lunes, 16 de abril de 2012

El Mejor Consejo.






¿No sería maravilloso tener un cercano y fiel amigo que pudiera darnos el mejor consejo posible siempre que lo necesitáramos?
Todo el mundo necesita de un buen consejo. Todos queremos saber cómo resolver nuestros problemas de la mejor manera. Un buen consejo ya es media solución y por eso decimos en el rezo: "Provéenos de buen consejo que provenga de Ti".

La preocupación trae mucho sufrimiento al ser humano. En un momento dado pensamos "Lo que debo hacer es tal y tal cosa", y al rato cambiamos de opinión y asumimos que "Mejor hacer esto otro", y empezamos a preocuparnos "Si hago esto, va a pasar aquello…entonces tal vez mejor hacer esto otro…", y así, sin tener ninguna certeza de que es lo mejor que podemos hacer – si lo supiéramos, estaríamos más calmados y podríamos confrontar los retos de la vida con mayor confianza y seguridad.

Sería maravilloso tener un fiel amigo que supiera darnos el consejo correcto cuando lo necesitáramos – alguien que estuviera siempre a nuestra disposición, que tuviera amplios conocimientos sobre todas las cosas, que nos entendiera a la perfección… Con un amigo así, nos sentiríamos tranquilos y seguros.

Si un buen consejo es importante cuando se trata de asuntos materiales, cuando se trata de asuntos espirituales es aún más importante. Es sabido, por ejemplo, que la persona que tiene problemas de personalidad no puede ser feliz – no importa cuántos bienes materiales posea. Por lo tanto, el mejor consejo que nos pueden dar es aquel que nos enseñe a ser felices, a ser mejor personas, a ser más completos como individuos, a estar en paz con el mundo y a ser capaces de enfrentar los retos de la vida.

Una persona deprimida no puede tener éxito. Un hombre siempre enojado se pelea con todo el mundo y así cierra todas las puertas del éxito. Los problemas en el campo espiritual se reflejan en lo material. Muchas enfermedades son causadas por emociones negativas como la tensión y el enojo.

Entonces es obvio que tenemos la necesidad de un buen amigo que nos aconseje y que nos guíe. Pero, ¿será que existe un amigo así?

En uno de los primeros encuentros entre Rabi Najman y su principal discípulo Rabi Natan, el Rabi le dijo algo que revolucionó la vida de su discípulo: "En general, es una cosa muy buena conversar con Di-s, abriendo tu corazón como lo harías con un buen y verdadero amigo".

Rabi Natan escribió posteriormente que esas palabras son la clave para poder realizar nuestro objetivo en este mundo. Cuando él las escuchó, sintió que sus sufrimientos llegaron a su fin. Hasta ese momento se la pasaba embebido en sus dificultades, y ahora el Rabi le estaba enseñando a desahogar sus problemas y preocupaciones con Di-s, como si los estuviera discutiendo con un amigo cercano. Lo que Rabi Najman le estaba diciendo es que el Creador mismo es realmente nuestro mejor y más leal amigo, y que ¡debemos dirigirnos a El para todo!

Pero ¿cómo construimos una relación con nuestro mejor amigo? Contándole todo lo que pensamos y sentimos, siendo totalmente honestos y expresando nuestros anhelos más íntimos.

Esto en Jasidut se denomina "Hitbodedut".

Cuando hablamos con nuestro Creador, debemos suplicarle que nos acerque a El y que nos redima de todos nuestros problemas y sufrimientos. Si dedicamos regularmente un determinado tiempo a la Hitbodedut, vamos a ver cómo ella se nos convierte en fuente de fe y alegría, esperanza y bienestar, bendición y éxito, y vamos a desear expresar nuestra gratitud por tantas bendiciones, por medio del canto y la danza.

Querido Judío: ¿Dedicaste un tiempo en Hitbodedut hoy? Si no, nunca es tarde, habla con el mejor amigo que puedes tener y pídele Su consejo. La llave está en tus manos, como dice en la Torá (Deuteronomio 30:14): "Pues este asunto está muy cerca de ti - en tu boca y en tu corazón - para que lo hagas".

Un hombre quería saber cómo encontrar el Paraíso, entonces le preguntó a un anciano de resplandeciente rostro y éste le contestó: "¿El Paraíso…?
¡El Paraíso está dentro de mí! ¡El Jardín del Edén está dentro de mí¡"

Que Di-s Todopoderoso nos ayude y obsequie a todo Judío este maravillo regalo – una hora de Hitbodedut. Y que por este mérito venga el Mesías pronto y en nuestros días. Amén.