente, como "imposible."

"Queremos creer," como proclama el afiche de la nave del rayo en la oficina del Agente Mulder en los Archivos-X (X-Files), pero cuando nos enfrentamos con la manifestación de nuestro deseo, nos apagamos, nos negamos a reconocer lo que está en frente de nosotros. El contacto directo nos atemoriza.

Mientras que un sacerdote o ministro o Gurú esté entre nosotros y Dios, mientras que los ETs permanezcan confinados a la TV o a los libros, o permanezcan encerrados en sus distante luces anómalas en el cielo nocturno, estamos bien. "Creemos". Pero confrontar uno, Dios o ET, cara a cara, voz a oído, una prueba de realidad tan sólida como un círculo radiactivo de hierba chamuscada o en nuestras manos una misteriosa viga en I con un idioma misterioso engrabado... y nos sentimos en pánico. Nos derrumbamos. Le llamamos una mentira, una ilusión, algún tipo de astucia terrible. No puede ser real...

El problema no yace en Dios o ET. El problema somos nosotros. En las palabras del caracter de Jack Nicholson en el cine Unos Pocos Hombres Buenos (A Few Good Men), nosotros "...¡no podemos manejar la verdad!" Para ser capaces de entendimiento, verdadera aceptación, y verdadera interacción con ya sea Dios o inteligencias extraterrestres, es nosotros —no Dios o ET— quienes debemos cambiar. Debemos evolucionar, debemos crecer pasando las limitaciones fijadas por nuestra mentes cerradas del presente, nuestros enormes egos, nuestra alianza esclavizante al status quo.

Lo cual, al final, revela una característica más que Dios y los extraterrestres tienen en común —cuando quiera que sí hacen un contacto directo, inteligente, significativo con un ser humano en la Tierra, si es Dios dictando la Biblia o los Pleyadianos hablando a Billy Meier o a Lyssa Royal o a José Schmoe de la siguiente puerta, ACERCA de lo que ellos principalmente hablan es exactamente lo que nosotros humanos debemos hacer para empezar a hacer el cambio, cómo nuestro entendimiento y de nuestra realidad debe transformarse en el momento presente para permitirnos evolucionar como una especie hacia ese nivel más alto del ser al que los ETs usualmente se refieren como la "Densidad" 4a o 5a, y que Dios llama "El Reino de los Cielos."

¿No es tiempo de que escuchemos?